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El Capellán Me Dijo Que Mi Padre Me Haría Lo Mismo Si Lo Contaba

By Isabel Ferrer
El Pais
September 11, 2010

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/capellan/dijo/padre/haria/mismo/contaba/elpepisoc/20100911elpepisoc_5/Tes

Las declaraciones del casi medio millar de adultos que sufrieron en su infancia abusos por parte del clero belga componen una lectura atroz. Todas sus historias, resumidas en unas pocas líneas al principio del informe, muestran un mismo patrón: un sacerdote, muchas veces profesor de latín, abusaba de ellos de forma continuada para conminarles luego a que no le delataran. Los hombres y mujeres que han reunido por fin el valor de contarlo, han pasado por depresiones, divorcios e incluso roces con la justicia. Dos de los pensamientos de las víctimas, una mujer y un varón, pueden resumir el legado de lo ocurrido. "Un niño tiene derecho a que su infancia no sea destruida por los abusos sexuales de los sacerdotes", advierte él. "Aún hoy lucho con las secuelas del abuso, es una pelea sin fin", lamenta ella. Esto son sus testimonios:

El varón en cuestión tiene ahora 54 años y está divorciado. "Quiero agradecerle a mi médico de cabecera que me escuchara y me mostrara que no había sido el único. Los niños no inventan historias así. Por culpa de los abusos y de las violaciones, que no conté ni a mis padres ni a mi ex esposa, ha sufrido mi propia sexualidad. Los asaltos ocurrieron cuando tenía 12 años y recuerdo al padre, su mesa, su lecho y todo lo demás".

De la mujer abusaron entre los 13 y los 16 años. "Yo tenía problemas en casa y él se convirtió en mi confidente. Se presentaba a sí mismo como 'el salvador'. La relación fue derivando en el triángulo de la pederastia, con la ecuación niño-adulto-poder. Me hizo dependiente de él y le idealizaba. Me buscaba en el patio del recreo, y entre las pausas, paseábamos de la mano y besándonos. También me llevaba a su casa. Allí... el recuerdo de su olor, de sus manos en mi cuello y sobre mi cuerpo. De mis manos en su pene. He tenido muchos problemas de relación por todo lo ocurrido".

Otro testigo, hoy de 66 años, recuerda un episodio a solas con un cura. "Cuando tenía 10 años, uno de los padres me pidió que le ayudara a trasladar un arcón que estaba en el cobertizo. Una vez allí, cerró la puerta, se bajó los pantalones y se masturbó. Yo aún no sabía lo que era eso. Luego me conminó a que no lo contara a nadie, nunca. He perdido la confianza en la Iglesia".

Si bien la lista de abusos es larga, en dos de las declaraciones se aprecia claramente el silencio de la curia ante las denuncias, y la violencia ejercida contra niños de corta edad. Un facultativo que hacía revisiones médicas en los colegios, alertó sin éxito a la dirección de una escuela "del extraño equipamiento del botiquín de un centro". Lo llevaba un cura que recibía a los niños como si fuera el médico. "Había una silla de reconocimientos ginecológicos y hasta píldoras anticonceptivas. Espero que el daño infligido a los niños no sea muy grande", admite el verdadero médico.

El otro relato es sobrecogedor. La víctima tenía entre cuatro y cinco años en el momento del asalto, que incluyó penetración. "Luego no podía ni andar y no me creía cuando decía que me dolía la región lumbar. A un niño no le duele esa parte del cuerpo. El capellán me dijo que mi padre me haría lo mismo si lo contaba". Un varón que asistía al mismo colegio que su hermano gemelo refleja el tormento sufrido. "Te bañabas con el calzoncillo. El cura se acercaba y me decía que lo llevaba demasiado arriba y así no podía lavarme bien. Tiraba de la prenda hacia abajo hasta una altura alarmante, y me entraban ganas de pegarle. Pero no se pega a un sacerdote. Solo rezaba para que no me lo bajara del todo".


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