La Legión de Cristo goza de un poder desmedido en Cancún y en varias poblaciones de Quintana Roo. La prelatura Cancún-Chetumal, a cargo de los legionarios desde 1970, ha servido a la congregación religiosa para refugiar a sacerdotes acusados de pederastia.
Los Legionarios de Cristo siempre cuentan dos historias: una versión oficial –cargada de designios divinos– y una verdad disidente. Durante sesenta años la Legión sostuvo, por ejemplo, que Marcial Maciel –su fundador– era un santo en vida. Pero después tuvo que reconocer lo irrefutable: que había sido un pederasta, drogadicto, mitómano y había abusado hasta de sus hijos.
En la prelatura de Cancún-Chetumal, a cargo de los Legionarios de Cristo desde 1970, también se cuentan dos historias. [1] La versión oficial retrata la prelatura de Cancún-Chetumal como la abnegada evangelización del pueblo maya y de los cientos de miles de inmigrantes que poblaron el Caribe mexicano con el auge…
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