Chihuahua: tío y líder religioso abusador
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- La infancia de Sandra y Elena (nombres ficticios) no fue como la de cualquier niño de una familia promedio. Ambas crecieron bajo una férrea disciplina religiosa, con severas limitaciones para jugar y vestir y, más aún, en medio de violencia intrafamiliar y abuso sexual. Durante ocho años las menores fueron forzadas a guardar silencio sobre las vejaciones a las que fueron sometidas por su tío político, que en ese entonces era pastor de una iglesia. Sus padres se separaron cuando Sandra tenía seis años y su hermana uno menos. A esa edad fueron testigos de las humillaciones y los golpes físicos que su padre, un pastor interino de la iglesia bautista en San Luis Potosí, propinaba a su mamá. “En tiempo de frío, la sacaba de la casa”, cuentan las chicas al recordar aquellos episodios de su vida. Cansada de los golpes, la madre de Sandra y…
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