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Un cura acusado do abusos vive en un hogar de ancianos de la Iglesia
Héctor Giménez fue denunciado por abusar de chicos en los campamentos de verano que él dirigía. Tiene un procesamiento pendiente.

Clarín
30/12/2016

https://www.clarin.com/sociedad/cura-acusado-abusos-vive-hogar-ancianos-iglesia_0_rJi3Oe4Hl.html

Con tres causas de abuso sexual contra menores y un procesamiento pendiente, el cura Héctor Ricardo Giménez pasa sus días en el Hogar Marín, ubicado a seis cuadras del Arzobispado de La Plata, último “refugio” que se le conoce “tras más de 30 años de protección por parte del arzobispo Héctor Aguer”, denuncian sus víctimas.

En total, Giménez lleva acumuladas tres causas por abusar de niños en los campamentos de verano que él dirigía: en dos fue absuelto por falta de pruebas y la tercera fue reabierta en 2013 gracias al testimonio de Julieta Añazco, miembro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina. Sus víctimas contaron a lo largo de tres décadas cómo el cura los tocaba, los bañaba y se metía en sus carpas por las noches. Pero de todas las denuncias, la única que siguió adelante fue la de Añazco, quien fue abusada durante tres veranos en la década del 80 y recién pudo contarlo cuando era una mujer de más de 40 años.

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“Saber que Giménez está en el Marín me llena de bronca e impotencia, porque sigue en contacto con los niños que van a visitar a sus abuelos”, dijo Añazco al confirmarse que el sacerdote sigue con su vida normal e incluso acompaña en las misas de la residencia de adultos mayores. El cura vive en el asilo, donde comparte sus horas con otros ancianos y disfruta de los paseos en el amplio jardín de margaritas y agapantos. Frente a la casona, que ocupa casi una manzana, hay un hogar de niños que depende de la Iglesia. El sacerdote no quiso hablar con los medios.

La primera denuncia contra Giménez fue en 1985, por abusos cometidos a cinco nenas de entre ocho y diez años en el Sagrado Corazón de Jesús de City Bell. En esa ocasión se le dictó la prisión preventiva, pero terminó siendo excarcelado gracias a la garantía que ofreció el entonces arzobispo Carlos Galán y a la decisión de los jueces Eduardo Delbés y Horacio Piombo, conocido por varios polémicos casos en los que benefició a los abusadores.

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En los 90, Giménez fue denunciado por otros cinco casos en la localidad bonaerense de Magdalena. La causa tampoco prosperó y el sacerdote siguió cumpliendo sus funciones. Sin embargo, en un comunicado del 7 de diciembre último, monseñor Aguer admitió que a partir de esas denuncias él mismo inició un “proceso canónico” y que el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano “lo halló culpable y se le impuso la pena justa”. También informó que esa sentencia fue ratificada por el Vaticano y que desde entonces “el Padre Giménez está recluido en una institución en la que puede ser atendido y no tiene licencias para ejercer el ministerio sacerdotal, salvo para concelebrar la misa con el capellán del lugar donde reside. Tiene actualmente 83 años”. Por último, Aguer aseguró que en el Arzobispado “no hay denuncias de abusos perpetrados por él en Gonnet y City Bell en los años 80”.

El presidente del Tribunal Eclesiástico de La Plata, padre Javier Fronza, tampoco respondió cuál había sido el delito y si esas pruebas fueron remitidas a la Justicia: en el Arzobispado dijeron que la única información disponible era la que estaba en el comunicado.

Carlos Lombardi es uno de los mayores especialistas en derecho canónico de la Argentina e integra también la Red de Sobrevivientes. Afirmó que lo que asegura el Arzobispado “es una mentira, en la Justicia no hay nada. Ahora nos venimos a desayunar que Giménez fue sancionado. Nosotros pedimos que nos muestren una constancia de las actuaciones y nos dijeron que no podían. A Julieta la recibió Fronza en un sótano, no la dejaron ir acompañada por su abogada y le dijeron que no tenía interés legítimo. Es todo un sistema de impunidad, no importa si del Vaticano dicen tolerancia cero a los abusadores”.

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La causa de Añazco estuvo a cargo del fiscal Marcelo Romero hasta diciembre de 2015, cuando pasó a Marcelo Martini, de la Unidad Fiscal de Investigación Número 3. “No sé en qué está, lo tendría que averiguar, a mí siempre me pasan los casos que nadie quiere”, se quejó el fiscal. “Giménez nunca fue imputado ni llamado a indagatoria”, aseguró Estefanía Gelso, integrante del Colectivo de Abogados Populares La Ciega y representante legal de Añazco, quien precisó que desde que la mujer se presentó como damnificada “ofreciendo una serie de medidas de prueba, nunca se avanzó en la causa”. “Nos está costando mucho que los fiscales nos escuchen y hagan su trabajo, pero en febrero vamos a volver a pedir que se llame a declarar a Giménez”, agregó Gelso.

A los 40 años, un día que pasó frente a la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en la localidad bonaerense de City Bell, Añazco recordó, de repente, los abusos que había sufrido desde chica: “Yo digo que me desperté porque recordé al cura. A los abusos”. Desde ese momento comenzó su lucha para que Giménez fuera juzgado: en 2013 se presentó como particular damnificada y la causa se abrió en la Fiscalía Nº 6 del Departamento Judicial de La Plata. Revisando el archivo judicial, encontró dos causas contra el mismo cura, que datan del 85 y el 96, iniciadas por madres de otras chicas y chicos abusados.

“Al principio hice un escrache por Facebook, mail y después en la capilla donde daba misa Giménez. Después lo escrachamos en su casa y todos quedaron sorprendidos en el barrio, porque para ellos era el viejito, el abuelito”, recordó Julieta. La mujer, que hoy tiene un hijo y un nieto, contó que para empezar a dar a conocer su caso se contactó también con sobrevivientes de abuso de otros países, como México, Chile, España y Estados Unidos: “Aprendí que en todas las partes del mundo pasa lo mismo. Lo que me pasó a mí, pasó y va a seguir pasando, por lo menos por ahora. La Iglesia trata de que no hables”, afirmó.

Según Añazco, la mayoría de los casos quedan impunes por “la complicidad entre el poder eclesiástico y el poder judicial. Por suerte yo conseguí abogados que no son católicos y eso a mí me da seguridad, tranquilidad. El poder que tienen es escalofriante”.

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El caso se informó en 2014 al Papa Francisco, en el Vaticano, y al mismo tiempo se le pidieron explicaciones al Arzobispado de La Plata sobre la protección que le brindaron al sacerdote, después de que otras víctimas también lo denunciaron por hechos similares. “En octubre de 2014 hicimos una presentación al Arzobispado de La Plata, un pedido de informes, porque también las causas eclesiásticas prescriben, y queríamos saber qué había pasado, porque el cura tiene varias causas penales”, contó. “Logrado el encuentro, el presidente del Tribunal Eclesiástico de La Plata, Javier Fronza, me dijo que hace 20 años que vienen estudiando al cura desde la Iglesia y que todavía no llegaron a una resolución, que cuando la tengan me la van a hacer saber”, finalizó.

Fuente: Télam

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

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