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Los archivos del caso que conmocionó a Valdivia
En febrero, el sacerdote salesiano Rimsky Rojas se ahorcó en un hospital donde estaba recluido para tratar su depresión. Desde octubre de 2010 pesaba en su contra una denuncia por abusos sexuales. Aquí, parte de las declaraciones judiciales del caso.


Por Luis Concha
La Tercera
28 de Mayo de 2011

http://diario.latercera.com/2011/05/28/01/contenido/reportajes/25-70606-9-los-archivos-del-caso-que-conmociono-a-valdivia.shtml

Una de las auxiliares de enfermería de la Casa de Salud Beato Felipe Rinaldi, en Santiago, descubrió el 28 de febrero que en la pieza del sacerdote salesiano Rimsky Rojas había algo extraño. Aunque la noche anterior habían acordado la hora de la entrega del desayuno a las 6.30 horas, el cura no respondía.

Cuando se asomó a la habitación vio que la cama estaba rellena con plumones y ropa. El sacerdote no estaba. La auxiliar solicitó ayuda y buscó a Rojas por el jardín y otras dependencias, donde encontró el cuerpo del cura colgando del techo, al costado de una escalera metálica. A las 9.55 horas, el parte policial determinó muerte por asfixia.

Rojas, sacerdote salesiano, se encontraba en el centro asistencial por una fuerte depresión. En octubre de 2010, un ex alumno del Instituto Salesiano de Valdivia -lugar en el que ejerció como subdirector entre 1985 y 1987- interpuso una demanda en su contra por abusos.

La causa era investigada por el Ministerio Público de Valdivia y, tras una serie de diligencias e interrogatorios, las pesquisas se acercaban a obtener la declaración de Rojas.

En el proceso declaró el actual arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, quien era el superior de los salesianos al momento de los hechos. Sobre su participación en la investigación, Ezatti dice a La Tercera que "ni como superior salesiano ni como obispo de Valdivia (1996-2001) he recibido denuncia alguna sobre abusos cometidos por sacerdotes". Respecto de las dudas planteadas en las declaraciones de una apoderada del Instituto Salesiano sobre la salida del sacerdote Rojas del colegio, el arzobispo dice que "los cambios de lugares y funciones tienen lugar una vez finalizado el año escolar y antes que comience el siguiente, es decir, entre enero y febrero. Ninguna apoderada me ha presentado queja alguna sobre este aspecto".

"En el mes de marzo de 1985 conocí a Rimsky Rojas, quien se desempeñaba como subdirector del instituto y docente de religión". Marcelo Vargas, denunciante.

"Conocí bien al sacerdote Rojas, a quien puedo describir como un hombre histriónico, con cualidades excelentes, muy buen músico. En la universidad tuvo excelentes resultados". Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago.

"Rimsky Rojas comenzó a acercarse a mí y a mi hermano debido a que teníamos mucha participación en el instituto, jugábamos básquetbol, éramos el tambor mayor". Mauricio Vargas, hermano del denunciante.

"El 3 de enero de 1986 cumplía 14 años y Rojas fue invitado a mi casa por mis padres. Me pidió que lo acompañara a su oficina, que quedaba en el subterráneo, a buscar un regalo. Mis padres estaban al tanto de que íbamos para allá. Cuando llegamos, me entregó una polera, me la puse y él me abrazó, me dijo 'feliz cumpleaños' y me besó (...). Aquel día es el más triste de mi vida, junto con la muerte de mi madre. Comenzaron los abusos casi dos años". Marcelo Vargas, denunciante.

"Al principio se produjeron en su oficina, luego, en la residencia de los sacerdotes. Yo iba porque él nos cortaba el pelo, íbamos solos, nos citaba de a uno. En ese dormitorio estuve solo, nunca hubo otra persona. También hubo episodios en el baño, biblioteca, al interior de la capilla, al interior del vehículo que conducía, un furgón. Me sacaba de clases para que me fuera con él. Esto era todas las semanas. Con fecha 3 de julio de 1986 falleció mi madre. Entonces, los abusos se intensificaron, trasladándose al interior y exterior de mi domicilio". Marcelo Vargas, denunciante.

"Rimsky era subdirector del Colegio Salesianos; él llegó después que mis hijos ya estaban en el colegio. Ellos eran muy participativos en deporte, en Eje, destacados, y como el cura era el coordinador, se hicieron amigos, razón de esto llegó a nuestra casa. Luego se hizo amigo de mi señora, de quien llegó a ser su guía espiritual hasta que falleció". Adrián Vargas, padre del denunciante.

"Cuando me fui a Santiago, mis hijos quedaron en Valdivia por el resto del año, viviendo con mi madre. El cura quedó como su apoderado, ya que yo confiaba en él y prefería que estuviera a cargo". Adrián Vargas.

"En agosto de 1987 concurrí al cuartel de la Policía de Investigaciones a solicitud de mi padre, donde mantuvimos una breve conversación. En ese tiempo mi padre ya estaba en Santiago, pero a veces venía a Valdivia en la semana por razones de trabajo. Me dijo que había recibido comentarios que algo estaba pasando conmigo y Rojas, que yo podía estar siendo abusado. Le dije que Rojas me daba besos y me tocaba. Entonces me recriminó que cómo me dejaba hacer estas cosas. Me advirtió que si yo no denunciaba los abusos "lo mandaba a buscar preso". Me sentí atemorizado, ya que, por una parte, mi padre me inculcaba tenerle respeto y obedecerle a Rojas, y ahora me decía que lo iba a mandar a buscar preso, por lo que le dije que por ningún motivo, que no era para tanto". Marcelo Vargas.

"En relación a los supuestos abusos que habría sufrido mi hijo, creo que no son efectivos. En un comienzo le creía, pero la verdad, ahora pienso que es imposible, ya que mi hijo era un muchacho deportista y agresivo". Adrián Vargas, padre del denunciante.

"Se sentaba en su escritorio, se paraba, se acercaba hacia mí y me trataba de tocar. Yo lo rechazaba y me iba. La segunda vez lo empujé, actué en forma violenta y él me señaló que no había pasado nada; después, su forma de actuar era de no haber pasado nada. La tercera vez me trató de tocar y yo también lo rechacé". M.L., ex alumno del I.S.V.

"Todos teníamos conciencia de la situación. A todos no nos gustaba quedarnos solos con el cura, por eso siempre andábamos acompañados, en especial cuando nos íbamos a cortar el pelo con él". P.M., ex alumno del ISV.

"Por mi profesión llegaron a mi consulta alrededor de 10 alumnos muy afectados, quienes manifestaban dudas de su identidad sexual a raíz de haber sido objeto de conductas por parte del padre Rimsky que les hacía dudar". A.R., sicóloga, ex apoderada del ISV.

"Junto a apoderados, que se habían dado cuenta de que estaba pasando algo, le planteamos al director del colegio esta situación y pedimos que sacara al padre Rimsky del colegio". A.R., sicóloga y ex apoderada del ISV.

"Nadie, ni mucho menos algún alumno o ex alumno, me contó que Rimsky haya tenido algo sentimental con algún alumno, ni nada en el área sexual (…), por lo que yo nunca tuve nada que contarle al respecto al que era en esos años el provincial de los salesianos en Chile, que actualmente es monseñor Ezzati". Alfonso Horn, ex director del ISV.

"Mientras fui provincial de los salesianos nunca escuché ni supe de algún comentario o queja en contra del padre Rimsky Rojas. Yo visitaba los colegios del país unas tres veces al año, conversaba con los padres y los alumnos de los colegios salesianos. Mientras los visitaba, nunca alguien se me acercó y refirió algo extraño acerca de él (…). Desconozco todo tipo de antecedentes respecto de los hechos denunciados". Ricardo Ezzati.

"En una reunión que se hizo un día jueves, me preguntó (Alfonso Horn, ex director del ISV) si yo estaba clara en que esto que tenía el padre Rimsky era una enfermedad. Le respondí que sí, pero que si estaba enfermo debía estar en un hospital y no haciendo clases. Entonces lo amenazamos con ir a la prensa y el lunes siguiente llegó el director nacional y Rimsky fue sacado del colegio". A.R., sicóloga del ISV.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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