ABUSE TRACKER

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October 21, 2020

El Arzobispado de Salta le quitó el “estado clerical” a José Carlos Aguilera por abuso sexual

SALTA (ARGENTINA)
Informate Salta [Salta, Argentina]

October 21, 2020

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A través de un comunicado oficial se confirmó la sentencia del Tribunal Eclesiástico por reiteradas denuncias por abuso sexual a niños y actos obscenos. Aguilera podrá apelar la sentencia en los próximos 30 días.

El sacerdote José Carlos Aguilera dejará de serlo por decisión del Arzobispado de Salta al encontrarlo culpable de abuso sexual con menores de edad y cometer actos obscenos.  “Por la gravedad de los mismos se ha sentenciado la pena máxima, que es la dimisión del estado clerical” indicó el vicario judicial Loyola Pinto a través de un comunicado oficial.

Aguilera era investigado por el tribunal colegiado conformado por orden de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que está compuesto por tres sacerdotes externos de la Arquidiócesis de Salta. Se le investigaban 6 denuncias vinculadas a abuso sexual y por calumniar a los denunciantes y a los sacerdotes José María Lix – Klett, Alejandro Pezet y Loyola Pinto y de Sancristóval.  Cabe recordar que las denuncias también fueron evaluadas a nivel judicial, pero el sacerdote logró el sobreseimiento, la cual fue apelada pero aún sin respuesta. 

Tres de las denuncias son por abuso sexual a menores de edad en reiteradas ocasiones consistentes en caricias lascivas y acceso carnal. Mientras que otras tres son por caricias lascivas y actos obscenos.

“La sentencia de este Tribunal de primera instancia puede ser apelada en los 30 díasposteriores a la comunicación de la misma al Reo” agregó Loyola Pinto en su comunicado. Al tiempo que indicó que el compromiso de la Arquidiócesis conseguir ambientes sanos para los niños, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables, es irrenunciable. Agradeció la valentía y el coraje de las víctimas  para realizar las denuncias

“Les pedimos su oración por la santidad de nuestros sacerdotes. Los delitos de unos pocos no pueden esconder el servicio diario a la comunidad de tantos y tantos” concluyó Loyola Pinto.

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Le quitaron el estado clerical a José Carlos Aguilera por abuso sexual

SALTA (ARGENTINA)
FM CAPITAL 97.7 [Salta, Argentina]

October 21, 2020

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A través de un comunicado oficial se confirmó la sentencia del Tribunal Eclesiástico por reiteradas denuncias por abuso sexual a niños y actos obscenos.

El sacerdote José Carlos Aguilera dejará de serlo por decisión del Arzobispado de Salta al encontrarlo culpable de abuso sexual con menores de edad y cometer actos obscenos.  “Por la gravedad de los mismos se ha sentenciado la pena máxima, que es la dimisión del estado clerical” indicó el vicario judicial Loyola Pinto a través de un comunicado oficial.

Aguilera era investigado por el tribunal colegiado conformado por orden de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que está compuesto por tres sacerdotes externos de la Arquidiócesis de Salta. Se le investigaban 6 denuncias vinculadas a abuso sexual y por calumniar a los denunciantes y a los sacerdotes José María Lix – Klett, Alejandro Pezet y Loyola Pinto y de Sancristóval.  Cabe recordar que las denuncias también fueron evaluadas a nivel judicial, pero el sacerdote logró el sobreseimiento, la cual fue apelada pero aún sin respuesta. 

Tres de las denuncias son por abuso sexual a menores de edad en reiteradas ocasiones consistentes en caricias lascivas y acceso carnal. Mientras que otras tres son por caricias lascivas y actos obscenos.

“La sentencia de este Tribunal de primera instancia puede ser apelada en los 30 días posteriores a la comunicación de la misma al Reo” agregó Loyola Pinto en su comunicado. Al tiempo que indicó que el compromiso de la Arquidiócesis conseguir ambientes sanos para los niños, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables, es irrenunciable. Agradeció la valentía y el coraje de las víctimas  para realizar las denuncias

“Les pedimos su oración por la santidad de nuestros sacerdotes. Los delitos de unos pocos no pueden esconder el servicio diario a la comunidad de tantos y tantos” concluyó Loyola Pinto.

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October 20, 2020

Cayó un sacerdote: está acusado por abusar sexualmente en dos oportunidades

SALTA (ARGENTINA)
NOVA Salta  [Salta, Argentina]

October 20, 2020

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Un sacerdote salteño fue detenido y acusado de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado y abuso sexual con acceso carnal agravado, tras ser denunciado en dos oportunidades, informaron fuentes judiciales.

Se trata del sacerdote Horacio Chauque Perales, quien fue detenido en el marco de un allanamiento ordenado por la jueza interina de Garantías 5, María Edith Rodríguez.

El hombre está acusado de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización y duración, agravado por ser el imputado un ministro del culto católico en dos hechos.

Asimismo, está acusado por abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por ser el imputado ministro del culto católico, y la investigación comenzó a partir de la radicación de dos denuncias en su contra.

La jueza ordenó que Chauque Perales sea alojado en la Alcaidía y este martes a la mañana, por videoconferencia, se concretó la audiencia de control de legalidad de la detención. En tanto, la audiencia de imputación se realizará en forma presencial, a pedido de la fiscalía interviniente.

Los voceros detallaron que la causa se encuentra en reserva, debido a las medidas que se están produciendo.

Chauque Perales se suma a la lista de sacerdotes denunciados por el delito de abuso sexual en Salta, entre los que se encuentran José Carlos Aguilera, que perdió su estado clerical la semana pasada, Emilio Lamas y Agustín Rosas, con causas en la justicia, además de Nicolás ParmaNéstor AramayoAbel Balbi y el exobispo de Orán Gustavo Zanchetta.

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September 30, 2020

Habla la denunciante del cura Sidders: “Abusó de decenas de adolescentes”

LA PLATA (ARGENTINA)
Pulso Noticias [Buenos Aires, Argentina]

September 30, 2020

By Estefanía Velo

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Rocío denunció penalmente al cura y capellán de Gendarmería por los abusos que sufrió de los 11 a los 14 años en el colegio San Vicente de Paul de La Plata. Este miércoles, antes de declarar en la causa, decidió contar su historia públicamente

Rocío (se preserva su identidad) tiene 27 años, cursó desde el jardín de infantes hasta casi terminar el secundario en el Colegio San Vicente de Paul del barrio Hipódromo de La Plata, donde sufrió los abusos sexuales -entre sus 11 y 14 años- del cura a cargo de esa institución: Raúl Anatolly Sidders

Vale recordar que el sacerdote hoy espera la aprobación del Ministerio de Seguridad de la Nación para ser ungido con el cargo de capellán del Escuadrón de Gendarmería de Puerto Iguazú, puesto para el que lo propuso el exobispo auxiliar de La Plata y actual obispo de la diócesis de esa ciudad misionera, Nicolás Baisi, y que le daría varios miles de pesos extra de ingreso de parte del Estado.

Después de trece años, Rocío pudo superar los miedos impuestos por la cultura e ideología eclesiástica (y patriarcal) y puso en palabras lo sufrido por el cura Sidders en su preadolescencia. Este miércoles, luego de haber radicado su denuncia penal por abuso sexual agravado, da su primera declaración testimonial ante el fiscal Álvaro Garganta, titular de la UFI 11 de La Plata. Horas antes de la audiencia, contó a Pulso NoticiasLa Izquierda Diario lo que ampliará en sede judicial.

Encubrimientos

Una vez más el Arzobispado de La Plata en el centro de las denuncias de abusos sexuales eclesiásticos. Tras el fatal desenlace del cura abusador Eduardo Lorenzo, muerto con impunidad en diciembre de 2019, ahora la curia debe dar explicaciones por Sidders, quien estuvo a cargo del colegio San Vicente de Paul desde el año 2002 hasta principios de 2020, momento en que fue trasladado a Puerto Iguazú.

Sidders estuvo casi dos décadas a cargo de la institución escolar, con las referencias ya conocidas entre gran parte de la feligresía platense: “al cura le decían Frasquito, porque incitaba a los niños y adolescentes a masturbarse y guardar el semen en un frasco para dárselo a él”, contaron a estes cronistas familias religiosas de la ciudad.

En todos estos años ni el arzobispo emérito Héctor Aguer ni el actual Víctor “Tucho” Fernández hicieron algo para alejar al cura del contacto con niños y niñas. Todo lo contrario, celebraban fiestas religiosas juntos. Es más, hace algunos años (2010-2011 y 2014-2015) dejaron que condujera el programa televisivo “Ave María Purísima” en el canal local Somos La Plata, con auspicio y financiamiento del Gobierno de Daniel Scioli y de la Arquidiócesis. Ni siquiera lo apartaron del ciclo cuando fue condenado por el Inadi en 2013 por “violencia simbólica y mediática” y “discriminación contra las mujeres”.

Llamativamente, hace tres meses se conoció la llegada de Raúl Sidders a la diócesis de Puerto Iguazú, donde rápidamente fue rechazado por la comunidad al tomar conocimiento de varias denuncias públicas contra él. Según la curia platense, Sidders fue llamado como secretario del exobispo auxiliar de La Plata, Nicolás Baisi, para acompañarlo en su nuevo puesto en esa ciudad litoraleña. 

Ahora Sidders y las máximas autoridades eclesiásticas de La Plata deberán dar respuestas ante el Poder Judicial. El 20 de agosto se radicó la denuncia por abuso sexual agravado en el Juzgado a cargo de Agustín Crispo. La investigación la conduce el fiscal Garganta. Ambos funcionarios judiciales ya le prohibieron la salida del país a Sidders por peligro de fuga. Y solicitaron al Arzobispado el expediente canónico realizado por el Tribunal Eclesiástico sobre el comportamiento de Sidders. Luego llamaron a declarar a la joven denunciante y, por el momento, a dos testigos más.

En esta conversación Rocío asegura que no se calla más y quiere alentar a que todos los jóvenes que sufrieron abusos por parte de este cura -se calcula una docena de casos pero podrían ser muchos más- puedan hablar sin miedo y romper el silencio instalado por la curia. “No quiero que le pase a nadie más todo lo que sufrí, ya basta”, sentencia.

¿Cómo era el trato de Sidders con las y los estudiantes?

– Él estaba en todas, era como una plaga. A cualquier lugar que ibas en la escuela te lo encontrabas. Siempre irrumpía en las clases para dar explicaciones, para llamarnos a misa o para confesarnos. Muchas veces entraba de manera prepotente, sin pedirle permiso al profesor o profesora que estuviese, y nos daba explicaciones sobre “lo que quiere Dios”, porque se considera un enviado de Cristo.

¿Cómo expresaba su machismo, misoginia y homofobia?

– Sus charlas eran casi todas misóginas y homofóbicas. Una vez nos habló en contra de la homosexualidad haciendo un dibujo de un camino hacia las puertas del cielo y en el medio un abismo. Nos decía que los homosexuales se iban a caer en ese abismo para entrar al infierno, porque no eran personas normales. Y que Dios no los iba a aceptar nunca. Lo escuché hablar despectivamente de compañeras, les decía “yeguas”, “zorras” si estaban maquilladas o tenían pollera corta. Nos decía que las mujeres solo sabíamos “comer, cojer y cagar”. 

¿Usaba esas palabras?

– Sí, palabras textuales. 

Muchas y muchos afirman que él aprovechaba los momentos de la confesión para abusar

– Sí, porque a veces nos hacía confesarnos a solas. En la capilla o en algún aula vacía. Hay que aclarar que en ese momento la capilla era cerrada y con una puerta muy muy pesada de madera. Sé que hace no mucho tiempo la cambiaron por una puerta de vidrio. Pero esa puerta de madera impedía ver qué pasaba adentro de la capilla. Sidders ahí tenía un espacio aparte, con un ropero y una cama. A todos nos parecía raro que hubiera una cama, si nadie vivía ahí. A ese espacio nunca me llevó él. Pero yo lo vi cuando me metía en la capilla, a escondidas, a chusmear en los recreos. Era una nena.

¿Cuándo empezó a abusar de vos? 

– Yo fui al San Vicente desde el jardín de infantes, pero hasta los once años no había tenido problemas con el cura. A esa edad me empezó a llamar a solas, a la capilla. Nos sentábamos en un banco, los dos solos.

Hasta donde quieras relatar, ¿qué alcance tenían esos abusos?

– Primero empezó preguntándome si había visto alguna vez a mis papás tener relaciones sexuales, si había visto a mi papá desnudo, si sabía lo qué era un pene. Al otro año yo ya estaba en sexto y empeoró. Me preguntaba si sabía masturbarme y hasta me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Pero me sugirió que lo hiciera pensando en él y que luego le contara. En la siguiente confesión me preguntó si lo había hecho. Le dije que no y me preguntó por qué. Respondí “no sé”. Se enojó y me dijo “¿por qué no lo hiciste si yo te dije que lo hagas? Vos tenés que estar preparada porque la mujer tiene que complacer al hombre siempre. Y preservativos no hay que usar, porque el fin de las relaciones sexuales es procrear y complacer al hombre”. También me decía que (si llegaba a casarme) no me podía negar a mi marido por más que yo no quisiera. Y que como tenía que complacerlo al menos tenía que saber hacer una felación. Hasta me explicó con su lengua y su mano cómo hacerlo. Eso no me lo pude olvidar nunca más.

Además de todo, un manipulador de conciencias

– Ese mismo año nos dio una charla en la capilla, donde explicó quién es Dios. Y armó un concurso entre los tres cursos de sexto grado. Teníamos que escribir todo lo que él había dicho en esa charla. Quien escribiera mejor ganaba un premio en el buffet. Gané yo. Me llevó al buffet. Yo elegí unas galletitas y una gaseosa, pero me dijo que no, que podía llevar una sola cosa. De ahí me llevó a la capilla y volvió con lo de la masturbación y las felaciones. Lo peor es que me propuso enseñarme a mí y a un compañerito a tener relaciones sexuales, que nos iba a indicar todo mientras lo hacíamos.

¿Cómo reaccionaste?

– Me largué a llorar y le pedí que por favor no lo hiciera, que mis papás no lo iban a permitir y que yo no podía vivir una cosa así. Quiso tranquilizarme, me pidió que no dijera nada y me dijo que cuando fuera el momento lo iba a hacer.

¿Siguió molestándote después de eso?

– Por un tiempo dejó de molestarme. Pero siempre me buscaba. A mí y a mi mejor amiga nos ofrecía llevarnos a McDonald’s. Mi amiga por odio y yo por miedo, nunca aceptamos. Me acosaba mucho en las confesiones. Yo le contaba cosas personales, de situaciones que pasaban en mi casa, y él me terminaba diciendo que todo era culpa mía, porque no estaba cumpliendo lo que Dios quería para mí. Yo ya le tenía miedo, por su idea de hacerme tener relaciones con un alumno. Así que una vez, en otra confesión, cuando me preguntó si tenía novio le dije que había conocido a un chico. Ahí me dijo que tenía que tener relaciones o hacer una felación, pero pensando en él. Si no, Dios me iba a castigar a mí y a mí familia. Ese día sufrí mucho. Hasta que un día, en el recreo, con la excusa de que yo tenía las manos frías me hizo meterlas en su sotana, todo para hacerme sentir su erección.

¿A qué edad fue eso?

– Ahí yo ya tenía 14 años, estaba en octavo. Y mi noveno año escolar arrancó con Sidders haciéndome lo mismo, poniendo mis manos en su sotana. Ahí decidí no ir nunca más a la escuela. Me hice la rata todo el año. Me iba al centro o a estar sola en una plaza.

¿Cuándo decidiste contarle a tus padres?

– Después de ese episodio. Les dije que no quería ir más a ese colegio porque el cura era un hijo de puta. Esas fueron mis palabras. 

¿Qué te dijeron en ese momento?

– Primero me dijeron que era como mi hermano, que buscaba cualquier excusa para no estudiar. Pero jamás me había llevado una materia hasta ese año. Cuando decidí contarle todo a mí mamá le mandé un mensaje de texto (no había WhatsApp), diciéndole que quería hablar con ella porque no había estado yendo a la escuela. Y mí mamá en vez de esperar a hablar conmigo fue al colegio a hablar con la directora, Mabel Ieno, que le dijo que yo iba a calentar la silla y a molestar a mis compañeros. Una mentira, porque yo no entraba más, me rateaba. Y Mabel le dijo “o la saca usted o la sacamos nosotros y no la toman más en ninguna escuela”.

¿Y tu mamá qué hizo?

– Apenas nos vimos ella estaba re enojada conmigo por lo que le había dicho Mabel. Tenía que buscarme una escuela nueva. Así que decidió castigarme sacándome el celular, prohibiéndome hablar con mis amigxs, sin computadora, sin nada. Me dio miedo y decidí callarme. Encima, como había prometido la directora, no me tomaron en ninguna escuela de La Plata y terminé yendo a una de otra ciudad. Me levantaba a las 5 de la mañana y no podía volver después de las 18.

¿Te sirvió para estar lejos de Sidders?

– Sí. En esa escuela traté de empezar una vida nueva, tapar todo lo que había vivido en el San Vicente, buscar nuevas amistades, olvidarme de todo. Y pensé que lo había logrado.

¿Cuándo volvieron esos recuerdos?

– En julio de este año, cuando vi una nota de un medio de Puerto Iguazú en la que se hablaba de la llegada de Sidders y en los comentarios vi que lo llamaban “Frasquito” por hacer masturbar a los varones y eyacular en un frasco para luego el conservarlos.

¿Qué te pasó cuando leíste eso?

– Me hirvió la sangre. Pero lo que no pude soportar fueron los comentarios defendiéndolo. Ahí decidí hablar. Me contacté con un grupo de gente que ayuda en estos casos de abusos eclesiásticos.

Sabemos que te comunicaste con Julieta Añazco (sobreviviente del cura abusador Héctor Gimenez). ¿Te sentiste escuchada?

– Me ayudaron muchísimo, me creyeron de una y me apoyaron en cada paso que di hasta radicar la denuncia.

¿Que te escuchen y te crean es fundamental?

– Yo sé que el silencio te mata por dentro, que el silencio es cómplice, que te lastima como a mí me lastimó tantos años. Y sé que no soy la única que sufrió abuso o acoso por parte de este sacerdote, si se lo puede llamar así. Pero cada quien es diferente, hace el proceso como puede y a las víctimas nos es muy difícil hablar.

¿Cuál sería tu consejo a quienes aún no pueden poner en palabras lo sufrido?

– Simple, que no se callen más. Que no tengan miedo. Primero porque somos un montón que les creemos sin tener que preguntarles detalles escabrosos o nada que no quieran contar. No están solos ni solas. Segundo por ustedes mismos, porque hablar después de tantos años de silencio es sanador. Y tercero por empatía con los demás niños, niñas o adolescentes que pueden sufrir el mismo abuso, acoso o maltrato.

*Una producción de La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

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September 21, 2020

Entre Ríos: un sobrino denunció a su tío sacerdote por abuso sexual

PARANá (ARGENTINA)
ANRed - Agencia de Noticias Redacción  [Buenos Aires, Argentina]

September 21, 2020

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Las denuncias sobre casos de abuso sexual eclesiástico no cesan. Y aún en tiempos de coronavirus, donde la pandemia, desde su dramático arrastre sanitario y económico absorbe de forma indefectible la agenda de atención social, las acusaciones acerca del comportamiento religioso truenan de forma profunda desde la periferia (es decir, desde el lugar de donde se realiza la imputación) hacia el epicentro geográfico mismo del poder católico mundial. Ahora, una denuncia reciente, aunque sucedida hace años, en Entre Ríos, conmocionó a la provincia. Es que el ex paranaense Sergio Decuyper rompió un silencio de años y pudo dar cuenta de lo que tuvo que soportar cuando niño: su propio tío paterno, el cura José Francisco Decuyper, cometió de manera sistemática abusos hacia su persona. La denuncia ya está en la Justicia. Por Máximo Paz, para ANRed.

Y un día lo hizo: Vía Skipe, ante los fiscales Leandro Dato y Fernanda Ruffatti, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual del Poder Judicial, el sábado pasado por la mañana en Argentina (pero de tarde en el País Vasco, donde se encuentra la víctima), Sergio Decuyper pudo tomar contacto con el Poder Judicial entrerriano y volcar lo que contenía dentro desde casi toda su vida.

Luego de hora y media de declaración, Sergio pudo formalizar la denuncia ante la Justica por la cual se le imputa por abuso sexual a José Francisco Decuyper, histórico sacerdote de la provincia de Entre Ríos y, nada menos, tío por parte de padre de la víctima denunciante.

El relato atravesó de modo descriptivo la prolongada experiencia que abarca el momento de los abusos en su infancia cometidos en la propia casa de sus abuelos, los dispositivos por los cuales se produjo el silenciamiento del caso y sus recientes intensiones fallidas de contacto con el Papa Francisco para hacer dar cuenta en el Vaticano lo sucedido en una de sus diócesis.

«Siento el cansancio de todos los años», sentenció minutos antes de hacer frente a los fiscales.

«Conté el hecho de mi abuso y toda mi historia», relató luego de la denuncia formalizada en la Justicia. «Les hablé de lo que intenté hacer en la Iglesia con la denuncia a mi tío, y todo el sufrimiento de los últimos meses», agregó.

Nacido en Halle, Bélgica, el 26 de abril de 1935, el religioso acusado cuenta hoy con 85 años. Ordenado sacerdote el 10 de marzo de 1966 en Paraná, fue por años párroco en Santa Ana y en Virgen de la Medalla Milagrosa, ambos establecimientos situados en la capital entrerriana. A su vez, trabajó como empleado de la Iglesia católica en las localidades provinciales de General Ramírez y Las Cuevas, estas pertenecientes al departamento de Diamante. Hoy por hoy sobrelleva un profundo Alzheimer y por ello se encuentra alojado en el Hogar Sacerdotal Jesús Buen Pastor, residencia exclusiva para atender a curas de la tercera edad en la ciudad de Paraná. De hallarse culpable del delito que se le inculpa, el religioso casi que ni se enterará.

Una de las acciones propiciadas por el cura Decuyper se trata de la fundación hace más de 50 años de la escuela primaria y de educación católica privada 116 “San Joaquín”. Hoy día el establecimiento se encuentra en plenas funciones y varias generaciones de niños y niñas paranaenses pasaron por sus aulas. Sergio Decuyper, también.

Es por ello que horas antes de oficializar su denuncia publicó un video de confección propia. Allí, más que nada, hizo hincapié sobre una cuestión: “El mensaje éste es para todas las posibles otras víctimas. Mi ilusión es que no haya más víctimas y que yo haya sido el único caso puntual de este abuso. Pero estoy preocupado. Si por ahí hay otra víctima que los anime a denunciar o que denunciemos unidos. Y que demos luz y salud, porque lo tenés que hacer por tu salud si vas a denunciar. Esto no se te va a pasar solo. Hay que pedir ayuda”, clamó en el video a modo de señal sobre si se encuentra algún otro sobreviviente de su tío religioso.

Sergio es un paranaense emigrado a España. Fue abusado a los seis años de edad. El medio web entreriosahora.com pudo entrevistar al protagonista y relumbrar algunos aspectos fundamentales del horror:

“Fui consciente de mi abuso recién el año pasado. El psiquiatra me dijo que el trauma estaba encapsulado y se despertó. Tuve que medicarme. Fue horrible”, comenta en entrevista para el medio web.

“Mi abusador es el sacerdote José Decuyper, tiene más de 80 años, es mi tío, tiene Alzheimer… está en una residencia ahí en Paraná… es mayor, fui a verlo el año pasado. No me reconoció: fue muy duro”, completa el denunciante para el mismo portal.

Dentro de las tensiones que se encuentran en el proceso de la propia víctima, se chocan las reacciones de la propia familia, que es también la propia del abusador religioso. Por ello, una de sus primeras acciones ante la decisión de efectuar la denuncia fue la de explicarle a su modo tal determinación –personal y fundamental- a sus padres mediante una carta:

“Queridos papá y mamá, lo que me hizo el tío José no es culpa de ustedes. Entiendo que les cueste este paso de denuncia que hago porque la sociedad en la que ustedes viven ahí los va a juzgar. Pero esta denuncia nos hace nobles, fuertes y nos llena de salud. Esa sociedad marcadamente religiosa y católica ve en mi denuncia el escándalo, mi denuncia pone en manifiesto la tragedia del Amor mal explicado, de la sexualidad mal orientada, del miedo absurdo en el que nos han enseñado a vivir allí”, sentenció.

Entre Ríos es una de las provincias dónde suelen salir a la luz casos de abuso eclesiástico. Hasta ahora Juan Diego Escobar Gaviria, en 2017; Justo José Ilarraz, en 2018 y Marcelino Ricardo Moya, en 2019, son los tres miembros del clero inculpados y sentenciados por delitos de índole sexual  y corrupción de menores.

A la vez que la religiosa Luisa Toledo fue condenada a 3 años de prisión en julio de 2019 por el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay ante el delito de privación ilegítima de la libertad en perjuicio de dos monjas del convento carmelita de Nogoyá.

La impunidad y los arreglos también rondan por la provincia: el año pasado Carlos Benavidez -párroco de la iglesia de San Ramón Nonato, en Nogoyá- fue removido de la noche a la mañana de sus funciones después de los hechos que le imputaron jóvenes ante una constante petición del cura hacia ellos y que fuera el motor de las denuncias: brindarles ayuda espiritual a cambio de llevárselos a la cama.

Asimismo, hay una causa penal abierta en los Tribunales de Nogoyá al cura Hubeimar Alberto Rúa, compañero del condenado Escobar Gaviria en la parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.

Ahora, un nuevo caso sacude a la Iglesia. Un sobrino víctima y un cura abusador: Su tío.

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August 28, 2020

Antecedentes del cura abusador Sidders: las denuncias en el Inadi

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

August 28, 2020

By Julieta Rosas

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Misoginia, discriminación y fascismo en el colegio y en la TV.

Los múltiples testimonios de exalumnos del colegio San Vicente de Paúl de La Plata sobre los abusos y violencias cometidas por el cura abusador Raúl Anatoly Sidders, que proliferaron en las últimas semanas a partir de la publicación en Prensa Obrera de la experiencia de Ana, madre de un estudiante, tienen sus antecedentes. Nos referimos a las denuncias radicadas en el Inadi hace ocho años contra el sacerdote por utilizar expresiones de “violencia simbólica y mediática” en un programa de televisión que conducía.

Durante 2011 y 2012 el Arzobispado de La Plata emitió un programa de TV local llamado “Ave María Purísima” bajo la conducción de Sidders, y la participación de alumnos del colegio platense que actuaban de público en vivo. A partir de las graves declaraciones brindadas por el conductor al calificar de “loquitas”, “chirusas” y “yeguas” a las mujeres movilizadas en la ciudad contra la violencia de género y para reclamar por la legalización del aborto, Marta Úngaro (hermana de Horacio, desaparecido en la Noche de los Lápices), Adelina Alaye (madre de Plaza de Mayo) y Julián Axat (defensor penal juvenil) presentaron una denuncia en el Inadi por discriminación y manipulación televisiva, y solicitaron al canal Somos La Plata a cesar con la transmisión.

“Su programa lo pescamos de casualidad. Mi hijo estaba mirando tele y me dijo: mamá escuchá lo que está diciendo este tipo”, contó Marta Ungaro. “Decía barbaridades como que debían llamar Massera a una plaza. Pero lo que más nos indignó es que lo haga utilizando chicos”, agregó.

“Todos los sábados aparecía este hombre, Sidders, hablándole a niños y a adolescentes que estaban en el programa, con un discurso homofóbico y misógino, hablaba contra las mujeres en general, con un discurso digno de violencia de género, patriarcal y discriminador, absolutamente discriminador. Esos estereotipos discriminadores se reproducían y se difundían por televisión. Entonces hicimos una presentación en el Inadi, que sacó una resolución llamando la atención al canal de La Plata observando que tenía que levantar o cambiar esos contenidos discriminatorios”, manifestó Julian Axat.

Inmediatamente el Arzobispado platense sacó del aire el programa y se borraron todos los registros que se encontraban en YouTube. Afortunadamente un medio platense grabó un fragmento del programa, breve pero contundente, para que el Inadi pueda dictaminar que Sidders tuvo expresiones discriminatorias hacia las mujeres, cargadas de “violencia simbólica y mediática”, constituyendo una “práctica contraria a los principios fundantes de la democracia”.

Axat también expresó que “el cura en ese entonces venía de Neuquén, donde había estado prestando servicio como cura en el Servicio Penitenciario Federal y había sido denunciado allá. Fue asignado por (Héctor) Aguer como docente en el San Vicente de Paul, colegio privado católico, ya que Sidders era un protegido del entonces arzobispo de La Plata. Ahí también algunos padres habían denunciado al cura porque enseñaba a los menores de edad contenidos homofóbicos, discriminadores, sobretodo siempre haciendo hincapié en el tema de las mujeres como de un rango inferior a los hombres. Hablaba del Che Guevara como un terrorista, me acuerdo que uno de los contenidos era la subversión, y seguía con ese discurso vinculado al terrorismo de Estado”.

Otro hecho que ocasionó denuncias por parte de padres y madres de niños y niñas que participaban del programa televisivo fue que Chinda Brandolino, la médica legista pro aborto clandestino que se desempeñaba como columnista en “Ave María Purísima”, mostró al aire un video de una práctica de aborto a ñiñes de tercer grado.

Las repudiables y discriminatorias declaraciones que el cura daba en su programa de televisión se repetían hacia las alumnas del colegio confesional de La Plata. “Gatos” era uno de los calificativos más utilizados por Sidders al referirse a las estudiantes de la institución, algo que era naturalizado por las autoridades del colegio. Más aún, a pesar de estas denuncias Sidders no fue separado de su cargo eclesiástico, y continuó con sus expresiones misóginas y fascistas en el Colegio San Vicente de Paul.

El caso Sidders es todo un testimonio de la necesidad de avanzar en la  separación de la Iglesia del Estado. ¡Justicia para las víctimas del cura abusador!

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August 26, 2020

Caso Sidders: 100 alumnes, familiares y docentes del San Vicente de Paul exigen la investigación de los abusos

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

August 26, 2020

By Redacción

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Como parte de la intensa campaña que se viene impulsado para exigir que no queden impunes las denuncias por abuso sexual contra el cura Raúl Sidders cuando cumplía funciones en el colegio San Vicente de Paul de La Plata, fue publicada una carta abierta firmada por unas 100 personas que forman o formaron parte de la comunidad educativa de la institución, para exigir que su accionar sea investigado.

La carta fue elaborada por alumnes, exalumnes, sus familiares, y docentes de la escuela, y cuenta con la adhesión de decenas de organizaciones y personalidades. En ella se señala que “los relatos que han circulado en medios de comunicación y redes sociales definen una serie de conductas coincidentes que retratan situaciones de acoso sexual y violencia psicológica, además de formas de expresión ofensivas y maltratos a menores de edad. En particular, los testimonios reinciden es destacar la intromisión en la intimidad sexual de les alumnes en el momento de la confesión y la incitación a determinadas prácticas sexuales, además del hostigamiento y el trato denigrante hacia mujeres y homosexuales”.

Las atrocidades cometidas por Sidders salieron a la luz pública a partir de que Prensa Obrera publicara testimonios de exalumnes y madres que sufrieron en carne propia su accionar. A raíz de su difusión, los relatos se multiplicaron y se evidenció que se trataba de una situación generalizada al interior del colegio. Sin embargo, las respuestas tanto de las autoridades de la institución como del Arzobispado de La Plata (del cual dependen las primeras) fue la defensa cerrada del cura y la negativa a investigar, buscando amedrentar a las víctimas. Como parte de esta reacción, Prensa Obrera recibió una amenazante carta documento del arzobispo platense “Tucho” Fernández, que fue respondida públicamente por nuestro medio. Nada de esto amedrentó a las víctimas que comenzaron a organizarse, y fue radicada así la primera denuncia penal en la Justicia.

La carta abierta apunta entonces a mostrar el enorme apoyo de la comunidad educativa y de las organizaciones que luchan contra los abusos eclesiásticos y por los derechos de las mujeres y la diversidad sexual al reclamo de que se investigue y se haga justicia. Esta iniciativa, además de reunir una gran adhesión, permitió además registrar múltiples testimonios de niñes y adolescentes que padecieron durante sus años de formación escolar infinidad de situaciones de violencia psicológica, acosos y abusos, como parte de un accionar netamente autoritario para con toda la institución.

“Ese accionar, desde su lugar de poder como asesor espiritual, se complementaba con un sistemático condicionamiento al desempeño de les docentes al frente de los cursos, en especial en lo referente a educación sexual pero además en relación a diversas temáticas sobre las cuales impartía posiciones oscurantistas, agresivas y carentes de todo rigor científico. Se sumaba a ello un manifiesto desprecio hacia aquelles de familias de menores ingresos económicos. En ocasiones derivó en presiones al personal de la escuela y hasta en desvinculaciones de sus puestos de trabajo”, sostienen en la carta.

Finalmente, reclaman que se suspenda a Sidders de toda función pública y eclesiástica, y que se escuche a quienes valientemente superan el amedrentamiento para informar los abusos que sufrieron. Desde Prensa Obrera, respaldamos plenamente estas exigencias, y seguiremos a disposición de esta lucha hasta que se haga justicia y derrotar el encubrimiento.

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August 22, 2020

ABUSOS EN LA IGLESIA. Encubrimiento: la Iglesia tilda de “fake news” denuncias contra el cura facho Raúl Sidders

LA PLATA (ARGENTINA)
La Izquierda Diario [Buenos Aires, Argentina]

August 22, 2020

By Valeria Jasper

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Los arzobispados de La Plata y de Puerto Iguazú (donde reside el denunciado) decidieron defender cerradamente a quien hoy es foco de múltiples denuncias por abusos, acosos, misoginia y discriminación durante dos décadas en el colegio San Vicente de Paul de la capital bonaerense.

A raíz de la expansión mediática que tomó la presentación judicial por abuso sexual agravado contra el sacerdote Raúl Sidders, durante su actividad pastoral en el colegio San Vicente de Paul en La Plata, el Arzobispado de Puerto Iguazú, emitió un comunicado en su página oficial siguiendo, como era de esperarse, los argumentos que esgrimieron desde el Arzobispado platense en una acérrima defensa de Sidders, denunciando la inconsistencia de los testimonios de las víctimas de Sidders, aduciendo que se tratan de “noticias falsas (fake news) difundidas con la intención de armar un expediente judicial”.

En el comunicado, que lleva la firma del secretario canciller del Arzobispado, Rolando Bragañolo, sostienen que la denuncia “no implica que el padre Sidders esté procesado, por lo cual sería imprudente adelantar juicio alguno sobre un proceso que todavía no existe”, sin embargo emiten de forma clara y contundente juicios sobre quienes han decidido sacar a la luz los hechos de violencia y abusos que Sidders cometió durante los 20 años que estuvo en el colegio contra menores de edad.

A su vez dejan de manifiesto haber investigado los hechos, afirmando que “en comunicación con la institución educativa, Sidders realizaba la confesión a grupos de alumnos del nivel primario acompañados por la maestra, a la vista de lo demás compañeros y de quien pasara por el lugar, pues la puerta de ingreso a la Capilla es de vidrio”, hecho totalmente desacreditado por las decenas de testimonios de exalumnas y exalumnos que afirman que los abusos se realizaban mayoritariamente en el momento de la confesión, la cual para el sacerdote era obligatoria. Vale recordar que los relatos de las víctimas son contundentes en cuanto a que la confesión era a solas con él y con el objetivo de urgar en la vida sexual de los y las menores.

Por su parte, desde La Plata, el Arzobispado a cargo del Víctor Fernándeez se manifestó afirmando, una vez más, el derecho de defensa de Sidders de prosperar la denuncia, y siendo “el primer y único comunicado emitido sobre este asunto”, informó que el cura denunciado penalmente, fue “amonestado y reprendido” para que evite todo lenguaje inapropiado sobre menores de edad y particularmente “cualquier expresión referida a las mujeres que pueda intepretarse como menosprecio, discriminación o misoginia”. Demostrando una preocupación y como prevención, por demás hipócrita y canallesca, recomendó al Obispo de Puerto Iguazú “que no encomiende al Pbro. Sidders ninguna tarea en colegios o con menores de edad”. Lo que se dice, apenas un tirón de oreja.

Tanto Víctor Fernández, máximo representante de la iglesia platense y mano derecha de Bergolio como Nicolás Baisi (su par misionero y exobispo auxiliar suyo hace hace unos pocos meses), hacen honor a una práctica sistemática por parte de la jerarquía eclesiástica de intentar ocultar bajo la alfombra cualquier hecho que involucre a uno de sus hermanos, con desmentidas y una efusión negativa de la cuestión. En este caso, con inusual rapidez, ambos jefes eclesiásticos, de larga trayectoria en el encubrimiento de curas abusadores en la ciudad de La Plata, han salido a proteger a su oveja descarriada, en un acto de revictimización de quienes, luego de muchos años de silencio, dolor e incluso vergüenza han decidido denunciar y dar pelea.

“Es oportuno señalar que no hay ningún antecedentes de acusaciones que comprometieran el comportamiento sacerdotal del p. Sidders en los 32 años que lleva de sacerdote, más allá de las diferencias con respecto a su modo de expresarse”, dijeron en sus comunicados.

Cabe preguntarse sobre los motivos del traslado, no sólo de Raúl Sidders a Misiones. Nicolás Baisi, también traslado a tierras misioneras, quien fuera obispo auxiliar de Héctor Aguer y Víctor Fernández, se ha llevado mucha información sobre los casos de abusos y crímenes que involucran al Arzbispado de la capital bonaerense.
Estos traslados cuentan con el aval del jefe supremo de la Iglesia católica, Jorge Bergoglio. ¿Qué tendrá para decir el Papa de este “nuevo dolor de cabeza” para la diócesis de su fiel amigo Fernández? ¿Seguirá manteniendo el falso discurso contra el encubrimiento a los curas abusadores, mientras los sigue premiando?.

Según fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación, aún no hay ninguna resolución con respecto a Sidders en lo que respecta a su nombramiento como capellán del destacamento de Gendarmería de Puerto Iguazú, otra de las changas que el cura facho, misógino y abusador espera concretar en el nordeste argentino.

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August 19, 2020

¿Qué hay detrás del encubrimiento eclesiástico al cura abusador Sidders?

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

August 19, 2020

By Iván Hirsch

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La publicación, por parte de Prensa Obrera, de testimonios de exalumnas y alumnos del colegioconfesional San Vicente de Paul de La Plata, que retratan los abusos y violencias cometidas por el cura Raúl Sidders, pusieron de manifiesto un accionar aberrante que afectó gravemente a decenas de jóvenes en plena adolescencia. Pero, peor aún, los hechos posteriores reflejaron toda la maquinaria de encubrimiento de la Iglesia Católica para proteger a sus agentes e intimidar a las víctimas para que desistan de realizar denuncias y exigir justicia.

Lo que detonó la bomba de acusaciones contra Sidders fue la publicación del relato de la madre de un exalumno del colegio, que venció el temor y decidió difundir su testimonio cuando se enteró, indignada, que el cura había sido trasladado a Puerto Iguazú. Los motivos del traslado no fueron explicitados, pero lo cierto es que espera ser confirmado como capellán del Escuadrón XIII de Gendarmería Nacional, y que el obispo Nicolás Baisi lo solicitó como secretario. Baisi cumplió funciones como obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Plata como mano derecha del ultramontano Héctor Aguer, y en mayo fue designado por el Papa Francisco para ocupar el alto cargo eclesiástico en la provincia mesopotámica. En el poco tiempo que lleva en aquella congregación este obispo ya dejó clara su orientación, al encabezar en Eldorado una caravana “celeste” el pasado 8 de agosto, para celebrar el segundo aniversario del rechazo del Senado a la legalización del aborto.

No es un dato vacío. Sidders no es solo un depravado que se valía de las instancias de confesión para incidir sobre la vida sexual de los alumnos del colegio y acosarlos, sino además todo un exponente ideológico de la misoginia, la xenofobia y el oscurantismo. De ello hacía gala en un programa televisivo que conducía (junto a niños) en un canal local; lo cual le valió una denuncia en el Inadi que llevó a suspender dicho programa. Es un fervoroso militante contra los reclamos del movimiento de mujeres y disidencias sexuales, algo que se encargó de expresar al interior del San Vicente no solo en sus misas y confesiones sino aún interviniendo en las clases del resto de los docentes y vetando el dictado de numerosos contenidos (desde educación sexual hasta temas referidos a la dictadura genocida, por ejemplo).

Cuando los relatos sobre acosos y abusos fueron dados a conocer tanto en medios de comunicación como en redes sociales, la reacción de las autoridades del colegio fue negar ante la comunidad educativa tener conocimiento de los hechos. Ese accionar no fue otra cosa que una indicación del Arzobispado platense, que salió a jugar fuerte para respaldar a Sidders. Una carta con firma del arzobispo “Tucho” Fernández fue girada a los padres de los alumnos de la institución para afirmar que las acusaciones eran falsas. Prensa Obrera respondió punto por punto a ese comunicado, cuya función era intimidar a quienes estaban superando sus miedos para expresar, luego de años, las vejaciones que habían sufrido. Esto derivó en el envío de una carta documento del Arzobispado de La Plata a la sede de nuestro medio, exigiendo una rectificación so pena de iniciar acciones legales, ya que el comunicado en cuestión no “debería haber tenido” la firma de Fernández. Sin perjuicio de este burdo intento de despegarse, la cúpula de la congregación platense ratificó los términos del encubrimiento a Sidders y el rechazo a abrir investigación alguna para verificar la veracidad de los testimonios.

Estamos ante un verdadero modus operandi, que acumula una extensa tradición en la región. En diciembre pasado, el suicidio del cura Eduardo Lorenzo ponía fin a la larga historia de un entramado de impunidad, sostenido a pesar de reiteradas denuncias penales y en la Justicia Canónica. Lorenzo pasó tres décadas abusando sexualmente de menores de edad, y logró que por once años se mantuviera archivada la denuncia en la Justicia. Cuando por la presión de los familiares y organizaciones de mujeres la causa fue desarchivada, “Tucho” Fernández respaldó abiertamente al abusador al brindar junto a él una misa en la Catedral de La Plata. Incluso después del suicidio, producido cuando la sumatoria de nuevos denunciantes y el estado público del caso hacían difícil mantener el encubrimiento, el Arzobispo llamó a orar por él.

Existe además otro punto de comparación entre los dos casos, que esclarece el rol del Estado como garante de la impunidad. Lorenzo amenazaba a sus víctimas haciendo gala de sus vínculos con el poder y con “los peores asesinos de la cárcel”, por su cargo como Capellán Mayor del Servicio Penitenciario Bonaerense. Efectivamente, existieron hasta allanamiento policiales a padres del colegio Concilio Vaticano II de Gonnet que pidieron explicaciones por las denuncias contra el sacerdote de la escuela. Incluso cuando Lorenzo debió ser suspendido de sus funciones por el avance de la causa judicial, siguió cobrando un sueldo de jerárquico -mientras que la Iglesia siempre lo mantuvo en funciones. Raúl Sidders ya ocupó en el pasado un cargo de capellán de Gendarmería, en la Patagonia, y se enorgullecía en sus cuentas de redes sociales de la represión a las comunidades originarias como en la Campaña del Desierto. Los altos cargos del clero al interior de las fuerzas represivas estatales son otro poderoso factor de encubrimiento y amedrentamiento contra las víctimas de abuso. Es otro ejemplo de por qué se trata de un Estado dentro del Estado.

Pero estos resortes del poder no son ni mucho menos infalibles. Es con esa convicción que valientemente se puso en pie una Comisión por la Investigación de los Abusos de Raúl Sidders, que agrupa a miembros y exmiembros de la comunidad educativa del colegio, y a personas y organizaciones que los apoyan, para reclamar justicia. Con este apoyo ya fue radicada una denuncia penal en sede judicial, y seguramente será la primera de muchas otras que irán presentándose. Se abre así una nueva etapa en esta lucha. Es insoslayable la exigencia de la suspensión preventiva de Sidders de todos sus cargos públicos y eclesiásticos, y que la Justicia dé curso a la causa para dar con la verdad de los hechos. Una victoria de las víctimas y de la comunidad educativa sería además un nuevo golpe al poder de la Iglesia, cuyo rol encubridor está dado por su condición de baluarte del oscurantismo y la opresión. Prensa Obrera seguirá a disposición de esta lucha.

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August 7, 2020

Tras las múltiples denuncias por abusos contra Raúl Sidders, se organiza el reclamo de justicia

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

August 7, 2020

By Iván Hirsch

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El artículo de Prensa Obrera, que hizo pública por primera vez una denuncia contra el sacerdote del colegio San Vicente de Paul de La Plata, Raúl Sidders, por abusos y violencias cometidas contra alumnes y exalumnes, tuvo enormes repercusiones. Múltiples relatos fueron vertidos en redes sociales por parte de víctimas del cura, y comenzaron a organizarse les miembres de la comunidad educativa del colegio para reclamar justicia. Hasta en Misiones, provincia a la que fue trasladado Sidders para cumplir funciones como capellán de Gendarmería, colectivos de mujeres se encuentran en una campaña para exigir que se lo expulse.

El caso es estremecedor. El “padre Raúl” disponía de un control sobre toda la institución. Obligaba a les adolescentes a confesarse a solas con él, so pena de sanciones, y aprovechaba esos momentos de intimidad para ejercer todo tipo de acosos, abusos y violencias psicológicas. Más aún, se valía de los secretos de la confesión para atormentar a les alumnes. Un joven relató en su cuenta de Twitter que lo atormentaba por ser gay, y hasta “me sacó del clóset frente a toda la esMisógino declarado, Sidders es allegado del exarzobispo de La Plata, el ultramontano monseñor Héctor Aguer, quien lideró durante décadas los ataques al movimiento que lucha por los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Exponente público del ala más reaccionaria de la Iglesia Católica, este cura condujo un programa de televisión en un canal local de Cablevisión denominado “Ave María purísima”, que debió ser retirado del aire en 2011 luego de las denuncias presentadas en su contra en el Inadi por llamar, frente a niños y jóvenes que lo acompañaban, a quienes habían participado de una movilización contra la violencia de género “loquitas”, “yeguas” y “chirusas”, que “pretenden matar bebitos que están por nacer”. Además, dedicaba sus programas a predicar el racismo, por ejemplo ensalzando la colonización de América como la “mayor obra del hombre”.

Este mismo contenido es el que impartía al frente del colegio. Los comentarios denigratorios hacia las mujeres eran cotidianos, incluso ante niñes de primaria. Según su percepción, las mujeres solo están para satisfacer los deseos sexuales de los hombres, y con esa concepción acosaba a las adolescentes que se confesaban con él. Un segundo testimonio publicado en nuestro medio relata cómo a una adolescente le encomendaba que se masturbara pensando en él, que practicara sexo oral y hasta intentó obligarla a tener relaciones sexuales con algún compañero. Pero su fijación eran los varones, a quienes enseñaba a masturbarse. Ellos lo apodaban “Frasquito”, porque los hacía guardar su semen en frascos y se los quedaba.

Estos hechos aberrantes respondían, como vimos, no solo a una depravación personal sino a toda una concepción ideológica, que transmitía a les alumnes del San Vicente. Su oposición al dictado de contenidos de educación sexual era total. Prohibió a las docentes a que trabajaran el tema, interrumpía sus clases, e hizo expulsar del colegio a aquellas que desafiaban su autoridad para bloquear el tratamiento de estas temáticas. Confiscó entregas de preservativos provenientes del Ministerio de Salud, porque según él no sirven, tal como repetía en misas, clases y confesiones. El producto de estos obstáculos al dictado de educación sexual, se refleja al día de hoy en que muchos de los jóvenes que fueron objeto de estas vejaciones varios años atrás, todavía se encuentran procesando tortuosamente que lo que vivieron fueron situaciones de abusos.

Ahora que se ha roto irreversiblemente el límite que imponía el temor a las represalias y al descreimiento, alumnes, exalumnes, sus madres, docentes y exdocentes han puesto en pie una campaña para reclamar justicia, exigiendo la investigación de lo que fue denunciado públicamente. Se están abocando a reunir decenas de testimonios sobre las distintas situaciones de abuso y violencia cometido por Sidders, conteniendo y reservando a quienes se van animando a hacerlos llegar. Crearon para ello la cuenta de mail: investigacion.abusos.raul.sidders@gmail.com

La campaña pública es fundamental para quebrar el entramado de impunidad que rodea a estos curas abusadores, que se amparan en el poder de la Iglesia Católica. Vale recordar que otro sacerdote denunciado en la región, Eduardo Lorenzo, fue protegido por Aguer primero y luego por el actual arzobispo “Tucho” Fernández (mano derecha de Bergoglio), razón por la cual durante una década estuvieron cajoneadas en la Justicia las denuncias por abusos sexuales. Cuando el caso fue tomado por las organizaciones de mujeres, penetró en los medios de comunicación (hasta se realizó una conferencia pública en la Legislatura bonaerense a instancias de la banca del FIT), nuevas víctimas se sobrepusieron a las amenazas y presiones y sumaron sus testimonios. Acorralado, Lorenzo terminó suicidándose en la sede de Cáritas, a donde había sido trasladado por la Iglesia para protegerlo.

Este indignante caso obliga, además, a una reflexión crítica acerca del control absoluto que tiene la iglesia sobre miles de niñes y jóvenes que acuden a las escuelas confesionales. Echa luz sobre la necesidad de anular el artículo 5 de la Ley de Educación Sexual Integral (ley 26.150), que relega los contenidos al ideario institucional de cada establecimiento. Que el dictado de estos temas sea elaborado por la docencia, les estudiantes y las organizaciones de mujeres, para imponer una educación sexual laica, científica y respetuosa de la diversidad. Es, por lo demás, un nuevo motivo para reclamar la separación de la Iglesia del Estado.

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“Cuando tenía 11 años empezó a acosarme”, crudo testimonio de otra víctima del cura Raúl Sidders

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

August 7, 2020

By Redacción

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Rocío, exalumna del colegio San Vicente de Paul de La Plata, narra los abusos que sufrió.

Rocío tiene 27 años y fue alumna del colegio confesional San Vicente de Paul de La Plata. Ingresó a sus 5 años al Jardín de Infantes San Bernardo y de ahí continuó en la primaria de la institución, donde padeció el accionar del cura de las escuela, Raúl Sidders. A continuación, reproducimos su testimonio.

Recuerdo que era malo con todas mis compañeras, pero conmigo no. En ese momento pensaba que me tenía un cariño especial. A partir de los 11 años empezó a acosarme. Más adelante, en invierno se me acercaba adelante de todosy me hacía poner mis manos en los

En la siguiente confesión me preguntó si lo hice y le dije que no. Me preguntó por qué y respondí “no se”. Se enojó y me dijo: “¿por qué no lo hiciste si yo te dije que lo hagas? Vos tenes que estar preparada porque la mujer tiene que complacer al hombre siempre. Y preservativos no hay que usar, el fin de las relaciones sexuales es procrear”. Después me dijo que si no quería masturbarme tenía que saber complacer al hombre al menos a través con una felación. Le pregunté qué significaba eso, no sabía. “Chupar una pija”, me dijo. Me explicó con su lengua y su mano cómo hacer una felación. Eso no me lo pude olvidar nunca más.

Ese mismo año dio una charla en la capilla en la que explicó quién era Dios. A partir de esa charla, hizo un concurso entre los tres cursos de sexto grado en el que teníamos que escribir todo lo que él había dicho, el que escribiera y redactara mejor ganaba un premio en el buffet. Lo gané yo. Me llevó al buffet, elegí unas galletitas que me gustaban y una gaseosa. Me dijo que no, que podía llevar una sola cosa. Entonces agarré las galletitas. De ahí fuimos a la capilla los dos solos y volvió a interrogarme si me había masturbado, si había hecho alguna felación o algo. Contesté que no, que no estaba preparada todavía. Entonces me propuso enseñarme a mí y a un alumno a tener relaciones sexuales, que nos iba a indicar todo mientras lo hacíamos. Me largué a llorar y le pedí que por favor no lo hiciera, que mis papás no lo iban a permitir y que yo no podía vivir una cosa así. Entonces buscó tranquilizarme, me pidió que no dijera nada y me dijo que cuando fuera el momento lo iba a hacer.

No quise ir nunca más a ese colegio. Yo no le contaba todo a mis padres, solo les decía que el padre Raúl me molestaba y que me hacía preguntas raras. Me siguieron mandando igual, pero yo no entré nunca más, me ratee todo el año. Me iba sola al centro o a alguna plaza. Después mi mamá me descubrió y fue a hablar con la directora, Mabel, que le dijo que yo iba sólo a calentar la silla y a molestar a mis compañeros. Era mentira, yo no iba. “O la saca usted o la echamos nosotros y no la toman más en ninguna escuela”, dijo la directora. Yo tenía 15 años. Entonces me sacó mi mamá del San Vicente y como no me tomaban en ninguna escuela, tuve que terminar yendo a una agropecuaria.

Las denuncias contra los abusos cometido por Raúl Sidders tomaron estado público a partir de una publicación de Prensa Obrera del 31 de julio, luego de casi 20 años de vejaciones y violencias con que el cura atormentó a alumnes del colegio. A partir del reciente trasladado de Sidders a cumplir funciones como capellán de Gendarmería en la provincia de Misiones, donde estaría en contacto con niñes de comedores, un grupo de madres y exalumnas tomó la decisión de hacer público lo que habían sufrido. Desde entonces se multiplicaron las publicaciones en redes sociales y los contactos entre personas de la comunidad educativa  del colegio con decenas de relatos. Comenzaron así a organizarse y a impulsar una campaña para exigir que se investiguen los abusos cometidos por el cura. Crearon un mail de contacto para que toda persona afectada pueda brindar su testiomonio, sabiendo que su seguridad será preservada: investigacion.abusos.raul.sidders@gmail.com

bolsillos de su sotana, porque decía que yo tenía las manos frías, y me hacía sentir su erección.

Nos hacía confesarnos a solas en la capilla. Ahí me empezó a preguntar si había visto alguna vez a mis papás tener relaciones sexuales, si había visto a mi papá desnudo, si sabía lo que era un pene. A los 12, cuando yo estaba en sexto grado, empeoró. Me preguntaba si sabía masturbarme y como le decía que no, me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Me sugirió que lo hiciera pensando en él y que en la próxima confesión le contara cómo me había sentido.

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August 6, 2020

Mapa chileno de los delitos de abuso sexual y de conciencia cometidos en entornos eclesiásticos.

(CHILE)
Red de Sobrevivientes Chile  [Santiago, Chile]

August 6, 2020

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Este mapa es realizado por quienes integran esta red.

Recibe actualizaciones periódicas. La última corresponde al 06/08/2020.

Contiene las denuncias públicas contra religiosos y laicos de delitos cometidos en entornos eclesiásticos. Se mencionan sacerdotes, diáconos, catequistas, laicos, monjas, hermanos y hermanas, consagrados y consagradas, obispos y cardenales. Se incluyen también los que han sido señalados como encubridores de dichos delitos.

Esta actualización contiene más de 360 entradas (49 nuevas respecto de enero de 2020) con similar número de delincuentes denunciados.

Estadísticas globales:

4 cardenales

27 obispos 48 autoridades: canciller, monseñor, director de colegio, director de hogar, director de seminario, vicarios, superiores, responsables, entre otros

3 capellanes

186 sacerdotes, párrocos, diocesanos

15 diáconos

68 hermanos, hermanas, consagrados y consagradas

20 laicos, profesores, catequistas, ministro extraordinario

Órdenes religiosas mencionadas (denuncias):

Asuncionistas (1)

Barnabita (7)

Capuchinos (3)

Carmelitas descalzos (1)

Claretianos (2)

Clérigos de San Viator (1)

Compañía de Jesús (24)

Congregación de San José – Josefinos de Murialdo (1)

Escolapios (1)

De la Preciosísima Sangre (3)

De los Misioneros de San Francisco de Sales (2)

Don Orione (1)

Franciscanos (11)

Hermanas Misioneras Dominicanas (1)

Hermanas de la Providencia (1)

Hermanos Maristas (29)

Legionarios de Cristo (3)

Redentoristas (1)

María Auxiliadora (2)

Marianistas (1)

Mercedarias Francesas (2)

Mercedarios (4)

Misionero en el Verbo Divino (1)

Para la Vida Consagrada (1)

Opus Dei (1)

Orden de la Madre de Dios (Leonardinos) (3)

Orden de la Merced (1)

Orden Cisterciense (1)

Sagrados Corazones (8)

Salesianos (31)

Schoenstatt (7)

Siervos de la Caridad – Fundación de la Obra don Guanella (5)

Sociedad Misionera de San Columbano (4)

Ursulinas (2)

De esta actualización, destacamos:

Tras la visita a Chile de los enviados del Vaticano Charles Scicluna y Jordi Bertomeu realizada en 2018, las personas que recurrieron a esa instancia de denuncia confiando en que se haría justicia, vieron pasar dos años y muchos nunca más fueron contactados o no se les quiere entregar información sobre sus casos. Es por ello que se acercan a la Red buscando asesoramiento para denunciar ante la justicia ordinaria y entregan sus denuncias para este mapa. Sabemos que no todos quienes colaboraron en dicha instancia canónica han entregado sus datos para este mapa o se han acercado a la justicia nacional para hacerlo, les recomendamos que lo hagan y ponemos a disposición el equipo legal de la Red para realizar dichas denuncias ante la justicia penal y civil.

Se mantiene la tónica de que pasan años e incluso décadas de impunidad entre la primer denuncia recibida por la Iglesia y alguna acción concreta de cuidado o protección.

También se suman denuncias que evidencian los traslados sin causa aparente dentro del país y fuera del mismo de los delincuentes tras las primeras denuncias.

Infinidad de casos se cruzan, no sólo dentro de una misma congregación sino también entre ellas y con los religiosos territoriales dependientes de obispados, parroquias, etc.

La mayoría de los laicos denunciados son ex religiosos, tuvieron formación de seminaristas o fueron postulantes.

Las posiciones de poder territorial o estructural son apreciadas por estos delincuentes.

Este mapa es la única fuente pública a la cual puede acceder la sociedad chilena y desde el extranjero si se desea consultar por un denunciado. La Fiscalía de Chile y la propia Iglesia dejaron de publicar cifras y bajaron de la internet los nombres de los denunciados e investigados, incluso de los condenados.

Desde que lanzamos el mapa a diario nos escriben personas consultando por un sacerdote o ex religioso que les genera sospechas ya sea por su traslado a una comunidad o su salida intempestiva.

Es por ello que junto a la publicación de esta actualización de julio de 2020 incorporamos un listado público de quienes son los mencionados en el mapa a fin de que opere como alerta para toda la sociedad.

Actualmente la Iglesia Católica ni siquiera entrega un listado con los condenados por la justicia canónica, con lo cual se dan casos donde un ex religioso trabaja de profesor, catequista o incluso director de un colegio sin que nadie alerte a esa comunidad de que se trata de un pedófilo confirmado por la misma institución a la cual pertenecía hasta hace algunos años.

Las fuentes de los datos son los propios testimonios de les sobrevivientes, las notas de prensa (linkeadas en cada entrada del mapa) con denuncias sobre este tipo de delitos perpetrados en territorio chileno, la información entregada por el Ministerio Público (último reporte), la Iglesia Católica y nuestros compañeros de BishopAccountability.

Este material está incompleto. El atroz secretismo que mantiene la Iglesia Católica en todo el mundo hace muy difícil reunir toda la información necesaria.

Al mirarlo te invitamos a recordar que sólo entre el 4 y 6 % de estos delitos se denuncia, que 4 de cada 12 víctimas logrará hablar con alguien de confianza, y que las otras 8 nunca le dirán a nadie, y arrastrarán de por vida las secuelas del ataque hasta morir en silencio.

Durante su presentación en abril de 2019 en el Museo de la Memoria leímos un mensaje a toda la sociedad.

Si quieres sumar o complementar información escríbenos aquí en la web o envíanos un email.

Comparte, difunde.

Estos son los mencionados en el mapa:

Abel Perez

Adolfo Fuentes Corral

Alberto Jara Franzoy

Alejandro Abarca

Alejandro Goic Karmelic

Alex Troncoso

Alfonso Gielis Nulens

Alfredo Soiza Piñeyro

Amador Soto Miranda

Ana Teresa Araya Maldonado

Andrés Arteaga

Ángel Vicente Cerró

Angelo Leita Torresani

Antonio Enrique Valdebenito Muñoz

Antonio Larraín Pérez-Cotapos

Antonio Vargas

Aquiles Altamirano Herrera

Armando Alegria

Armando Zamora

Audín Araya Alarcón

Augusto Rojas Valdivia

Barry Robinson

Belarmino Pérez

Belisario Baldevenito Erices

Bernardino Piñera

Bernardo Alvarez

Bernardo Bastres

Carlos Aedo Méndez

Carlos Antonio Larraín Pérez-Cotapos

Carlos Antonio Manríquez Rebolledo

Carlos Enrique Peralta Luna

Carlos Lira

Carlos Morales Grandon

Carlos Ordóñez

Carlos Oviedo Cavada

Carlos Pellegrín Barrera

Carlos Vilches Castillo

Carlos Waldo Ignes Olguín

Carmelo Francisco Márquez Julio

Casiano Rojas Viera

Cesar Fernando Guzmán Guerra

Clemente Cerezo

Cristián Caro

Cristian Contreras Molina

Cristián Precht Bañados

Cristián Roncagliolo

Cristián Sepúlveda Rodríguez

Cristóforo Colombo Serafín

Cristobal Lira Salinas

Damián Heredia Carrasco

Daniel Aurelio Pauvif Rojas

Daniel Dinamarca Chamorro

Daniel J. Mangen/Mangan

Daniel Lescot Jerez

Dario Fuentes Cifuentes

Darío Nicolás Serrano

David Agustín Mondaca Rivas

David Vera Andrade

Diego Aldo Muñoz Fuentes

Diego Muñoz Fuentes

Diego Ossa

Dionisio Muñoz Aro

Domingo Mileo Toledo

Eduardo Alfredo Cádiz Jara SJ

Eduardo Olivares Martínez

Eduardo Ponce

Eduardo Rojas

Eduardo Rojas González

Elena Ruiz

Eliecer Huenchumán

Enrique Moreno Laval

Ernesto Castro

Estanislao Olivares Jacinto

Eugenio Céspedes Alarcón

Eugenio Valenzuela SJ

Evelyn Oñate Caamaño

Feliciano Ortega

Felipe Bacareza

Felipe Denegri Morales

Felix Leorza

Fernando Karadima

Fernando Ramos

Fr. Pedro Cisternas Alcaino

Francisco Basáñez Méndez

Francisco Bellotti

Francisco Cartes Aburto

Francisco Javier Errázuriz

Francisco Jose Cox Hunneus

Francisco Nuñez Calisto

Francisco Pancho Valenzuela

Francisco Valenzuela Sanhueza

Franklin Venegas

Freddy Gutiérrez Méndez

Gerald Fitzpatrick

Gerardo Araujo Sarabia

Gerardo Joannon

Gerardo Strooman Alarcón

Germán Cáceres Fuentes

Germán Chavez

Giuseppe Carraro Bacchin

Giuseppe Pulcinelli

Gonzalo Duarte Garcia de Cortazar

Gregorio Pastor

Guillermo Alvial

Guillermo Arceu Jeff

H. Cornell Bradley, S.J

Héctor Bravo Merino

Héctor Valdés Valdés

Hernan Enríquez Rozas

Hernán Gonzalez Rojas

Hernán Henríquez

Horacio Valenzuela

Hugo Cuevas

Hugo Márquez

Hugo Montes Brunet

Humberto Alarcón

Humberto Enriquez

Humberto Henríquez López

Humberto Palma Orellana

Isabel Margarita Lagos Droguett

Jaime Astorga Paulsen

Jaime Da Fonseca Hidalgo

Jaime Guzmán Astaburuaga

Jaime Low Cabeza

Jaime Valenzuela Pozo

Javier Hoyos

Javier Prado Aránguiz

Jeremiah Healy Kerins

Jesus Bayo

Jesus Castañeda

Jesus Marcos

Jesus Pérez

Jesús Trigero Juanes

John O’reilly

Jordi Jorba Navarro

Jorge Arturo Agustín Medina Estévez

Jorge Baeza Ramírez

Jorge Calderón

Jorge Carrillo

Jorge Delpiano

Jorge Domínguez

Jorge Enrique Laplagne Aguirre

Jorge Galaz Espinoza

Jorge Horta Espinoza

Jorge Marín Pérez

Jorge Prieto

Jorge Reinaldo Marín Pérez

José Andrés «Fr. Tato» Aguirre Ovalle

José Andrés Aguirre Ovalle

José Ángel Arregui Eraña

José Antonio Olguín

José Carraro Bacchin

José Donoso Chellew

José Lara Burgos

José Luis Díaz Atillano

José Luis Rabanal

José Miguel Narvaez Valenzuela

José Monasterio

Jose Olguin

José Quinteros Martínez

José Román Zúñiga

José Tomás Gatica

José Ulloa

José Urrutia Tapia

Jose Vicente Bastias

Juan Aguirre Marín (padre Juan Alberto)

Juan Alberto Arroyo Sanhueza

Juan Andrés Peretiatkowicz Valdés

Juan Barros Madrid

Juan Carlos Delgado Castillo

Juan Carlos González

Juan Carlos Mercado

Juan Carlos Orellana Acuña

Juan Henríquez Zapata

Juan Manuel Espinoza

Juan Miguel Leturia SJ

Juan Pablo Cárcamo SJ

Julio César Barahona Rosales

Julio Dutilh Ros

Julio Raúl Inostroza Caro

Juvenal Castro Silva

Leonel Gatica Quiroz

Leonel Ibacache

Luciano Antonio de la Barrera Arancibia

Luciano Arriagada Vergara

Luis Alberto Rubio González

Luis Castillo Santander

Luis Cornejo

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Luis Felipe Izquierdo

Luis Florencio Ruiz Fernández

Luis Francisco Núñez Núñez

Luis Fuentealba

Luis Fuica Soto

Luis Infanti della Mora

Luis Izquierdo

Luis Melchor Juragaro Manaideke

Luis Morel Gumucio

Luis Peragallo Cabezas

Luis Ricardo Montenegro Fuentes

Luis Rubio Contreras

Manuel Fajardo

Manuel Hervia

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Marcelo Méndez Gloor

Marcelo Morales Márquez

Marcial Parada

Marco Antonio Órdenes Fernández

Mardoqueo Valenzuela

Mariano Labarca

Mariano Varona

Mario Mancilla Vera

Mauricio Montoya Márquez

Mauro Ojeda Videla

Miguel Ángel Katalinic

Miguel Ángel Panes Villalobos

Miguel Ángel Soto

Miguel Caviedes

Miguel Ortega

Mordoqueo Valenzuela Morales

Nelson Jerez

Nelson Jopia

Nelson Manuel Álvarado Sánchez

Nestor Leopoldo (Polo) Romero González

Nibaldo Escalante Trigo

Orlando Rogel Pinuer

Óscar Muñoz Toledo

Osvaldo Salgado Coe

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Pablo (Paul) Böcker-Schepers

Pablo Isler Venegas

Pablo Lizama

Pablo Walter Isler Venegas

Padre “Derry”

Padre H

Padre M

Patricio Astorquiza

Pedro Barrientos

Pedro Bernardo Cisternas Alcaino

Pedro José Armendariz Elortegui

Pedro Mariano Labarca Araya

Pedro Ossandón

Pedro Quiroz Fernández

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Rafael Providell Molina

Rafael Villena Roco

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Raúl González SJ

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Reinaldo Mendez

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Renato Riveros Silva

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Víctor Troncoso Lara

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August 5, 2020

Iglesia Encubridora

AñATUYA (ARGENTINA)
Diario Femenino [Santa Rosa, Argentina]

August 5, 2020

By ADMIN

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Iglesia Encubridora

 Adolfo Uriona, ex obispo de Añatuya, a través de un decreto, admitió la culpabilidad del sacerdote Carlos Dorado en relación a los abusos sexuales contra dos adolescentes de Bandera. El actual obispo José Melitón Chávez reconoce los hechos y declara que está haciendo cumplir las “penas” correspondientes, que no son otras que un retiro espiritual y una adecuada terapia psicológica. El testimonio de las víctimas. El rol de la justicia. El silencio que esconde la impunidad.

Por: Marcela Arce

 “Spotlight”, se llamó el film ganador del premio Oscar en 2016. Traducida como “En primera plana”, la película cuenta la investigación que un equipo del diario The Boston Globe hizo sobre casos de curas abusadores en los Estados Unidos. Al final, aparece un largo listado de causas internacionales que denuncian las atrocidades cometidas por los sacerdotes. En la película aparecen siete causas de Argentina que involucran a Julio César Grassi,  Justo José Ilarraz, Rubén Pardo, Mario Napoleón Sasso, Héctor Pared, Alessandro De Rossi y Fernando Enrique Picciochi.

A través de las pantallas quedaba más que claro que la Iglesia, como institución, no sólo había protegido a los sacerdotes involucrados sino que también había ocultado la mayoría de los casos. Fue el comienzo de un inmenso debate sobre los curas pedófilos, pero la realidad va mucho más allá. Apunta a hechos concretos, verdaderos. De hombres que un día juraron honrar el nombre de Dios y terminaron cometiendo no sólo terribles pecados, sino los más aberrantes delitos, encubiertos por el poder que infunden sus investiduras.

Mientras las atrocidades cometidas en el Instituto Próvolo en Mendoza derivaron en las condenas a 42 y 45 años de los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho, por violar y corromper a niños sordos, resurge con más fuerza un extenso informe de las periodistas de Télam, Lucia Toninello y Mariana García,quienes publicaron, a principios de mayo de 2017, un listado de 59 sacerdotes y 3 monjas involucrados en casos de abuso sexual por parte de integrantes de la Iglesia.

El listado incluye no sólo a Monseñor Adolfo Uriona, quien fue denunciado por una joven, en 2006, acusándolo de haberla manoseado mientras viajaban juntos en un micro. En ese momento, era obispo de la Diócesis de Añatuya. Fue demorado por la policía, y finalmente sobreseído judicialmente. Desde 2014 es obispo de Río Cuarto, nombrado por el Papa Francisco.

Pero la inclusión de Uriona, en el puesto 54 de la lista, no es la única en la lista. En el escalón anterior, en el puesto 53, aparece el nombre de otro sacerdote local. “Carlos Alberto Dorado, Santiago del Estero. Acusado por abuso, no fue investigado”, dice textualmente el informe.

LA COLUMNA se hizo eco de estas investigaciones y realizó la suya propia. Así fue que en la edición del 18 de mayo de 2017, bajo el título “Pecados sexuales”, investigó quién era este sacerdote, y cuáles eran las investigaciones en su contra.

¿Quién es? ¿Qué hizo? ¿Cuándo? ¿De qué parroquia es sacerdote?, fueron los primeros cuestionamientos. En la Diócesis de Santiago del Estero, nadie sabía nada al respecto.  Varios sacerdotes consultados no lo conocían, no sabían de quién se trataba. En el listado completo de sacerdotes locales el nombre de Dorado no aparecía por ningún lado. Algunos hasta dudaron de su existencia. Sin embargo, a poco de trasladar el foco de atención hacia la otra diócesis existente en la provincia, su nombre saltó de inmediato.

Carlos Alberto Dorado es un añatuyense, ordenado sacerdotalmente el jueves 12 de marzo de 2009, en la Iglesia Catedral “Nuestra Señora del Valle”, epicentro de la Diócesis de Añatuya. La ordenación estuvo a cargo del obispo Uriona.

Pero, qué hizo para que su nombre estuviera en la lista de curas abusadores. Averiguar ese dato no fue fácil. Todos decían desconocer el tema. Sin embargo, LA COLUMNA decidió ir más a fondo y no paró hasta conocer todos los pormenores de un hecho que fue silenciado por la curia y ocultado, en detrimento de las víctimas que se atrevieron a contar el calvario que padecieron.

Hoy, ese silencio cómplice fue confirmado con pruebas contundentes, que afirman que el obispo Uriona no sólo conocía del caso de Dorado sino que él mismo lo había encontrado “culpable” de los abusos por los que fue acusado. No sólo eso, sino el testimonio de las víctimas y la imputación judicial por “abuso sexual agravado” vienen a confirmar que la Iglesia nunca denunció los abusos sexuales contra menores que habrían cometidos sus representantes, sino que prefirió esconder todo bajo siete llaves.

 ABUSOS Y SILENCIO

Carlos Dorado había forjado su vocación sacerdotal en la capilla Nuestro Señor de Mailín, su ciudad natal. Realizó sus estudios durante 8 años en el Seminario de San Rafael. Desde que fuera ordenado diácono, desarrolló su labor pastoral en la parroquia San Francisco Solano, de la localidad de Bandera.

Ya ordenado como sacerdote, Dorado habría comenzado a entablar relación de amistad con una adolescente, menor de edad, quien realizaba un arduo trabajo parroquial, que incluía distintas tareas pastorales, de catequesis y colaboración en distintos ámbitos. Al poco tiempo, habría intentado estrechar relaciones con ella, abusando de su poder, sobrepasando todos los límites del respeto. Ese abuso habría incluído tocamientos indecorosos, acercamientos inapropiados, y una constante violencia psicológica y verbal, pues la muchacha se habría negado a aceptar cualquier tipo de contacto con Dorado.

Tiempo después, sucedió exactamente lo mismo con otra jovencita, pero esta vez, los abusos habrían ido más allá. Fueron dos hechos similares, en distintos períodos de tiempo.

Ambas jovencitas denunciaron las situaciones vividas ante el obispo Adolfo Uriona –el mismo que había ordenado a Dorado en el sacramento sacerdotal-, buscando respuestas para los abusos sufridos. Esperaban que el máximo representante de la Iglesia en Añatuya  hiciera algo e incluso que las acompañara a realizar otro tipo de denuncias en el ámbito judicial. Pero ninguna de las dos recibió la contención y apoyo que precisaban. Quedaron solas, a la deriva. Como si nada de lo que hubiesen sufrido merecía el menor interés de nadie, menos de la Iglesia, como entidad madre en la que creían y respetaban.

La única respuesta fue un traslado del sacerdote hacia otra comunidad.

OCULTAMIENTO Y ENCUBRIMIENTO

Sin embargo, las jovencitas –cada una por su lado- tomaron conocimiento de la existencia de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos de la Argentina y se comunicaron con la entidad. La encargada de recepcionar sus denuncias fue una de las referentes de la entidad,  también víctima de abuso sexual, quien vive en la ciudad de La Plata. Ella se encargó de guiarlas, de brindarles el acompañamiento que precisaban. Los profesionales de la red las asesoraron desde el punto de vista legal. Ya no se estaban solas.

No obstante, en aquel momento, ninguna quiso hacer la correspondiente denuncia penal. “Las víctimas de abuso sexual tienen obstáculos que sortear, dado el trauma que han sufrido. Por lo tanto, es difícil que de inmediato recurran a los Tribunales”, explicó el Dr. Carlos Lombardi, entonces representante legal de la Red. “Por lo general, nos encontramos con la noticia que determinadas personas en su adultez o siendo mayores, denuncian hechos que han padecido en su niñez y adolescencia. Esto, precisamente, por estos obstáculos que tienen a nivel personal para enfrentar el problema”, añadió.

Es cierto, por aquellos días, ninguna de las jóvenes, hoy mayores de edad, realizó la denuncia penal, por lo que la justicia no tenía modo de enterarse de los hechos. Sin embargo, el obispo Uriona sabía de su existencia. El obispo Uriona sólo protegió a su sacerdote.

En ese sentido, el Dr. Lombardi explicó que la Iglesia Católica, en cualquier país del mundo,  aplica sus propios procedimientos y esa es una de las causas por las cuales se mantiene el silencio, no trasciende públicamente ni llega a los medios de comunicación. En esta línea de pensamiento, la Iglesia Católica continúa con su sistema de encubrimiento y ocultamiento de pederastas, sin perjuicio de que la propaganda que instala en los medios de comunicación es de tolerancia cero, de transparencia en los procedimientos de la investigación. Más allá de la propaganda, tendiente a lavar su cara, su imagen, los procedimientos internos que se aplican están regidos por el secreto pontificio. Es decir que todos los intervinientes en la causa, una vez que llega la denuncia a las autoridades eclesiásticas, están bajo el juramento del silencio”.

EN LA PASTORAL JUVENIL

En octubre de 2012, Monseñor Adolfo Uriona nombró al padre Carlos Dorado como asesor de la “Pastoral Juvenil”. Como tal, participó de la Asamblea Regional de la Pastoral Juvenil del Noroeste Argentino, junto a delegados de toda la zona.

También participó de la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2013, realizada en Río de Janeiro, con la presencia del Papa Francisco, a la que viajó acompañando a más de un centenar de jóvenes añatuyense.

En la actualidad, Dorado se encuentra trabajando en la “Parroquia del Santo Cristo”, en la localidad de Santos Lugares, una pequeña localidad del departamento Alberdi en el cruce de las rutas provinciales 2 y 17, al este del río Salado.

El área de influencia de esta parroquia recae directamente sobre el Santuario de la Virgen de Huachana, y las pequeñas capillas de distintas localidades menores y parajes como: La Manga, Pozo Limpio, Tacañitas, Taco Pozo, Santa Cruz, Nueva Esperanza, Villa El Palmar, El Porvenir, Las Parvas, El Cadillal, Milagros, Toro Pozo, Chañarcito, Chañar Pozo, Jumial Grande, Manisnioj, Anco Overo y Maravillas. Precisamente, en todos estos lugares, el padre Dorado realiza, actualmente, sus tareas religiosas y de evangelización.

El 21 y 22 de septiembre del año pasado, participó del XVI Encuentro Eucarístico de Adoradores Misioneros, desarrollado en las instalaciones de la parroquia Santiago Apóstol, en La Banda. En esa oportunidad, Dorado, junto al actual obispo de la Diócesis Santiago del Estero, Mons. Vicente Bokalic y los sacerdotes José Guadalupe Prado Guevara y Horacio Martínez Franco (ambos párrocos de la Diócesis de San Juan de Los Lagos, México), impartieron sus enseñanzas a los jóvenes misioneros, según la información brindada por La Banda Diario, medio que la recepcionó a través de miembros de la parroquia.

Carlos Dorado continúa trabajando en la parroquia Santo Cristo. La pandemia y el aislamiento lo llevaron a compartir sus misas de modo virtual. Pero eso no es todo, continúa evangelizando y compartiendo sus días con niños, adolescentes y jóvenes de la comunidad,  quienes seguramente ignoran las acusaciones que pesan en su contra.

 CULPABLE

Las dos jóvenes, hoy de 27 años, denunciaron penalmente a Carlos Dorado, el cura que las abusó en reiteradas oportunidades cuando tenían 15 y 16 años, en Bandera, departamento Belgrano, al sur de la provincia. Las mujeres, quienes actualmente trabajan y estudian, cargaron con el dolor y los martirios por más de diez años, antes de acudir a la fiscal Andrea Darwich. La primera de ellas lo hizo en agosto de 2019. La otra hizo lo propio en enero de 2020. (Ver entrevista adjunta). Antes, habían realizado la denuncia canónica.

Con apenas 20 años, en 2013, se acercaron hasta el Obispado de Añatuya, la institución en la que depositaban su fe, y relataron los abusos y martirios que había sufrido por parte del cura Carlos Dorado a Monseñor Adolfo Uriona, entonces obispo de esa curia, quien las trató de “enfermas”, según ellas relataron a la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos de la Argentina.

Recién en 2017 el Obispado de Añatuya les comunicó por escrito que habían encontrado al sacerdote “culpable”. Sin recurrir a la justicia, siendo de esta forma cómplices, les detallaron por escrito que Carlos Dorado había reconocido los abusos” y que era “culpable”, ya que había cometido el delito del sexto mandamiento del decálogo de un clérigo, que tipifica el abuso sexual hacia un menor de edad, en este caso, dos menores de edad.

Por tal motivo, le impusieron una “pena expiatoria”, que incluía:

-“Prohibición pública  de todo ejercicio del ministerio sacerdotal”, pero “viviendo ese tiempo en oración y penitencia”.

-“Prohibición del oficio de párroco por el término de 10 años”.

-Recomendación de “una adecuada terapia psicológica”.

-“Prohibición de confesar menores de edad y dirigirlos espiritualmente por el término de un año”. Transcurrido ese plazo, debía hacerlo “en el confesionario, la iglesia, ante la presencia de otras personas”.

-Prohibición de “acercarse de acercarse a la ciudad de Bandera de manera perpetua”.

Este documento está fechado el 31 de mayo de 2014, y fue firmado por el entonces obispo de la Diócesis de Añatuya, Adolfo Uriona,  y la vicecanciller Inmaculada Llorens Moles.

En diciembre de ese mismo año, Adolfo Uriona fue trasladado al Obispado de Río Cuarto, en Córdoba.

EN PRIMERA PERSONA

Las dos jóvenes, quienes son amigas, realizaron la denuncia ante la fiscal Andrea Darwich y, por el momento, optaron por no dar a conocer su identidad. Ambas forman parte de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, un espacio que contiene a jóvenes de todo el país que sufrieron hechos iguales o similares.

La primera de ellas contó que conoció a Carlos Dorado, que tenía 28 años, en el colegio: “Era nuestro profesor. Yo tenía 16 años”. Además recordó que “con el tiempo me invitó a formar parte del grupo misionero Santa Teresita del Niño Jesús, del cual participé porque pensé que era sano y aprendería a relacionarme un poco más con las personas, ya que era súper tímida y muy apegada a mis papás. De apoco Dorado se fue ganando mi confianza y la de mi familia. En unas vacaciones de verano organizamos un viaje a Cerro Colorado, Córdoba, en el cual me pasaron cosas raras, como cuando me tomó de la mano mientras me decía que yo era su mejor amiga. También recuerdo que, estando en un arroyo, tenía un short verde y se acercó y empezó a tocarme las piernas”. En el mismo viaje, Carlos Dorado “estaba sentado en un sillón, me agarró de la mano y violentamente me tiró encima suyo. Fue todo muy raro y en ese momento pensé que era una cosa mía y le resté importancia”.

De vuelta en la ciudad de Bandera, ciudad donde era oriunda la adolescente,  el sacerdote “nos propuso hacer dirección espiritual. Un día me llamó y me dijo que estaban los demás chicos en la casa parroquial así que fui. Pero cuando llegué éramos él y yo. En ese momento se acercó y se puso muy cerca de mi cara y me abrazó. Me decía que era su amiga y que jamás lo deje porque se iba a matar. De repente me pidió que lo acompañe a su habitación porque tenía cólicos. Fuimos, se acostó y me pidió que me acostara con él. Me decía ‘vení quedate al lado mío que tengo miedo’. Me senté en la cama, y él me tiró a su lado y empezó a besarme en la boca. Rápidamente me levanté y le dije que ‘era mi profesor y que estaba mal’, a lo que él me pidió perdón. Pero eso me lo hizo varias veces y cada vez peor. La última vez quiso sacarme el pantalón y yo comencé a llorar y él me decía que quería ser el primer hombre en mi vida. Luché con todas mis fuerzas y pude escapar”.

La joven agregó que, al querer alejarse, Dorado “se enojó mucho conmigo y empezó a hablar mal de mí en frente de los chicos del grupo misionero, diciéndoles que cualquier cosa que yo dijera sería mentira porque era una puta. Pasó el tiempo y dejé el grupo misionero. Sentía vergüenza y me sentía la peor persona del mundo por haberle fallado a Dios”.

Entre las secuelas y dolores que vivió en la última década, detalló que “me costó mucho tener algún tipo de acercamiento con los hombres, me producían asco; lo veía a él en ellos. Los olores, las canciones que ponía mientras me tocaba hoy me producen náuseas. Varias veces tuve ganas de morirme. Llegué a enfermarme y estar un mes en cama sin querer comer, con alergia y una gastritis producida por guardar ese secreto tanto tiempo”.

“CREÍA QUE ERA MI CULPA”

La segunda joven relató hechos, en lo que el accionar de Dorado habría sido idéntico. En el año 2008 y con 15 años, ella se había mudado a la ciudad de Bandera y era seminarista. Dorado “era nuestro profesor de Antropología en el colegio y ese año fundó el grupo juvenil Santa Teresita del niño Jesús del cual formé parte desde el inicio. Yo era muy introvertida y tímida, casi que no tenía amigos y me costaba mucho relacionarme con mis pares. Dorado me decía que tenía cualidades de una religiosa, y que los ojos de los sacerdotes eran como los ojos de Jesús, nunca se equivocaban”.

Por tal motivo, “me invitó a hacer dirección espiritual con él, ya que me orientaría en mi ‘futura vocación religiosa’”. Sin embargo, en cada una de las reuniones que tenía “Dorado me hablaba de sus propios problemas personales y familiares, me decía que era la única persona en quien confiaba, se ponía a llorar y luego me pedía que lo abrace. En una ocasión me pidió que ayude con algunas tareas de limpieza de la parroquia. Yo no sabía que la tarea era ordenar la biblioteca de su habitación, yo tenía 16 años. Ese día él se me abalanzó y comenzó manosearme y besarme. Cuando me puse a llorar me empezó a decir que a los sacerdotes ‘les permitían estar con personas de confianza’, y luego me pidió perdón”.

Dorado habría manipulado a la joven, ya que le decía que “era pecado no perdonar”, y la mandaba a“confesarse”.

“Por mucho tiempo creí y estuve convencida de que era mi culpa. Él mismo se encargaba de ir a mi casa y pedirle permiso a mi mamá para viajar a un ‘supuesto encuentro de coordinadores de grupos juveniles’, el cual era una mentira y el único fin era que me confiese en Añatuya, ciudad en la que ningún sacerdote me conocía. En eso momento mi culpa y profunda fe religiosa hacían borrón y cuenta nueva”. 

Los abusos fueron sistemáticos. Un día decidí no ir más a los grupos, porque la angustia era muy grande. Pero él, una vez más, se encargó de ir a mi casa hablar con mi familia para convencerme de que no debía abandonar porque los chicos me necesitaban. La manipulación fue tan grande que en ese entonces yo estaba en conflicto con mi familia porque se había encargado de separarme de ella, diciéndome que la obra de Dios era más grande que obedecer a la propia familia”.

“Durante muchos años guardé el secreto, hasta que me enteré que a otras chicas les había pasado lo mismo. A más de diez años de todo eso, he tenido dificultades para relacionarme con otros hombres, sentía asco y desconfianza. Por muchos tiempo tuve deseos de no existir más, pero gracias al apoyo de mi familia pude seguir adelante”, finalizó.

RED DE SOBREVIVIENTES DE ABUSO ECLESIÁSTICO 

Liliana Rodríguez, psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina – que posee una página de Facebook para contactarse en cualquier momento-, afirmó que “los relatos dan cuenta que todas las situaciones vividas por las chicas, que han dejados lógicamente sus secuelas, tienen que ver con el ejercicio absoluto del poder de un sacerdote sobre el cuerpo y la subjetividad de adolescentes. Además traicionó la confianza no solo de ellas, sino también de sus familias”.

Rodríguez resaltó “la valentía de estas jóvenes de poder compartir, a través de la voz de la Red, estas situaciones tan dolorosas y tremendas que vivieron”. En ese sentido agregó que “el único objetivo es la búsqueda de justicia para que no le vuelva a pasar a ningún niño ni niña más”. Además explicó que “estos relatos también sirven para convocar a que otras personas que hayan atravesado estas situaciones rompan el silencio y se acercan a la Red; los y las estamos esperando, sabemos que han atravesado lo mismo con este sacerdote aunque todavía no puedan ponerlo en palabras y sientan mucho temor y culpa”.

Respecto de los documentos firmados por los obispos y difundidos en esta noticia, la psicóloga fue tajante: “La Iglesia no castiga, sino que encubre y/o traslada para lograr la impunidad. Por eso es tan importante la voz de las y los sobrevinientes y la denuncia penal que realizan para lograr justicia”.

Para formar parte de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina no hace falta haber radicado la denuncia formal en la justicia, ya que el objetivo es visibilizar los hechos, acompañar emocionalmente a las víctimas a través de sus pares, y asesorar legalmente cuando así los dispongan. Al día de hoy, más de 150 personas sobrevivientes de abuso sexual eclesiástico en el país participan y forman parte de la Red.

UNO Y OTRO

En 2014, la Red de Sobrevivientes del Abuso Eclesiástico, solicitó al obispo Uriona que les facilite un informe por escrito de la denuncia presentada por las jóvenes. Recién en 2017, y con el apoyo de la red, solicitaron nuevamente la información al reemplazante de Uriona, el obispo José Melitón Chávez, quien, a diferencia de su par, accedió  a facilitar lo pedido.

Así, el 17 de febrero de 2017 entregó a las víctimas el decreto firmado por Uriona (Ver documento adjunto), “luego de hacer las consultas pertinentes al Tribunal Eclesiástico Nacional”.

En cuanto al cumplimiento de las penas, el obispo Chávez  dijo: “Doy fe que se está aplicando de acuerdo a lo decretado” por Uriona.

Este documento fue actualizado por Chávez, un año después, el 3 de febrero de 2018.

De esta forma queda más que claro que la Diócesis de Añatuya tenía conocimiento pleno de la denuncia formulada por las jóvenes en contra de Carlos Dorado. Aunque el obispo Chávez entregó los documentos que lo confirman, no acudió a la justicia para pedir investigación alguna, ni tampoco alentó a las víctimas a que lo hicieron.

Sin embargo, la fiscal Andrea Darwich confirmó que desde el Obispado de Añatuya, le facilitaron toda la documentación que obraba en la curia en contra de Dorado.

RECEPCIÓN DE INFORMES

Llamativamente, quizá en consonancia con las investigaciones realizadas por LA COLUMNA estos últimos días, volcadas en este informe, el Obispado de Añatuya,

publicó el martes 21 de julio un documento sobre el “Sistema de recepción de informes sobre abusos sexuales cometidos por clérigos consagrados contra personas menores de edad o vulnerables”.

Junto al informe se aclara que “en nuestra Diócesis de Añatuya, como en todas las Diócesis de Argentina, se ha puesto en funcionamiento de un sistema de recepción de informes sobre eventuales abusos cometidos por clérigos o religiosos”.

Su implementación responde a lo dispuesto por el papa Francisco de establecer un sistema estable y de fácil acceso al público para proveer de un lugar de encuentro y escucha, y elaborar un informe a fin de remitirlo a la autoridad competente”, continúan.

A la vez, destaca que “de ningún modo sustituye al ámbito de competencia de la autoridad estatal,sino que tiene como finalidad adoptar las medidas administrativas y disciplinares dentro de la estructura eclesial. La Iglesia actúa dentro de su jurisdicción, en el marco que le reconoce la Constitución Nacional y provincial, el Acuerdo que rige entre la Santa Sede y el Estado argentino, y las demás leyes”.

Por lo demás, y como lo indican las disposiciones de la Santa Sede, la Iglesia, en cuanto a las posibles consecuencias jurídicas, se atiene y asume lo que decida la justicia de nuestro país, que es la única competente para ese fin y a la que se debe acudir”.

Por último, afirman que “la Iglesia confirma su compromiso de velar para que en su seno se respire un clima de acogida, respeto y cuidado de las personas, con especial atención a los niños y vulnerables; poder cultivar una cultura del cuidado y brindar espacios sanos y seguros. También ratifica su compromiso de cooperar con la justicia en lo que esté a su alcance, que sean respetados los derechos de todos y promover toda forma de prevención”.

Los escándalos de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia Católica no son nuevos. Sin embargo, la mayoría de ellos fueron escondidos bajo siete llaves. La mayoría prefiere el silencio, el ocultamiento, antes que las denuncias judiciales. El caso del sacerdote Carlos Alberto Dorado está en plena etapa de investigación. Por lo pronto, ya se encuentra imputado por “abuso sexual agravado”, en perjuicio de una de las denunciantes. En el siguiente caso, faltan informes y pruebas, pero avanza en el mismo sentido, de acuerdo a lo expresado desde el Ministerio Público Fiscal de la Circunscripción Añatuya.

El obispo Adolfo Urion, según sus propio decreto no sólo tenía conocimiento de los hechos denunciados, sino que encontró culpable a Dorado. Además, éste habría reconocido su culpabilidad ante el entonces obispo de Añatuya.

Una vez más, el encubrimiento salpica a la Iglesia.-

EXCLUSIVO

Dra. Andrea Darwich, fiscal

“Dorado está formalmente imputado por abuso sexual agravado”

La representante de la Circuscripción Añatuya del Ministerio Público Fiscal, Dra. Andrea Darwich, en diálogo exclusivo con LA COLUMNA, explicó el estado en el que se encuentra la causa contra el sacerdote Carlos Dorado, haciendo hincapié en que se trata de dos investigaciones paralelas en su contra, en una de las cuales ya fue imputado.

-¿Existe alguna denuncia por abuso sexual contra el sacerdote Carlos Dorado?

-Las denuncias son dos, una de agosto 2019 y la otra de enero de 2020.

-¿En qué circunstancias lo denuncian?

-Lo hacen dos jóvenes. Ellas ahora son mayores de edad y hacen referencia que los hechos sucedieron cuando aún estaban en la secundaria, siendo menores.

-Cómo avanza la investigación en este caso?

-Está en período de investigación. Son dos investigaciones paralelas que están acumuladas porque son dos denuncias contra la misma persona. En una de ellas se encuentra formalmente imputado. El señor Dorado fue asistido por sus abogadores defensores. En su momento, se abstuvo de prestar declaración, tomando conocimiento de todas las pruebas que hay en el legajo. Aún resta recepcionar la declaración en el otro legajo, ya que faltan los informes psicológicos de la chica que hizo la denuncia en enero de este año. Por esta cuestión de la pandemia no se pudieron culminar con sus entrevistas psicológicas.

-¿Con qué elementos de prueba cuentan en este momento?

-Nosotros tenemos los informes psicológicos de las víctimas, testimonios, informes socioambientales, realizados en el lugar donde habrían sucedido los hechos, estamos hablando de la localidad de Bandera. Cuando las denunciantes eran menores de edad acudían a un grupo juvenil perteneciente al colegio en el que acudían al secundario. En esas circunstancias suceden estos hechos. Eso está acreditado no sólo con los testimonios y los informes socioambiantales sino también con el informe que brinda el Obispado de la ciudad de Añatuya, en el cual acredita que el señor Dorado estaba a cargo de este grupo juvenil y que realizaba actividades en la ciudad de Bandera, donde sucedieron los hechos.

-¿El decreto del obispo Uriona, que declaraba que Dorado es culpable de delitos contra el derecho canónico, específicamente contra menores de edad, serviría como prueba?

-Sí. Existe la información, la documentación brindada desde el Obispado de la ciudad de Añatuya, en la cual se hace constar  que el señor Dorado fue sometido a todo el procedimiento canónico que prevé la regulación específica de ellos. Esta fue una cuestión, tipo administrativa, que se tramita ante el obispado, en forma paralela al judicial.

-¿Esto ocurrió antes de la denuncia?

Sí, fue totalmente anterior. Es independiente de la causa penal, pero  está agregado como evidencia.

-Los hechos de abuso sexual son, lamentablemente comunes, en Santiago del Estero. Desde su experiencia personal, ¿se topó alguna vez con abusos cometidos por hombres de la Iglesia?

-En esta Unidad Fiscal de Añatuya es el primer caso que tenemos. En realidad, son dos denuncias que tenemos en contra de un sacerdote.

-¿Lo toman de una manera especial o tiene el mismo tratamiento que cualquier otra causa?

-Está sometido a proceso como cualquier otro ciudadano. La imputación que obra en su contra está agravada, justamente, por ser miembro de un culto religioso. Es un delito que está tipificado en el Código Penal, precisamente por esta cuestión religiosa.

-¿Cuál es la carátula de la causa?

-Abuso sexual agravado.

-¿Cuáles son los pasos  a seguir en la investigación?

-Están aún pendientes de celebrarse varias diligencias. Falta el informe psicológico de una de las víctimas, como ya lo dije. Faltan otros testimonios, hay personas que tenían conocimiento de estos hechos y, hasta el momento, no han declarado en esta Fiscalía. La investigación sigue su curso, estamos dentro de la primera etapa, que es la investigación penal preparatoria.

-¿Es común que pasen muchos años hasta que las víctimas se atrevan a denunciar?

-Sí. Hay toda una cuestión que tiene que nacer de parte de las víctimas, hasta que puedan contar todo lo que les pasó. Esto está comprendido en toda la cuestión psicológica, en todo el juicio emocional que atravesaron, y todas suss consecuencias. Ayer hicieron contacto con nosotros la red de Sobreviients, donde la licenciada Rodriguez nos comentó que las víctimas, antes de hacer la denuncia, se pusieron en contacto con ellos y desde la red les brindaron contención.

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July 31, 2020

Relatos de exalumnos sobre un sacerdote abusador del colegio San Vicente de Paul de La Plata

LA PLATA (ARGENTINA)
Prensa Obrera [Buenos Aires, Argentina]

July 31, 2020

By Corresponsal

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Raúl Sidders fue trasladado a principios de año a Iguazú, Misiones, donde sigue en contacto con menores y es capellán de Gendarm

“Ustedes, las mujeres, lo único que saben es comer, dormir y coger” dijo el “padre Raúl” entre risas, mientras se presentaba a una de las divisiones del secundario en ausencia de la profesora. “Eso fue en el primer día de clases. Quedé impactada”, recuerda Antonia, exalumna del Colegio San Vicente de Paul de La Plata. Los exalumnos varones recuerdan al sacerdote del colegio como “Frasquito”, el cura que les hacía preguntas fuera de lugar durante la confesión y los obligaba a masturbarse para guardarse su semen en frascos.

Estos espeluznantes recuerdos acerca de Raúl Anatoly Sidders fueron comentados por sus exalumnos años después de haber terminado el secundario. Los jóvenes recordaron que durante las confesiones el “padre Raúl” siempre preguntaba si se masturbaban, si lo hacían pensando en qué, y en caso de decir que no, les enseñaba a hacerlo, en especial a los varones. Antonia, recuerda que con las chicas siempre había tenido actitudes discriminatorias y denigrantes: “nos ninguneaba, nos decía que éramos gatos. A los varones no los trataba así, eran sus preferidos”.

Raúl Sidders prestó servicios en el colegio San Vicente de Paul desde el año 2002. Perteneciente en La Plata a la corriente más conservadora y reaccionaria de la Iglesia Católica, al punto de llegar a tener denuncias en el Inadi (Instituto Nacional Contra la Discriminación) en 2013, cuando en su programa televisivo Ave María Purísima, del que también participaban alumnos de su colegio, trató de “loquitas” y “yeguas” a las mujeres que se habían manifestado en Plaza Moreno frente a la Catedral platense contra de la violencia de género. Luego de este episodio el Arzobispado tuvo que dejar de emitir el programa. Para que no queden dudas, en otra emisión Sidders habían planteado que si existía una plaza llamada “Che” Guevara tendría que haber otra llamada Emilio Massera.

Antes de llegar al Colegio San Vicente, Sidders fue capellán de Gendarmería en Neuquén hasta el 2002, cuando desde ATE y organizaciones mapuches pidieron su expulsión por autoritarismo e invasión de tierras. Desde entonces fue asignado a La Plata, en la diócesis comandada por Héctor Aguer, quien le encomendó la capellanía del jardín de infantes San Bernardo, el colegio San Vicente de Paul y el Instituto de Educación Superior.

Ana, madre de un exalumno del colegio, Juan, no podía creer lo que comentaban los jóvenes acerca de las depravadas prácticas sexuales de Sidders. A partir de ahí, todas las piezas empezaron a encajar. “Mi hijo fue a esa escuela desde tercer grado hasta tercer año del secundario. Yo noté cambios en su conducta en la preadolescencia, entre los 11 y 12 años. Se rateaba, se quedaba dando vueltas por el centro solo, no quería estar en la escuela. Tuve charlas con él, lo llevaba al parque para preguntarle qué era lo que pasaba, y él lloraba. Me decía que no le pasaba nada, pero lloraba. Decidí llevarlo a terapia, tuvo dos terapeutas distintas. Nunca pensé que pasaba algo en la escuela”.

Estando en tercer año, Juan le dijo a su madre que no quería ir más a la escuela, y dejó el San Vicente. Ana, al día de hoy, se lamenta. “Siento culpa por no haber podido ver lo que le estaba pasando a mi hijo. Con lo que contaron sus amigos no me quedó duda de lo que hacía. Una excompañera de trabajo, que fue al mismo colegio me contó lo que pasaba en el momento de la confesión, exactamente lo mismo que habían dicho los chicos en mi casa”.

Raúl Sidders fue trasladado a principios del 2020 a la ciudad de Iguazú, Misiones, donde forma parte de la cúpula de la Iglesia de la provincia y presta servicios nuevamente como capellán de Gendarmería Nacional. Aún peor, se encuentra haciendo obras en una iglesia donde funciona un comedor de niños, con quienes está en permanente contacto.

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July 23, 2020

El insólito castigo de la Iglesia a un cura santafesino que abusó de un menor

(ARGENTINA)
Santa Fe 24 horas  [Santa Fe, Argentina]

July 23, 2020

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En la provincia de Santa Fe existen muy buenos sacerdotes que además de predicar con la palabra lo hacen a través del ejemplo de sus conductas. Pero también hay de los otros, curas acostumbrados a caminar por la delgada línea que separa a lo ético de lo repudiable; y muchos que directamente con su deleznable accionar no hacen más que manchar la imagen del catolicismo santafesino.

Entre estos últimos se encuentra el padre Luis Brizzio, quien siempre mantuvo estrecha confianza con José María Arancedo y cayó en desgracia en el inicio de 2015, cuando estaba a cargo de la Basílica Natividad de la Santísima Virgen de Esperanza y una investigación del periódico Edición Uno de esa ciudad descubrió que detrás del anuncio oficial de la Iglesia que sostenía que este religioso “se tomaba un descanso por un cuadro de estrés”, se escondía una denuncia de abuso sexual a un menor de edad.

De no creer   

Hace pocos días los colegas de UNO Santa Fe se acercaron al Arzobispado para dialogar sobre la implementación de un sistema para presentar informes sobre «sospechas fundadas y/o denuncias sobre casos de abuso sexual contra menores y adultos vulnerables por parte de clérigos y consagrados, y del encubrimiento de los mismos».

En ese marco se desarrolló un interesante ida y vuelta en una sala donde entre otras imágenes sobresalía la del pedófilo Storni… Insólito, pero real.

El doctor Javier González Grenón, vicario episcopal para asuntos jurídicos del Arzobispado y quien desde hace muchos años se encarga de la administración general de ese espacio, oficiando como una especie de jefe de Gabinete, fue quien sin querer dejó en evidencia cómo de manera corporativa protegieron a Brizzio, conducta habitual a esta altura con los curas acusados de abusos sexuales. Compartimos lo más “jugoso” del mano a mano.

– Con respecto a la figura de Brizzio, ¿qué se puede decir? Se intentó hacer un juicio canónico ahí.

– No hubo juicio canónico. Hubo un proceso. Se informó a la Santa Sede…La víctima fue informada que podía ir a la Justicia. Nadie le dijo que no vaya, no quiso ir. Preguntale a la víctima por qué no fue a la Justicia Penal.

– Porque estaba fuera del tiempo que cabe en la Justicia para denunciar.

– Problema de él.

– Lo que le pasó a él fue que le respondieron que no se consideraba abuso porque tenía 16 años al momento del hecho y en lo canónico se considera mayor de edad.

– Te voy a corregir. A él la ley canónica lo favorecía… Se hizo un proceso. Brizzio de alguna manera está sancionado (NDR: hizo comillas en el aire, reconociendo lo que a todas luces asoma como una tomada de pelo para la sociedad). No tiene ningún oficio pastoral. No está a cargo de ninguna parroquia. No está a cargo de ningún trabajo pastoral. Está retirado de la vida pastoral. Lo cual significa una sanción muy importante. Hay una cuestión, pensamos a veces que la única sanción para un sacerdote y todo lo que buscan muchas veces es «échenlo», que no sea más cura, sáquenle el título de cura. Y esa es no solo la única sanción grave para un sacerdote.

– ¿Cuál sería la sanción entonces?

– Sacarlo de toda su vida pastoral y mandarlo a retiro y nada más.

– Brizzio estuvo muchos años viviendo en una parroquia en San Javier.

– Sí, con mínimas funciones pastorales y después se lo terminó retirando.

Lo que no dijo 

Además de las increíbles explicaciones que dio, González Grenón no dijo que él fue quien llevó adelante el proceso interno en la causa Brizzio y se opuso a que el abogado de la víctima acceda al expediente debido a las enormes irregularidades existentes.

Asimismo, a pesar que increíblemente el propio padre Brizzio habría dicho “a modo de defensa” que mantenía un vínculo amoroso con el menor de edad, por eso supuestamente no se trataba de abuso, González Grenón en esta entrevista sugiere ponerle comillas a sus palabras cuando anuncia que “Brizzio de alguna manera está sancionado”.

¿No es reírse de esta víctima menor de edad y de tantas otras? ¿Está bien que, a pesar de haber abusado de un nene de 16 años, como consta en la resolución emitida por la Santa Sede, gracias a la amistad de Brizzio con Arancedo sólo lo hayan sacado de la mirada pública y todavía hoy sea cura? ¿Es esta la Iglesia que queremos y nos merecemos o, por el contrario, estas jugadas oscuras profundizan el desprestigio de varios referentes?

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July 20, 2020

Recién de adultos pudieron denunciar a un cura por abuso, pero para la Justicia el delito prescribió

LA PLATA (ARGENTINA)
Clarín [Buenos Aires, Argentina]

July 20, 2020

By MARIANA IGLESIAS

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Ricardo, Julieta y Valeria acusaron al sacerdote Héctor Ricardo Giménez por las agresiones sexuales que sufrieron hace más de 40 años. “Uno denuncia cuando puede”, dice él, que borró los recuerdos por décadas.

Como cualquier domingo, ese 3 de junio de 2018 Ricardo fue a casa de su madre a buscarla para compartir el día en familia. Ella siempre dejaba sobre el hogar algunas fotos viejas. Había cuatro: sus primas en fiestas familiares, su madre coloreada cual muñeca de porcelana, la perra Liz y su primera comunión. Vio al monseñor bendiciéndolo con su mano en la cabeza, y a su abuelo, sastre, que era el padrino, y le había confeccionado el traje azul a medida para la ceremonia. Tomó su celular y sacó foto a aquella foto. 

El sábado siguiente Ricardo fue de paseo con su esposa y sus cuatro hijos a Luján. Entraron a la Basílica. Hacía mucho tiempo que no entraba a una iglesia. Les habló a sus hijos de las siete veces que había peregrinado a Luján junto al grupo de seminaristas de la iglesia Santa Clara y sus compañeros del colegio.  

El lunes 25 Ricardo vió un tuit que linkeaba a una nota periodística sobre 62 curas denunciados por abuso sexual en la Argentina. Entre ellos, el padre Héctor Ricardo Giménez. Instintivamente buscó la foto en el celular, Ahí estaba Giménez, medio de costado. Aquella foto la había visto muchas veces, pero era la primera vez que veía a Giménez. El mundo se abrió bajo sus pies. Recordó.  

-¿Dijiste alguna mala palabra?- preguntó serio el cura. 

-Mmm… sí… boludo…- balbuceó Ricardito.

-Eso es una enfermedad… 

El cura Giménez lo apretó contra su cuerpo y le tocó los genitales. Ricardito tenía 8 años, se confesaba por primera vez. Se preparaba para la comunión. Giménez siguió haciendo lo mismo en cada confesión. Metía la mano bajo los pantalones y lo tocaba largo rato. 

Después de la comunión lo nombró monaguillo. Para la familia de Ricardito fue todo un orgullo. Los abusos aumentaron: el cura le hacía beber el vino mistela que usaba en los oficios, le daba ostias no consagradas, le decía que debía confesarse y lo abusaba. Ricardito quedaba paralizado, luego asistía en la misa como un autómata y salía corriendo a su casa ni bien terminaba. Una vez, la mezcla del vino, el humo del incienso y la ansiedad por irse le provocaron un desmayo. La misa se suspendió. 

De chico Ricardito tenía un sueño recurrente: un monstruo corpulento de ojos saltones lo miraba dormir. Aterrorizado, se tapaba con la manta para no verlo, porque además sabía que no había nadie más en la casa. Sus padres nunca estaban cuando aparecía el monstruo.

Tras leer la nota periodística en la que aparecía Giménez, Ricardo se conectó con Julieta Añazco, una integrante de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, quien le contó que ella también había sido abusada por Giménez. Y que estaba en contacto con otras 50 personas que habían sido abusadas por el cura.

Cuando Julieta me confirma que el segundo cura de la foto era el Padre Ricardo, inmediatamente su rostro de ojos grandes, y anteojos de cuerpo de plástico negro y grueso ocupó el lugar de la cara del monstruo que me acechaba, la pesadilla se tornó real y pude reconectar emocionalmente con el niño que fui, emergió con fuerza la memoria enterrada y el impacto que recibí fue muy grande“, escribió Ricardo. Ahora Ricardo escribe, le hace bien. 

“Ver la foto, entrar a una Iglesia, hablar de las peregrinaciones a Luján me removieron 44 años. Cuando Julieta me confirmó quién era Giménez todo volvió a mi cabeza. Llevaba 44 años reprimido. El dolor en el cuerpo fue literal. Tuve que desenterrarme, salir de la tierra. Y cuando recordé todo fui a denunciarlo”, cuenta Ricardo a Clarín. Habla de “tormentos”. 

Realizó la denuncia en la Cámara Criminal y Correccional 49 de la Ciudad de Buenos Aires, donde le respondieron que el delito había prescripto. Apeló. Casación contestó lo mismo: prescripto. Presentó un recurso de queja en Casación. Se lo rechazaron. 

“No puede ser que un delito así prescriba. Uno olvida para protegerse. Uno denuncia cuando puede. Es imposible que este delito tenga un límite de años. El dolor sana cuando tiene condena el que lo causó. El abuso no prescribe hasta que obtenés Justicia“, enfatiza Ricardo. 

El cura Héctor Ricardo Giménez tiene 84 años y está en un asilo de ancianos. Ese fue el castigo que le impuso el Arzobispado de La Plata. Tampoco puede dar misa. Pero sale a hacer las compras, va a la plaza, y tiene muy cerca a montones de niños y niñas que visitan a los abuelos del Hogar San Marín. 

Julieta Añazco fue abusada por el cura Héctor Giménez en los campamentos de verano a los que iba cuando tenía 10, 11 y 12 años. Pudo denunciarlo 30 años después, cuando lo vio dando misa y todo volvió a su memoria. Era 2013. En la Fiscalía N° 6 de La Plata descubrió que Giménez tenía denuncias desde 1960 y dos causas judiciales. La primera, de 1985, hecha por la madre de unas niñas que testificaron los abusos del cura. El juez lo absolvió porque consideró que “los tocamientos” eran “caricias”. La segunda causa era de 1996, por abuso a cinco niños. La Justicia lo condenó a ocho años, pero la Cámara de Apelaciones de La Plata lo excarceló por una caución juratoria presentada por la Iglesia, asegurando que se haría cargo de que Giménez no daría misa ni estaría cerca de niños durante la condena. Alegaron “dignidad eclesiástica”. Giménez nunca pisó una cárcel. 

Ahora Julieta forma parte de la “Campaña Contra la Prescripción de los Delitos de Violencia Sexual”, que busca equipararlos con la tortura. Son muchas personas abusadas, no sólo por curas, también por familiares. Valeria Regner también integra la campaña y también fue abusada por el cura Giménez. 

Lo llama “depredador”. A ella la abusó entre sus 7 y sus 9 años. Durante el año, cada vez que se confesaba en la Iglesia Madre de la Divina Gracia de Gonnet, en calle 23, entre 485 y 487. En el verano, en los campamentos que organizaba el cura en el campo de una gente amiga de Bavio. 

Yo no quería confesarme porque él me sentaba a upa, me apretaba fuerte, me tocaba toda… -recuerda Valeria, 47 años, niñera-. En los campamentos los abusos eran a la hora de bañarnos. Teníamos que hacerlo todos juntos, en grupo, todos desnudos, y él nos enjabonaba“. 

Después de un verano, algunos padres alertaron de esta situación y Giménez fue trasladado de Iglesia. “Yo dejé los abusos de lado hasta que los volví a ver, a entender, en 2013, hablando con Julieta. Descubrimos que Giménez venía siendo trasladado de un lado al otro desde los años 60. Sólo en mi círculo cercano al menos 20 personas fueron abusadas por él“.

Valeria escondió los recuerdos mientras su cuerpo la empujaba a conductas autodestructivas: excesos de comida, drogas, alcohol y parejas tóxicas. En 2013, cuando los abusos se convirtieron en palabras, hizo la denuncia ante la Justicia. Respuesta: prescripción

“Seguimos luchando mientras esperamos que la Justicia cambie y estos casos no prescriban. Al menos tuvimos una alegría este año. La Policía fue al asilo de ancianos a tomar muestras de sangre y huellas dactilares de Giménez, y ahorafigura en el Registro de Delincuentes Sexuales. Lloramos de la emoción. Al menos fue un reconocimiento a nuestras denuncias”, dice Valeria.  

Días atrás, la diputada Lorena Matzen presentó un proyecto de ley para que los abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes menores de edad sean considerados delitos de lesa humanidad y no prescriban nunca

En 2011 se sancionó la “ley Piazza” (por Roberto Piazza, abusado de niño), que permitió que la prescripción se tomara a partir de los 18 años de la víctima. En 2015 se sancionó la ley 27.206 llamada “Respeto a los tiempos de las víctimas”, de la senadora Sigrid Kunath. La ley establecía que la prescripción corriera desde que la víctima pudiera hablar tuviera la edad que tuviera. Pero la decisión final de la prescripción queda en la Justicia. Lo que busca el proyecto de Matzen es que sea una ley que no se preste a diversas interpretaciones: los delitos sexuales contra menores no prescriben nunca. 

En la presentación del proyecto en el Congreso, Ricardo planteó unir fuerzas y armar la “Red Federal en Contra del Abuso Sexual en la Infancia”. Ya son más de veinte grupos y asociaciones, y se están acercando más. Entre todas representan a cientos de víctimas y sobrevivientes de abuso sexual, no sólo eclesiástico. La mayoría ocurren en el propio hogar: siete de cada diez abusos son de un familiar. 

Opinión: “Es necesario que se respete el derecho al tiempo”

“¿Por qué no lo dijo antes?”, “Hablan ahora porque quieren perjudicar a la institución”, “¿No tenía entonces una amiga en quien confiar?”, “¿Qué está buscando diciéndolo ahora?”, “Me suena algo raro que recién ahora lo cuente ¡luego de 20 años!”. Son expresiones de periodistas al conocer el relato de mujeres sobre la agresión sexual sufrida en otros momentos de sus vidas, o de jóvenes abusados cuando niños en instituciones religiosas.

Poderosas organizaciones niegan que el lugar más peligroso para niños y niñas es su propio hogar o también para los menores las instituciones que tienen total control sobre sus cuerpos.

Las agresiones sexuales producen un profundo impacto psico-biológico que obliga al psiquismo a reprimir recuerdos para mantener la estabilidad psíquica con la menores consecuencias en el cotidiano vivir. Algunas personas recuerdan imágenes de la agresión y otras acceden a recuerdos por un estímulo, por ejemplo, escuchar una música o percibir un olor.

Re-encontrarse con la experiencia traumática no es nada fácil pues obliga a ver el contexto del “allá y entonces”, aceptar los abandonos afectivos, la soledad de esos momentos, la falta de palabras para explicar lo que sucedía y la imposibilidades de compartir, ya que es frecuente que los adultos o cuidadores no quieran escuchar. Están presentes las amenazas del agresor, la culpa por la imposibilidad de detener la acción depredadora, la profunda vergüenza y la dificultad para entender lo sucedido. Re-encontrarse con el trauma muchas veces es además enfrentar poderosas organizaciones religiosas.

Quienes fueron agredidos sexualmente sólo hablan cuando están en condiciones de hacerlo y no por la imposición de la ley o del funcionario judicial.

El sufrimiento personal no puede ser regulado desde fuera por un almanaque. Es necesario que se respete el derecho al tiempo, el que se puede tomar la persona que fue víctima. Tiempo para poder hablar, para poder reparar y sanar.

Enrique Stola Médico Psiquiatra

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July 17, 2020

El Arzobispado santafesino recibe denuncias por abuso ante la atenta “mirada” de Storni

SANTA FE (ARGENTINA)
Uno Santa Fe [Santa Fe, Argentina]

July 17, 2020

By Bárbara Favant

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El Arzobispado lanzó un “sistema” para que se puedan presentar denuncias por abuso sexual a miembros del clero, pero admitieron que no están capacitados para hacerlo. Aún tienen la imagen del cura denunciado por 47 seminaristas en las salas de la institución

“La Iglesia no necesita hacerse ningún examen de conciencia, y mucho menos pedir perdón a la sociedad argentina”, dijo el arzobispo Edgardo Storni en una homilía el 25 de mayo de 1995. La cita aparece en “Nuestra Santa Madre” de Olga Wornat, un libro de 2002 sobre la “Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina”. Allí se describió la cantidad de abusos sexuales cometidos por el obispo –a quien lo llama “El Rosadito“– desde 1984 hasta la publicación de la investigación periodística, y cómo las denuncias de los afectados habían llegado hasta el Vaticano pero institucionalmente no se hizo absolutamente nada para frenar el horror.

En el libro se describe un cuadro pintado al óleo de la figura de Storni. Se detalla que se lo retrató con su aspecto de la juventud con sus pomposos atuendos que le gustaba exhibir en público, pero que había ordenado con los años que sea colgado en una de las habitaciones de la planta baja del Arzobispado y mandó a hacer uno más grande. La razón, habría sido que las manos allí se le ven desproporcionadas, muy grandes. La pintura sigue en ese lugar aún hoy, junto a otras de todos los arzobispos que tuvo la ciudad de Santa Fe. Tal vez se sostiene como símbolo, quizá estandarte, del statu quo de la iglesia que se ve representado en su imagen y la de aquella frase que dijo en el 95 en pleno festejo por el día de la revolución.

Storni fue llevado a juicio a partir de una investigación que se inició el año de la publicación de Wornat. Ocho años antes, en 1994, el arzobispo había sido sometido a una investigación ordenada desde el Vaticano, y liderada por José María Arancibia, después de haber sido acusado de abuso sexual en base a 47 testimonios de seminaristas. En 2003 fue sobreseído por la justicia santafesina de los delitos que se le imputaron por los hechos cometidos contra dos seminaristas que denunciaron abusos de los hechos que había investigado la fiscalía, pero sirvió para que se le dé forma a la causa.

Y en 2006 el exseminarista Rubén Descalzo denunció a Storni. El clérigo fue condenado por la jueza María Amalia Mascheroni a ocho años de prisión –el denunciante había solicitado 15– por abuso sexual agravado en 2009; pero luego, en 2011, la Cámara de Apelación Penal de Santa Fe declaró la nulidad de la sentencia. “Ha quedado palmariamente demostrado con la cantidad de testimonios arrimados a la causa e indicios, que las situaciones vividas dentro de los claustros eran anómalas irregulares y perjudiciales para los seminaristas que han venido trayendo su versión para esclarecer los hechos”, había dicho la jueza Mascheroni en su sentencia.

La conmoción de la condena fue enorme en la ciudad, y en el país. Fue la primera vez en Argentina que se condenaba a un obispo por delitos sexuales. Sin embargo, murió impune en 2012, en una casa que le había comprado la Iglesia en La Falda, Córdoba, en la que se mantenía con una pensión de privilegio desde el 2002.

Otro de los escándalos resonantes fue el testimonio del cura José Guntern, que dijo haber enviado una carta a Storni en la que le pidió: “… que reflexiones en Cristo y tomes conciencia de la gravedad de tus actos”. Fue luego de haber tomado conocimiento de que uno de los seminaristas que tenía a cargo había sufrido un abuso por parte del arzobispo. Como respuesta, cuatro sacerdotes –Hugo Capello, Marcelo Mateo, Edgard Stoffel y Mario Grassi– lo presionaron para que se rectifique y se retracte de sus dichos.

En el 2016 por primera vez en el país hubo una condena civil a la iglesia. La jueza Beatriz Forno de Piedrabuena del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial Nº 3 condenó a los herederos de Storni y al Arzobispado de Santa Fe por daños y perjuicios a pagar casi un millón de pesos al sobreviviente Descalzo. El arzobispo José María Arancedo ordenó apelar esa resolución, y finalmente en 2018 otro tribunal desestimó la demanda por “prescripción”.

El legado de Storni

En la provincia fueron cuatro los casos resonantes de miembros de la Iglesia que fueron denunciados, condenados o procesados por abusos sexuales: Storni, Viviana Fleitas, Luis Brizzio y Néstor Monzón.

En el libro de Wornat también se señaló a Mario Grassi, asesor legal del colegio Nuestra Señora de Guadalupe en ese momento, como alguien que “tuvo varios problemas con adolescentes, a los que habría intentado abusar”. Luego de la presentación de la investigación en la Feria del Libro de Santa Fe en 2002, un grupo de unos 90 padres de la institución educativa se reunió para analizar los hechos y solicitaron que sea retirado de su cargo. El juez de Instrucción Julio César Costa procesó en 2002 por “coacción” en perjuicio del padre José Guntern a los sacerdotes Marcelo Mateo y Hugo Capello. Sus pares Edgar Stoffel y Grassi quedaron acusados como partícipes de ese hecho. La medida judicial alcanzó, además, al escribano Ricardo Chaminaud, quien fue procesado por el delito de “falsedad ideológica”. Fueron finalmente absueltos. A Grassi lo enviaron como párroco a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced en San Justo desde 2006 hasta su muerte en 2014.

El cura Carlos Vece, de la arquidiócesis de Storni, discípulo e “íntimo amigo” del arzobispo, que murió en 2000, fue denunciado ese mismo año en una radio de la ciudad por un adolescente que se había escapado del Colegio Concepcionista San Cayetano (Vece era el representante legal) por abusos sexuales y castigos corporales. Las denuncias se ratificaron en el Juzgado de Menores de Santa Fe. “Falleció sin que la Justicia, que proclamaban padres de alumnos víctimas de sus abusos, lo rozara siquiera. Es probable que Dios, harto de esperar en vano la justicia terrenal, haya ejercido la suya matándolo y remitiéndolo a Satanás”, dice Wornat en su libro.

• LEER MÁS: Víctima del cura Brizzio: “No debería haber prescripción para estos delitos”

Fuentes eclesiásticas revelaron a UNO Santa Fe que Luis Brizzio de vivió hasta mayo de 2019 en los establecimientos de la parroquia Santuario San Francisco Javier, de la ciudad de San Javier, por varios años. Allí mantuvo un perfil bajo, tenía servicio de limpieza y no se lo vio por fuera de las instalaciones. A cargo de esta parroquia está el cura Sergio Capoccetti. Hoy, se encuentra en el Monasterio Benedictino Santa María de los Toldos, en la provincia de Buenos Aires. Brizzio fue denunciado en 2014 por abuso a un adolescente de 16 años en un retiro espiritual. Quien denunció fue la víctima ya adulta y por los tiempos establecidos en la ley no se inició un proceso judicial en el Estado.

Cuando el abusado se acercó a la iglesia, las primeras reuniones se dieron con el entonces obispo Storni. “Cuando a mí me ocurre esto mi familia y yo no sabíamos que Storni era abusador, ni que tenía denuncias de abuso. Con los años cuando eso se supo públicamente ahí entendí que no era que no habían hecho nada sino que lo habían encubierto”, dijo el denunciante a este medio en 2019.

El arzobispo de Santa Fe en 2015, José María Arancedo, abrió una investigación canónica a Brizzio por “comportamiento indebido” y lo removió de sus tareas pastorales en una parroquia de Esperanza. El denunciante recibió un documento del arzobispado de Santa Fe que dice: “La respuesta de la Congregación Romana una vez analizadas las actas de la investigación previa y que oportunamente se envió según lo estipulado por el Código de Derecho Canónico concluye que al producirse el hecho el denunciante era mayor de edad. Por lo tanto, no se trata de un caso de abuso de menores, según lo determinan las nuevas normas reservadas a la Congregación para la Doctrina de la Fe”. La mayoría de edad para la Iglesia Católica –que cabe recordar, tiene su propio Estado– es de 16 años. Jamás se investigó el abuso de poder y la víctima jamás tuvo una respuesta de parte de la iglesia.

La monja Viviana Fleitas fue denunciada en un libro por la exmonja Sandra Migliore. Allí, la víctima dijo haber sido abusada cuando estaba en el noviciado y era menor y además contó abusos a otras compañeras. Fleitas es la primera monja denunciada por abusos en el país. Los hechos habrían ocurrido en el convento que su congregación, las Hermanas Educacionistas Franciscanas de Cristo Rey, en San Lorenzo, Santa Fe. No hubo investigación canónica ni respuesta de la Iglesia sobre este caso.

El sacerdote Néstor Monzón fue condenado en diciembre de 2019 a la pena que pidió la querella, 16 años de prisión, por ser autor material de abuso sexual gravemente ultrajante a una nena y un nene de tres años en la parroquia “María Madre de Dios”. El tribunal estuvo presidido por la jueza Claudia Bressán, junto con sus pares Santiago Banegas y Martín Gauna Chapero. Los jueces además ordenaron que ingrese al Registro Nacional de Datos Genéticos Vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual, creado por la Ley 26.879 y reglamentado en julio del 2017. Allí se almacena información genética de autores de delitos sexuales con el fin de cruzar datos con las investigaciones de delitos de abuso sexual y poder encontrar a los responsables. Es la primera vez que un sacerdote condenado de la provincia entra en ese registro.

Cuando los abusos fueron detectados, la madre de uno de los menores comenzó un juicio canónico al mismo tiempo que hizo la denuncia penal que siguió el curso que finalmente les trajo algo de justicia a las víctimas. La asesora legal del obispado, Gabriela Contepomi, lo llamó por teléfono a Monzón para advertirle que lo estaban investigando y le dijo “borrá todo”. La conversación quedó grabada y ahora la mujer deberá enfrentar un juicio oral por “encubrimiento agravado del delito de abusos sexuales gravemente ultrajantes”. Le sugirió que elimine toda posible prueba que pueda generar compromiso a cualquier persona de la Iglesia, y que en caso de ser citado a tribunales actúe como que no sabía nada. Incluso se escucha cuando le sugiere que haga “acting” de sorpresa. El celular del sacerdote estaba intervenido por orden del juez y por eso quedó todo grabado. Se puede escuchar el audio haciendo clic aquí en Reconquista Hoy.

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July 9, 2020

La Iglesia archivó una denuncia de abuso sexual contra el ex cura Walter Avanzini

(ARGENTINA)
La Voz de Misiones [Posadas, Argentina]

July 9, 2020

By Unknown

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La víctima de abuso eclesiástico fue notificada el jueves por el Arzobispado de Córdoba.


CÓRDOBA-VATICANO. A más de un año de la denuncia mediática que Daniel Vera hizo contra el ex cura cordobés Walter Eduardo Avanzini por presuntos abusos sexuales en 1986, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en Roma, archivó la causa.

El jueves 2 de julio Daniel Vera fue notificado por el Arzobispado de Córdoba, a través de un escrito con fecha del 29 de abril, que la denuncia fue desestimada porque “los hechos referidos en la denuncia no reúnen los extremos previstos por la ley canónica vigentes en el año 1986”. Además, porque Walter Eduardo Avanzini “ya no posee estado clerical”.

Asimismo, instaron a que Vera siga con su denuncia en la justicia ordinaria: “Visto que la ley canónica no sustituye las leyes penales del Estado argentino, le ruego haga llegar, en homenaje a la verdad y la justicia, la denuncia ante las autoridades penales del estado”. La mencionada carta está firmada por el obispo Adolfo Uriona, de la diócesis de Río Cuarto.

Tras ser notificado, el cordobés manifestó a La Voz del Interior que irá “con todo por la parte penal” para que Avanzini sea juzgado por los abusos que padeció cuando era menor de edad.

El caso

Daniel Vera conoció al cura Walter Eduardo Avanzini (quien también era médico) en 1985cuando iba a visitar en el Seminario Mayor en Río Cuarto a su hermano, el ahora también ex sacerdote Raúl Vera. “Cuando lo conocí, me pareció un dios. Era un tipo supercarismático. Yo quería ser como él”, recuerda Vera. Según la denuncia del cordobés, sufrió abusos por parte del cura cuando tenía 17 años, en 1986, en Arias, una localidad a 360 kilómetros al sudeste de Córdoba Capital.

La denuncia de Vera no es la única que involucra a Avanzini. En 1983, un seminarista lo denunció por un intento de abuso. Pese a eso, fue ordenado cura a los meses por la diócesis de Río Cuarto. Y en 1998, cuando ya llevaba 13 años en el ejercicio del ministerio sacerdotal fue grabado en un programa de televisión mientras pagaba para tener sexo con un menor en la plaza de Córdoba Capital.

Luego de ese escándalo, el religioso no fue expulsado de la Iglesia Católica, sino enviado a un retiro espiritual en San Fernando, provincia de Buenos Aires. No hubo investigación judicial ni canónica.

Después de abandonar el sacerdocio, Avanzini ingresó como docente y secretario escolar cerca de Villa Carlos Paz. En 2009, entró como empleado del Ministerio de Educación provincial. En 2011 pasó a cumplir funciones a una inspección zonal dependiente de la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza de la Provincia de Córdoba (Dipe).

De 2014 a la actualidad, el ex cura estudió y sumó a su curriculum un profesorado, una licenciatura y una maestría. Esta última la rindió en 2016 cuyo tema de su tesis fue “Acoso entre pares desde la mirada de los actores educativos adultos”.

La Voz del Interior/Cosecha Roja/LVM

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July 7, 2020

Abusos: la Iglesia archivó la denuncia de Daniel Vera contra el excura cordobés Walter Avanzini

(ARGENTINA)
La Voz [Córdoba, Argentina]

July 7, 2020

By Lisandro Tosello

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El hombre fue notificado el jueves por el Arzobispado de Córdoba. La denuncia mediática la hizo en junio de 2019. “Ahora iré con todo por la parte penal”, manifestó.

más de un año de la denuncia mediática que Daniel Vera hizo contra el excura cordobés Walter Eduardo Avanzini por presuntos abusos sexuales en 1986, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en Roma, archivó la causa.

A más de un año de la denuncia mediática que Daniel Vera hizo contra el excura cordobés Walter Eduardo Avanzini por presuntos abusos sexuales en 1986, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en Roma, archivó la causa.

El jueves 2 de julio, el denunciante fue notificado por el Arzobispado de Córdoba. Por medio de un escrito, con fecha del 29 de abril, se le informó que la denuncia fue desestimada porque “los hechos referidos en la denuncia no reúnen los extremos previstos por la ley canónica vigentes en el año 1986”. Además, porque Avanzini “ya no posee estado clerical”.

Por último, instaron a que Vera siga con su denuncia en la justicia ordinaria.

“Visto que la ley canónica no sustituye las leyes penales del Estado argentino, le ruego haga llegar, en homenaje a la verdad y la justicia, la denuncia ante las autoridades penales del estado”.

La carta está firmada por el obispo Adolfo Uriona, de la diócesis de Río Cuarto.

“Iré con todo por la parte penal”

Tras ser notificado, Vera manifestó a La Voz que irá “con todo por la parte penal” para que Avanzini sea juzgado en los tribunales.

En estos 13 meses de la exposición de su caso, el hombre se fortaleció y se puso en contacto con Lisandro Gómez, su letrado e integrante del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos de Argentina (Ilec), para formular la denuncia, la cual será presentada cuando se flexibilicen las actividades pospandemia por coronavirus.

La historia

Daniel Vera conoció al cura Walter Eduardo Avanzini en 1985 por intermedio de su hermano, el ahora también exsacerdote Raúl Vera. Avanzini, luego de su etapa de formación en el Seminario Mayor de Córdoba y de su ordenación en la diócesis de Río Cuarto, había sido enviado a su destino pastoral en Arias.

Daniel, quien viene de una familia muy católica, vivía con su madre y su padre a 53 kilómetros, en la localidad de Canals. Los domingos viajaba a Río Cuarto para visitar a su hermano en el Seminario Mayor. Allí conoció a Avanzini, quien además de sacerdote era médico y oriundo de una localidad cercana, Sampacho.

“Cuando lo conocí, me pareció un dios. Era un tipo supercarismático. Yo quería ser como él”, recuerda Vera.

En 1985, Daniel cursaba cuarto año en el Instituto Belisario Roldán de Canals y soñaba con ser cura y misionero en África. Para sus padres, que se habían conocido dando catequesis, tener dos hijos religiosos no podía ser un regalo mejor.

Avanzini se convirtió en su referente. Al vivir en localidades vecinas, Daniel empezó a visitarlo en la parroquia. “A veces, la Iglesia organizaba encuentros pastorales de jóvenes”, recuerda. “Como él sabía que yo quería seguir sus pasos, me invitaba y yo viajaba. Me quedaba a dormir con él, en otra habitación”.

Daniel asegura que a veces, cuando se duchaba en la casa parroquial, Avanzini irrumpía en el baño para llevarle una toalla y lo veía desnudo. Y que en ese contexto el sacerdote le hizo una observación íntima sobre su órgano sexual, aunque siempre dando la impresión de que se trataba de una preocupación médica.

“Me preguntó si tenía problemas, porque me vio el prepucio largo”, dice Vera. Y añade: “Como él era médico, no me hizo ruido en ese momento. Pensé que era una observación profesional”.

En 1986, Daniel transitaba su último año en el secundario y su vocación por lo social crecía. Ya había decidido ser religioso y misionero. Su vínculo con Avanzini continuaba, y su familia también se había encariñado con el sacerdote.

En diciembre de ese año, Avanzini lo invitó a un nuevo encuentro pastoral con estudiantes de Río Cuarto y de Buenos Aires.

Firme en su decisión de ser sacerdote, viajó a Arias ilusionado por compartir con otros adolescentes un nuevo encuentro pastoral, sin saber que ese diciembre, según sus palabras, le quedaría “marcado a fuego” para siempre.

Recuerda que una noche de mucho calor, Avanzini lo llamó a su habitación. Quería hablar sobre cómo le estaba yendo con el resto de los estudiantes que estaban en la misión. Daniel asegura que entró a la habitación del cura y lo encontró en calzoncillos. Esa noche, relata, ocurrió el abuso sexual.

Según su testimonio, el sacerdote lo hizo sentar en la cama y empezaron a conversar. Luego de unos minutos, Avanzini lo abrazó y lo besó.

“Me quedé paralizado. Me empezó a manosear los genitales y a decirme cosas subidas de tono”. Luego, contó, “me dijo que lo penetrara, pero yo no le hice nada”. Vera recuerda que Avanzini estaba muy excitado, pese a que él no lo correspondió.

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July 1, 2020

Una causa contra el cura echado de la Iglesia por abuso fue cerrada en Ushuaia

MONTE GRANDE (ARGENTINA)
El Diario del Fin del Mundo [Ushuaia, Argentina]

July 1, 2020

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El sacerdote Daniel Omar Acevedo fue expulsado por un decreto del Papa Francisco, ante los casos de abuso sexual que lo involucran. Una de las causas se tramitó en Ushuaia, aunque fue cerrada porque la justicia consideró que el hecho ventilado no constituía delito. Otro desprendimiento de las denuncias es investigado por la justicia chaqueña, donde se aguarda un juicio.


na causa penal por presunto abuso sexual  que involucraba al ex sacerdote Daniel Omar Acevedo, echado de la Iglesia Católica por un decreto reciente del Papa Francisco, fue cerrada en la ciudad de Ushuaia por no constituir delitos los hechos denunciados, confirmaron fuentes judiciales a EDFM.
Acevedo había sido denunciado por un joven de 23 años, el 13 de noviembre de 2016.
El denunciante se presentó en la Comisaría de Minoridad y Familia de la capital fueguina y expuso que cuando tenía 15 años, el cura acudió unas vacaciones a su casa natal en la ciudad de Resistencia, Chaco, e intentó abusar de él.
Dijo que dos años después, cuando tenía 17 años, se repitió un hecho similar en el mismo sitio, y que al año siguiente el joven se mudó a Ushuaia donde volvió a ser contactado por Acevedo y se habría producido un tercer intento de abuso.
La causa judicial por esta denuncia tramitó en el Juzgado de Instrucción de Segunda Nominación de Ushuaia, a cargo del juez Javier De Gamas Soler.
El magistrado se declaró incompetente para investigar los hechos supuestamente sucedidos en Chaco, y giró esa parte de las actuaciones al Juzgado de Garantías 2, 1ra circunscripción de Resistencia. En esa provincia, la justicia procesó al sacerdote por abuso sexual y se aguarda la realización de un juicio oral.
En cambio, en relación al presunto abuso cometido en Ushuaia, a bordo de un automóvil, el juez De Gamas Soler rechazó el requerimiento de instrucción promovido por la Fiscalía, al entender que los hechos denunciados no constituían delito. Ese pronunciamiento no fue recurrido ni por el fiscal ni por el abogado querellante, por lo que el fallo quedó firme y se dispuso el cierre de las actuaciones, señalaron las fuentes consultadas.
En el plano de la justicia canónica, Acevedo fue expulsado de la Iglesia en un proceso que acaba de ser convalidado por el Papa Francisco en Roma.
Esa novedad fue ratificada hace pocos días por  el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables de la Conferencia Episcopal Argentina, que a su vez compartió un comunicado firmado por el obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva. 
“El decreto implica la pérdida de los derechos propios del estado clerical. Se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato, y queda excluido del ejercicio del orden sagrado. Esta decisión es suprema e inapelable”, señala el comunicado.
Según reconstruyó el diario La Nación, Acevedo ejercía el ministerio en la parroquia San José Obrero de Río Gallegos cuando estallaron las primeras denuncias contra él, pero también estuvo de paso en Ushuaia donde se reencontró con su supuesta víctima.
Por su parte, los hechos que ahora juzgará la justicia chaqueña se remiten a tiempos en que Acevedo era seminarista a punto de convertirse en diácono y vivía en el sur del país. En unas vacaciones en Resistencia, Chaco, habría cometido abuso contra un menor dentro del ámbito familiar y en el hecho hubo otros menores involucrados.
Según quienes investigaron la causa, ni el menor ni la familia sabían que Acevedo era seminarista. Años más tarde, el denunciante se trasladó a vivir a Ushuaia, donde se encontró con Acevedo quien se encontraba de paso, y en esa circunstancia se enteró que era sacerdote. Si bien ya no era menor de edad, la víctima decidió denunciarlo en Ushuaia en el año 2016, por los hechos de Chaco y por circunstancias que se dieron en Ushuaia, informó La Nación.

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June 30, 2020

Le llevó 15 años poder hablar

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
Diario El Sureño [Río Grande, Argentina]

June 30, 2020

By Diario El Sureño

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Leonardo Ordoñez, víctima del exsacerdote Daniel Acevedo, dijo que le llevó 15 años poder hablar del abuso.

RÍO GALLEGOS.- Tras la noticia de la expulsión del ahora exsacerdote Daniel Omar Acevedo de la Diócesis de Río Gallegos, una de las víctimas de Santa Cruz quien denunció haber sido abusado sexualmente cuando tenía 11 años, expresó que ahora el segundo paso “es lograr que se pudra en la cárcel”
Leonardo Ordoñez, quien actualmente tiene 27 años, expresó que “hace unos días me llamaron del obispado de Río Gallegos para darme la noticia que el papa Francisco expulsó definitivamente a Daniel Acevedo por abuso sexual a 3 personas, entre esas estaba yo cuando tenía 11 y 12 años”.
“Todavía tengo un sabor amargo, todavía tengo pesadillas y todavía tengo culpas, culpas que fueron creciendo a medida que pasó el tiempo, después la culpa se exteriorizó en psoriasis nerviosa, se convirtió en ansiedad y ataques de pánico”, y agregó, “lo que me duele todavía es que gente adulta del momento no actuó como debía. Esto se podía haber solucionado hace muchos años, pero no me creyeron o decidieron ser cómplices, prefirieron creerle al señor con túnica”, lamentó.
Tras la decisión del Papa de expulsar a Acevedo, el joven Ordoñez dijo que “el primer paso fue sacarlo de la iglesia, ahora el segundo paso es que se pudra en una cárcel”, y añadió que, “yo sí te creo. Hoy sé que la culpa no era mía, ni donde estaba, ni como vestía. Tenía 11 años, estaba en la iglesia de mi barrio y vestía de monaguillo.
“Gritalo, denuncialo, escrachalo, condenalo. Los que me conocen saben que me cuesta hablar este tema, es más, me llevó más de 15 años volver a hablarlo; pero me di cuenta que hay que visibilizar por todas esas personas que no se animan a contar o esas personas que actualmente están atravesando alguna situación similar, acá estoy, nos tenemos para apoyar, levantar y marchar. Hoy quemaría y rompería todo si te pasa”, concluyó.

Causa penal
La causa contra Acevedo comenzó en Tierra del Fuego hace cuatro años. Fue luego de una denuncia realizada por un joven (quien entonces tenía 23 años) que acusó al sacerdote de haber abusado de él cuando tenía entre 15 y 17 años, en Resistencia, Chaco, donde el cura solía ir de vacaciones.
Según el relato del joven, los abusos se repitieron en Ushuaia, donde había viajado por trabajo. Fue allí donde decidió radicar la denuncia penal.
En ese momento, el entonces obispo de Santa Cruz, Miguel Ángel D’ Annibale -fallecido hace pocos meses- inició las primeras investigaciones que determinaron la culpabilidad del sacerdote y lo apartó del cargo. Luego de la apelación del ahora excura, la expulsión fue ratificada por el Sumo Pontífice y es definitiva.
“De parte nuestra no quedan más que palabras de pedido de perdón una y mil veces, de disposición a seguirlos acompañando humana y espiritualmente y en nombre de la Iglesia asumir nuestro gran dolor, nuestra gran vergüenza”, dijo el Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Jorge García Cuerva, tras la decisión papal la semana pasada.
“No sé en este momento cómo ha avanzado la justicia penal. Por supuesto que desde la Iglesia nos ponemos a disposición por si hay algún elemento más que aportar en cuanto a los hechos”, dijo García Cuerva.

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June 29, 2020

Alarma entre los salesianos de Don Bosco por casos de COVID 19, entre ellos el sacerdote Luis Pezzolo condenado años atrás por abuso de menores

LA PLATA (ARGENTINA)
Data Judicial [Quimes, Argentina]

June 29, 2020

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Los salesianos de Don Bosco viven momentos de angustia ya que en uno de los hogares que se encuentra en Almagro, en CABA, se produjo un foco de coronavirus que afectó a los sacerdotes. Entre ellos estaba alojado en esa casa Luis Pezzolo, que se encuentra ahora internado con diagnóstico positivo de COVID 19; Pezzolo fue condenado años atrás por la Justicia de Quilmes por abuso sexual de menores que estaban a su resguardo.en un centro de Bernal. Asimismo se conoció el fin de semana que falleció el  sacerdote Roque Cella que se desempeñó en Nuestra Señora de la Guardia.

  Todo se originó a partir del contagio de una enfermera que cumple tareas en Casa Zatti de la Ciudad de Buenos Aires. De inmediato se activó el protocolo y se hizo hisopado a todos los religiosos cómo también a los trabajadores. De los 13 sacerdotes, 12 han dado positivos y ayer se conoció el fallecimiento del padre Roque Cella como de otro sacerdote.

  Entre los positivos se encuentra el salesiano Luis Pezzolo; reconocido cura que años atrás fue condenado por la Justicia de Quilmes por abuso sexual de jóvenes que eran alojados en un hogar que estaba a su cargo. La decisión era tomada en 2010 por los jueces Ariel González Elicabe, Jorge Franklin Moya Panisello y Julia Rutigliano miembros por entonces del Tribunal Oral Criminal N° 2 de Quilmes.

Los fallecidos

  Uno de los fallecidos es Roque Cella, nacido en La Plata en 1934 y quien fuera ordenado presbítero en Córdoba el 20 de noviembre de 1960, informaron fuentes religiosas. Agregan que desempeñó su actividad como educador y pastor en Bernal, Sagrado Corazón de La Plata, Mar del Plata, Uribelarrea, Teologado en Villa Devoto, como ecónomo inspectorial de la Ex ALP y de Universidad Pontificia Salesiana (UPS) de Roma. Nuevamente como Director y Párroco del Sagrado Corazón de La Plata y Director de Bernal.

  El segundo era el Padre Ismael Castelli, de La Plata, nacido en 1939. Hizo su primera profesión en Morón el 31 de enero de 1957 y fue ordenado presbítero en Córdoba el 13 de febrero de 1966.

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June 26, 2020

De Grassi a Acevedo, la Iglesia funciona como una Omertá que no les suelta la mano a los “hermanos” pedófilos y degenerados

LOMAS DE ZAMORA (ARGENTINA)
Tribuna de Periodistas [Buenos Aires, Argentina]

June 26, 2020

By Rubén Lasagno

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El título es una síntesis del comportamiento histórico que ha tenido la Iglesia ante la existencia de curas pedófilos, abusadores, violadores y degenerados, que asolaron diócesis, iglesias, instituciones religiosas, casas de retiro, fundaciones de chicos discapacitados o en situación de calle, etc.

Esto vuelve a primera plana con las declaraciones del Obispo de Río Gallegos Jorge García Cuerva en relación a la “excomulgación” del cura pedófilo Daniel Omar Acevedo, por parte del Papa Francisco y lo cual diera lugar a manifestaciones de Cuerva por Telam, quien comunicó “Debo informarte que el papa Francisco, el pasado 31 de mayo ha decretado la dimisión por pena de Daniel Omar Acevedo; por lo que ha perdido los derechos propios del estado clerical, se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato y queda excluido del ejercicio del orden sagrado. Esta decisión es suprema e inapelable“.

Sin embargo, cabe indicar que el cura acusado sigue libre a pesar de que la denuncia proviene desde el año 2016, el propio Obispo dijo “No sé en este momento cómo ha avanzado la justicia penal”, lo cual significa que la Iglesia no es quien ha denunciado penalmente a Acevedo (sino sus víctimas) y en la resolución clarical, el Papa calificó como “conductas indebidas al estado clerical del ex religioso católico cuando se desempeñó en parroquias de Río Gallegos y Tierra del Fuego”, una manera elegante y lavada de comunicar y no decir las cosas por su nombre, guardando las formas antes que resguardar a las víctimas, más aún sabiendo que pueden existir muchos más jóvenes abusados que no se conozcan.

Dicho así y las pruebas sobran en el país y el mundo, queda claro que la iglesia como institución, primero, no ha querido reconocer los delitos cometidos por años en su nombre y cuando finalmente cedió ante la presión pública y la justicia, se limita a “excomulgar”, pero no se transforma en querellante, en denunciante ni pide prisión para el degenerado. Es más, en gran parte de esos casos (y pasó con el propio Acevedo), se desempeñaba como cura en la policía de Santa Cruz y tras las acusaciones de las víctimas fue trasladado a otra parroquia. Siempre fue “normal” para la iglesia, sacar de foco al cura violador/abusador y trasladar el problema  otro lugar, donde volvía a cometer delitos contra otras personas, solo para ocultar los hechos y no ser blanco de las críticas. Es decir la Iglesia ha sido cómplice de estas lacras a lo largo de muchos años, con honrosas excepciones.

De acuerdo al registro de BishopAccountability.org que publica OPI compila los casos de abusos en la iglesia, la lista completa de curas abusadores denunciados en el país, es la siguiente:

Sacerdotes y hermanos argentinos denunciados en Argentina

Padre Daniel Omar Acevedo | Hermano Ángel Tarcisio Acosta, S.D.B. | Rev. José Carlos Aguilera | Padre Luis Anguita, T.O.R. | Padre Néstor Aramayo | Padre Francisco José Armendáriz | Padre Walter Eduardo Avanzini | Padre Abel Eduardo Balbi | Padre Luis Alberto Bergliaffa | Padre Luxorio Ruiz Bilbao, S.J. | Padre Luis Alberto Brizzio | Hermano Carlos Buela | Padre Miguel Cacciuto | Padre Raul del Castillo, S.D.B.  | Padre Horacio Corbacho Blanck, S.M. | Fray Diego | Padre Carlos Alberto Dorado | Hermano Angel Duples, F.M.S. | Hermana Viviana/Bibiana o Leopoldina Fleitas, O.F.M. | Padre Carlos Maria Salazar Gauna | Padre Daniel Giménez | Padre Ricardo Giménez | Hermano Isaac Gómez, S.M | Hermano Humberto González, S.J. | Padre Cristian Gramlich | Padre Julio César Grassi | Padre Juan De Dios Gutiérrez | Padre Justo José Ilarraz | Padre Virginio Juan Isottón | Padre Carlos Eduardo José | Padre “J.M.” | Padre Mario Koessler | Padre Emilio Raimundo Lamas | Padre Eduardo Lorenzo | Obispo Juan Carlos Maccarone | Padre Félix Alejandro Martínez | Padre Tulio Mattiussi | Padre José Antonio Mercau | Padre Nelsón Monzón | Padre Jose Luis Morello | Padre Marcelino Moya | Padre Reynaldo Narvais, C.R.I. | Padre Alfredo Nicola | Padre Moisés Pachado | Alicia Pacheco/Hermana Micaela | Padre Domingo Pacheco | Padre Rubén Pardo | Padre Héctor Pared | Padre Felipe de Jesús Parma/Nicolás Parma | Padre Martín Paz | Padre Luis Pezzolo, S.D.B. | Hermano Fernando Enrique Picciochi, S.M. | Padre Oscar Portillo | Padre Renato Rasguido | Padre Carlos Robledo | Padre Diego Roqué Moreno | Padre Agustín Rosa Torino | Padre Alberto Rúa Hubeimar | Padre Julián Ruiz | Padre Miguel Ángel Santurio | Padre Mario Napoleón Sasso | Padre Jorge Scaramellini Guerrero | Padre José Luis Serre | Padre “Seryo”, S.A.C. | Padre Luis Eduardo Sierra, S.D.P. | Obispo Abelardo Silva | Padre Alejandro José Squizziatto | Arzobispo Edgardo Gabriel Storni | Padre Avelino Trecco | Obispo Adolfo A. Uriona, F.D.P. | Padre Juan José Urrutia | Padre Aníbal Valenzuela | Padre Cristian Vázquez | Padre Carlos Vece, C.F.I.C. | Padre Fernand Yáñez | Padre Mario Yulán | Padre Gustavo Óscar Zanchetta

Sacerdotes y hermanos extranjeros denunciados en Argentina

Padre Ladislao Chomin | Padre Nicola Corradi, S.M. | Padre Alessandro De Rossi | Hermano John Derham, C.F.C. | Padre Juan Diego Escobar Gaviria | Padre Lucas A. Galván, C.R. | Padre Giovanni Granuzzo, S.M | Padre Luis Jaramillo Carvajal, O.F.M. Cap. | Rev. Finnlugh Mac Conastair, C.F.C. | Padre Albano Mattioli, S.M.| Padre Eliseo Primati  | Padre Luis Sabarre O.M.I. | Padre Frank Sierra, S.F. | Hermano Spinelli, S.M. | Hermano Richard Suttle C.M.F.

Sacerdotes y hermanos argentinos denunciados en otros países

Padre Roberto Barco | Padre Orlando Alberto Battagliola/Battaglio | Padre Jesús Garay | Padre Carlos Richard Ibáñez Morino | Padre Alfredo Soiza-Piñeyro | Un cura (hasta ahora) no identificado, S.D.P. | Padre Carlos Urrutigoity, S.S.P.X.

Complicidad y silencio

El 6 de noviembre de 2002 la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal se expidió respecto de las denuncias presentadas e hizo hincapié en una persecución a la Iglesia/institución con conceptos como sentirse “admirada” (en ese momento) “por los 105 ataques que pretenden desdibujar la imagen de la iglesia con el fin de que se pierda la confiabilidad que le reconoce la sociedad…” y en el mismo documento ponía como ejemplo lo ocurrido al ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Gabriel Storni y a Julio César Grassi, de quien la Comisión Ejecutiva Episcopal, dijo que había sido acusado desde un programa de televisión, entendiendo que había toda una tendencia a destruir la imagen de sacerdotes, para atacar a la Iglesia católica.

No es excusa – dice el documento en la parte conclusiva –  para que se emitan juicios condenatorios acerca de individuos o instituciones antes que, probado el caso, se expida el poder que corresponda. Lo contrario -agrega- sería fundar exclusivamente en presunciones el agravio al buen nombre y a la fama de las personas; además de herir su honor -dice-, también hiere el sentimiento de una gran parte de Ia comunidad“, como si la Iglesia no tuviera herramientas para saber antes que cualquier fiscal o juez, lo que pasa dentro de sus cuatro paredes. Está clara la intención de encubrir a sus integrantes. Obvio, ellos los ocultan y los protegen, enviándolos, por años, de una diócesis a otra y en vez de abortar el problema, lo expanden.

El peor ejemplo

Julio César Grassi fue el paradigma del encubrimiento eclesiástico en la Argentina con. amigos en el más alto nivel de la iglesia cristiana.

En 1993 fundó la Fundación Felices los Niños, con el fin de rehabilitar a niños de la calle. La fundación cuidaba a 6.300 niños en 17 hogares en todo el país, desde 1993 hasta 2002.

El 29 de noviembre del año 2000, una denuncia anónima en el Tribunal de Menores de Morón, acusó a Grassi de corrupción de menores. La causa quedó inactiva hasta el 23 de octubre de 2002, cuando Telenoche Investiga, del Canal 13 de Argentina, transmitió un programa en el que se denunció a Grassi por abusar sexualmente de cinco niños de 11 a 17 años de edad, con una persona con cara tapada y de nombre supuesto: “Gabriel”.

El juicio de Grassi, uno de los más largos en la historia de Argentina, comenzó el 20 de agosto de 2008 y duró nueve meses con el testimonio de 130 testigos. El 9 de junio de 2009, fue declarado culpable de dos hechos de abuso sexual y corrupción de menores agravados en el caso de “Gabriel”, y fue exonerado de otros 15 cargos de abuso de “Luis” y “Ezequiel”. Lo condenaron a 15 años de prisión, pero le permitieron permanecer en libertad mientras apelaba.

En el 2003 “Gabriel” fue advertido de que no podía llegar vivo al juicio  y tres hombres armados en febrero de 2003 lo golpearon y le obligaron a firmar varios documentos de renuncia, tras cortarlo con una navaja y dejarle una bala de fusil.

El 8 de junio de 2006 Estela de Carlotto dijo en Página 12 “Hago un llamado a la Iglesia, porque soy católica, a monseñor Bergoglio, que tiene este monstruo (Por Grassi) dentro de su feligresía, dentro de su lugar de la doctrina de Cristo, para que tome también medidas serias y contundentes. Porque este hombre tiene que recibir no sólo la condena social, que ya la tiene, sino también la de la Iglesia argentina a la que pertenece y deshonra”, remarcó. La mención a Bergoglio tampoco fue gratuita: el cardenal era el confesor de Grassi y un visitante permanente de la Fundación Felices los Niños y donde se habrían cometido los abusos.

El 9 de marzo de 2012, Luis Eichhorn, el obispo de Morón, escribió al Tribunal de Morón, pidiéndole que autorizara el traslado de Grassi de regreso a la diócesis de Morón (Grassi había estado viviendo en algún lugar de la diócesis de San Justo). Eichhorn pidió específicamente que a Grassi le dieran permiso de vivir en la ciudad de Hurlingham, en La Blanquita, en una casa con piscina y un parque amplio, ubicada en la misma cuadra que la sede de la Fundación Felices los Niños, donde había abusado sexualmente de Gabriel. El 10 de marzo de 2012 el Tribunal le concedió al obispo lo que pidió.

Bergoglio, ese amigo del alma

Durante todo el proceso penal Grassi sostuvo que lo apoyaban muchos obispos, especialmente el cardenal Bergoglio, de quien dijo: “nunca me soltó la mano [Bergoglio], está a mi lado como siempre”. Bergoglio, quien durante largo tiempo apoyó públicamente a la Fundación Felices los Niños, que tenía hogares en la Arquidiócesis de Buenos Aires, emitió pocas palabras de apoyo a Grassi tras su arresto. 

En 2006 la revista Veintitrés entrevistó a Bergolgio, quien dijo que  “la Justicia dictaminará” la inocencia de Grassi “a pesar de que existe una campaña mediática para perjudicarlo”. En agosto de 2008, un vocero de la Conferencia Episcopal Argentina, encabezada por el cardenal Bergoglio, dijo que el respaldo de Bergoglio del que Grassi afirmó gozar era “una afirmación que corre por su cuenta”. El vocero episcopal agregó que los obispos “son respetuosos del accionar de la Justicia”, y señaló “la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario”.

Tras la condena de Grassi en junio de 2009, Bergoglio ordenó en secreto un extenso estudio crítico del enjuiciamiento de Grassi y de los tres querellantes originales. En su cargo de presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Bergoglio encomendó al estudio de Marcelo Sancinetti, un jurista de alto perfil, la confección de dos libros exculpa torios de Grassi. Sancinetti inició una investigación privada para realizarlo.

El libro que resultó de la investigación afirma enérgicamente la inocencia de Grassi; según un artículo de Página/12, el libro incluso negó el prevalencia del abuso sexual. Según consta, el libro se hizo llegar a los magistrados que aún no se habían pronunciado sobre la apelación presentada por la defensa de Grassi. El primer tomo, de 423 páginas, deslegitimaba las acusaciones  de “Ezequiel”, de las que Grassi quedó libre. El segundo tomo, de 646 páginasatacaba la credibilidad de “Gabriel”, de cuyo abuso sexual Grassi fue condenado. Para la primavera del 2013 ya se había realizado un tercer tomo y se esperaba un cuarto y último tomo.

La reinvestigación, encomendada por los obispos, sobre la falsedad de las acusaciones contra Grassi, la reveló Juan Pablo Gallego, el abogado del Comité de Seguimiento de las Convenciones Internacionales de los Derechos del Niño, quien había representado a los querellantes durante el juicio. Gallego calificó el estudio de “escandalosa acción de lobby y de presión sobre la Justicia”, y denunció a los obispos por “entorpecer aún más un proceso en el que escandalosamente el condenado cura Grassi es mantenido en una impensable situación de libertad irrestricta”.

Grassi permaneció en libertad durante el proceso de apelación hasta que, en septiembre de 2013, el tribunal de la Provincia rechazó su segunda apelación y el Tribunal Criminal de Morón por fin ordenó que cumpliera su condena.

Hoy: César Grassi sigue preso dando misa dentro de la cárcel, Bergolio se hizo Papa y es hoy mundialmente conocido como “Francisco”. (Agencia OPI Santa Cruz)

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June 25, 2020

El papa Francisco expulsó a un sacerdote argentino por abusar sexualmente de un menor

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
La Nación [Argentina]

June 25, 2020

By Mariela Arias

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El Calafate, SANTA CRUZ.-Daniel Omar Acevedo es ahora exsacerdote. Así lo decretó el papa Francisco al expulsarlo del estado clerical, la pena máxima dentro de la Iglesia, tras considerar que había cometido el delito de abuso sexual contra un menor y conducta indebida como sacerdote. A su vez, en la Justicia ordinaria, deberá enfrentar el juicio oral en Resistencia, Chaco, que estaba previsto para abril, pero que debió suspenderse por la pandemia.

La decisión del Papa, jefe máximo de la Iglesia Católica, tiene el carácter de suprema e inapelable. Acevedo no podrá ejercer el ministerio sacerdotal y quedó dispensado del celibato. La decisión que fue comunicada por el obispo de la Diócesis de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva, cierra un capítulo que empezó a escribirse hace varios años y recorrió el país de un extremo a otro.

“Por mi parte, ya me comuniqué con él y con los denunciantes para comunicarles la decisión del Santo Padre”, explicó el monseñor García Cuerva, en el comunicado dado a conocer en las últimas horas por el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables de la Conferencia Episcopal Argentina.

Daniel Omar Acevedo ejercía el ministerio en la parroquia San José Obrero de Río Gallegos cuando estallaron las primeras denuncias contra él, pero se radicó en Ushuaia, ciudad en la que estuvo de paso y se encontró con su víctima. LA NACION se comunicó con el ahora exsacerdote para conocer su versión de los hechos, que por correo electrónico desistió de hacer mayores comentarios: “La noticia me tomó por sorpresa y todavía lo estoy procesando, más adelante posiblemente podré dar mi versión”, explicó.

Los hechos que ahora juzgará la Justicia chaqueña se remiten a tiempos en que Acevedo era seminarista a punto de convertirse en diácono y vivía en el sur del país. En unas vacaciones en Resistencia, Chaco, cometió abuso contra un menor dentro del ámbito familiar y, según pudo reconstruir LA NACION con fuentes de acceso a la causa, hubo otros menores involucrados.

Según quienes investigaron la causa, ni el menor ni la familia sabían que Acevedo era seminarista. Años más tarde, el denunciante se trasladó a vivir a Ushuaia, donde se encontró con Acevedo quien se encontraba de paso, y en esa circunstancia se enteró que era sacerdote. Si bien ya no era menor de edad, la víctima decidió denunciarlo en Ushuaia en el año 2016, por los hechos de Chaco y por circunstancias que se dieron en Ushuaia.

Las dos justicias

En este punto se abrieron dos caminos: el de la Justicia canónica y el de la Justicia secular. La Iglesia, a partir de la denuncia judicial, inició su propio proceso en el marco del derecho canónico. El monseñor Miguel Angel D’Annibale designó a un sacerdote de la Diócesis para realizar la investigación preliminar que incluyó Río Gallegos y Chaco, con entrevistas a testigos y conocedores del entorno del entonces sacerdote

Se envió la investigación a Roma y la Congregación para la Doctrina de Fe ordenó la apertura de un proceso administrativo penal. En 2018, tras analizar las más de 500 páginas que componían la investigación, el Obispo D’Annibale elevó su voto a Roma y sugirió que Acevedo fuera expulsado del ejercicio clerigal, medida extrema que solo puede tomar un Papa, por considerar que se había configurado el delito de abuso contra un menor y conducta indebida de un sacerdote mientras estaba en Río Gallegos.

Por su parte, la Justicia secular hizo su propio camino. La denuncia se radicó por dos hechos en el Juzgado de Instrucción de Segunda nominación de Ushuaia, a cargo del juez Javier De Gamas Soler: uno de los hechos ocurridos en esa ciudad se cerró dado que, desde el punto de vista jurídico, no había prueba suficiente, en tanto que se remitió a los tribunales de Resistencia el resto de la causa, a finales de 2017, donde la causa avanzó.

Según confirmaron a LA NACION fuentes judiciales con acceso a la causa, en Resistencia la investigación penal preparatoria en la cual Acevedo está imputado por abuso sexual está terminada. El año pasado la causa fue elevada a juicio oral y tenía fecha para abril pero se suspendió por la pandemia y aún no hay fecha. En el expediente habría elementos suficientes para lograr una condena.

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June 24, 2020

El papa Francisco decreta la expulsión de un sacerdote argentino denunciado por abuso sexual de menores

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
RT [Moscow, Russia]

June 24, 2020

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Daniel Omar Acevedo fue acusado en 2016 por un joven, quien dijo haber sido víctima de vejaciones cuando tenía entre 15 y 17 años.

El Papa Francisco ordenó la expulsión del estado clerical de un sacerdote argentino denunciado por abuso sexual de menores. 

Se trata del excura Daniel Omar Acevedo, acusado en 2016 por un joven de 23 años, quien dijo haber sido víctima del referente religioso cuando tenía entre 15 y 17 años. 

Según informó el miércoles la agencia Télam, la decisión fue confirmada con “gran vergüenza” por el obispo de las provincias sureñas de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Jorge García Cuerva. 

En una carta pública dirigida a los fieles, García Cuerva señaló: “Debo informar que el papa Francisco, el pasado 31 de mayo, ha decretado la dimisión por pena de Daniel Omar Acevedo; por lo que ha perdido los derechos propios del estado clerical, se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato, y queda excluido del ejercicio del orden sagrado“.

En el texto, el obispo sostiene que la decisión, que ya fue comunicada tanto al implicado como a los denunciantes, es “suprema e inapelable”. Y agrega: “Nos unimos en la oración comunitaria”

Acevedo ya había sido expulsado del estado clerical luego de que el ahora exsacerdote fuera encontrado culpable de los hechos denunciados en un proceso administrativo de la Iglesia Católica.

Sin embargo, el acusado apeló la decisión y por ello su expulsión definitiva quedó a cargo del Vaticano. Finalmente, el Sumo Pontífice resolvió la dimisión de Acevedo. 

Paralelamente, se desarrolla una causa en la Justicia Penal por la denuncia de abuso, cuya resolución continúa pendiente. El exsacerdote expulsado por la Iglesia continuará en libertad.  

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El Papa Francisco ordenó la expulsión de un sacerdote acusado de abuso sexual de un menor en Ushuaia

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
Infobae [Buenos Aires, Argentina]

June 24, 2020

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Se trata de Daniel Omar Acevedo, quien fue denunciado penalmente en 2016. “No quedan más que palabras de pedido de perdón una y mil veces”, sostuvo el obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Jorge García Cuerva

“De parte nuestra no quedan más que palabras de pedido de perdón una y mil veces, de disposición a seguirlos acompañando humana y espiritualmente y en nombre de la Iglesia asumir nuestro gran dolor, nuestra gran vergüenza”, dijo el Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Jorge García Cuerva, tras la decisión del Papa Francisco de expulsar del estado clerical al sacerdote Daniel Omar Acevedo.

Esta es la máxima pena que puede recibir un sacerdote por parte de la Iglesia y no es para menos: Acevedo está acusado de abuso sexual de un menor en Ushuaia y, por tal hecho, fue denunciado penalmente en 2016

“No sé en este momento cómo ha avanzado la justicia penal. Por supuesto que desde la Iglesia nos ponemos a disposición por si hay algún elemento más que aportar en cuanto a los hechos”, dijo García Cuerva quien, además, envió un carta al clero para comunicar la decisión de Francisco.

“Debo informar que, el pasado 31 de mayo, el Papa ha decretado la dimisión por pena de Daniel Omar Acevedo; por lo que ha perdido los derechos propios del estado clerical, se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato y queda excluido del ejercicio del orden sagrado. Esta decisión es suprema e inapelable”, escribió el Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Además, insistió en que “el perdón no podrá subsanar las heridas terribles que ellos (las víctimas) han tenido; pero sí creo que es un camino de reconciliación con ellos mismos y con la vida”.

EL ORIGEN

De acuerdo con los medios locales, la causa contra Acevedo comenzó en Tierra del Fuego hace cuatro años. Fue luego de una denuncia realizada por un joven (quien entonces tenía 23 años) que acusó al sacerdote de haber abusado de él cuando tenía entre 15 y 17 años, en Resistencia, Chaco, donde el cura solía ir de vacaciones.

Según el relato del joven, los abusos se repitieron en Ushuaiadonde había viajado por trabajo. Fue allí donde decidió radicar la denuncia penal. 

En ese momento, el entonces obispo de Santa Cruz Miguel Ángel D’ Annibale, fallecido hace pocos meses, inició las primeras investigaciones que determinaron la culpabilidad del sacerdote y lo apartó del cargo. Luego de la apelación del ahora ex cura, la expulsión fue ratificada por el sumo pontífice y es definitiva.

La decisión papal también consideró las “conductas indebidas al estado clerical” del ex religioso católico mientras se desempeñó en parroquias de Río Gallegos.

De acuerdo a la información que brindan distintos portales del sur, además de la causa iniciada por el joven chaqueño, Acevedo tuvo denuncias en Río Gallegos por abuso de un niño de 11 años en la iglesia Nuestra Señora de Fátima.

Acevedo, quien está en libertad, era también párroco de la policía de la provincia de Santa Cruz.

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Sacerdote denunciado en Ushuaia fue expulsado por el Papa Francisco

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
InfoFuegina.com [Tierra del Fuego, Argentina]

June 24, 2020

By Redacción Infofuegina

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Se trata de Daniel Acevedo, el párroco que fuese denunciado años atras penalmente por abuso sexual por un joven.

Su Santidad el Papa Francisco 5rmó la dimisión del sacerdote de la Diócesis de Río Gallegos (Santa Cruz y Tierra del Fuego) Daniel Omar Acevedo, el cura denunciado en 2016 en Ushuaia por abuso sexual.

La información surge de un comunicado 5rmado -a 5nales de la semana pasada- por el Obispo Jorge Ignacio García Cuerva, donde se dirige al Concejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerable.

“Debo informarte que el Papa Francisco, el pasado 31 de Mayo, ha decretado la dimisión por pena de Daniel Omar ACEVEDO; por lo que ha perdido los derechos propios del estado clerical. Se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato, y queda excluido del ejercicio del orden sagrado”, reza el documento.

En este sentido, García Cuerva re5ere que este decreto del Sumo Pontí5ce “es supremo e inapelable”, y añade que ya se comunicó con el sacerdote y con los denunciantes, para comunicarles la decisión del Santo Padre.

En términos concretos, el párroco había sido separado en 2018 de sus funciones en la Diócesis, a raíz de la denuncia radicada desde Ushuaia por un joven de 23 años en noviembre de 2016, quien aseguró haber sido víctima de vejaciones sexuales por parte del mencionado.

Precisamente, a 5nales de 2016 Acevedo también había sido denunciado desde el ámbito canónico de la iglesia, donde se procedió abrir una investigación.

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June 20, 2020

“Es una gran vergüenza”, dijo el obispo de Santa Cruz sobre la expulsión de un cura acusado de abuso

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
La Voz [Córdoba, Argentina]

June 20, 2020

By Agencia Télam

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“No queda más que pedir perdón una y mil veces”, dijo Jorge García Cuerva. El viernes 19 comunicó la decisión de la Santa Sede de expulsar a Omar Acevedo del estado clerical. 

El obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Jorge García Cuerva, reconoció hoy la “gran vergüenza” que significa para su obispado la expulsión del estado clerical del sacerdote Daniel Omar Acevedo, denunciado por el abuso sexual de un menor, ordenada por el papa Francisco.

“De parte nuestra no quedan más que palabras de pedido de perdón una y mil veces, de disposición a seguirlos acompañando humana y espiritualmente y en nombre de la Iglesia asumir nuestro gran dolor, nuestra gran vergüenza”, dijo García Cuerva al ser consultado por Télam.

El viernes 19, el obispo comunicó la decisión de la Santa Sede de expulsar a Acevedo del estado clerical, máxima pena que puede recibir un sacerdote por parte de la Iglesia.

“Las víctimas fueron las primeras a las que se notificó, también al ex sacerdote, por supuesto”, agregó el prelado sobre la decisión del papa Francisco.

En una carta de tres párrafos dirigida a los fieles, señaló: “Debo informarte que el papa Francisco, el pasado 31 de mayo ha decretado la dimisión por pena de Daniel Omar Acevedo; por lo que ha perdido los derechos propios del estado clerical, se lo ha dispensado de sus obligaciones sacerdotales y el celibato, y queda excluido del ejercicio del orden sagrado. Esta decisión es suprema e inapelable”. Y concluye: “Nos unimos en la oración comunitaria”

Consultado por Télam si en la justicia también ha habido denuncias, el titular de la Diócesis de Río Gallegos manifestó: “No sé en este momento cómo ha avanzado la justicia penal. Por supuesto que desde la Iglesia nos ponemos a disposición por si hay algún elemento más que aportar en cuanto a los hechos”.

García Cuerva consideró que “el perdón no podrá subsanar las heridas terribles que ellos han tenido pero sí creo que es un camino de reconciliación con ellos mismos y con la vida”.

Cuatro años de investigación

La causa contra Acevedo, comenzó hace cuatro años por una denuncia en Tierra del Fuego realizada por un joven quien entonces tenía 23 años y acusó al sacerdote de haber abusado de él cuando tenía entre 15 y 17 años, en Resistencia, Chaco, a donde el cura solía viajar de vacaciones.

Según el joven, los abusos se repitieron en Ushuaia, cuando ya era mayor de edad y donde había viajado por trabajo. Y fue allí donde se radicó la denuncia penal.

El entonces obispo de Santa Cruz, Miguel Ángel D’Annibale, fallecido hace pocos meses, inició las primeras investigaciones que determinaron la culpabilidad del sacerdote.

Sin embargo, Acevedo apeló la decisión que ahora, tras la expulsión ordenada por el papa Francisco, será definitiva.

Más denuncias en Río Gallegos

Además de la causa iniciada por el joven chaqueño, Acevedo tuvo denuncias en Río Gallegos, por abuso de un niño de 11 años en la Iglesia Fátima.

Acevedo, quien está en libertad, era también párroco de la policía de la provincia de Santa Cruz.

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Cura denunciado en Ushuaia y expulsado por el Papa dijo que “lo tomó por sorpresa”

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
InfoFuegina.com [Tierra del Fuego, Argentina]

June 20, 2020

By Sebastián Poleri

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La noticia del sacerdote Acevedo tomó trascendencia nacional, luego de que Francisco decretara desde el Vaticano su salida de la Iglesia Católica, por la denuncia de abuso sexual a un menor. “No quedan más que palabras de pedido de perdón una y mil veces, y asumir nuestra gran vergüenza”, declaró Monseñor García Cuerva, Obispo de Río Gallegos.

El ex cura Daniel Omar Acevedo, denunciado en 2016 en Ushuaia por abuso sexual se convirtió

en noticia nacional, luego de que Su Santidad el Papa Francisco decretara su dimisión y quedase

excluido del ejercicio del orden Sagrado.

Tras conocerse la noticia de su salida de la Diócesis de Rio Gallegos -la sede episcopal

para Santa Cruz y Tierra del Fuego-, el diario LA NACION

(https://www.lanacion.com.ar/sociedad/el-papa-francisco-expulso-sacerdote-argentino-abusarnid2386072)

publicó una nota -5rmada por la corresponsal Mariela Arias-, donde se abordó el

asunto.

El diario porteño remarcó el hecho de que Acevedo, además de las denuncias por abuso, “ejerció

conducta indebida como sacerdote”, al tiempo que la causa penal que debía enfrentar en el

juicio oral en Resistencia, Chaco (para abril) debió suspenderse por la pandemia.

“De parte nuestra, no quedan más que palabras de

pedido de perdón una y mil veces. De disposición a

seguirlos acompañando humana y espiritualmente, y en

nombre de la Iglesia asumir nuestro gran dolor, nuestra

gran vergüenza”, manifestó Monseñor García Cuerva,

obispo de Río Gallegos.

En este sentido, cuando estallaron las primeras denuncias contra Acevedo, éste se radicó en

Ushuaia, ciudad en la que estuvo de paso y se encontró con su víctima, oriunda del Chaco y ya

mayor de edad.

Según informó LA NACION, cuando se intentaron comunicar con el ahora ex párroco por correo

electrónico, Acevedo “desistió de hacer mayores comentarios”, y expresó que la noticia (de su

expulsión de la Iglesia) “lo tomó por sorpresa”.

“Todavía lo estoy procesando, más adelante posiblemente podré dar mi versión”, dijo Acevedo al

diario fundado en 1870 por Bartolomé Mitre.

LA PALABRA DE GARCIA CUERVA

Según publicó el portal religioso de Ushuaia Austrinidad (https://austrinidad.com.ar), el Obispo

se pronunció rotundamente para con lo ocurrido, y no anduvo con rodeos para pedir disculpas a

los creyentes en nombre de la Iglesia.

“Desde la Iglesia nos ponemos a disposición de la Justicia, por si hay algún elemento más que

aportar en cuanto a los hechos. En nombre de la Iglesia, no nos queda más que asumir nuestro

gran dolor, nuestra gran vergüenza”, expresó Monseñor García Cuerva.

Además de la causa iniciada por el joven chaqueño que fue víctima de Acevedo, el

sacerdote tuvo denuncias en Río Gallegos por abuso de un niño de 11 años, en la iglesia

Nuestra Señora de Fátima.

Acevedo, quien está en libertad, era también párroco de la Policía de la provincia de Santa Cruz.

Monseñor Jorge

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June 4, 2020

La denuncia por abuso contra un ex cura cordobés llegó al Vaticano

RíO CUARTO (ARGENTINA)
La tinta [Córdova, Argentina]

June 4, 2020

By Redacción La tinta

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El caso de Daniel Vera se hizo público el 2 de junio de 2019 a través de una investigación periodística del diario La Voz: denunció a Walter Eduardo Avanzini de haber abusado de él a los 17 años, en 1986. Ratificó los hechos en la diócesis de Río Cuarto y su caso ya llegó a la Congregación para la Doctrina de la Fe en la Ciudad del Vaticano.

Hace un año que la vida de Daniel Vera cambió para siempre. El domingo 2 de junio de 2019, salió de su casa y fue al puesto de diarios de su barrio para comprar La Voz. En los titulares de la portada, encontró parte de su historia reflejada en una investigación periodística sobre abusos eclesiásticos en la Iglesia de Córdoba: “Denuncian a curas por presuntos abusos sexuales”.

Recién ahí, tomó conciencia de lo que significaba el paso que se había animado a dar. “No había dimensionado lo que significaba hacer pública la denuncia. Abrí una puerta de la que no se puede, por suerte, retroceder”, dice el hombre.

Vera denunció al ex cura Walter Eduardo Avanzini de haber abusado de él a los 17 años, en 1986, en Arias, una localidad a 360 kilómetros al sudeste de Córdoba capital.

El día después de la publicación, Daniel debía reanudar su vida cotidiana. Presentarse a trabajar en las cuatro escuelas donde enseña implicaba mirar a sus compañeros a la cara. Y eso le daba miedo.

Pasó todo lo contrario.

–”Profe”, lo vi en el diario –lo recibió una estudiante–. Lo entiendo, a mí me pasó lo mismo.

Lejos de la recepción que había imaginado, recibió abrazos y llantos reparadores de sus pares y de alumnos.

Para Daniel, la lucha por asumir esa historia es diaria. “Hay días en que te levantás más valiente que otros. Toda la primera semana luego de la nota, lloré cada vez que me duchaba”, cuenta.


Y agrega: “Dejé de ser una víctima y hoy soy un sobreviviente. Transformé el dolor en lucha. Resignifiqué ese momento traumático, doloroso y asqueroso como un momento de redención social. Empiezo a transitar un nuevo camino y ya no estoy solo, sino que hay otres sobrevivientes y personas a los que mi historia también los ha transformado”.


La historia

Daniel Vera conoció al cura Walter Eduardo Avanzini en 1985 por intermedio de su hermano, el ahora también exsacerdote Raúl Vera. Avanzini, luego de su etapa de formación en el Seminario Mayor de Córdoba y de su ordenación en la diócesis de Río Cuarto, había sido enviado a su destino pastoral en Arias.

Daniel, quien viene de una familia muy católica, vivía con su madre y su padre a 53 kilómetros, en la localidad de Canals. Los domingos viajaba a Río Cuarto para visitar a su hermano en el Seminario Mayor. Allí conoció a Avanzini, quien además de sacerdote era médico y oriundo de una localidad cercana, Sampacho.

En 1985, Daniel cursaba cuarto año en el Instituto Belisario Roldán de Canals y soñaba con ser cura y misionero en África. Para sus padres, que se habían conocido dando catequesis, tener dos hijos religiosos no podía ser un regalo mejor.

Avanzini se convirtió en su referente. Al vivir en localidades vecinas, Daniel empezó a visitarlo en la parroquia. “A veces, la Iglesia organizaba encuentros pastorales de jóvenes”, recuerda. “Como él sabía que yo quería seguir sus pasos, me invitaba y yo viajaba. Me quedaba a dormir con él, en otra habitación”.

Daniel asegura que, a veces, cuando se duchaba en la casa parroquial, Avanzini irrumpía en el baño para llevarle una toalla y lo veía desnudo. Y que, en ese contexto, el sacerdote le hizo una observación íntima sobre su órgano sexual, aunque siempre dando la impresión de que se trataba de una preocupación médica.

En 1986, Daniel transitaba su último año en el secundario y su vocación por lo social crecía. Ya había decidido ser religioso y misionero. Su vínculo con Avanzini continuaba y su familia también se había encariñado con el sacerdote.

En diciembre de ese año, Avanzini lo invitó a un nuevo encuentro pastoral con estudiantes de Río Cuarto y de Buenos Aires.

Firme en su decisión de ser sacerdote, viajó a Arias ilusionado por compartir con otros adolescentes un nuevo encuentro pastoral, sin saber que ese diciembre, según sus palabras, le quedaría “marcado a fuego” para siempre.

Recuerda que, una noche de mucho calor, Avanzini lo llamó a su habitación. Quería hablar sobre cómo le estaba yendo con el resto de los estudiantes que estaban en la misión. Daniel asegura que entró a la habitación del cura y lo encontró en calzoncillos. Esa noche, relata, ocurrió el abuso sexual.

Según su testimonio, el sacerdote lo hizo sentar en la cama y empezaron a conversar. Luego de unos minutos, Avanzini lo abrazó y lo besó.

“Me quedé paralizado. Me empezó a manosear los genitales y a decirme cosas subidas de tono”. Luego, contó, “me dijo que lo penetrara, pero yo no le hice nada”. Vera recuerda que Avanzini estaba muy excitado, pese a que él no lo correspondió.

Qué hizo la Iglesia

Dos días después de la explosión de su caso en la prensa, el obispo de Río Cuarto, Adolfo Uriona, le escribió un e-mail a Daniel para notificarlo de que estaba al tanto de la denuncia pública. 72 horas después, el vicario general Juan Carlos Giordano lo contactó por orden de Uriona para pautar un encuentro, que se concretó el 11 de junio en el Arzobispado de Córdoba capital. Vera asistió junto con su hijo, pero al joven no lo dejaron entrar.

Ahí se inició una instancia administrativa. Vera declaró los hechos. “Tuve que jurar sobre una Biblia. Cuando la vi, la tiré lejos”, rememora Daniel.

En ese encuentro, no se le brindó una copia de su exposición. Daniel se quedó impaciente y, luego de consultarlo con el abogado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, cruzó una serie de e-mails con el vicario en los que le pedía una copia de la denuncia.

Esta llegó a manos de Vera el 19 de septiembre de 2019. En esa misiva, el Obispado de Río Cuarto, además de adjuntar su declaración, le informaba que “las actas de la investigación han sido trasladadas a la Congregación para la Doctrina de la Fe” en la Ciudad del Vaticano.

El 28 de noviembre de 2019, seis meses después de la denuncia, Daniel volvió a insistir ante la diócesis de Río Cuarto en saber si había algún avance en su causa. La respuesta llegó través de un correo electrónico: “Le informo que no se ha producido ninguna novedad. Cuando haya una resolución se lo haremos saber, de acuerdo con la legislación particular para estos casos”, decía el texto.

En todo este año, Vera no supo más nada de Avanzini. Haber sacado a la luz el secreto que silenció por años lo ayuda a transitar su camino de sanación que construye todos los días.

“Esto no lo hago sólo por mí. Les otres sobrevivientes, les otres personas en general merecen y necesitan tu lucha. A mí, eso me sirve para seguir. Ser feliz no es fácil para nadie. Hoy, me toca intentarlo llevando adelante esta lucha”, dice.

La denuncia

Por eso, además de denunciar en la Iglesia y en los medios, en estos 12 meses, se fortaleció y se puso en contacto con un abogado para acusar al ex cura Avanzini ante la Justicia de Córdoba. Lisandro Gómez, su letrado e integrante del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos de Argentina (Ilec), dijo que lo harán una vez que se flexibilicen las actividades en los tribunales pospandemia por coronavirus.

Desde la diócesis de Río Cuarto, instaron a que Vera hiciera la denuncia ante la Justicia penal. “Este Obispado está dispuesto a colaborar, de acuerdo con lo obrante en nuestro poder”, detallaron.

Otros casos

La denuncia de Daniel Vera no es la única que involucra a Avanzini. En 1983, un seminarista lo denunció por un intento de abuso. Pese a eso, fue ordenado cura a los meses por la diócesis de Río Cuarto. Y en 1998, cuando ya llevaba 13 años en el ejercicio del ministerio sacerdotal, hubo un escándalo.

Avanzini había sido trasladado a Berrotarán, a unos 150 kilómetros de la Capital, donde logró insertarse en la comunidad. Allí había impulsado la creación de un jardín, de un colegio primario y de una escuela especial.

En agosto, el programa A decir verdad, que conducía el periodista Miguel Clariá en Telefe Córdoba, emitió un informe sobre la prostitución de niños en la plaza San Martín de la ciudad de Córdoba. En medio del informe, los teléfonos de la producción empezaron a sonar una y otra vez. Decenas de vecinos de Berrotarán se dieron cuenta, al escuchar la voz, de que el hombre que salía en el informe era el párroco de su comunidad.

El obispo Ramón Artemio Staffolani (ya fallecido) dijo “sentir vergüenza por la posibilidad de que un sacerdote católico estuviera involucrado en un episodio como ese”. Cinco días después de la emisión del programa, viajó a Berrotarán a pedirle perdón a toda la ciudad.

Luego de ese escándalo, Avanzini no fue expulsado de la Iglesia Católica, sino enviado a un retiro espiritual en San Fernando, provincia de Buenos Aires. La investigación judicial que inició el fiscal Pablo Sironi no tuvo novedades y el caso se desvaneció en semanas.

Avanzini dejó de ejercer el ministerio sacerdotal, pero comenzó a trabajar en educación y siguió en contacto con niños y adolescentes. Se desempeñó como docente en distintos colegios públicos. En 2011, pasó a cumplir funciones a una inspección zonal dependiente de la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza de la Provincia de Córdoba (Dipe), donde trabajó hasta el 31 de octubre de 2014.

De 2014 a la actualidad, Avanzini se dedicó a estudiar. Sumó un profesorado, una licenciatura y una maestría a su curriculum vitae. Esta última la rindió en 2016. El tema de su tesis fue “Acoso entre pares desde la mirada de los actores educativos adultos”.

*Por Lisandro Tosello para Cosecha Roja / Imagen de portada: Cosecha Roja.

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May 27, 2020

Denuncian que un sacerdote de Palmira acosó a la misma víctima 20 años después y ahora le prohíben acercarse

(ARGENTINA)
Diario Uno [Mendoza, Argentina]

May 27, 2020

By Enrique Pfaab

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Hace 20 años, cuando tenía 16, una mujer aseguró que fue abusada sexualmente por uno de los

sacerdotes de la parroquia de su ciudad. No denunció el caso, pero debió someterse a un tratamiento

psicológico que continúa en la actualidad. Hace unas semanas, 20 años después, se cruzó

accidentalmente con el sacerdote en la calle y el hombre, a partir de ese momento, comenzó a acosarla,

según su propio relato.

La víctima inició una acción civil contra el cura y el Arzobispado y la jueza que entiende en el expediente

ya dictó la prohibición de acercamiento para proteger a la mujer. Desde el Arzobispado informaron que

recién el 26 de mayo fueron notidcados de la medida judicial del Tribunal de Gestión asociado Nº3 y que

desconocían los hechos denunciados. La disposición “prohíbe el eventual traslado de un sacerdote por

una causa por violencia de género iniciada contra él y este Arzobispado y cuyos términos nos resultan

desconocidos porque nunca fuimos notiUcados de demanda alguna”, informaron a través de un

comunicado.

Según los dichos de la mujer, el hecho original ocurrió en Palmira y el demandado es un sacerdote de

57años que actualmente es vicario parroquial en la Capilla Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora

de Lourdes, ambas de El Algarrobal, distrito de Las Heras, en donde también tiene domicilio. Además es

capellán auxiliar para la atención pastoral de la población de la Unidad Penal III de Mujeres, en El

Borbollón.

Cuando sucedieron esos hechos, el párroco en Palmira era José Francisco Armendáriz, que fue acusado

de dejar embarazada a una joven de 18 años. El cura negó los hechos pero luego los resultados de

histocompatibilidad (ADN), ordenados por la Justicia, dieron positivo en el 99,9%. Armendáriz le dio el

apellido a la pequeña, pero la Iglesia ya lo había trasladado a Buenos Aires. Allí siguió siendo cura por un

tiempo, hasta que dejó los hábitos, se radicó en San Juan y se casó con otra mujer.

“Nuestra representada no hizo la denuncia penal en aquel momento. Tenía 16 años y es integrante de

una familia muy católica”, contó el abogado Carlos Lombardi quien, junto a la letrada Carolina Jacky, lleva

el caso. La adolescente inició un tratamiento psicológico que aún hoy mantiene.

Hace un tiempo y en forma totalmente accidental, la víctima, ahora una mujer de 36 años y docente, se

cruzó con el sacerdote que la había atacado. Si bien el cruce fue traumático, no pasó más que eso pero, a

partir de ese momento, el sacerdote volvió a cruzarse en el camino de la mujer, ahora ya en forma

totalmente intencional.

De acuerdo a la abogada, se defendida se sintió amenazada, hostigada y acosada y concurrió a buscar

asesoramiento para saber qué podía hacer.

“La demanda es por daños y perjuicios, derivada del abuso sexual, encuadrada dentro de la Ley

26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”, dijo el

abogado Lombardi, quien agregó que “nosotros sugerimos la denuncia penal, pero ha quedado en espera,

respetando la voluntad de la víctima”.

Desde el Arzobispado manifestaron que les “sorprende la liviandad ética y jurídica con la que los

abogados patrocinantes de la causa hacen apariciones mediáticas, avaladas por la notoria y desprolija

actividad del tribunal en cuestión, con severas y graves fallas de constitucionalidad en su obrar, toda vez

que hay una causa judicial cuyos demandados no conocen en absoluto los términos de lo reclamado”.

La jueza Civil María Eugenia Ibazeta hizo lugar al pedido de la víctima y le ordenó al Arzobispado que el

sacerdote permanezca en su destino actual y no pueda ser reasignado a otro lugar, mientras se tramita el

pleito.

Además la jueza le ordenó al demandado abstenerse de acercarse a los lugares donde la mujer

desarrolla su vida social y laboral.

El abogado indicó que la mujer “reclama una indemnización integral. Es decir, la reparación de todos los

daños ocasionados durante todos estos años por el sacerdote en persona y, también, por el Arzobispado,

por ser la institución a la que pertenece el sacerdote, y que debió controlarlo”.

Desde el Arzobispado expresaron: “ConUamos en que la Justicia dé los pasos necesarios para reparar la

gravedad de lo actuado hasta ahora y salvaguarde los derechos de todas las personas e instituciones

afectadas. Que actúe conforme a derecho, según la naturaleza reglada de su actividad. En el camino de la

verdad de los hechos, la autoridad judicial no puede obrar con arbitrariedad, prescindiendo de las

elementales garantías constitucionales”.

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May 18, 2020

Abusos en Salta: una campaña para que no caiga el juicio contra el sacerdote Emilio Lamas

SALTA (ARGENTINA)
La Vaca Revista MU [Buenos Aires, Argentina]

May 18, 2020

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El 7 de mayo era la fecha de inicio del juicio contra el exsacerdote Emilio Raimundo Lamas por las violaciones a Carla Morales Ríos y Juan Carlos García en la parroquia de Rosario de Lerma, en Salta, cuando eran niñxs. Las audiencias se pospusieron porque la defensa de Lamas presentó un pedido de prescripción de la causa. Ahora la decisión está en la Corte de Justicia provincial, donde ya votaron dos de los nueve jueces. Carla -artista, activista trans e integrante de nuestra cooperativa- inició una campaña de visibilización para que la causa no prescriba: “La Justicia tiene que sentir la presión de que somos muchxs quienes no queremos que sigan defendiendo a sacerdotes pedófilos”.

“En 1993, alrededor de mis 13 años, fui abusada sexualmente por quien fuera sacerdote del pueblo, Emilio Raimundo Lamas. Como cualquier niñe, adolescente o adulte, no podemos ni sabemos hablar. En diciembre de 2017 la Comisión Judicial Arquidiocesana me llama a dar testimonio bajo el secreto pontificio. Ante la no respuesta, en octubre de 2018, realizo la denuncia penal. Después de más de un año, en diciembre de 2019, la justicia llama a una audiencia de debate para el 7 de mayo de este año. Una semana antes, la defensa de Lamas pide la prescripción de la causa. En estos dias son 9 los jueces que están emitiendo su voto. Por eso te pido a vos que me acompañes”.

Así sintetizó desde Salta, y a través de un video viralizado por sus redes sociales, nuestra compañera, artista y activista trans, Carla Morales Ríos, respecto a qué está en juego en la causa contra Lamas, imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado por el hecho de ser sacerdote. Días antes del comienzo de las audiencias, la defensa de Lamas presentó una apelación por la prescriptibilidad de la acción penal, por lo que el presidente de la Corte de Justicia de Salta, Guillermo Catalano, postergó el inició del juicio hasta tanto los jueces definan sobre la constitucionalidad del proceso.

“Pensaba que el juicio no se iba a hacer por la pandemia, pero nunca me imaginé que la defensa iba a pedir la prescripción de la causa”, dice Carla a lavaca.

Según La Gaceta de Salta, la fiscalía resaltó que la Procuración General de la Provincia “trabaja en línea con la plena vigencia” del fallo -como precedente- de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la causa del clérigo Justo José Ilarraz, condenado en 2018 a 25 años de prisión por abusos contra niñes en el Seminario de Paraná (Entre Ríos). Previo a la sentecia, la Corte había desestimado un recurso de la defensa en el que solicitaba el sobreseimiento por entender que la acción penal había prescipto.

En un comunicado, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico precisó que ya habían votado dos de los nueve jueces de la Corte de Salta.

Por eso, Carla empezó la campaña de visibilización: “La causa estaba muy encaminada, sorprende que hagan esto, como que digan que puede prescribir porque no hablamos a tiempo. Es horrible, porque en estos casos uno no puede decir que no hablaste a tiempo. La justicia tiene que escuchar. Hice mucho como para no ser escuchada”.

No callamos, no olvidamos, no perdonamos

En octubre de 2018, Carla decidió visibilizar las denuncias por los abusos sufridos por parte del sacerdote Lamas con una acción desde la Casa de Salta en Buenos Aires hasta la Catedral, en Plaza de Mayo. Fue al mismo tiempo en que en Rosario de Lerma, su pueblo natal, se desarrollaba una marcha para exigir justicia por su caso y el de Juan Carlos García, la otra persona que denunció los abusos.

En esa acción, Carla cargó una cruz negra acompañada de dos mujeres con dos carteles:

  • «Iglesia Católica cómplice de violación».
  • «Emilio Lamas cura violador”.

En ese trayecto, Carla hizo catorce paradas en reflejo de las catorce estaciones del Vía Crucis: en cada una de ellas, describió las reiteradas denuncias que hizo a lo largo de su vida, los silencios y su proceso hasta romper la máquina abusadora. En la Catedral, dejaron la cruz y los carteles en la puerta, bajo un grito claro:

  • “No callamos. No nos olvidamos. No los perdonamos”.

La denuncia de Carla también produjo un acontecimiento histórico. En la Catedral de Salta, en noviembre de 2018, el arzobispo Mario Cargnello aceptó recibir a Carla y a Juan Carlos por las denuncias contra Lamas, quien entonces estaba detenido desde hacía un mes por las denuncias de Juan Carlos García y Carla Morales Ríos. Tuvieron que pasar casi 25 años de aquel abuso que todos silenciaron para que se concrete esta reunión histórica en muchos sentidos:

  • Es la primera vez que una alta autoridad eclesiástica acepta conversar con dos víctimas y pedirles perdón.
  • También es la primera vez que un arzobispo conversa con una travesti.

Los temas de la charla histórica (la Educación Sexual Integral, el Matrimonio Igualitario, la niñez trans, las leyes de la naturaleza y de las construcciones culturales que explican o no la existencia de Dios) pueden leerse en la desgrabación textual de aquel encuentro. Para estas personas sobrevivientes de abusos el objetivo era el mismo: verdad, justicia y poner un freno a los discursos que fomentan el odio.

Justicia social

«No a la prescripción de la causa contra el sacerdote Emilio Lamas», es el mensaje que compartió Carla y que está siendo replicado estas semanas por las redes sociales.

Dice Carla: “Hay muchas que se remueven en el cuerpo. Es revictimizarnos otra vez y eso es lo increíble: todo el tiempo tenemos que hablar y recordar un montón de cosas, y cuando voy recordando, aparecen más detalles, y es un ejercicio que no tiene que ser en vano. Pero sentís que el cura puede quedar libre y que, después de todo lo que hicimos, después de tanto poner el cuerpo, de exponerse, de pagar un abogado, no pasa nada”.

Carla exige el derecho a la verdad: “La Justicia tiene que sentir la presión de que somos muchxs quienes no queremos que sigan defendiendo a sacerdotes pedófilos”, expresa. Como llegó a Salta hace unas semanas, está cumpliendo la cuarentena obligatoria para poder continuar la visibilización. “Aprendí de mi propia comunidad a hacerme escuchar. Es la herramienta que tengo por ahora. Sé que la Justicia no me va a devolver nada de todos estos años, pero sí creo que es justicia social. Y así como muchos me escriben y creen en mi lucha, esperan que haya una sentencia favorable para que no se paralicen y puedan hablar. Hay mucha personas que no tienen herramientas o no se animan a hablar. Ese apoyo es lo que me hace fuerte”.

La investigación completa sobre el caso:

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March 20, 2020

Comenzará la revisión de la condena por abuso al cura Escobar Gaviria

PARANá (ARGENTINA)
Elonce.com [Paraná, Argentina]

March 20, 2023

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El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay fijó en 23 años la prisión efectiva para el cura condenado por corrupción de menores. La defensa quiere discutir el plazo de la condena.

Este martes, a las 9,30, la Cámara de Casación Penal de Paraná -conformada por los jueces Gustavo Pimentel, Rafael Cotorruelo y Alejandro Grippo- comenzará a revisar la condena impuesta al cura Juan Diego Escobar Gaviria luego de la revisión hecha por la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) que anuló parte de la condena impuesta en 2017.

La defensa, representada por Milton Urrutia y María Alejandra Pérez, quiere discutir el plazo de la condena; el Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Rodrigo Molina, irá por la confirmación de la pena.

El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay fijó a finales de agosto de 2022 en 23 años la prisión efectiva para el cura Escobar Gaviria, condenado en 2017 por corrupción de menores, hechos cometidos mientras estuvo destinado en Lucas González, en el departamento Nogoyá, entre 2005 y octubre de 2016. El sacerdote cumple la pena en la Unidad Penal de Victoria.

El Tribunal que emitió la resolución estuvo integrado por los camaristas María Carolina Castagno, Mariano Caprarulo y Fernando Martinez Uncal.

Se trata de una reducción de dos años de la pena impuesta el 6 de septiembre 2017 por el mismo Tribunal -con otra integración de jueces-. Entonces, el cura había sido condenado a 25 años de cárcel por haber abusado a cuatro menores. En tres casos se lo acusó de promoción de la corrupción de menores reiterada, agravada por su condición de guardador; y en uno por abuso sexual simple agravado por ser cometido por ministro de culto.

En octubre de 2020, la Sala Penal del STJ hizo lugar a un recurso extraordinario presentado por los defensores del cura y revocó parcialmente el fallo.

El máximo tribunal provincial dispuso “absolver” al sacerdote por uno de los cuatro hechos por los que fue condenado, un abuso sexual simple, por cuanto la víctima no declaró en el juicio -estaba bajo tratamiento médico durante el tiempo en que se desarrolló el debate- y ordenó devolver el expediente al Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay para que emita una nueva condena.

El martes 14 se había fijado fecha de la audiencia de revisión, pero una equivocación en los expedientes a tratar por parte de la defensa obligó al tribunal a reprogramar ese trámite.

El tribunal fijó una nueva audiencia al caer en la cuenta que no podía avanzar con el trámite por cuanto los defensores habían ido preparados para alegar por otra causa distinta de la programada. La nueva fecha es el 21 de marzo, a las 9,30, publica Entre Ríos Ahora.

El caso

Escobar Gaviria fue llevado a juicio en 2017 por cuatro hechos: tres de corrupción de menores agravada y uno por abuso sexual simple agravado. La investigación penal se abrió a finales de octubre de 2016, tras una presentación espontánea de las monjas de la congregación Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, que dirigen el Colegio Castro Barros San José, de Lucas González.

Hasta el momento de la denuncia penal, Escobar Gaviria cumplió el rol de párroco de San Lucas Evangelista, adonde había llegado en 2005. Pero cuando las monjas se presentaron ante el defensor oficial Oscar Rossi, y dieron cuenta del caso de un nene de 11 años que dijo haber sido abusado por el cura, el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, ordenó su separación de la función de párroco.

La condena a 25 años de cárcel a Escobar Gaviria -que cumple prisión preventiva en la Unidad Penal de Victoria desde abril de 2017- dictada por el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay fue confirmada por la Cámara de Casación Penal. Aunque la Sala Penal del STJ tuvo una mirada distinta y revocó parcialmente el fallo.

Concluyó que la cuarta víctima de Escobar Gaviria no testimonió en el juicio, y por eso hizo lugar parcialmente a la impugnación extraordinaria de los defensores Milton Urrutia y María Alejandra Pérez; revocó “parcialmente” la sentencia de Casación y la sentencia del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay.

Más tarde, en noviembre de 2020, el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay volvió a juzgar a Escobar Gaviria por un quinto caso, y entonces le aplicaron 11 años de cárcel.

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March 19, 2020

Santa Fe: juez rechaza apelación a cura pedófilo condenado

MENDOZA (ARGENTINA)
ANRed - Agencia de Noticias Redacción  [Buenos Aires, Argentina]

March 19, 2020

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Se trata del ex sacerdote de la diócesis de Reconquista, provincia de Santa Fe, Néstor Monzón, quién había sido condenado a 16 años de prisión por abusar en 2016 de una niña y un niño, que por entonces ambos contaban con la edad de tres años. Pese a las argumentaciones del letrado defensor del cura abusador, la Cámara de Apelaciones negó el pedido y el detenido deberá esperar su sentencia final y definitiva tras las rejas. Una multitud agolpada afuera del edificio, compuesta por organizaciones sociales y familiares de los niños, acompañó la resolución. Por Máximo Paz, para ANRed.

Néstor Monzón, el ex sacerdote condenado a fines del año pasado en la localidad de Reconquista, Santa Fe, por abuso sexual a niños, seguirá tras las rejas, en tanto que el religioso acaba de sufrir otro revés judicial, ya que la Cámara de Apelaciones de dicha ciudad confirmó la prisión preventiva al rechazar el pedido de apelación de la defensa del pedófilo.

En primera instancia, Monzón había sido encontrado culpable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante a una niña y un niño que por entonces contaban con tres años de edad. Por ello, fue sentenciado a 16 años de prisión en suspenso hasta que el fallo quedara firme. De todos modos, se resolvió la prisión preventiva sobre el pedófilo por riesgo a que el reo se diera a la fuga. La defensa de Monzón apeló la medida y Carlos Renna, el juez de la Cámara, acabó por confirmar que el religioso seguirá en prisión.

Ricardo Degoumois, abogado de Monzón, había planteado la libertad de su defendido a través de instancias de libertad alternativas a la prisión preventiva que hoy asume como el uso de una tobillera electrónica o una cámara con IP que monitoree su casa; también planteó la posibilidad de establecer una caución real firme (una suerte de hipoteca que se ejecuta si el sentenciado no cumple los términos de la condena) en la casa de los padres y hasta la posibilidad de que se presente 2 o 3 veces por día a sede policial, del MPA o donde fuere para acreditar su presencia en la ciudad, bajo el argumento de que dicha condena original fue impuesta en el marco de un «clamor general» y que, además, no existía riesgo de fuga por parte del cura pedófilo.

En la extensa resolución, los argumentos del juez recorren varios puntos por los cuales se le niega al delincuente que espere su condena firme fuera del encierro de la institución carcelaria. Allí, el camarista precisó que existen varios motivos para la resolución tomada.

En principio, el magistrado hizo hincapié sobre el hecho en sí y la carga de la condena asignada por –ni más ni menos- los delitos contra la integridad sexual de menores de tres años de edad de la localidad del departamento General Obligado, al conjeturarlos como “aberrantes”.

«El sistema jurídico penal en casos como el que nos ocupa, debe ser rígidamente analizado procurando verificar todas las circunstancias del hecho, las acciones endilgadas al imputado, y lo que le ocurrió a las pobres víctimas», soltó, para concluir que «porque si bien no es función única en materia jurisdiccional la protección de las víctimas, si debo sostener que no pueden las decisiones judiciales ignorar al titular del bien protegido por el ordenamiento jurídico».

Por otro lado, el juez analizó los modos específicos de participación del religioso en redes sociales, para llegar a la conclusión de que tal utilización “permitirían contacto con otras personas con quienes tenga amistad y posibilite una fuga de la localidad” en tanto que «Monzón cuenta con contactos en diversos lugares del país para permanecer oculto y no presentarse al eventual cumplimiento de la pena o al proceso de apelación”.

En la resolución del juez también estuvo presente la cuestión de que el reo ya no utiliza los hábitos sacerdotales y que por lo cual “la pérdida del estado clerical puede influir en su comportamiento evasivo”.

A su vez, el magistrado volvió sobre un tema fundamental al colocar como motivo de la negación solicitada «la protección moral y psicológica de las víctimas del hecho, con raigambre constitucional en la Convención de Derechos del Niño”.

Los delitos investigados y condenados fueron cometidos entre el jueves 26 y el viernes 27 de noviembre de 2015 en la residencia del cura perteneciente a la diócesis de Reconquista, ubicada dentro del predio de la parroquia ‘María Madre de Dios’. En la sede religiosa, el sujeto inquirido desempeñaba su labor eclesiástica bajo el rango de sacerdote. Las víctimas fueron una niña y un niño a quienes además de violarlas sexualmente, también hizo que se vieran recíprocamente mientras eran vulnerados.

Cabe destacar que el inculpado además no tuvo condena por la imputación sobre el hecho, a partir de los bestiales actos, de transmitir una enfermedad venérea a uno de los niños abusados amparado, según la dictaminación de los jueces, por el «beneficio de la duda».

El 18 de diciembre de 2019, un tribunal compuesto por los jueces Claudia Bressán, Martín Gauna Chapero y Santiago Banegas, condenó por unanimidad al sacerdote Néstor Fabián Monzón. Fue declarado autor material y penalmente responsable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante, aunque el religioso quedó en libertad en la espera de que la condena quede firme.

El 20 de diciembre de 2019, a pedido de los fiscales y querellantes, y por el riesgo de fuga, la Jueza Penal Norma Senn resolvió la inmediata detención del sacerdote, quien está en prisión preventiva desde ese día.

“La conducta de Monzón no fue ejemplar, porque estamos hablando de la responsabilidad de un delito aberrante, es decir anómalo, antinatural y repugnante. Si bien siempre se presentó ante los requerimientos de la Justicia, era su obligación hacerlo”, remató el juez mientras, otra vez, «un clamor popular», protagonizado por organizaciones sociales, vecinos y familiares de las víctimas reclamaba que el ex sacerdote, otrora cabecilla de la de la Parroquia “María Madre de Dios”, continuara tras las rejas. Monzón fue transportado de nuevo a la cárcel de Santa Felicia en un móvil del Servicio Penitenciario.

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March 6, 2020

Liberaron a dos monjes acusados por abuso sexual

MENDOZA (ARGENTINA)
VíaPaís [Buenos Aires, Argentina]

March 6, 2020

By Redacción Vía Mendoza

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Diego Roqué y Oscar Portillo fueron denunciados a fines del 2018 por un exaspirante a monje.

La Justicia mendocina liberó de la prisión domiciliaria a dos monjes del monasterio Cristo Orante, de la localidad de Tupungato, que fueron denunciados de abuso sexual en contra de un joven seminarista, informaron fuentes judiciales.

Para acceder al beneficio, los monjes debieron pagar una caución de 100 mil pesos cada uno y tienen prohibido salir del país y continuarán imputados por el delito de abuso sexual.

Diego Roqué y Oscar Portillo fueron acusados a fines del 2018 por un exaspirante a monje, quien adujo abusos de autoridad y conciencia.

Tras tomar la denuncia, la Justicia dispuso la detención de los dos acusados y el cierre del monasterio. Sin embargo a fines de 2019, tras difundirse una serie de correos electrónicos con los que pretendieron demostrar su inocencia, los religiosos lograron el beneficio de la prisión domiciliaria.

Ahora, ambos monjes consiguieron la liberación tras el pago de una caución 100.000 pesos cada uno y la promesa de presentarse semanalmente ante la policía.Roqué y Portillo cumplieron hasta este jueves la prisión preventiva en modalidad domiciliaria, en tanto que el Monasterio Cristo Orante continúa cerrado.

Desde la Sede Arzobispal, informaron que los sacerdotes “no tienen licencias para el ejercicio del ministerio”.

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February 27, 2020

La causa Ilarraz vuelve a discutirse en el Poder Judicial entrerriano

PARANá (ARGENTINA)
Análisis Digital [Paraná, Argentina]

February 27, 2020

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En la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos, se discutirá un recurso extraordinario en el marco de la causa Ilarraz. El tribunal estará compuesto por los vocales Bernardo Salduna, Susana Medina y Juan Ramón Smaldone.

La audiencia será a las 9.30, en el Salón Oyhampé, en el primer piso de los tribunales paranaenses. Desde el área de comunicación se indicó que será un debate público, pero no se permitirá grabar ni transmitir en directo.

El cura Justo José Ilarraz fue condenado en mayo de 2018 a 25 años de prisión por Promoción a la corrupción de menores agravada y abuso deshonesto agravado. Las violaciones se cometieron contra jóvenes del Seminario Menor de Paraná, donde Ilarraz era una especie de guía o guardador espiritual, entre 1985 y 1993. 

La causa se abrió en 2012, tras la investigación periodística del director de este medio, Daniel Enz, que cosechó distintas menciones y premios. Pero en la causa hubo una larga discusión jurídica entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa del cura: la prescripción. Es que la acusación pública asumió como política respetar el tiempo de las víctimas de abuso para denunciar, investigar y juzgar este tipo de delitos, teniendo como norte el interés superior del niño y los pactos internacionales a los que suscribe nuestro país. Esa disputa atravesó distintos estamentos en la provincia y la Nación. Y las decisiones fueron siempre entorno al juzgamiento del cura. Finalmente, luego del debate y la condena, la defensa continúa agotando instancias de revisión.    

Ilarraz se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria en un departamento del centro paranaense.

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Deuda Social de la Iglesia Católica en materia de abuso sexual del clero

(ARGENTINA)
Red de Sobrevivientes Chile  [Santiago, Chile]

February 27, 2020

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A continuación reproducimos un informe de la Red de Sobrevivientes de Argentina a la situación actual de los abusos en la Iglesia Católica. La responsabilidad del Papa actual y del Estado Vaticano.

DEUDA SOCIAL DE LA IGLESIA CATÓLICA EN MATERIA DE ABUSO SEXUAL DEL CLERO

Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina

Argentina, 25 de febrero de 2020

La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, pone a disposición de la opinión pública un detallado informe sobre la situación del flagelo del abuso sexual eclesiástico en nuestro país.

Al final de este panorama general, desolador y desafiante ofrecemos bajo el título de Nuestro Aporte una síntesis del trabajo diario y sostenido que realizamos para dar una respuesta proactiva a la vulneración de derechos y a la revictimización que ejerce la Iglesia sobre víctimas y sobrevivientes.

El delito sistemático del abuso sexual del clero católico es un fenómeno mundial que no ha cesado, ni tiene intenciones de hacerlo. En especial, por el comportamiento institucional de la Iglesia Católica que, por su contumacia, se niega a ajustar su estructura, funcionamiento y organización al derecho internacional de los derechos humanos.

Para la elaboración del presente informe se han seleccionado cinco criterios de evaluación a través de los cuales se analizará la problemática que nos ocupa:

  1. Contexto de privilegios y prebendas legales que dispone la Iglesia Católica en Argentina.
  2. Cumplimiento de Convenciones internacionales sobre derechos humanos en la organización eclesiástica.
  3. Acciones llevadas a cabo por el papa Bergoglio tendientes a consolidar el sistema de encubrimiento de sacerdotes abusadores.
  4. Vigencia de derechos humanos y garantía de defensa en juicio en las investigaciones y procedimientos canónicos. Respuesta de la iglesia en sede judicial estatal.
  5. Casos cuya atención fue solicitada a la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina.

1er. CRITERIO

Contexto de privilegios y prebendas legales que dispone la Iglesia Católica en Argentina.

Como es de público conocimiento en nuestro país no hay religión oficial ni de estado. Esta circunstancia no significa que no exista una institución religiosa que no cuente con un sistema de privilegios políticos, económicos y legales. Existe una que, además, presume de ser hegemónica: la Iglesia Católica.

El sistema de prebendas legales del que disfruta, se cimenta en cuatro pilares:

El art. 2 de la Constitución Nacional, que garantiza un anacrónico sostenimiento económico;

El Concordato de 1966, que permite la existencia de un enclave normativo que es un ordenamiento jurídico paralelo al del Estado;

El art. 146 inc. c del Código Civil y Comercial de la Nación, que le otorga el estatus de “estado dentro de otro estado”;

El conjunto de leyes de contenido económico surgidas de la última dictadura militar genocida, al que se suman millonarios privilegios fiscales y subsidios a la educación privada.

En materia de abuso sexual eclesiástico, interesa destacar el Concordato de 1966 ya que este permite el funcionamiento de los tribunales eclesiásticos,buna rémora siniestra de la Inquisición que actualmente mantiene el Vaticano, pero con el eufemismo de “Congregación para la Doctrina de la Fe”.

En esos tribunales se legaliza el fuero personal, prohibido por la Constitución Nacional (art. 16), en el que curas juzgan a otros curas por delitos comunes disfrazados de “delitos canónicos”. Asimismo, se cometen violaciones a derechos humanos y garantías procesales de las víctimas de abuso sexual en las investigaciones y procedimientos que se inician ante la presentación de una denuncia, todo ello avalado por el Estado argentino ya que el referido Concordato le garantiza a la iglesia el no entrometimiento estatal en asuntos eclesiásticos.

Este esperpento jurídico sigue en pie y es garantía del abuso de poder, denegación de justicia y violación de derechos humanos de las víctimas y sobrevivientes. La iglesia justifica la existencia del Concordato en el ejercicio de la libertad religiosa, una falacia que se cae por sí sola ya que aquella es garantizada por la Constitución Nacional, no siendo necesario un tratado internacional que la legitime.

Cabe recordar que el ejercicio de la libertad religiosa no es absoluto, sino que está sujeto a limitaciones y regulaciones como cualquier libertad dentro del Estado Constitucional de Derecho. Por lo tanto, el Estado argentino debería denunciar en sede internacional el Concordato de 1966 y derogar la legislación nacional que permite su vigencia (leyes 17.032 y 26.939).

2do CRITERIO

Cumplimiento de Convenciones Internacionales sobre

Derechos Humanos.

A nivel mundial la Santa Sede ha suscripto poco más de una docena de los más de cien de instrumentos internacionales existentes sobre derechos humanos. Relacionados con el abuso sexual eclesiástico se encuentran la “Convención de los Derechos del Niño” y la “Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes”. En ambas la Iglesia se encuentra en estado de morosidad e incumplimiento, ya que debió presentar los informes de avance ante los Comités respectivos, pero a la fecha de publicación del presente informe no lo ha hecho.

Ante el Comité de los Derechos del Niño, debió hacerlo el 01 de septiembre de 2017, mientras que la presentación ante el Comité contra la Tortura el plazo venció el 23 de mayo de 2018. El mencionado Comité elaboró las “Observaciones finales sobre el segundo informe periódico de la Santa Sede” , con fecha 25 de febrero de 2014, donde constan las exhortaciones urgentes que le hizo al estado confesional:

“a) Garantizar que la Comisión creada en diciembre de 2013 investigue con independencia todos los casos de abuso sexual de niños así como la forma en que la jerarquía católica tramitó estos casos; considerar la posibilidad de invitar a la sociedad civil y las organizaciones de víctimas a participar en la labor de la Comisión, e invitar a los mecanismos internacionales de derechos humanos a apoyar su labor. El resultado de la investigación deberá darse a conocer para prevenir que se repitan los abusos sexuales de niños por miembros de la Iglesia Católica.

b) Separar inmediatamente del cargo a todas las personas de las que se sabe o sospecha que han cometido abusos sexuales de niños y remitir la cuestión a las autoridades pertinentes encargadas de hacer cumplir la ley para la investigación y el enjuiciamiento.

c) Asegurar el intercambio transparente de todos los expedientes que puedan utilizarse para exigir la rendición de cuentas de todas las personas responsables de abusos sexuales de niños, así como de las que encubrieron sus delitos y a sabiendas pusieron a los autores de estos delitos en contacto con niños.

d) Modificar el derecho canónico para que el abuso sexual de los niños se considere un delito y no una simple infracción moral y que se deroguen todas las disposiciones que podrían imponer la obligación de guardar silencio a las víctimas y a todas las personas que tienen conocimiento de estos delitos.

e) Establecer normas, mecanismos y procedimientos claros para que se denuncien todos los casos en que se sospecha el abuso y la explotación sexuales de niños a las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley.

f) Garantizar que todos los sacerdotes, personal religioso y particulares sujetos a la autoridad de la Santa Sede tengan conciencia de sus obligaciones de informar de ello y del hecho de que, en caso de conflicto, estas obligaciones tengan precedencia sobre las disposiciones del derecho canónico.

g) Elaborar programas y políticas de prevención de tales delitos y de recuperación y reintegración social de los niños víctimas, de conformidad con los documentos finales aprobados en los Congresos Mundiales contra la Explotación Sexual Comercial de los Niños que se celebraron en Estocolmo, Yokohama (Japón) y Río de Janeiro (Brasil) en 1996, 2001 y 2008, respectivamente.

h) Elaborar programas educacionales preventivos para aumentar la conciencia de los niños sobre los abusos sexuales e impartirles las competencias necesarias para que puedan protegerse.

i) Estudiar la posibilidad de ratificar el Convenio del Consejo de Europa para la Protección de los Niños contra la Explotación y el Abuso Sexual”.

De todas ellas, la Santa Sede ha hecho recientemente un intento de cumplir con parte de la exhortación “d” levantando el secreto pontificio mediante el documento “Instrucción Sobre la confidencialidad de las causas”. Sin embargo, es un artificio porque la información que – supuestamente – transmitirá a las autoridades judiciales, será la relativa a cómo se vulneran en sede eclesiástica los derechos humanos y garantías procesales de las víctimas. El derecho canónico, principal eje donde se engarza todo el sistema de encubrimiento, se mantiene incólume, como se dará cuenta en el punto siguiente.

Respecto a la “Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes” en las Observaciones finales sobre el informe inicial de la Santa Sede, la preocupación del Comité es la negativa “a facilitar a las autoridades civiles información relacionada con procedimientos sobre denuncias de que miembros del clero habían cometido violaciones de la Convención, a pesar de que, desde 2001, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Santa Sede, tenía la responsabilidad de recibir e investigar toda denuncia de abuso sexual de menores perpetrado por miembros del clero” (pto. 14).

Esto es lo que a priori la Santa Sede “habría solucionado” con el levantamiento del secreto pontificio. Sin embargo como se explica en este informe y en los documentos anteriormente publicados por esta Red este sotiene graves y artificiosas irregularidades.

Finalmente, el Comité “está preocupado por las denuncias de que los concordatos y otros acuerdos negociados por la Santa Sede con otros Estados puedan efectivamente impedir el enjuiciamiento de presuntos infractores porque limitan la capacidad de las autoridades civiles para interrogar, exigir la presentación de documentos o enjuiciar a las personas relacionadas con la Iglesia Católica (arts. 2, 12, 13 y 16).

El Estado parte debe considerar la posibilidad de revisar sus acuerdos bilaterales concertados con otros Estados, como los concordatos, con el fin de cumplir sus obligaciones en virtud de la Convención e impedir que los acuerdos sirvan para proporcionar a personas que presuntamente hayan violado la Convención o que se crea que poseen información relativa a violaciones de la Convención, protección ante las investigaciones o enjuiciamientos por parte de las autoridades civiles, como resultado de su condición o pertenencia a la Iglesia Católica” (pto. 17). Como se advirtió en el punto 1, en Argentina la iglesia se ampara en el Concordato de 1966 para justificar su accionar antijurídico. Esto no ha cambiado en 2019.

3er. CRITERIO

Acciones llevadas a cabo por el papa Bergoglio tendientes a consolidar el sistema de encubrimiento de sacerdotes abusadores.

A fin de analizar exhaustivamente este punto, se adjunta un documento que se ofrece como ANEXO al presente informe.

4to CRITERIO

Vigencia de derechos humanos y garantía de defensa en juicio en las investigaciones y procedimientos canónicos.

Respuesta de la iglesia en sede judicial estatal. La reforma.

Como se sostuvo, las investigaciones y procedimientos canónicos no han sido modificados. Siguen vigentes las normas que avalan el oscurantismo, violación de garantías, traslados y encubrimientos de pederastas.

Hablamos de los cánones 1717 y 1719, declarados contrarios a la Constitución Argentina como también los que permiten institucional y normativamente que los sacerdotes sigan abusando sexualmente.

El canon 1341 que dispone: “Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo”.

Y el canon 1347 § 1.: “No puede imponerse válidamente una censura si antes no se ha amonestado al menos una vez al reo para que cese en su contumacia, dándole un tiempo prudencial para la enmienda. § 2. Se considera que ha cesado en su contumacia el reo que se haya arrepentido verdaderamente del delito, y además haya reparado conveniente los daños y el escándalo o, al menos, haya prometido seriamente hacerlo”.

Como puede apreciarse dichos cánones son engranajes del perverso mecanismo encubridor. Un obispo no iniciará investigación ni procedimiento alguno contra el sacerdote abusador sexual sin antes haber agotado la corrección fraterna, la reprensión, otros medios de solicitud pastoral.

Si aquellos medios no funcionan, puede amonestarse al abusador sexual, es decir, advertirlo y reprenderlo al menos una vez para que cese en su contumacia, dándole un tiempo prudencial para la enmienda. Es fácil advertir que durante todo ese período de tiempo el sacerdote pederasta puede seguir violando niños y niñas sin ningún tipo de obstáculos y con aval institucional.

Las reformas que la iglesia ha llevado a cabo en nuestro país se proyectaron a la elaboración de protocolos, líneas guías de actuación, documentos y medidas de profilaxis que lejos están de asegurar el ejercicio de derechos a las víctimas y sobrevivientes. Para destacar, los protocolos elaborados por los obispados de Salta y Entre Ríos, son un ejemplo de lo que sostenemos.

Todos estos instrumentos tienen dos objetivos: blindar la institución y aparentar cercanía con los sobrevivientes y su entorno familiar y de amistades. En este punto, esta Red elaboró un Protocolo de Actuación para evitar la manipulación y revictimización, al que remitimos. Destacamos que en ningún documento eclesiástico, sea elaborado por organismo vaticano, o conferencia episcopal, aparece mención alguna a los derechos humanos de las víctimas, mucho menos al principio jurídico rector “interés superior del niño”.

Respecto a las respuestas que la Iglesia Católica brinda a la justicia estatal, ahí se observa el verdadero rostro de su conducta abusiva, autoritaria y cruel. Los casos de los abusadores Juan Diego Escobar Gaviria, José Justo Ilarraz y Marcelino Moya (condenados a 25 años los dos primeros y a 17 el tercero) demostraron cómo la jerarquía eclesiástica evade el cumplimiento de obligaciones legales y procesales, invocando privilegios.

En el caso Cristo Orante, el obispo de la arquidiócesis con asiento en Mendoza, solicitó al Vaticano una “prórroga de jurisdicción”, justificado entre otros motivos en “evitar la judicialización de la causa canónica.” A este caso se suma el lamentable papel que les cupo al sacerdote Dante Simón y al obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey en la causa Próvolo. Este último fue el que, jugando el rol de comisionista inmobiliario, ofreció en venta al poder político el predio donde funcionaba el instituto educativo en el que se cometieron abusos aberrantes por los que en noviembre de 2019 fueron sentenciados dos curas a 42 y 45 años de prisión (Nicola Corradi y Horacio Corbacho) y el jardinero … Gómez a 17 años. En ese edificio actualmente funciona la Municipalidad de Luján de Cuyo.

Relacionado con el actuar ilegal de la iglesia frente al Estado, debe mencionarse la respuesta que el Arzobispado de Mendoza brindó en los Autos N° 303.957 caratulados “QUIROGA YOLANDA C/ ARZOBISPADO DE MENDOZA P/ DAÑOS DERIVADOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO”, donde expresamente sostuvo: “Niego tener la obligación de cumplir con el Estado Constitucional de Derecho”.

Lo brevemente expuesto permite confirmar que en Argentina la Iglesia Católica mantiene un patrón de comportamiento institucional contrario al ordenamiento jurídico nacional.

5to Criterio

Casos cuya atención fue solicitada a la

Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina

El listado que a continuación se detalla, se refiere a los casos que la Red de Sobrevivientes asesoró legalmente hasta Diciembre de 2019, sea con patrocinio letrado, articulación con profesionales que asistieron a las víctimas en sus lugares de residencia, o apoyo logístico, como también acompañamiento terapéutico desde la psicología, contención de pares e intercambio de experiencias así como tareas de activismo social.

Cabe aclarar que todos los mencionados son casos que han tomado estado público.

Se excluyen:

a) casos de violencia de género generados tanto por sacerdotes, como el comportamiento institucional de la Iglesia Católica;

b) casos en preparación para gestionar ante organismos públicos;

c) consultas que diariamente llegan a la Red, pero que por diversas razones no llegan aún hacerse visibles.

No se brinda información sobre la situación procesal en sede estatal y/o eclesiástica de los sacerdotes denunciados para no extender el informe. La misma queda a disposición de los medios que lo requieran.

Caso 1: Sacerdote Héctor Ricardo Giménez (La Plata, Buenos Aires). Obispos: Carlos Galán (fallecido), y Héctor Aguer.

Caso 2: Sacerdote Luis Brizzio (Santa Fe). Obispos: Edgardo Storni (fallecido) y José María Arancedo.

Caso 3: Sacerdote Domingo Jesús Pacheco (Corrientes). Obispo: Ricardo Faifer.

Caso 4: Sacerdote Raúl del Castillo (Mendoza). Obispo: José María Arancibia.

Caso 5: Sacerdote Jorge Luis Morello (Mendoza). Obispo: José María Arancibia.

Caso 6: Sacerdote: Alejandro Squizziatto. Obispo: Carlos María Franzini (fallecido).

Caso 7: Sacerdotes: Nicolás Bruno Corradi, Horacio Corbacho (Mendoza). Obispos: Héctor Aguer, Víctor Manuel Fernández (La Plata); José María Arancibia, Carlos María Franzini (fallecido) y Marcelo Colombo.

Caso 8: Sacerdote Félix Alejandro José Martínez. Obispos: José María Arancedo, Juan Alberto Puíggari, Jorge Mario Bergoglio y Antonio Marino.

Caso 9: Sacerdotes: Gustavo Ovelar, Francisco Bareiro, Superior Provincial, Francisco Carrillo, y Pedro Britez (Paraguay) Orden Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Obispo: Ricardo Valenzuela.

Caso 10: Hermano Marista: Adolfo Fuentes (Chile). Provincial: Mariano Varona.

Caso 11: Sacerdotes: Abelardo Silva (fallecido), Obispo Justo Laguna (fallecido). Buenos Aires. Obispos: Mario Poli, Carlos Malfa.

Caso 12: Religiosa Bibiana Fleitas (Entre Ríos). Obispo: Juan Alberto Puíggari.

Caso 13: Sacerdote Justo José Ilarraz (Entre Ríos). Obispos: Estanislao Karlic, Mario Maulión y Juan Alberto Puíggari.

Caso 14: Sacerdote Marcelino Moya (Entre Ríos). Obispo: Juan Alberto Puiggari.

Caso 15: Sacerdote Mario Koessler (San Isidro, Bs. As.). Obispos: Oscar Ojea y Mario Poli.

Caso 16: Sacerdote Emilio Raimundo Lama (Salta). Obispo: Mario Cargnello.

Caso 17: Sacerdote Juan de Dios Gutiérrez (Catamarca). Obispo: Luis Urbanc.

Caso 18: Sacerdote Renato Rasjido (Andalgalá, Catamarca). Obispo: Luis Urbanc.

Caso 19: Sacerdote Carlos Alberto Dorado (Santiago del Estero). Obispo: Adolfo Uriona, Diócesis de Añatuya, Santiago del Estero.

Caso 20: Sacerdote Napoleón Sasso (San Juan). Obispo: Ítalo Di Stefano (fallecido).

Caso 21: Sacerdote Juan Diego Escobar Gavíria (Lucas González, Entre Ríos). Obispo: Juan Alberto Puiggari.

Caso 22: Sacerdote Néstor Monzón (Reconquista, Santa Fe). Obispos: José Masín y Rubén Martínez.

Caso 23: Superioras generales Herminia Stang y Vilma Oldani (Buenos Aires). Obispo: Raúl Primatesta (fallecido).

Caso 24: Sacerdotes Agustín Rosa Torino y Nicolás Parma. Monja Alicia Pacheco (Salta). Obispos: Mario Cargnello y Luis Stockler.

Caso 25: Sacerdote Carlos José (Provincia de Buenos Aires). Obispos: Guillermo Rodríguez Melgarejo y Sergio Buenanueva.

Caso 26: Sacerdote Juan José Crippa (Chaco). Obispos: Carmelo Giaquinta y Ramón Alfredo Dus.

Caso 27: Sacerdote Luxorio Ruiz Bilbao (fallecido) (Chaco). Obispo: Ramón Alfredo Dus.

Caso 28: Sacerdote Tulio Mattiussi (San Pedro, Buenos Aires). Obispo: Hugo Santiago.

Caso 29: Sacerdote Cristian Abel Vázquez (Río Grande, Tierra del Fuego). Obispo: Miguel Ángel D´Annibale.

Caso 30: Sacerdote Eduardo Lorenzo (La Plata, Buenos Aires). Obispos: Héctor Aguer y Víctor Fernández.

Caso 31: Sacerdote Moisés Pachado (Catamarca). Obispo: Luis Urbanc (Catamarca).

Caso 32: Sacerdotes Carlos Arce (Corral de Bustos, Córdoba). Obispos: Eduardo Eliseo Martín y Adolfo Uriona.

Caso 33: Sacerdote Walter Avanzini (Córdoba). Obispo: Adolfo Roque Esteban Arana (fallecido).

Caso 34: Monjes Diego Roqué y Oscar Portillo (Mendoza). Obispos: José María Arancibia, Carlos María Franzini (fallecido) y Marcelo Colombo.

Caso 35: Sacerdote José Padilla (La Pampa). Obispo Raúl Martín.

Caso 36: Sacerdote Mauro Henrique Cantanhede Ferreira. Obispo Carlos Alfonso Azpiroz Costa.

7. Conclusiones

a) El estado actual de la situación de los abusos sexuales eclesiásticos en la Argentina constituye un verdadero flagelo para la sociedad. Como en el resto del mundo el abuso de poder, la denegación de justicia y la violación de derechos humanos y garantías procesales para víctimas y sobrevivientes son denominadores lamentablemente comunes.

b) En nuestro país, la iglesia mantiene su funcionamiento dentro de un contexto de privilegios y prebendas políticas, económicas y legales. A las denuncias por abuso sexual, se las ventila en tribunales eclesiásticos, rémoras del colonialismo español, marcadamente inconstitucionales, donde se aplica la legislación canónica que también ha sido impugnada por inconstitucional conforme la jurisprudencia.

c) Las investigaciones y procedimientos canónicos son precedidos por largos períodos de encubrimiento de los pederastas, que tienen aval de sus autoridades para seguir violando niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables, bajo la excusa de la “caridad cristiana”.

d) Continúa ausente el cumplimiento de Convenciones Internacionales sobre Derechos Humanos en los espacios, entidades y organizaciones eclesiásticas. También en su accionar normativa y documentación.

e) Argentina participa de la misma situación mundial como consecuencia de que la Santa Sede es incumplidora serial de instrumentos internacionales, en especial, los que tutelan derechos de niños y mujeres. Respecto a estas últimas, es una de las principales usinas generadoras de violencia de género.

f) Jorge Mario Bergoglio, – papa Francisco -, ha llevado a cabo más de 70 acciones tendientes a consolidar el sistema de encubrimiento de sacerdotes y religiosas pederastas.

g) Las respuestas que la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Argentina han dado al flagelo, en nada promueven un avance y reparación del daño del que son responsables. Mucho menos la extirpación de raíz del flagelo.

h) El conjunto de normas, documentos, líneas guía de actuación, cartas apostólicas y medidas de profilaxis elaboradas, no tienen otro objetivo que proteger y blindar la institución religiosa en desmedro de los derechos de las víctimas y sobrevivientes.

i) La última instrucción que levanta el secreto pontificio, si bien cumple mínimamente con exhortaciones de organismos internacionales, no representa un avance. Es una artimaña grosera que busca engañar a los sobrevivientes y a la opinión pública, consolidando la ilegalidad de las investigaciones y procedimientos canónicos.

j) Continúa la manipulación, abuso de poder y revictimización de las personas abusadas sexualmente, en especial, se observa en los hipócritas pedidos de perdón, discursos vacíos de contenido y acting del arrepentimiento. Se finge dolor. La última Cumbre Anttipederastia” fue un monumento a la discriminación y desprecio hacia víctimas y sobrevivientes.

k) El Estado argentino, es responsable no sólo de mantener los vergonzosos y anacrónicos privilegios y prebendas eclesiásticos que, en pleno siglo XXI, han perdido vigencia sociológica, histórica y jurídica. Además, es cómplice del incumplimiento de Convenciones Internacionales que la Iglesia Católica hace dentro de nuestro territorio.

Nuestro aporte

La Red, es un espacio de construcción constante, de retroalimentación, de enseñaje concepto con que el Dr. Enrique Pichon Rivière se refiere a la posibilidad de que todxs, a la vez, aprendamos y enseñemos acerca del tema que nos ocupa. De hecho es un espacio de sostén afectivo de pares, de cooperación e intercambio desde las experiencias que cada Sobreviviente ha atravesado. Es un pensar y repensar juntxs alternativas a la situación individual y grupal que faciliten su fortalecimiento y su sanación.

Es un permanente trabajo en Equipo, entre lxs Sobrevivientes, y lxs profesionales ya que ofrece asesoramiento legal y acompañamiento psicológico tanto a Sobrevivientes como a familiares. En su dinámica va diseñando diferentes dispositivos técnicos que responden a las necesidades que van surgiendo. Ejemplos de estos dispositivos son la creación del “Grupo de Jóvenes”(hijxs y hermanxs de Sobrevivientes), “Grupo de Madres”. A estos se suman grupos de sostén emocional específicos frente a situaciones que lo requieren, donde incluso participan Sobrevivientes que no pertenecen a la Red pero que son víctimas de una misma situación de abuso.

Otra de nuestras tareas es la construcción de articulaciones con organizaciones estatales y de la sociedad civil en materia judicial y de asistencia y acompañamiento a víctimas. Asimismo, colaboramos en la búsqueda de profesionales -abogadxs, psicólogxs, psiquiatras que estén próximxs al lugar de residencia de lxs Sobrevivientes. Con ellxs se efectúan intercambios profesionales, de intervención y de búsqueda de estrategias adecuadas. En caso de ser convocados también quienes son parte de esta Red participan como testigos de concepto en el marco de Juicios pertinentes a nuestro quehacer.

El abuso eclesiástico es un delito que produce gravísimas consecuencias en las personas afectadas, su familia y su entorno social. Es una estafa a toda una comunidad que le ha confiado educación y guía espiritual de sus hijxs a la Iglesia. Por ello debe ser abordado con absoluto respeto a la intimidad de lxs denunciantes. Sobre esta base promovemos el derecho a la información y el trabajo de la Red con todos los medios de comunicación es constante y fluido, con excelente recepción.

La producción de contenidos y la difusión de los mismos de diversos modos es otro de los desafíos de esta Red, entendiendo la importancia de compartir conocimientos y experiencias. Esta tarea permite visibilizar las distintas aristas que tiene este tema, las respuestas sistemáticas a bíctimas y Sobrevivientes que dan continuidad al antiguo accionar de la Instituciòn Iglesia y su sistema de encubrimiento e impunidad.

Nuestro compromiso fundamental es difundir y prevenir, haciendo conocer las características y perfiles de los curas y monjas abusadorxs, asi como su modus operandi para que no destruyan màs nuestras niñeces, adolescencias ni adulteces vulnerables.

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February 20, 2020

Storni, un arzobispo condenado que no estuvo en la cárcel

SANTA FE (ARGENTINA)
Kienyke [Bogotá, Columbia]

February 20, 2020

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Edgardo Gabriel Storni fue un arzobispo argentino investigado por presuntos abusos sexuales. El hombre resultó condenado pero luego de una anulación volvió al estado de procesado.

Edgardo Gabriel Storni fue un arzobispo argentino investigado por presuntos abusos sexuales. El hombre resultó condenado pero luego de una anulación volvió al estado de procesado. [single-related post_id=”1252346″] Nació en Santa Fe, una ciudad ubicada en la provincia homónima de Argentina, el 6 de abril de 1936. Se ordenó sacerdote en 1961. Más adelante, en el año 1977 el papa Pablo VI lo nombró obispo auxiliar de su ciudad natal. En el año 1984 ascendió en la jerarquía de la iglesia y pasó a ser arzobispo luego del fallecimiento de su antecesor Vicente Faustino Zazpe. A inicios de los años 90 iniciaron las acusaciones contra Storni por presuntos actos sexuales abusivos. Para esa época cerca de 47 seminaristas brindaron su testimonio contra el arzobispo. Tras las acusaciones, la Santa Sede ordenó una investigación para esclarecer los hechos. Aprovechando de los contactos que tenía en cargos altos de la iglesia, Storni arregló un viaje para que el papa Juan Pablo II ratificar su cargo de arzobispo. Cuando regresó a Santa Fe promovió campañas para evitar que se distribuyera información relacionada con salud reproductiva, además de la prohibición de entregar métodos de planificación en los hospitales públicos. Sumado a las acusaciones por presunto abuso sexual, entre 1991 y 1992 el presidente del Concejo Municipal de Santa Fe lo denunció por malversación de los fondos públicos de la ciudad.

Las acusaciones salieron a flote

En el año 2002 Olga Wornat, una reconocida periodista, publicó un libro en el que recopiló todas las acusaciones por abuso sexual que pesaban contra Storni, lo que ayudó a que el caso se hiciera más conocido. Ese mismo año el arzobispo renunció a su cargo debido a la polémica que generó las acusaciones que las seminaristas hicieron en su contra. En 2009 una jueza lo condenó por abuso sexual agravado, sin embargo, dos años más tarde se anuló la sentencia. El año siguiente, en 2012, falleció en una residencia. Aunque estuvo dos años condenado nunca estuvo en un centro penitenciario.

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February 18, 2020

Iglesia de EU financió a curas pederastas de Argentina

SAN RAFAEL (ARGENTINA)
La Razón de México [Ciudad de México, México]

February 18, 2020

By LA_RAZON_ONLINE

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El veterano excardenal estadounidense, Theodor McCarrik, cuyo prestigio se desplomó en 2018, cuando fue destituido al hallarse evidencia creíble de su conducta sexual con seminaristas y menores de edad durante décadas, volvió al centro del escándalo después de que la Arquidiócesis de Washington revelara que también financió, en secreto, la congregación de un amigo suyo en Argentina, quien, como él, enfrenta señalamientos por pederastia.

De acuerdo con documentos de la contabilidad de la Iglesia estadounidense, obtenidos por The Washington Post, en los años previos a su retiro, McCarrick donó un millón de dólares a la agrupación argentina Instituto del Verbo Encarnado.

Los registros de la Arquidiócesis dan cuenta de cómo el excardenal envió docenas de cheques, algunos de hasta 50 mil dólares, al sacerdote Carlos Miguel Buela —fundador de Verbo Encarnado—, entre 2004 y 2017, desde una cuenta caritativa.

En esos años, Buela desafió las sanciones del Vaticano por su conducta sexual con seminaristas, pues su congregación “obstruyó sistemáticamente” los esfuerzos de Roma para supervisar sus actividades, según un texto citado por el Post.

“Usted ha sido un verdadero padre para nuestra familia religiosa, cuidándonos y guiándonos. Una vez más, Su Eminencia, sinceramente deseo agradecerle”

Instituto Verbo Encarnado

Carta de 2005

Una revisión de autoridades vaticanas descubrió que los lazos financieros entre McCarrick y el grupo de Buela eran mucho más extensos de lo que se conocía.

En diciembre pasado, el diario estadounidense también informó que durante casi dos décadas McCarrick desvió 600 mil dólares del “Fondo Especial del Arzobispo” a clérigos de alto rango, incluidos asesores papales y dos papas (Juan Pablo II y Benedicto XVI), algunos de los destinatarios eran responsables de evaluar las denuncias de abuso sexual en su contra.

En un comunicado, el Vaticano informó que había emitido varias órdenes a Carlos Buela, debido a su “negligencia en el cumplimiento de las disposiciones” impuestas en 2010 por conducta inapropiada con seminaristas adultos, algunos menores de edad. Según el boletín de prensa, el sacerdore argentino fue finalmente trasladado a un monasterio en España.

El Vaticano también indicó que de manera reciente había nombrado a un cardenal para encargarse de investigar “los problemas del Instituto Verbo Encarnado”.

Buela formó el instituto en Argentina, en 1984, con el fin de difundir ideas católicas ultraconservadoras. La congregación creció rápidamente, resultado de intensas campañas para reclutar a jóvenes.

En su sitio de Internet, el Verbo Encarnado afirma que tiene presencia, con sacerdotes, monjes y seminaristas, en 88 diócesis de 38 países.

Desde su fundación, el grupo de Buela fue controvertido por su impulso a ideales radicales de derecha, incluso se le asocia con la dictadura militar en el país sudamericano, que dejó 30 mil desapariciones, asesinatos, torturas, violaciones, apropiación de menores y exilios forzosos.

“El trabajo del Vaticano para examinar a Verbo Encarnado fue obstruido (por Carlos Buela). Se le ordenó vivir bajo estrecha supervisión en un monasterio en España”

Vaticano

Comunicado 2019

Buela también creía que la Iglesia católica estaba “siendo invadida por marxistas”, entre quienes señalaba al actual Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, quien durante su acción en Argentina se negó a ordenar sacerdotes del Verbo Encarnado, por los señalamientos contra su fundador.

De acuedo con el diario Página 12, a fines de la década de 1990, clérigos de alto rango en Argentina, incluido el Papa Francisco —entonces arzobispo de Buenos Aires— pidieron a Juan Pablo II que cerrara los seminarios del Verbo Encarnado, cuando la congregación ya se expandía en EU, con seguidores de habla hispana.

Exmiembros de estos grupos reconocieron que el excardenal Theodor McCarrick fue instrumental en esa expansión.

En 2005, asignó a la agrupación una propiedad en Maryland, para que fundara un seminario. McCarrick se retiró al año siguiente, pero continuó recaudando dinero para esa causa; documentos revelan generosas contribuciones, con más de 200 mil dólares de 2006 a 2009, un momento en que Buela enfrentaba la creciente presión por irregularidades sexuales.

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January 9, 2020

Ya tiene fecha el juicio contra el sacerdote Emilio Lamas: será en mayo próximo

SALTA (ARGENTINA)
El Tribuno Salta [Salta, Argentina]

January 9, 2020

By Redacción

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El inicio está previsto para el 7 y el fallo será el día 22, según se dispuso. El cura está acusado de abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores.  

Del 7 al 22 de mayo de 2020 se llevará a cabo la audiencia de debate en la causa seguida contra Emilio Raimundo Lamas, imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el hecho cometido por un sacerdote y por la guarda, abuso sexual simple agravado por ser el hecho cometido por un sacerdote (tres hechos) y promoción a la corrupción de menores agravada por la guarda, en perjuicio de J. C. G. y C. F. M.

El juicio se desarrollará en horario matutino y vespertino. Será presidido por la jueza Mónica Faber. Por el Ministerio Público intervendrá el fiscal penal de la UDIS 1, Sergio Federico Obeid. Por la parte querellante se presentarán J. C. G. y C. F. M., con patrocinio letrado de Luis Alfredo Segovia en el primer caso, y en calidad de apoderado en el segundo.

La defensa del sacerdote Lamas estará a cargo de José Ramón Fernández.

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January 8, 2020

En mayo será el segundo juicio contra el cura Diego Escobar Gaviria por abuso de menores

PARANá (ARGENTINA)
Análisis Digital [Paraná, Argentina]

January 8, 2020

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Escobar Gaviria, que se desempeñaba como párroco en la iglesia San Lucas Evangelista, de la localidad de Lucas González, fue denunciado a finales de octubre de 2016 por un grupo de jóvenes que cumplían tareas pastorales en esa institución. 

La investigación contra el cura colombiano se inició tras las revelaciones periodísticas de la Revista ANÁLISIS, y llegó a la instancia de juicio donde recibió una ejemplar condena: 25 años, una de las más altas del país para curas acusados de abusar a menores.

En aquella oportunidad, el cura enfrentó cuatro denuncias, tres de ellas por promoción de la corrupción de menores reiterada, agravada por su condición de guardador, y en el restante caso, por abuso sexual simple agravado.

Ahora, según confirmó diario Uno, el segundo proceso que dirimirá su responsabilidad penal por la denuncia de una quinta víctima –que se conoció mientras se tramitaba el primer juicio oral en agosto de 2017- se realizará los días 11, 12 y 13 de mayo en los Tribunales de Gualeguay.

El proceso

Este segundo juicio a Escobar Gaviria -sacerdote que integra la Asociación Clerical Cruzada del Espíritu Santo y que fue párroco en Lucas González, en el departamento Nogoyá, entre 2005 y 2016- es consecuencia del testimonio que brindó Santiago T., un joven ahora de 19 años, durante el primer juicio, en agosto de 2017. Su caso se conoció primeramente el sábado 19 de agosto de 2017, en Lucas González, apenas días antes del comienzo del juicio en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay.

En el escrito de remisión a juicio, el fiscal de la Unidad Fiscal de Nogoyá Federico Uriburu detalla de modo descarnado de qué modo Escobar Gaviria concretaba la corrupción de Santiago T, con apenas 12 años. Y se explica en que “todas esas conductas fueron llevadas a cabo en dependencias de la casa parroquial ocupada por el cura en la localidad de Lucas González pero también efectuó acciones similares en oportunidad de realizar viajes con sus monaguillos con motivo de las misas celebradas fuera de dicha localidad”.

El martes 15 de mayo de 2018, el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, remitió esa segunda causa a juicio oral.

Santiago T., además, denunció a otro cura de Lucas González, Hubeimar Alberto Rua Alzate. A un mismo tiempo, ambos curas corrompían monaguillos en la parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.

Historia de un debate postergado

El sacerdote ya fue condenado en 2017 a 25 años de cárcel por cuatro denuncias de corrupción de menores, hechos que ocurrieron mientras fue párroco de San Lucas Evangelista, de Lucas González, un pueblo de 5.000 habitantes, ubicado a 135 kilómetros de Paraná. Allí estuvo entre 2005 y octubre de 2015, cuando tuvo que ser trasladado en medio del escándalo: dos monjas del Colegio Castro Barros presentaron una denuncia penal en su contra.

Luego del juicio de 2017 apareció una quinta víctima de Escobar Gaviria, y así entonces se abrió una nueva causa.

Las audiencias se habían programado para los días miércoles 4, jueves 5 y viernes 6 de diciembre ante el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay. Para juzgar a Escobar Gaviria se había conformado un tribunal integrado por los jueces Alejandro Calleja y  Alejandra María Cristina Gómez, de Gualeguay; y un magistrado de la jurisdicción Gualeguaychú, Mauricio Daniel Derudi.

Pero en medio ocurrieron dos hechos: uno de los abogados defensores de Escobar Gaviria, Milton Urrutia, presentó la renuncia y dejó de representarlo. La segunda letrada, María Alejandra Pérez, debió guardar estricto reposo por estar cursando un embarazo.

Ante esa segunda situación, el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay resolvió suspender los debates. La resolución señaló que “siendo atendibles las razones allí esgrimidas, por su estado de salud -cumple reposo por prescripción médica por cursar embarazo-, acompañando certificado médico respectivo, suspéndase la audiencia de debate programada para los días 4, 5 y 6 de diciembre del corriente año”.

Fue la tercera suspensión del juicio a Escobar Gaviria.

En un primer momento, las audiencias de debate habían sido fijadas para los días 23 y 24 de mayo del año pasado, pero el querellante Mariano Navarro pidió aplazar el trámite en función de la imposibilidad del denunciante, Santiago T., un muchacho de 19 años, de asistir al tribunal.

Precisamente la conformación del tribunal que debía juzgar a Escobar Gaviria -que purga prisión preventiva desde el 21 de abril de 2017 en la Unidad Penal de Victoria y que ya fue condenado en 2017 a 25 años de cárcel por cuatro casos de abusos y corrupción de menores- fue lo que generó la segunda postergación de la fecha de inicio del juicio, que debió realizarse entre el 12 y el 13 de noviembre de 2018.

El nuevo esquema se había programado para los días 4, 5 y 6 de diciembre. Pero hubo una tercera suspensión.

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December 19, 2019

Por primera vez un sacerdote de Santa Fe estará en el registro nacional de violadores

(ARGENTINA)
Uno Santa Fe [Santa Fe, Argentina]

December 19, 2019

By Bárbara Favant

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Se trata de Néstor Monzón quien fue condenado a 16 años de prisión por el Juzgado de 1ª Instancia de Reconquista. La querella y la fiscalía esperan la audiencia de prisión preventiva y advierten peligro de fuga. Un repaso de los curas denunciados por abuso en la provincia

Este miércoles en la agobiante calurosa siesta de la ciudad de Reconquista, se leyó la sentencia de un juicio que fue histórico para la provincia por la cantidad de testigos y las diversas situaciones que se fueron dando en las últimas dos semanas

El sacerdote Néstor Monzón fue condenado a la pena que pidió la querella, 16 años de prisión, por ser autor material de abuso sexual gravemente ultrajante a una nena y un nene de tres años en la parroquia “María Madre de Dios”. El tribunal estuvo presidido por la jueza Claudia Bressán, junto con sus pares Santiago Banegas y Martín Gauna Chapero.

Los jueces además ordenaron que ingrese al Registro Nacional de Datos Genéticos Vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual, creado por la Ley 26.879 y reglamentado en julio del 2017. Allí se almacena información genética de autores de delitos sexuales con el fin de cruzar datos con las investigaciones de delitos de abuso sexual y poder encontrar a los responsables. Hasta marzo de este año se registraron 23.461 abusadores en el país, y más de 1.300 son de la provincia de Santa Fe.

El cura Justo José Ilarraz de Entre Ríos, condenado a 25 años de prisión, y el cura Julio César Grassi son otros eclesiásticos que están en el Registro. Sin embargo, será la primera vez que lo integre un ministro de la Iglesia Católica por disposición de la Justicia santafesina.

Cabe destacar que Monzón a pesar de la condena y del juicio al que fue sometido, entró y salió en libertad del juzgado y tanto la querella como la fiscalía le manifestaron a UNO preocupación por posibilidad de fuga.

En la provincia fueron cuatro los casos resonantes de miembros de la Iglesia que fueron denunciados, condenados o procesados por abusos sexuales. Edgardo Storni fue condenado en 2009 en primera instancia a ocho años de prisión por el abuso a un exseminarista. En 2011 se anuló la sentencia y murió antes de la revisión. Nunca estuvo preso.

Fuentes eclesiásticas revelaron a UNO Santa Fe que Luis Brizzio de 50 años vivió hasta mayo en los establecimientos de la parroquia Santuario San Francisco Javier, de la ciudad de San Javier, por varios años. Allí mantuvo un perfil bajo, tenía servicio de limpieza y no se lo vio por fuera de las instalaciones. A cargo de esta parroquia está el cura Sergio Capoccetti. Hoy, se encuentra en el Monasterio Benedictino Santa María de los Toldos, en la provincia de Buenos Aires. Brizzio fue denunciado en 2014 por abuso a un adolescente de 16 años en un retiro espiritual. Quien denunció fue la víctima ya adulta y por los tiempos establecidos en la ley no se inició un proceso judicial en el Estado.

El arzobispo de Santa Fe en 2015, José María Arancedo, abrió una investigación canónica a Brizzio por “comportamiento indebido” y lo removió de sus tareas pastorales en una parroquia de Esperanza. El denunciante recibió un documento del arzobispado de Santa Fe que dice: “La respuesta de la Congregación Romana una vez analizadas las actas de la investigación previa y que oportunamente se envió según lo estipulado por el Código de Derecho Canónico concluye que al producirse el hecho el denunciante era mayor de edad. Por lo tanto, no se trata de un caso de abuso de menores, según lo determinan las nuevas normas reservadas a la Congregación para la Doctrina de la Fe”. La mayoría de edad para la Iglesia Católica –que cabe recordar, tiene su propio Estado– es de 16 años. Jamás se investigó el abuso de poder.

Por último, la monja Viviana Fleitas fue denunciada en un libro por la exmonja Sandra Migliore. Allí, la víctima dijo haber sido abusada cuando estaba en el noviciado y era menor y además contó abusos a otras compañeras. Fleitas es la primera monja denunciada por abusos en el país. Los hechos habrían ocurrido en el convento que su congregación, las Hermanas Educacionistas Franciscanas de Cristo Rey, tiene en San Lorenzo, Santa Fe. No hubo investigación canónica ni respuesta de la Iglesia sobre este caso.

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December 18, 2019

Padre argentino acusado de abusos a menores se suicida

LA PLATA (ARGENTINA)
El País [Madrid, Spain]

December 18, 2019

By Enric González

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As humilhações, que nunca serão julgadas, foram cometidas quando Eduardo Lorenzo trabalhou em dois lugares próximos de La Plata

O padre argentino Eduardo Lorenzo segurou uma arma e disparou na própria cabeça. Seu corpo foi encontrado poucas horas depois, na noite de segunda-feira, nas dependências da Caritas, em La Plata, onde estava alojado pelo arcebispado. Lorenzo estava prestes a ser preso por corrupção de menores e por abuso sexual de pelo menos cinco meninos. O arcebispo de La Plata disse na terça-feira que o padre “tirou a própria vida depois de longos meses de tensão e sofrimento” e pediu orações por ele. As vítimas declararam que a morte de Lorenzo “não repara o dano” e criticaram a lentidão da Justiça.

Eduardo Lorenzo cometeu os supostos abusos entre 1990 e 2001. A primeira denúncia contra ele foi apresentada em 2008, mas a promotora de La Plata, Ana Medina, decidiu que não havia “elementos suficientes para provar a existência do ato ilícito” e ordenou que o caso fosse arquivado. O assunto ficou semiesquecido, mas não encerrado, e em fevereiro deste ano o advogado do padre, Alfredo Gascón, solicitou que o caso fosse encerrado. Em julho, no entanto, duas novas denúncias foram apresentadas por dois homens que deram detalhes sobre os “jogos sexuais” que Lorenzo organizava com coroinhas de idades entre 13 e 16 anos.

Uma das vítimas, Julián, deu uma entrevista coletiva na qual explicou que durante 20 anos havia mantido em segredo os abusos sofridos e que a leitura na imprensa do que aconteceu com outra vítima, León, o primeiro denunciante, o havia mergulhado em uma crise. Finalmente, decidiu falar. “Quero que meus filhos vejam como o pai deles enfrentou dois anos e meio de abuso”, disse. Julián, um ex-escoteiro, deu detalhes de como o padre o recebia nu e o atraía para sua cama. “Quase toda sexta-feira organizava jantares com meninos”, disse ele.

Duas outras vítimas apresentaram denúncias. O caso foi reaberto e a promotora Ana Medina pediu à juíza de Garantias de La Plata, Marcela Garmendia, que ordenasse a prisão de Eduardo Lorenzo. Algumas semanas atrás, a juíza pediu a realização de um laudo psicológico do padre. Os especialistas concluíram que Lorenzo tinha “uma personalidade com características de manipulação, elevado autocentramento e egocentrismo, com pouca autocrítica e auto-observação impregnada de traços narcisistas”. Tentou dominar os psicólogos levantando continuamente a voz. “Tornei-me padre para dar uma mão, não quero que vejam agora como desmorono”, comentou.

Na semana passada, a juíza determinou a prisão provisória. O suicídio ocorreu quando a ordem ainda não havia sido expedida.

Os supostos abusos, que nunca serão julgados, foram cometidos quando Lorenzo trabalhou na igreja de San José Obrero, em Berisso, e na paróquia Inmaculada Madre de Dios, em Gonnet, duas localidades próximas de La Plata. Nos últimos anos foi capelão do Serviço Penitenciário de Buenos Aires e tornou-se amigo do padre Julio César Grassi, que cumpria pena de 15 anos de prisão por corrupção de menores e abuso sexual.

O arcebispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, divulgou uma declaração falando do sofrimento de Eduardo Lorenzo, pedindo orações por ele e dizendo: “O próprio Senhor nos ajudará a compreender algo no meio desse mistério sombrio e nos ensinará algo mesmo através dessa dor”.

As palavras do arcebispo indignaram os denunciantes, reunidos na Rede de Sobreviventes de Abuso Eclesiástico da Argentina. “A morte não repara o dano, a única coisa que repara o dano causado às vítimas é a justiça. A morte do padre Eduardo Lorenzo confirma que os sobreviventes disseram e sempre dizem a verdade”, declararam em um comunicado. Acrescentaram que tudo o que aconteceu foi possível “por causa de uma intolerável demora da Justiça”.

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“Mienten, no le hice daño a nadie“, dejó escrito en una carta el cura Eduardo Lorenzo denunciado por abuso sexual

LA PLATA (ARGENTINA)
Clarín [Buenos Aires, Argentina]

December 18, 2019

By Fabián Debesa

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Fue confirmado a Clarín por fuentes judiciales. Polémica por una misa oficiada por el arzobispo Víctor “Tucho” Fernández en su memoria.

Discreta y para los íntimos. Esa era la idea original del Arzobispado de La Plata​ para la misa de despedida del cura Eduardo Lorenzo, quien se suicidó este lunes después de que la Justicia ordenara su detención, involucrado en cinco casos de abuso sexual con acceso carnal. 

Pero la celebración religiosa quedó al borde del escándalo, porque los familiares de las víctimas convocaron a un escrache en la iglesia Inmaculada Madre de Dios, de Gonnet, donde se hizo el responso.

Alertados por la protesta, el templo de 502 entre 15 y 16 estuvo custodiado desde primera hora por un grupo de 20 policías. No hubo desbordes, pero se escucharon quejas entre grupos de vecinos y amigos de los denunciantes que consideraron el ritual religioso como un “homenaje” para el sacerdote imputado por abusos presuntamente cometidos entre 1990 y 2008. El religioso, según se supo este miércoles, dejó una carta en la que asegura que era inocente.

El oficio religioso fue conducido por el Arzobispo platense, Víctor “Tucho” Fernández, uno de los jerarcas de la Iglesia argentina con mayor cercanía al Papa Francisco. El prelado intentó acotar la trascendencia del episodio.

“Estamos acá con el objetivo de rezar por el consuelo de los familiares del difunto”, explicó el responsable de la curia platense a un periodista del portal www.221.com.ar. “Nosotros colaboramos con la Justicia, eso lo puede decir la fiscal, esperando que se conociera la verdad. Lamentablemente la muerte cortó todo ese proceso”, explicó Fernández quien también quedó en una posición controvertida después del suicidio de Lorenzo.

Es que el Arzobispado difundió un comunicado el lunes a la noche, dirigido a la “comunidad arquidiocesana” donde explicaba que Lorenzo ” se quitó la vida después de largos meses de enorme tensión y sufrimiento“. Y describió el desenlace como un “misterio oscuro”.

“Quien se suicida lo hace en una situación extrema de profunda tensión interna, buscando un poco de paz. Hace poco hablé con él. Él decía que no prefería tomar medicamentos. Y al mismo tiempo creía que su situación no iba a acabar nunca”, dijo el arzobispo en la puerta de la sede parroquial. Una explicación que los familiares interpretan casi como una defensa solapada hacia el imputado.

El sacerdote acusado de abusos se disparó un balazo en la sede de Cáritas La Plata, donde estaba alojado desde que aceptaron su cesantía como párroco de Gonnet. De acuerdo con el informe de la autopsia, el proyectil, de un pistolón calibre 32, ingresó arriba de la tetilla izquierda e impactó en el corazón. La policía encontró la caja donde guardaba el arma y más proyectiles.

De acuerdo con las declaraciones de Fernández, el cura dejó una carta. Aunque no reveló el contenido de esa misiva, el arzobispo admitió tener una “idea somera del contenido”. Fuentes de la investigación confirmaron que el hombre que se suicidó dijo que “las víctimas mienten, no le hice daño a nadie”.

En Tribunales confirmaron a Clarín que está fechada el 11 de diciembre (cuatro días antes del hallazgo del cuerpo) y se titula: “Carta de despedida”. En el primer tramo del escrito establece una donación de sus bienes para una persona. Las primeras pruebas establecen que el papel contenía “restos de sustancias” que corresponden a Lorenzo. Y ahora es sometida a una pericia caligráfica.

Lorenzo, quien además fue capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), fue denunciado por abuso por cinco hombres. Tres testimonios derivaron en una causa en la fiscalía de Ana Medina, en 2008, que fue cerrada casi sin investigación.

En marzo de este año, el abogado Juan Pablo Gallego incorporó otro testimonio. Y pidió al fiscal General de La Plata, Héctor Vogliolo, la reapertura. A partir de allí comenzó una intensa campaña de familiares y de la Red de Sobrevivientes de Abusos en la Iglesia que “movieron” los expedientes.

En noviembre ingresó un quinto denunciante. Y varios pedidos de Gallego para que Lorenzo sea detenido. La decisión de la Justicia se demoró. Medina ordenó una pericia psiquiátrica que resultó “lapidaria” de acuerdo con la interpretación del abogado querellante. El estudio de la Oficina Pericial Forense bonaerense concluyó que el imputado presentaba “rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos”

Entonces, el lunes 16, la jueza de Garantías, Marcela Garmendia, avaló la orden de arresto. Pero no se ejecutó de inmediato porque hubo una maniobra procesal de la defensa. Pero -según coincidieron en Tribunales- el destino de prisión era irreversible.

Horas después, encontraron a Lorenzo tendido en una habitación de la entidad solidaria que promueve la Iglesia, en 4 entre 49 y 50. El parte policial informó que había un revolver cerca de su mano.

Los episodios de abuso que involucran a Lorenzo, todos contra menores de edad, ocurrieron mientras el cura dirigía templos de Berisso, Olmos, La Plata y Gonnet. El mecanismo de manipulación era similar, de acuerdo con los aportes que hicieron en fiscalía: se ganaba la confianza de los chicos, los acercaba a las parroquias o a su departamento y allí los abusada.

Lorenzo había sido desplazado por el Arzobispado de La Plata de la Parroquia Inmaculada Madre de Dios, en Gonnet, el último destino parroquial del cura. Fue recién a mediados de noviembre, cuando la presión de las víctimas y el avance judicial lo acorralaron. En su pedido de licencia había planteado que estaba siendo sometido a una “enorme campaña de difamación”.

La muerte de Lorenzo “extingue la acción penal”, explicaron en Tribunales. O sea, se cierra el caso porque no hay a quien imputar el delito. Sin embargo, Gallego adelantó que buscará mantener abierta la causa para determinar si hubo “encubrimiento” por parte de las autoridades superiores del cura. La fiscal Medina, por el momento no tiene previsto actuar en esa dirección, admiten en la fiscalía.

La Plata. Corresponsalía.

DD

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December 17, 2019

Encuentran muerto a sacerdote acusado de abuso sexual de niños en Argentina

SALTA (ARGENTINA)
El Universal [Mexico City, Mexico]

December 17, 2019

By Unknown

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El cura ya había sido denunciado en 2008, pero en ese momento la causa se archivó por falta de pruebas, por su parte clamó su inocencia y atribuyó las denuncias a una “campaña de difamación”

El sacerdote argentino Eduardo Lorenzo , acusado por abuso sexual infantil y bajo orden de arresto, fue hallado muerto de un disparo en lo que las autoridades investigan como suicidio , informó este martes una fuente policial.

Sobre Lorenzo, de 60 años, pesaba una orden de arresto por abuso sexual de niños en al menos cinco casos, según consta en el expediente judicial.

Las víctimas, hoy adultos, relataron que el cura entablaba con ellos una amistad y luego los violaba en la casa parroquial, en quintas que alquilaba para celebrar fiestas y en reuniones de grupos de scouts que él coordinaba en La Plata, a 60 km al sur de Buenos Aires.

Los hechos ocurrieron entre 1990 y 2008, según las denuncias de las víctimas, todos varones que tenían entre 13 y 15 años al momento de los abusos.

El sacerdote fue hallado muerto el lunes por la tarde en la sede de Cáritas en La Plata, donde se alojaba.

Junto a su cuerpo se encontró un arma de fuego , según el parte policial.

Lorenzo era excapellán del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires, pero el arzobispado de La Plata había resuelto licenciarlo en el ejercicio del servicio religioso.

Pocas horas antes de hallarlo sin vida la justicia había ordenado su arresto por la causa iniciada en 2019.

El cura ya había sido denunciado en 2008, pero en ese momento la causa se archivó por falta de pruebas.

Lorenzo por su parte clamó su inocencia y atribuyó las denuncias a una “campaña de difamación”.

Según las pericias psicológicas forenses que constan en la causa, Lorenzo presentaba “rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos”.

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Se mató Eduardo Lorenzo, un cura abusador

SALTA (ARGENTINA)
Página/12 [Buenos Aires, Argentina]

December 17, 2019

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El sacerdote Eduardo Lorenzo, acusado de haber abusado de al menos cinco adolescentes, se suicidó de un disparo en la tarde de este lunes. El cuerpo del cura fue encontrado en una vivienda de la calle 4 entre 49 y 50 de la ciudad de La Plata.

Más temprano, la justicia penal de La Plata había ordenado la detención del cura, acusado de abusos a jóvenes que concurrían a su parroquia. La medida no iba a hacerse efectiva enseguida por un recurso de eximición de prisión que estaba presentado por su defensa.

Lorenzo, ex capellán del Servicio Penitenciario bonaerense, gozaba de una licencia y estaba alojado en una dependencia de Cáritas, apartado del contacto con adolescentes, tal como lo dispuso el Arzobispado de La Plata.

El sacerdote estaba acusado de corrupción de menores y abuso sexual de al menos cinco adolescentes entre 1990 y el 2008, en una causa que investigaba la fiscal de la La Plata, Ana Medina, quien había pedido la detención del cura a la jueza de Garantias platense, Marcela Garmendia.

La defensa del cura había pedido la eximición de prisión del sacerdote por lo que Garmendia debió resolver ambos planteos y tras rechazar la eximición de prisión del sacerdote, había ordenado su detención.

Los cinco hombres que brindaron testimonio ante la fiscal Medina relataron, con mucha angustia a pesar del tiempo transcurrido, un similar modus operandi de parte de Lorenzo para perpetrar los ilícitos. El cura se mostraba muy amistoso con los adolescentes de entre 13 y 15 años que concurrían a la Iglesia San José Obrero de Berisso y a la Parroquia Inmaculada Madre de Dios de la localidad platense de Gonnet.

El último hombre que se presentó en la fiscalía, semanas atrás, recordó que Lorenzo “me pedía que le hiciera masajes en los pies, o en la espalda, en su cama grande y comenzaba a refregarse contra mi”.

El sacerdote había sido sometido semanas atrás a peritajes psicológicos en la Asesoría Pericial de La Plata, cuyos expertos concluyeron que Lorenzo poseía “una personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autobservación impregnada de rasgos nacisísticos”.

“La muerte no repara el daño”

Conocida la noticia del suicidio, las víctimas del cura Lorenzo, nucleadas en la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, sostuvieron que la muerte del religioso “no repara el daño”. “Lo único que repara el daño causado a las víctimas es la justicia”, afirmaron.

También sostuvieron que el suicidio de Lorenzo confirma que los sobrevivientes de los abusos siempre “dicen la verdad” y criticaron la “dilación de la justicia”, un hecho “intolerable” para las víctimas de abuso, que permitió que el cura permaneciera en libertad. 

“Por último subrayamos que aún en esta situación, las únicas víctimas son los sobrevivientes del cura Eduardo Lorenzo”, remarcaron.

El texto completo del comunicado

La Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, ante la noticia del suicidio del cura Eduardo Lorenzo

COMUNICA:

1. La muerte no repara el daño. Lo único que repara el daño causado a las víctimas es
la JUSTICIA.

2. La muerte del cura Eduardo Lorenzo confirma que los Sobrevivientes DIJERON y
DICEN SIEMPRE la VERDAD.

3. Que el cura llevó a cabo un acto final a la medida de las características señaladas
en la pericia a Eduardo Lorenzo, realizada por la Asesoría Pericial de La Plata entre
las que se destacan:
• “que busca causar un impacto en el interlocutor”
• “llamativamente cuando se realizan señalamientos y principalmente cuando se
abordan las denuncias incrementa su tono de voz intentando imponer su análisis”
• “se detecta gestualidad y actitud corporal asociada a ira y a Lorenzo se le torna
dificultoso escuchar interrumpiendo las intervenciones que se realizan para continuar
con el desarrollo de sus razonamientos”
• “en situación de evaluación Lorenzo intenta correr a las peritos del rol, tratándolas a
nivel comportamental como pares simétricos e incluso como un auditorio o público
en posición inferior”
• “hace énfasis en haber sido “capellán penitenciario” en haber adquirido “jerarquía en
la fuerza” ; reconoce ser un sujeto en ocasiones impulsivo “no soy un ángel, no me
cuesta enojarme y haber respondido con algún comportamiento intempestivo”
• “de su situación actual transmite malestar “por sentir que ha perdido todo” y expresa
“me hice cura para dar una mano, no quiero que me vean derrumbar.”

4. El protagonismo y la impronta de espectacularidad que tuvo su presencia en los
medios en este último año, continúa ahora con su suicidio.

5. Todo lo que hemos dicho hasta aquí fue posibilitado por la DILACIÓN de la JUSTICIA
intolerable para los Sobrevivientes y por la MANIOBRA de SU DEFENSA, que permitió
que permaneciera libre a pesar del pedido de prisión.

6. Por último subrayamos que aún en esta situación, las ÚNICAS VÍCTIMAS son los
Sobrevivientes del cura Eduardo Lorenzo.

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El “peor monstruo”: desgarrador relato de una víctima del cura abusador Eduardo Lorenzo

SALTA (ARGENTINA)
Perfil.com [Buenos Aires, Argentina]

December 17, 2019

By Leonardo Nieva

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Julián relató los padecimientos que sufrió hace 20 años por el sacerdote y ex capellán del SPB, Eduardo Lorenzo. “Quisiste cagarme la vida y casi lo haces”, le dijo.

El sacerdote y confesor del cura Julio César Grassi, Eduardo Lorenzo, que se suicidó este lunes 16 de diciembre, había sumado el pasado mes de julio la última denuncia por abuso sexual.

Un joven boy scout, que colaboraba en una parroquia de la ciudad de La Plata, relató entonces los padecimientos que sufrió en la adolescencia y reclamó que el religioso fuera detenido. La víctima, de nombre Julián, habló por primera vez en una conferencia de prensa convocada por la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina.  

“Le quiero hablar a Lorenzo: quisiste cagarme la vida y casi lo haces; me introdujiste en la mente y en el cuerpo sensaciones que no son normales para un chico de 13 años. Fuiste y sos el peor monstruo que conocí en mi vida. Tus mentiras se van a terminar. No vamos a parar hasta que se haga justicia”arrancó Julián, y continuó: “Esta es una pobre persona y las víctimas no tenemos que tener miedo ni escondernos y tenemos que luchar por la Justicia. La verdad de las víctimas van a ser más fuertes que las mentiras de este cura. Quiero que mis hijos puedan ver cómo su padre lidió con dos años y medio de abuso”. 

En el año 1999, Julián se sumó al grupo de scouts de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en las calles 20 y 38 de la capital provincial. Allí conoció al padre Lorenzo. “Se mostraba como un cura pulcro, con una figura patriarcal. Habla muy bien pero es todo mentira: todo lo que él busca es estar a solas con menores. Pero es un pervertido y un hábil manipulador”, enfatizó la víctima.

En su relato el joven -que se quebró varias veces- recordó uno de los peores episodios que vivió: “Un día me pidió que pase a su habitación y cuando entro estaba desnudo. Me habló durante 15 minutos en esa condición tratando, en un juego perverso, que yo me acercara a su cama”. 

“Casi todo los viernes -agregó- Lorenzo generaba cenas en su departamento con líderes scouts y yo. Un adulto de 40 años con un chico de 13 años, con la excusa de planificar la actividad del día siguiente. Se bañaba, se perfumaba. Se ponía su pijama y me decía que lo llevara a dormir, que le diera besos en el cuello. Me hizo creer que yo era su amigo y él no tiene amigos, tiene víctimas”.  

Julián también explicó por qué le llevó veinte años denunciar el caso. “Hoy hago un balance y me doy cuenta que me costó mucho ser feliz en estos 20 años porque tenía una mochila muy difícil de llevar. En marzo de 2019, gracias al trabajo de la prensa, leo el caso de León (N. de R.: el primer denunciante) y veo casi calcado lo que me había pasado y ahí fue la última crisis que tuve y decidí enfrentarla por primera vez en mi vida”.

Lorenzo, que actualmente sigue ejerciendo de cura en la parroquia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, había sido denunciado por primera vez hace once años por una serie de ataques sexuales que presuntamente ocurrieron en las iglesias San Benito y Nuestra Señora de Lourdes, ambas de la ciudad de La Plata. 

De acuerdo a los denunciantes, los casos ocurrieron entre los años 1990 y 1995 (San Benito); y 1999 y 2001 (Nuestra Señora de Lourdes). 

Las víctimas señalaron que el cura abusó de ellos durante los campamentos que el propio religioso organizaba. Según fuentes judiciales, la causa se inició el 20 de agosto de 2008 en la Unidad Funcional de Instrucción N°1, a cargo de Ana Medina. Cinco meses después la misma fiscal entendió que no existían “elementos suficientes que permitieran acreditar la existencia del hecho ilícito denunciado en autos” y dispuso el archivo de las actuaciones.

En febrero pasado el abogado defensor del cura, Alfredo Gascón, reclamó el sobreseimiento de su defendido, situación que todavía no se resolvió. En julio de este año la causa fue desarchivada cuando aparecieron dos nuevas víctimas. Uno de ellas, de nombre Ricardo, aseguró que el cura organizaba juegos sexuales con chicos de entre 13 y 16 años, muchos de ellos monaguillos, un relato coincidente con la versión que hoy brindó Julián.

El denunciante era parte de un grupo misionero que se formó, entre los años 2000 y 2003, en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes. Según recordó, el religioso les pedía que mostraran sus penes y les hablaba mal de las mujeres. Julián también destacó cómo era el vínculo entre el sacerdote y el sexo opuesto: “Lorenzo aborrece a las mujeres. Escuché decirles de todo: gordas, ciervas, negras”.

El cura denunciado nunca abandonó los hábitos ni dejó de ir a las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde hasta abril pasado ofició como capellán de la fuerza. En el penal de Campana afianzó su vínculo con el cura Julio César Grassi, quien cumple una condena a 15 años de prisión por abuso y corrupción menores. Lorenzo, en su calidad de capellán del SPB, era su confesor y amigo. 

(*) Esta nota fue publicada originalmente el 16 de julio de 2019 después de que Lorenzo fuera denunciado.

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Quién era Eduardo Lorenzo, el cura denunciado por abusos que se suicidó

SALTA (ARGENTINA)
CNN [Atlanta GA]

December 17, 2019

By CNN Radio Argentina, Luis Majul

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(CNN Radio Argentina) – Juan Pablo Gallego, abogado de las víctimas de abuso por parte del cura Eduardo Lorenzo, aseguró este martes en CNN Radio que “ha sido un gran playboy, un empresario, una persona que dedico su vida a las juergas, con gran poder económico y que tuvo varios cargos en la Iglesia de La Plata”. En esta misma línea, agregó que tenía mucha “ligazón” con el “poder político judicial y eclesiástico de la provincia de Buenos Aires”.

Ayer a la noche, Lorenzo se suicidó de un disparo en la oficina de Cáritas de La Plata, donde residía, según informó la Policía. La jueza Marcela Garmendia había librado el lunes una orden de detención del cura por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado”, pero no iba a ir preso aún. Esto se debe a que abogado defensor de Lorenzo, Alfredo Gascón, había presentado un pedido de eximición de prisión a la jueza, quien en el mismo fallo en el que ordenó detener al sospechoso rechazó este requerimiento.

En diálogo con La Tarde De CNN, indicó que el suicidio del cura fue “impactante”, pero que quizás fue “producto de la desidia judicial” y de la decisión del Arzobispado de La Plata de instalarlo “en la sede de Cáritas para resistir este pedido de detención”. Por otro lado, expresó que están con “tranquilidad y satisfacción de haber probado la culpabilidad de Lorenzo”.

Con respecto a la investigación por las denuncias de abuso, Gallego se mostrósorprendido por la “desmesura de los ataques sexuales” y por “la reducción a la esclavitud de las víctimas”. Además, contó que al poco tiempo de empezar su propia investigación en este caso, se dio cuenta de que “todo el mundo sabía lo que hacía y lo que había hecho este hombre”.

El Arzobispo lamenta esta muerte olvidándose de las víctimas

En relación a la postura de la Iglesia, el abogado de las víctimas aseveró que “el Arzobispo lamenta esta muerte olvidándose de las víctimas”, y agregó que “en materia de abuso sexual hay que ser muy cuidadoso y unir las evidencias para demostrar los hechos”. En este sentido, Gallego explicó que tienen “un relato muy convincente”, que incluso fue “validado por expertos con psicodiagnósticos” y con una “reconstrucción de la escena del crimen”.

La Justicia tardó tanto tiempo en leer este informe que terminó con este disparo

Finalmente, al referirse al accionar de la Justicia, indicó que “tardó tanto tiempo en leer este informe que terminó con este disparo”.

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December 16, 2019

Ordenan la detención de sacerdote acusado de abusos sexuales a adolescentes

LA PLATA (ARGENTINA)
El Periódico [San Francisco, Argentina]

December 16, 2019

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Se trata del sacerdote Eduardo Lorenzo, señalado como culpable de al menos cinco casos de abuso sexual con acceso carnal a jóvenes que concurrían a sus parroquias de Berisso y Gonnet, en los alrededores de la capital provincial.

La justicia penal de La Plata ordenó la detención del cura Eduardo Lorenzo, acusado de abusar sexualmente de al menos cinco adolescentes que concurrían a su parroquia, pero la medida no se hará efectiva por un recurso de eximición de prisión presentado por su defensa, informó una fuente judicial.

Lorenzo, ex capellán del Servicio Penitenciario bonaerense, goza actualmente de una licencia y esta
alojado en una dependencia de Cáritas.

El sacerdote está acusado de corrupción de menores y abuso sexual de al menos cinco adolescentes entre 1990 y el 2008, en una causa que investiga la scal de la La Plata, Ana Medina, quien pidió la detención del cura a la jueza de Garantias platense, Marcela Garmendia.

La defensa del cura había pedido la eximición de prisión del sacerdote por lo que Garmendia debió resolver ambos planteos y tras rechazar la eximición de prisión del sacerdote, ordenó su detención.

Una fuente judicial explicó que “al no estar rme la denegatoria del pedido de eximición de prisión, ya que aún queda al sacerdote la instancia de ir a la Cámara Penal con ese planteo, la orden de detención no se efectiviza”.

Los cinco hombres que brindaron testimonio ante la scal Medina relataron, con mucha angustia a pesar del tiempo transcurrido, un similar modus operandi de parte de Lorenzo para perpetrar los ilìcitos.

El cura se mostraba muy amistoso con los adolescentes de entre 13 y 15 años que concurrían a la Iglesia San José Obrero de Berisso y a la Parroquia Inmaculada Madre de Dios de la localidad platense de Gonnet.

El último hombre que se presentó en la scalía, semanas atrás, recordó que Lorenzo ” me pedía que le hiciera masajes en los pies, o en la espalda, en su cama grande y comenzaba a refregarse contra mi”.

El sacerdote fue sometido semanas atrás a pericias psicológicas en la Asesoría Pericial de La Plata, cuyos peritos concluyeron que Lorenzo “posee una personaldiad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autobservación impregnada de rasgos nacisísticos”.

“Su organización psíquica resulta compleja (…) y una imagen de sí mismo grandilocuente, que encubre una personalidad psicopática perversa de la personalidad .

Ante los peritos, Lorenzo aseguró que “no soy un ángel, no me cuesta enojarme”, pero en ningún momento reconoció que su desempeño sacerdotal haya sido objeto de cuestionamientos por los motivos que se le imputan y procuró destacar el buen vínculo con las familias y los hijos de éstas que concurrían a las parroquias donde se desempeñó.

El abogado Juan Pablo Gallego, defensor de una de las víctimas, aseguró que la no efectivización de prisión “es de gravedad institucional y un escándalo de magnitud” porque “se facilita la continuidad de la impunidad de Lorenzo”.

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Murió impune. El cura abusador Eduardo Lorenzo se mató para no ir preso

SALTA (ARGENTINA)
La Izquierda Diario [Buenos Aires, Argentina]

December 16, 2019

By Daniel Satur

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Fue este lunes, horas después de que se conociera la orden de detención por múltiples abusos sexuales agravados y corrupción de menores. Se pegó un tiro en la sede platense de Cáritas.

La fiscal Ana Medina, titular de la UFI n°1 de La Plata, de turno este lunes y a su vez a cargo de la causa por abusos sexuales agravados y corrupción de menores, le confirmó esta noche a la periodista Estefanía Velo de Pulso Noticias la muerte del cura Eduardo Lorenzo, excapellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense.

La muerte de Lorenzo se produjo en la sede central de Cáritas La Plata ubicada en calle 4 entre 49 y 50, donde el Arzobispado lo había alojado luego de que el cura pidiera una licencia para poder transitar los días previos a su inminente detención.

El parte de la Comisaría Primera de La Plata, interviniente en el caso, dice que el cadáver de Lorenzo estaba “tendido en el suelo, con posibles manchas hemáticas, y a un costado un arma de fuego”.

Con la confirmación de la fiscal Medina y tras las pericias que se realicen sobre el cadáver del sacerdote, queda por saber si, efectivamente, fue Lorenzo quién decidió quitarse la vida impune o si su muerte se produjo por acción de una tercera persona.

Ninguna de las dos posibilidades son improbables en función de que, por un lado, él ya se había quedado casi en soledad luego de la multiplicidad de testimonios y denuncias en su contra (al punto de que el propio Arzobispado platense y sectores del poder político parecían estar soltándole la mano).

Pero por otro lado, precisamente por haber acumulado durante tres décadas demasiada información sensible y un universo de vínculos comprometedores con el poder, no se puede descartar que alguien de su propio entorno haya atentado contra su vida para que no hable más.

Mientras tanto, en un último acto de encubrimiento, el Arzobispado de La Plata emitió un comunicado en las últimas horas de este lunes en el que asegura, según las creencias católicas, que el destino de Lorenzo es el paraíso.

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Abusó de chicos y quedó impune: a 4 años del suicidio del cura Lorenzo, las víctimas siguen pidiendo justicia

SALTA (ARGENTINA)
TN Todo Noticias [Buenos Aires, Argentina]

December 16, 2019

By Carolina Villalba

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Eduardo Lorenzo estaba a cargo de un grupo chicos a los que sometía psicológica y sexualmente. Horas después de que la jueza ordenara su detención, fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza en la sede de Cáritas de La Plata,

“Nunca más va a volver a tocar a un niño”, aseguró Julián Bártoli, una de las tantas víctimas de abuso por parte del cura Eduardo Lorenzo, quien hace cuatro años eludió a la Justicia en un acto desesperado y se suicidó de un tiro en la cabeza.

A pesar de la muerte del acusado, las víctimas siguen buscando justicia, denunciando el encubrimiento de la Iglesia, que permite que numerosas denuncias queden en el olvido dentro de los tribunales penales.

Abusos, denuncias y suicidio: la causa que conmocionó a La Plata

El 16 de diciembre del 2019, el cura Eduardo Lorenzo fue encontrado muerto en la sede de Cáritas de La Plata, apenas horas después de que la jueza de Garantías Marcela Garmendia ordenara su detención.

La noticia del suicidio se dio a conocer por miembros de la ONG, quienes alertaron a las autoridades a través del 911. La Policía llegó al lugar pasadas las 22 y solicitó la asistencia del servicio de emergencias médicas (SAME). El cuerpo del sacerdote estaba en su habitación, en el suelo, junto a un arma. 

La solicitud de detención, pedida por las víctimas y sus familiares durante meses, fue inicialmente planteada por la fiscal Ana Medina en octubre de ese mismo año. Sin embargo, la jueza Garmendia decidió hacerla efectiva recién dos meses después, esperando la incorporación al expediente de las pericias psicológicas realizadas tanto a Lorenzo como al primer denunciante.

A pesar de la orden de detención, Lorenzo no iba a ser encarcelado de inmediato. El abogado defensor del sacerdote, Alfredo Gascón, presentó un pedido de eximición de prisión, solicitud que fue rechazada por la magistrada en el mismo fallo que ordenó la detención. Sin embargo, Gascón apeló esta decisión y dejó en manos de la Cámara de Apelaciones la resolución sobre la posible prisión del acusado.

Estas idas y vueltas hizo que la causa quede en la nada. Lorenzo actuó antes que la Justicia. Tomó un arma, que hasta el momento se desconoce su procedencia, apuntó en su cabeza y gatilló.

De la “sensación de alivio” a la “impunidad”: cómo lo vivió una de las víctimas

Julián Bartoli es una de las tantas víctimas de abuso y hoy forma parte de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos. En diálogo con TN, contó que la muerte de Lorenzo la vivió como “una sensación de alivio” en un primer momento, ya que sostiene que con su muerte “nunca más va a poder tocar a un niño”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, piensa que el accionar del cura al no afrontar las consecuencias fue un acto de “cobardía”. El caso quedará impune para siempre, aunque sostiene que hay otras tantas historias que quedan por resolver.

“Todo lo que sentí durante estos años fue cambiando. En un momento, cuando me enteré de que se había matado, tuve una sensación de alivio y alegría. Era una firma definitiva de que nunca más iba a tocar a un niño. Los pedófilos no tienen cura, así tenga 30 años de cárcel va a haber una chance de que vuelva a abusar. Tenía todo eso en la cabeza”, expresó Julián.

“Después, mirando desde otra perspectiva, siento que fue un acto de cobardía lo que hizo. Pienso en todos los chicos que en ese momento tenían 14 o 15 años, se me vienen a la mente sus caras, que yo no los conocía, pero se podía hacer algo por ellos”, agregó.

Julián hizo la denuncia en 2019, después de 20 años de procesar todo el dolor que vivió en manos del sacerdote. En su testimonio, contó que en el año 1999, cuando tenía apenas 13 años, se sumó al grupo de scouts de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en las calles 20 y 38 de La Plata. Allí conoció a quien después se volvió su abusador.

El hombre se ganó su confianza, ya que se mostraba como “un cura pulcro, con una figura patriarcal”, y le hizo creer que “era su amigo”. Los abusos ocurrían en el departamento de Lorenzo, a donde invitaba a menores de edad y a líderes de scouts a modo de “juntada”.

“La excusa era planificar la actividad del día siguiente. Se bañaba, se perfumaba. Se ponía su pijama y me decía que lo llevara a dormir, que le diera besos en el cuello. Me hizo creer que yo era su amigo y él no tiene amigos, tiene víctimas”, aseguró Julián en su denuncia.

A Julián le llevó 20 años procesar el dolor que padeció y reveló que cuando tuvo que denunciar “fue uno de los días más feos” de su vida. “Tuve que revivir todo lo que sufrí, demostrar que había estado en el departamento del cura, tenía que contar todos los detalles. La Justicia no está preparada para tratar estos temas de la mejor forma”, sostuvo.

Pero él no era el único al que sometía sexualmente. Lorenzo, que antes de suicidarse seguía ejerciendo de cura en la parroquia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, había sido denunciado por primera vez quince años antes por una serie de ataques sexuales que presuntamente ocurrieron en las iglesias San Benito y Nuestra Señora de Lourdes, ambas de la ciudad de La Plata.

De acuerdo a los denunciantes, los casos ocurrieron entre los años 1990 y 1995; y 1999 y 2001. Las víctimas señalaron que el cura abusó de ellos durante los campamentos que el propio religioso organizaba.

Según fuentes judiciales, la causa se inició el 20 de agosto de 2008 en la Unidad Funcional de Instrucción N°1, a cargo de Ana Medina. Cinco meses después, la misma fiscal entendió que no existían “elementos suficientes que permitieran acreditar la existencia del hecho ilícito denunciado en autos” y dispuso el archivo de las actuaciones.

Con la denuncia de Julián, sumado a la presión de los medios, la causa se reactivó y Lorenzo fue nuevamente imputado por abuso sexual agravado, con acceso carnal y siendo las víctimas menores de edad.

Todos los denunciantes coincidían en sus relatos, donde detallaban que el sacerdote les daba de tomar alcohol y organizaba orgías en donde los sometía sexualmente.

A pesar de las acusaciones, el cura nunca abandonó los hábitos ni dejó de ir a las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde hasta abril del 2019 ofició como capellán. En el penal de Campana afianzó su vínculo con el cura Julio César Grassi, quien cumple una condena a 15 años de prisión por abuso y corrupción menores. Lorenzo era “su confesor y amigo”.

Desde la red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos aseguran que toda la iglesia “es cómplice” y que desde el Arzobispado de La Plata “siempre lo protegieron”, a Lorenzo y a otros cinco sacerdotes que hoy están denunciados por los mismos delitos.

La Iglesia siempre logró arreglos económicos, consiguió a los mejores abogados, poniendo un telón para evitar desenmascarar la red de abuso. Hoy en día me siguen llegando denuncias y desde la organización tratamos de ayudarlos a procesar todo, a recomponerse, les damos un espacio de contención y les damos tiempo para poder denunciar, no los presionamos porque sabemos lo difícil que es”, explicó Julián Bártoli.

Incluso Víctor “Tucho” Manuel Fernández, que fue en su momento arzobispo y que en la actualidad es cardenal en el Vaticano, emitió un comunicado en el que despidió a Lorenzo y aseguró que se suicidó por la “enorme tensión y sufrimiento” que le causó todo el proceso de las denuncias.

“Solamente nos cabe unirnos en oración por él para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito. El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolo”, dice parte del texto emitido por Fernández.

Desde la red de sobrevivientes aseguran que es necesaria la “separación de la Iglesia y el Estado”, ya que desde la institución religiosa “no quieren cambiar y librarse de la pedofília”. También sostienen que “el Papa es responsable, indirectamente, porque no es el único caso que se encubrió”.

Según contó Julián Bartoli a TN, hay al menos “cinco casos de curas que abusaron de menores”, pero que muchas de las víctimas “no tienen contención familiar” que los ayude a sostener un proceso judicial que muchas veces suele ser tedioso y largo en el tiempo.“Muchas de las denuncias se caen porque los hacen denunciar una y otra vez, contar y revivir todo, revictimizandolos”, aseguró Julián.

Por eso, puso a disposición la contención de la red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos. Quienes hayan sido víctimas de violaciones por parte de líderes religiosos, sea cual sea el culto, pueden acceder a la representación legal por parte de esta agrupación, escribiendo a través de la cuenta de Facebook. 

“Argentina es uno de los pocos países que los casos de abuso eclesiásticos llegan a juicio. Tenemos que empujar más. Sabemos que es difícil denunciar, pero lo pueden hacer de forma anónima. Desde la agrupación trabajamos para empoderar a las víctimas, para que no tengan miedo. Los contenemos durante el proceso y después en el juicio”, cerró.

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December 12, 2019

El juicio contra el sacerdote Emilio Raimundo Lamas se realizará en mayo

SALTA (ARGENTINA)
Poder Judicial Provincia de Salta [Salta, Argentina]

December 12, 2019

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La jueza Mónica Faber, vocal de la Sala V del Tribunal de Juicio fijó fecha para la audiencia de debate en la causa seguida contra Emilio Raimundo Lamas, imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el hecho cometido por un sacerdote y por la guarda, abuso sexual simple agravado por ser el hecho cometido por un sacerdote (tres hechos) y promoción a la corrupción de menores agravada por la guarda, en perjuicio de J. C. G. y C. F. M.

El juicio se desarrollará del 7 al 22 de mayo de 2020, en horario matutino y vespertino.

La audiencia será presidida por la jueza Mónica Faber. Por el Ministerio Público intervendrá el fiscal penal de la UDIS 1, Sergio Federico Obeid. Por la parte querellante se presentarán J. C. G. y C. F. M., con patrocinio letrado de Luis Alfredo Segovia en el primer caso, y en calidad de apoderado en el segundo.

La defensa del sacerdote Lamas estará a cargo de José Ramón Fernández.

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December 8, 2019

El abogado de las víctimas de abuso del cura Lorenzo aseguró que las pruebas son irrefutables

LA PLATA (ARGENTINA)
Grupo La Provincia [Buenos Aires, Argentina]

December 8, 2019

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El abogado de las víctimas del cura Eduardo Lorenzo, Juan Pablo Gallego, aseguró hoy que las pruebas de abuso sexual que pesan sobre el sacerdote “son irrefutables y abrumadoras” y solicitó que la jueza de la causa “tome medidas para la detención” del acusado.

“Estamos frente a un violador salvaje que ha provocado daños físicos a las víctimas. Las pruebas son irrefutables y abrumadoras”, destacó Gallego en diálogo con A24.

El letrado indicó que las cinco víctimas eran menores de edad al momento de ser abusadas por el cura Lorenzo en “distintas fechas y circunstancias”.

“La jueza -Marcela Garmendia- tiene que tomar las medidas para su detención. Posee todos los elementos para hacerlo”, solicitó el abogado y denunció que tanto víctimas como testigos fueron amenazados para no continuar con la denuncia.

El sacerdote dirigió en la década de los 90 a un grupo scout de la iglesia Rosa Mística, en Berisso. Luego fue derivado a la parroquia San Benito, en la localidad bonaerense de Olmos. Entre 2001 y 2002 trabajó en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes. En el 2007 ejerció como párroco de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet.

Durante los últimos años se desempeñó como capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense. La primera denuncia data del 2002 pero recién en marzo del 2019 se reabrió la causa, y en julio último el Arzobispado decidió separar del cargo al cura.

Gallego sostuvo que “la Iglesia le construyó una casa grande en Caritas de La Plata para que pueda vivir allí”.

El sacerdote Lorenzo, confesor del padre Julio César Grassi, está acusado de cometer abuso sexual a al menos tres adolescentes entre 1990 y 2008, en una causa que investiga la fiscal de La Plata, Ana Medina.

El pasado 1° de diciembre, el Arzobispado de La Plata negó haber interferido en la investigación por presuntos delitos de abusos y corrupción de menores contra Lorenzo, aunque reconoció haber enviado una carta a uno de los denunciantes, instándolo a evitar “un constante ataque mediático” hacia la Iglesia.

En noviembre pasado se sumó un cuarto denunciante y hace pocos días una quinta persona, tras leer los artículos periodísticos, se animó a denunciar los presuntos abusos.

A raíz de esto, el padre de una de las vícitimas solicitó a la jueza Garmendia la inmediata detención ante “el peligro de fuga” y de “obstaculización de la investigación. (Télam)

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December 1, 2019

Exclusivo: la escabrosa trama de abusos sexuales que empieza a acorralar al obispo Héctor Aguer

LA PLATA (ARGENTINA)
Infobae [Buenos Aires, Argentina]

December 1, 2019

By Ernesto Tenembaum

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En 2007, luego de un intento de suicidio, un joven contó ante la Justicia el espanto al que lo había sometido el cura Eduardo Lorenzo, de la parroquia de Gonnet. Pese a esa y otras denuncias, el sacerdote fue varias veces ascendido y siguió en contacto con menores

Juan Pablo Gallego es un abogado que, en 2002, siendo muy joven, se hizo cargo de representar a los denunciantes del padre Julio César Grassi. Durante 15 años, esa causa fue el centro de su vida. En marzo del 2017, Gallego logró, finalmente, que la Corte Suprema de Justicia condenara al popular sacerdote y dispusiera que esa condena fuera efectiva. Desde entonces, Grassi está preso. Ese antecedente fue clave para que, a principios de este año, una pareja de militantes católicos, Julio César y Adriana Frutos, le pidieran ayuda legal. Desde hacía más de una década, Julio y Adriana intentaban sin éxito que la Justicia investigara los brutales abusos que un poderoso cura había cometido contra su ahijado. Cuando Gallego examinó el material quedó perplejo. “Hace años que trabajo con estos temas. Nunca vi un caso tan espantoso”, dice ahora.

La víctima de esa historia llevará el seudónimo de “León”, aunque sus verdaderos nombres y apellidos están en la causa judicial, a la que Infobae tuvo acceso. León era un chico de la calle que, a fines de los años noventa, fue adoptado por Julio y Adriana. Por eso camino llegó a la parroquia de Gonnet, que estaba a cargo del cura Eduardo Lorenzo, un sacerdote muy carismático. En el año 2007, luego de un intento de suicidio, León contó por primera vez ante la Justicia el espanto al que había sido sometido. Esa causa fue archivada casi inmediatamente por Ana Medina, la fiscal del caso, que aun sigue a cargo. En mayo pasado, 11 años después, Gallego logró que se reabriera la causa y León volvió a contar lo ocurrido en sede judicial. Lo que sigue son solo algunos fragmentos de su testimonio: alcanzan para entender el horror que vivió este muchacho.

-“Padecí por parte de Lorenzo muchos actos abusivos con acceso carnal haciendo abuso de su condición de sacerdote y de sus necesidades”.

“Manteniendo relaciones forzadas, siendo atacado sexualmente por Lorenzo, en su vehículo, obligandome a agarrar su miembro viril sexual y vociferando exclamaciones como “acá somos todos maricones”.

-“En muchas ocasiones me forzó a tener relaciones en el marco de un trío. En algunos casos exigía que participara de un trío con otro chico Matías. En otros casos se me acercaba con el pene al descubierto obligándome a chupárselo”.

-“También tenía un cómplice, un cieguito llamado Tony, quien me decía que hiciera lo que quería Eduardo. Y Lorenzo me exigía después que me cogiera a Tony. Un ratito a cada uno, me decía”.

“Me penetró sexualmente por vía anal innumerable cantidad de veces”. 

“El me decía vos ya sos mío. Solía traer dulces del Sur. Se los untaba en el pene para penetrarme y luego me pedía que yo hiciera lo mismo”.

“En el interín de esas orgías y ataques sexuales a los que me sometía, a veces recordaba que tenía que dar misa y decía: estos pelotudos todavía creen en Jesús. Al finalizar las misas me alcoholizaba y me volvía a someter sexualmente”.

-“Los abusos se cometían todos los días a lo largo de más de un año, lo cual llegó a sumirme en una depresión profunda ante una atrocidad que ya no tenía escapatoria”.

-“Para abril del 2008 intenté sustraerme del cura Lorenzo y me produje cortes en los brazos. Ante esta situación, el director del Hogar llamó a Adriana relatándole que me quise suicidar. En ese momento empecé a contar lo que me hacía”.

-“Cuando se entera de esa reunión Lorenzo aparece prepotente en su coche y entra a las patadas, insistiendo en que le abriera. Me dice: ¿qué mierda te pasa a vos? ¿Por qué no te matás de una y ya está? Agarra tu pantalón y vamos. Me lleva a una parrilla que queda en la esquina del hogar, me hace tomar alcohol, me pregunta qué hablé con Julio y Adriana. “Estás seguro que no dijiste nada de lo que pasa?”, me increpaba y me gritaba. Luego, en otro tono, me decía yo te voy a ofrecer de todo y me abrazaba diciendo que me esperaba al día siguiente”.

El cura denunciado por León se llama Eduardo Lorenzo. Hasta hace pocos meses, fue capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense. En los últimos años, fue el confesor de Julio César Grassi. Si se tratara de una ficción sería inverosímil: el cura detenido por abusos espantosos confiesa sus pecados ante el cura denunciado por abusos espantosos. León no es el único denunciante en la causa. Hay otros cuatro muchachos que se presentaron para contar que Lorenzo los sometía a abusos sexuales. Todos pertenecían a los grupos juveniles de la parroquia de Gonnet, una zona residencial que queda en los suburbios de La Plata.

“Lorenzo abusó de mí cuando tenía 13 años. Ahora quiero verlo preso”, declaró Julián Bartoli, en el mes de julio. Otro denunciante contó que fue obligado por Lorenzo a presenciar diversos abusos que cometía reiteradamente sobre otros adolescentes. Según su relato, el cura se bañaba con menores en su baño privado y por las noches se metía en sus carpas para manosearlos dentro de sus bolsas de dormir. “A esos mismos chicos los invitaba con frecuencia a fiestas y a pernoctar en la casa parroquial de Olmos”, dice la declaración.

La magnitud de la conmoción que se vive en la zona se puede percibir por un episodio reciente. Ante la primera difusión de los hechos, el Arzobispado de La Plata desplazó a Lorenzo de la parroquia de Gonnet, donde ocurrió todo este espanto, y lo quiso designar al frente de un colegio de Tolosa. Horrorizados, los padres de los alumnos de esa escuela difundieron una carta con dos mil firmas en contra de la designación. Ya se han producido manifestaciones en contra de Lorenzo frente a la paroquia de Gonnet y la catedral de La Plata, muy parecidas a las que decenas de militantes católicos realizaba frente a las parroquias donde celebraban misa los obispos abusadores en Chile.

Ninguno de estos hechos tuvo mayor trascendencia a nivel nacional. Sin embargo, alcanzan para generar una evidente inquietud en el arzobispado de la Plata. La pregunta obvia es cómo fue que permitieron que Lorenzo siguiera siendo cura. La respuesta es la de siempre. En el año 2009, ante la primera denuncia, el arzobispo Hector Aguer inició un expediente canónico, algo así como una investigación interna por parte de la misma Iglesia Católica. Ese expediente también figura en la causa y fue publicado el viernes por La izquierda Diario, el medio digital que ha trabajado con más seriedad este caso: es una evidencia muy contundente sobre el conocimiento que Aguer y las autoridades eclesiásticas tenían sobre los hechos. Pese a aquellas denuncias, Lorenzo fue varias veces ascendido y siguió en contacto con menores. Pasaron 11 años.

La situación se complica más para la jerarquía eclesiástica por la actitud de Víctor Fernández, el sucesor de Aguer en el arzobispado de La Plata. Fernández ha defendido públicamente al cura Lorenzo. Existen fotos de ambos celebrando misa juntos, en la parroquia de Gonnet, el 24 de marzo pasado: una imagen tremenda para los jóvenes denunciantes. El 22 de noviembre, con motivo del aniversario de la ciudad de La Plata, Fernández ofreció un tedeum en la catedral. Los familiares de las víctimas intentaron que los recibiera. No lo hizo ese día ni ningún otro. La decisión de respaldar a Lorenzo parece muy contundente y, al mismo tiempo, incomprensible y no solo por elementales cuestiones morales. Es raro que estas personas tan importantes e inteligentes no perciban el desenlace inevitable de estas historias: ya nadie puede encubrirlas.

La Iglesia argentina ha sido sacudida esta semana por dos casos muy conocidos. Uno de ellos es la condena de dos sacerdotes por violar a niños sordomudos en el Instituto Próvolo de Mendoza. Una vez que se conocieron las sentencias, el Vaticano emitió un escueto comunicado pidiendo disculpas. El otro es el inicio del juicio contra Gustavo Zanchetta, arzobispo de Orán, por las denuncias de abusos por parte de tres seminaristas. Cuando se conoció el caso, Zanchetta fue trasladado a Roma: difícil no ver en ese gesto el amparo de su amigo, el papa Francisco. La cadena del espanto incorpora ahora otro eslabón, el del cura Eduardo Lorenzo, cuyo desenlace depende de la jueza Marcela Garmendia, quien aun no se ha atrevido, siquiera, a tomarle declaración indagatoria: una demostración más del poder que, abiertamente o en las sombras, ha protegido al sacerdote.

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November 28, 2019

UN CURA DETENIDO POR ABUSO SEXUAL EN NEUQUÉN

SALTA (ARGENTINA)
Informe 365 [Resistencia, Argentina]

November 28, 2019

By Unknown

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La acusación es por un hecho de larga data. Otras dos denuncias contra curas se sumaron ayer: una en La Pampa, otra en Salta.

Son más de sesenta, en todo el país, los casos públicos de sacerdotes condenados, detenidos o procesados por abuso sexual. En estas horas, la nómina creció con la detención, en la ciudad neuquina de Chos Malal, del cura de la Comunidad Salesiana Héctor Coñuel, quien está acusado de haber abusado “hace muchos años”, a un joven que vive en la localidad de Trelew, Chubut, que sufrió la agresión cuando era niño. Coñuel es reincidente en este tipo de delitos, porque fue condenado a cinco años de prisión por un caso similar en La Pampa, pero seguía en libertad porque la sentencia no está firme.

Entre los casos de reciente difusión, figura el de Juan Manuel Padilla, párroco de la localidad pampeana de Intendente Alvear, quien fue denunciado esta semana ante la justicia de General Pico. Mientras tanto, el Arzobispado de Salta dispuso apartar, mediante una medida cautelar, al cura Abel Eduardo Balbi, quien fue denunciado por el fiscal federal Eduardo Villalba, quien investiga denuncias contra el sacerdote por delitos de pedofilia y trata de personas.

La noticia sobre la detención, en Chos Malal, del cura Héctor Coñuel, fue dada a conocer por el obispo de Neuquén, Fernando Croxatto, por medio de un comunicado en el que señaló que la Congregación Salesiana “siempre estuvo a disposición para cooperar con la justicia”. El obispo aclaró que Coñuel vivía en Chos Malal desde 2017 por pedido de la Inspección Salesiana porque estaba en curso “el proceso penal canónico y el proceso penal secular, a raíz de una acusación por un supuesto hecho de abuso ocurrido en la obra salesiana acaecido en la ciudad de Trelew, diócesis de Comodoro Rivadavia”.

El pedido se fundó “en la necesidad de que (Coñuel) aguarde los resultados de ambos procesos en una obra salesiana en donde no tenga la responsabilidad institucional de un colegio”. Croxatto dijo que el permiso fue otorgado “no concediéndole (al imputado) las licencias ministeriales para el ejercicio público del ministerio sacerdotal”.

Este tipo de traslados y sanciones, dentro de la Iglesia Católica, han ocurrido en otros casos como el del sacerdote Julio César Grassi, que llegó a la Diócesis de Morón y luego a la Fundación Felices los Niños, precedido por denuncias de abuso sexual infantil, hechos que continuaron luego del cambio de residencia y la condescendiente amonestación.

El obispo neuquino dijo que “frente al desarrollo del proceso penal secular” contra Coñuel, la policía se presentó en la casa salesiana de Chos Malal con el mandato de proceder a la detención del mencionado sacerdote“. Agregó que “los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles. Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia”.

La detención del sacerdote fue ordenada por la fiscal de Chos Malal Sandra González Taboada, que dispuso el traslado a Chubut del acusado. Lo que no se mencionó en el comunicado oficial y sí confirmó a la prensa el vicario inspectorial Vicente Tirabasso, es que Coñuel ya fue condenado a cinco años de cárcel por un delito similar, ocurrido en La Pampa. Como la pena fue apelada por sus abogados defensores, el cura seguía en libertad hasta ahora.

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November 25, 2019

Quiénes son los condenados por los abusos en el Instituto Próvolo

(ARGENTINA)
Télam Agencia Nacional de Noticias  [Buenos Aires, Argentina]

November 25, 2019

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Por el cargo de abusos sexuales a menores hipoacúsicos, el sacerdote Horacio Hugo Corbacho Blanck (59) fue condenado a 45 años de prisión, el cura italiano Nicola Corradi (83) recibió una pena de 42 años y el ex jardinero Armando Gómez (49) fue sentenciado a 18 años. 

El caso de los abusos en el Instituto Próvolo repercute en todo el mundo por lo ejemplar de las penas a los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi, condenados a 45 y 42 años de prisión, respectivamente, y al ex empleado Armando Gómez, quien recibió 18 años.

El condenado sobre el que recayeron más acusaciones es el cura Horacio Hugo Corbacho Blanck (59), nacido en la provincia de Buenos Aires 8 de abril de 1960 y detenido en el penal de Boulogne Sur Mer desde que comenzó la investigación, en noviembre de 2016.

Según una antigua publicación de la agencia católica de noticias AICA, Corbacho fue “el primer sacerdote argentino de la Compañía de María para la Educación de los Sordomudos”.

Corbacho fue ordenado sacerdote en el instituto que la congregación tenía en Mendoza, el mismo lugar donde se denunciaron los abusos de chicos y adolescentes tres años atrás y por los que este lunes recibió sentencia.

Nicola Bruno Corradi Soliman (83) es italiano y nació en Verona el 16 de enero de 1936. Actualmente se encuentra con el beneficio de la prisión domiciliaria.

El sacerdote italiano ya había sido denunciado por cometer abusos en la sede del Instituto Próvolo en Verona, Italia, donde nació la institución, mucho tiempo antes de llegar a Argentina.

Por otra parte, la Justicia de La Plata inició una investigación a fines de 2016 con denuncias de hechos similares, luego de que se conociera que Corradi y Corbacho también habían trabajado en la sede del Próvolo de La Plata.

Corradi entró a cada una de las audiencias en Mendoza en una silla de ruedas y sufre sordera parcial por su edad, indicó su defensora oficial, y por ello se utilizó un software especial para que pudiera seguir el debate.

En tanto, el ex empleado Armando Ramón Gómez Bravo (49), quien es sordo, nació en Mendoza el 1 de septiembre de 1970 y se encuentra en el penal de Boulogne Sur Mer.

Durante el debate que comenzó el 5 de agosto -y a pedido de la defensa- el tribunal evaluó si Gómez comprendía la criminalidad de los hechos y en ese sentido, tras analizar una serie de pericias psiquiátricas y psicológicas, los jueces determinaron que era apto para enfrentar un juicio y comprendía el lenguaje de señas.

Esta causa tenía un cuarto imputado, el administrativo Jorge Bordón (57), quien hace poco más de un año habría roto un tácito pacto de silencio y reconoció su participación en los 11 hechos de los que se lo acusaba, y en un juicio abreviado fue condenado a una pena de 10 años de prisión, acordada entre su defensa y el fiscal Gustavo Stroppiana.

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November 22, 2019

Droga, orgías en el templo y juegos herejes con las hostias: el feroz testimonio de una víctima del padre Balbi

SALTA (ARGENTINA)
La República [Lima, Peru]

November 22, 2019

By Mundo LR

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Eduardo Balbi fue separado de la Iglesia católica tras una investigación periodística que develó la red de trata que lideraba.

Una carta anónima que llegó al diario El Tribuno de Salta (Argentina) desencadenó una investigación que reveló un aterrador caso de abuso sexual cometido por Eduardo Abel Balbi, sacerdote de la ciudad Joaquín Víctor González.

Balbi ejerció el sacerdocio entre 1983 y 1991 en esa ciudad salteña, pero luego fue trasladado a Villa Primavera, hasta 2001. Posteriormente fue capellán del hospital San Bernardo y luego viajó a Estados Unidos, donde estuvo a cargo de un templo. 

El Tribuno recogió, en 2018, testimonios en estos “destinos del horror”, donde se lo acusa de incontables abusos a adolescentes. 

Una de las víctimas describió cómo Eduardo Abel Balbi abusó sexualmente de él cuando era menor de edad. Su testimonio da cuenta de que el sacerdote manejaba prácticamente una zona liberada en la localidad cercana a Orán, donde cometía acosos y abusos sexuales.

“Eran como las 16 y apenas me subí a la camioneta, una Ford Ranchera 0 km, no anduvo con rodeos. Me manoteó apenas subí. Evaluando su comportamiento ahora, me doy cuenta que estaba cebado”, relató la víctima de abuso sexual.

Me dijo que lo excité apenas me vio, yo en esa época usaba pantalones ajustados. Quería que lo acceda carnalmente. Yo era bandolero, así que le quise pegar. Aunque yo ya sabía, pero ahí se le terminó de salir la capucha. Después me quiso seducir con algo de dinero”, detalló.

Pero lo más asombroso de su relato es que el religioso “usó el templo de la iglesia para sus orgías, los chicos andaban por el pueblo tomando el mistela [vino] o jugando con las hostias”.

Otras víctimas señalaron que Eduardo Abel Balbi ofrecía regalos, dinero y alcohol a cambio de sexo. También que los drogaba con pastillas, que eran facilitadas por un farmacéutico, y que incluso algunos eran golpeados, por lo que varios de ellos llegaban en malas condiciones al hospital local. 

En el nosocomio, Balbi habría contado con ayuda de un reconocido médico, que no dejaba constancia del estado en el que llegaban las víctimas o desvirtuaba la información médica. 

La última semana de octubre, fue separado de la Iglesia. El arzobispado, a cargo de monseñor Mario Cargnello está cooperando con el fiscal a cargo de la causa, Eduardo Villalba. 

Mientras tanto, la Congregación para la Doctrina de la Fe analiza las pruebas y testimonios dentro de un proceso canónico.

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November 19, 2019

Nueva denuncia contra el Padre Lorenzo, acusado de pedófilo y corruptor de menores

LA PLATA (ARGENTINA)
ANDigital [Buenos Aires, Argentina]

November 13, 2019

By ANDigital

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Con este testimonio se agranda la causa contra el exconfesor del padre Grassi. Se trata de un hombre que relató ante la fiscal que sufrió abusos por parte del sacerdote. A pesar de todo, sigue libre.

LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Un nuevo testimonio sumó la acusación por pedofilia y corrupción de menores que pesa sobre el Padre Eduardo Lorenzo, acusado de abusos sexuales reiterados gracias a los relatos de las víctimas, que datan de la década del 90, aunque la causa que más progresos tiene es la que se inició tras una denuncia que señala la existencia de los hechos en el año 2008.

La Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina convocó a una nueva conferencia de prensa este miércoles, en la sede de la CTA en La Plata, con el objetivo de presentar a una nueva víctima del Padre Lorenzo –la cuarta persona que denuncia públicamente al sacerdote que fuera confesor del padre Julio César Grassi–, quien declaró los abusos que sufrió por parte del religioso, y en la conferencia se conocieron detalles de la declaración que realizó ante la fiscal Ana Medina el pasado jueves 7 de noviembre.

A pesar de los relatos que obran en el expediente el acusado sigue libre, aunque ya se ordenaron pericias psicológicas, tanto para él como para los denunciantes. Si bien ya se solicitó su detención, sólo fue por parte de las víctimas y no de funcionarios judiciales.

“El padre me daba abrazos muy fuertes y le gustaba que yo le metiera los dedos en los rulos de la cabeza y que le hiciera caricias ahí. Ahora que soy padre me doy cuenta de que no eran conductas apropiadas para un adolescente”, expresó el declarante, quien agregó que Lorenzo le pedía que le “haga mimos”, que lo reducía a la servidumbre y abusaba de él física y psicológicamente, los que le provocaron secuelas.

“También me acuerdo que en un momento me pidió que le limpie los talones, que le pasara crema por los pies”, agregó. Juan detalló que “en el verano de diciembre de 2001 y enero de 2002, Lorenzo alquiló una quinta en Gonnet, que quedaba entre los Caminos Centenario y Belgrano, y literalmente me mudó a la quinta con él, hasta tenía mi pieza y las llaves del lugar. Una vez casi nos descubre acostados otro chico que vivía en la quinta y que formaba parte del grupo scout de Lourdes. Y, ante esa situación, en la que casi nos descubren, cuando estábamos solos recuerdo que Lorenzo me decía: ‘zafamos, qué van a pensar estos’. Y yo me sentía sumamente halagado, porque había hecho algo que le había gustado, había hecho algo bien”, se lee en el expediente.

“Lorenzo fue manejando las cosas para que todo sucediera en forma casi natural. Él se acostaba en la cama con la espalda en la pared y estábamos abrazados de costado, porque la excusa era mirar televisión. Cuando llegaba o me iba me daba abrazos fuertes, y me acuerdo que él me decía que le gustaba que yo le metiera los dedos en los rulos y le hiciera caricias en su cabeza. Ahora que soy padre me doy cuenta que no eran conductas apropiadas de una persona de 40 y pico de años con un adolescente, y mucho menos si esa persona mayor era un cura”, especificó.

Finalmente, recordó que “un día en la quinta cenamos en el patio, estábamos solos y después nos quedamos charlando de sobremesa. Esa noche tomamos champagne y comimos almendras, y eso lo hicimos varias veces, era como un rito. La quinta era un desfile de amigos de Lorenzo, ahí empecé a sentir que yo me había mudado a la quinta y tenía que atender a todos sus amigos. Parecía el mayordomo. En la quinta se quedó unos días otro sacerdote, Tony, que era muy amigo de él”. (ANDigital)

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October 26, 2019

Abuso sexual eclesiástico: apartan a Balbi del ejercicio sacerdotal

SALTA (ARGENTINA)
Página/12 [Buenos Aires, Argentina]

October 26, 2019

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La medida es provisoria y fue dispuesta por el arzobispo Mario Cargnello. La expulsión definitiva se decide en la Santa Sede de Roma.

El Arzobispado de Salta dispuso apartar mediante una medida cautelar a Abel Eduardo Balbi del ejercicio público del ministerio sacerdotal pero sigue siendo cura. Esta decisión surgió en el marco de procesos abiertos en la justicia ordinaria.

En la Fiscalía Federal 2, a cargo de Eduardo Villalba, el arzobispo Mario Cargnello presentó el año pasado la denuncia contra Balbi, adjuntando notas periodísticas y testimonios. El cura es investigado por delitos de pedofilia y trata. Además, en la Justicia civil tiene una denuncia por paternidad realizada por un joven.

Las acusaciones contra el sacerdote surgieron el mismo 2018 y se vinculan con su estadía en el período de 1983 a 1991 en Joaquín V. González, ciudad ubicada en el departamento de Anta, a  220 kilómetros de Salta Capital.

El vicario Ignacio Loyola Pinto, confirmó a Salta/12 la decisión que tomó el Arzobispado, “es una medida cautelar para favorecer el proceso y que no haya escándalo, se lo aparta, no puede ejercer públicamente el ministerio sacerdotal pero sigue siendo sacerdote, sigue viviendo como tal”, explicó. 

Loyola Pinto aclaró que “el apartamiento es provisorio hasta que se llegue a la sentencia definitiva”. Indicó que la pena máxima en el ámbito de la administración de la Iglesia Católica que se le puede dar a un cura acusado de estos delitos es la expulsión del estado clerical, pero eso decide la Congregación para la Doctrina de la Fe, un órgano colegiado de la Santa Sede en Romaencargado de juzgar a los religiosos por los casos de abusos sexuales a niños, niñas y adolescentes. “La investigación está enviada para que nos digan qué hay que hacer”, manifestó el vicario.

La causa por filiación fue iniciada por el joven Cristian Vizgarra con el defensor civil  Virgilio Varela. El 2 de octubre de 2018 recayó en el Juzgado Civil, Comercial, Laboral, de Personas y Familia a cargo de Patricia RahmerBalbi tiene como abogado patrocinante a Pedro Brizuela.

Respondieron la demanda en febrero de 2019, de forma extemporánea, “la contestación se incorpora pero no se la tiene en cuenta en cuanto a las pruebas que puedan ofrecer”, había especificado la jueza en su momento. Sin embargo, pese a que en ese escrito el cura aceptaba someterse al ADN, no lo hizo.

La madre de Cristian se llamaba Nélida Vizgarra, tenía 26 años, y murió por una hemorragia en el parto. Estudiaba profesorado de Lengua y trabajaba de secretaria de la iglesia del pueblo cuando quedó embarazada. El joven creció pensando que su madre era una hermana, recién en la adolescencia sus abuelos maternos, quienes lo habían criado, le contaron la verdad pero no le informaron sobre la identidad del padre biológico. 

Cristian había escuchado por comentarios que era “hijo del cura”. A los 26 años, con la misma edad que tenía su madre al morir, decidió denunciar a Balbi para conocer la verdad y que se limpie la memoria de Nélida, a quien el pueblo juzgó, pero no al cura.

La denuncia que Vizgarra decidió hacer pública sirvió para que también las menciones a Balbi en el pueblo de Joaquín Víctor González hicieran rememorar a vecinos y vecinas algunos hechos vinculados al sacerdote. Resurgieron relatos vinculados a abusos sexuales, supuestas fiestas y orgías en la iglesia con adolescentes y la venta de pornografía a parejas en la propia iglesia.

El relato de una mujer en González reivindicando la memoria de un joven que era su amigo y se suicidó sirvió para que se indagara desde la prensa sobre el tema de los abusos sexuales y fue posibilitando otros testimonios. 

El joven había contado que fue víctima de abusos sexuales, señaló a Balbi como el victimario y a la Parroquia Santo Domingo de Guzmán como el lugar donde se perpetraban estos delitos, también había acusado a Balbi en Facebook. 

El caso no llegó a la Justicia, el joven enfermó de esquizofrenia en su adultez. Un hermano suyo confirmó que también lo había contado a integrantes de la familia, dijo que enfermó por los abusos y aseguró que le cree aunque no pudieron realizar la denuncia.

El arzobispo Cargnello estuvo en J. V. González el 26 de noviembre de 2018 y fue consultado por las acusaciones contra Balbi, pidió perdón, aclaró que no había denuncias penales sobre casos de abusos sexuales y alentó a que le hicieran llegar testimonios a la Parroquia. Loyola Pinto confirmó que hubo personas que hablaron con el arzobispo.

El 30 de noviembre Gendarmería Nacional allanó el hospital Oscar H. Costas buscando documentación de 1983 a 1991, investigando la supuesta complicidad de un médico y de un farmacéutico. Según testimonios, a los chicos les daban drogas y alcohol en la iglesia y en ese contexto se producían los abusos. Este artículo fue publicado originalmente el día 25 de octubre de 2019

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October 25, 2019

Apartan a un cura que abusó adolescentes entre 1983 y 1991 en J.V. González

SALTA (ARGENTINA)
Informate Salta [Salta, Argentina]

October 25, 2019

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La situación del sacerdote Eduardo Balbi está cada vez más complicada. La denuncia avanza en el fuero federal. No se presentó a la extracción de sangre para el ADN por casos de filiación. Lo acusan de “usar la iglesia para orgías”.

El fiscal Eduardo Villalba, a cargo de la Fiscalía Federal Nº 2, aseveró que “pronto habrá novedades” y que costó acceder a testimonios por la delicadeza del tema. “Hemos recibido pruebas importantes que hacen presumir que tendremos un desenlace en cualquier momento. Aún falta, se avanzó a paso de hormiga”, indicó el letrado al mismo tiempo que destacó la colaboración que recibió del arzobispado en este caso.

Villalba tomó la causa luego de que el arzobispo Mario Cargnello y los abogados asesores de la Iglesia le pidieran investigar el caso, según publica El Tribuno hoy. Las denuncias apuntan a una posible connivencia entre el sacerdote, un farmacéutico, un médico y otros hombres del pueblo para abusar o tapar los abusos a adolescentes. Los abusos se habrían sucedido entre 1983 y 1991 en J.V. González. Por la causa, Gendarmería allanó el hospital del pueblo.

Si bien reside en Buenos Aires, Balbi depende del Arzobispado de Salta por lo que el Tribunal Eclesiástico local decidió apartarlo del ejercicio ministerial hace un mes, a la espera de la decisión que tome la Congregación para la Doctrina de la Fe que debe analizar las pruebas y en base a ello expedirse sobre si elevará a juicio canónico la causa.

Hijos también

En cuanto a la denuncia por filiación asentada también en J.V. González, es la tercera audiencia a la que no se presenta el religioso. La última convocatoria judicial fue a principios de octubre para extracción de sangre y el posterior ADN. En las dos audiencias testimoniales del 30 de julio y el 30 de agosto tampoco se presentó.

Mediante su abogado, Pedro Brizuela, Balbi contestó a la demanda que estaba dispuesto a someterse “al ADN para tratar de aclarar el tema y que quede todo solucionado. No se presentó ninguna prueba. Lo que nos interesa no es litigar, sino llegar a la verdad”, dijo su letrado oportunamente.

No se presentó ninguna prueba. “El ADN no es obligatorio, cuando la persona no quiere es un indicio en su contra y hay que probar -la filiación- con testigos o por otros medios”. 

La inasistencia a los requerimientos judiciales lo deja a Balbi entre las cuerdas. “El ADN no es obligatorio, cuando la persona no quiere es un indicio en su contra y hay que probar -la filiación- con testigos o por otros medios”, indicó Virgilio Varela, defensor civil del Distrito Sur Anta.

Uno de los supuestos hijos es Cristian Vizgarra, quien afirma que Abel Eduardo Balbi, el exsacerdote de Joaquín V. González, es su padre. Ya inició el juicio de filiación y asegura que “todo el pueblo apaña a la iglesia”. Lamentablemente su mamá murió luego del parto por haberse fajado durante el embarazo.

“Quería que lo acceda carnalmente” 

Las acusaciones contra el religioso se remontan a la década del 80 por “incontables abusos”. “Mi mamá hasta el día de hoy me dice que una vez estaba cuerpo a tierra atrás de un ligustro, mirando si yo no salía de la casa parroquial. Todos sabían”, indicó Matías a este medio. “Eran como las 16 y apenas me subí a la camioneta, una Ford Ranchera 0 km, no anduvo con rodeos. Me manoteó apenas subí. Evaluando su comportamiento ahora, me doy cuenta que estaba cebado. Me dijo que lo excité apenas me vio, yo en esa época usaba pantalones ajustados. Quería que lo acceda carnalmente. Yo era bandolero, así que le quise pegar. Aunque yo ya sabía, pero ahí se le terminó de salir la capucha. Después me quiso seducir con algo de dinero“, contó el hombre que hoy tiene más de 50 años y que aseguró estar dispuesto a hablar para saldar aquella deuda que “es de nuestros padres por no haber hecho nada”.

“Usó el templo de la iglesia para sus orgías, los chicos andaban por el pueblo tomando el mistela o jugando con las hostias”, recordó Matías molesto.

Las acusaciones en el municipio anteño hablan de “fiestas con adolescentes” en la parroquia del pueblo, obsequios y dinero a cambio de sexo. Esta segunda denuncia contra el religioso se agravó cuando mediante una carta anónima que llegó a este medio se involucró a otros vecinos de la época. La misiva agregó que en aquellas “reuniones” se empastillaba a los jóvenes con drogas que eran facilitadas por un farmacéutico, incluso algunos eran golpeados, por lo que varios de ellos llegaban en malas condiciones al hospital local donde Balbi habría contado con ayuda de un reconocido médico, que no dejaba constancia del estado en el que llegaban los adolescentes o desvirtuaba la información médica.

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Separaron de la Iglesia a un cura salteño acusado de hacer orgías con chicos en la Iglesia

SALTA (ARGENTINA)
TN Todo Noticias [Buenos Aires, Argentina]

October 25, 2019

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También tiene un juicio por filiación y se niega a hacerse la prueba de ADN. El fiscal trata de establecer si lideró una red de trata en Joaquín V.González, de la que formaban parte hombres notables del pueblo. Una periodista salteña destapó el caso.

El sacerdote Eduardo Balbi de Salta fue separado de la Iglesia después de que una investigación periodística revelara que era parte de una red de trata. Además, el cura tiene una causa por filiación, pero no se presentó a la prueba de ADN a pesar de haber sido citado tres veces. 

El arzobispado, a cargo de monseñor Mario Cargnello está cooperando con el fiscal a cargo de la causa, Eduardo Villalba. Se sospecha que un farmacéutico, un médico y otros hombres de Joaquín V. González fueron cómplices de numerosos abusos sexuales a adolescentes entre 1983 y 1991. Por la cantidad de víctimas, el caso recuerda al del “chacal ilustre”, el abogado de Gualeguaychú Gustavo Rivas.

En el caso de Balbi, el farmacéutico habría suministrado drogas en forma de pastillas para las fiestas sexuales del cura y el médico no dejaba asentado el estado en que llegaban los chicos a la consulta. 

La Congregación para la Doctrina de la Fe analiza las pruebas y testimonios dentro de un proceso canónico.

El presunto hijo de Balbi tiene un parecido asombroso con el cura. (Foto: Gentileza Cuarto Poder)

La madre del supuesto hijo de Balbi murió después del parto y el joven creció convencido de que sus abuelos eran sus padres. La investigación inicial fue llevada a cabo por la periodista Silvia Noviasky de El Tribuno.

«Usó el templo de la iglesia para sus orgías, los chicos andaban por el pueblo tomando el mistela o jugando con las hostias»

Una de las víctimas describió cómo Balbi abusó sexualmente de él cuando eramenor de edad. El relato da cuenta de que el sacerdote manejaba prácticamenteuna zona liberada en la localidad cercana a Orán. Allí, cometía acosos y abusos sexuales.

«Eran como las 16 y apenas me subí a la camioneta, una Ford Ranchera 0 km, no anduvo con rodeos. Me manoteó apenas subí. Evaluando su comportamiento ahora, me doy cuenta que estaba cebado. Me dijo que lo excité apenas me vio, yo en esa época usaba pantalones ajustados. Quería que lo acceda carnalmente. Yo era bandolero, así que le quise pegar. Aunque yo ya sabía, pero ahí se le terminó de salir la capucha. Después me quiso seducir con algo de dinero», contó. 

«Usó el templo de la iglesia para sus orgías, los chicos andaban por el pueblo tomando el mistela o jugando con las hostias», dijo.

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October 11, 2019

Allanan el Arzobispado de Salta por un cura acusado de abuso sexual

SALTA (ARGENTINA)
Clarín [Buenos Aires, Argentina]

October 11, 2019

By REDACCIÓN CLARÍN

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La Justicia pidió en reiteradas oportunidades información sobre el ex cura Emilio Raymundo Lamas, imputado por abuso sexual, pero el Arzobispado nunca respondió.

En un accionar sin precedentes, la Justicia allanó el Arzobispado de Salta en el marco de una investigación por abuso sexual en la que está imputado el ex sacerdote Emilio Raymundo Lamas​.

El operativo fue ordenado por la jueza de Tribunal de Juicio, Mónica Faber, y se llevó a cabo el 3 de octubre pasado. Durante el allanamiento se secuestró el expediente eclesiástico del proceso canónico que debió enfrentar Lamas al interior de la Iglesia por abuso sexual con acceso carnal agravado.

Se trata de documentación que la Justicia había solicitado en reiteradas oportunidades al arzobispo de Salta, Mario Carganello, sin obtener respuesta. 

Del allanamiento participaron, además de la jueza, el fiscal Sergio Federico Obeid, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, peritos del Centro de Investigaciones Fiscales de Salta (CIF) y agentes de la policía provincial.

En octubre de 2018, tras la denuncia de Juan Carlos García, un ex monaguillo que acusó a Lamas de haberlo violado entre 1989 y 1992, cuando era sacerdote de la parroquia Nuestra Señora del Rosario​ y él tenía 16, el hasta entonces cura quedó imputado y la Iglesia le quitó su “estado clerical”. 

Un mes después, el fiscal Obeid solicitó la elevación a juicio por los abusos sexuales (García no fue el único denunciante) que habría cometido siendo sacerdote ante el Juzgado de Garantías 8. En el requerimiento, detalló las denuncias y adjuntó el contenido de sus declaraciones filmadas, donde relatan los abusos que sufrieron por parte de Lamas.

En una entrevista con Clarín, García describió a Lamas como “un sacerdote diferente, comprador”. “Era muy entrador”, explicó, días después de realizar la denuncia el año pasado, a sus 43.

Recién en 2018 el ex monaguillo empezó a sentir algo que se asemeja a justicia. Es que hasta entonces había estado repitiendo el relato de cómo había sido abusado por Lamas sin que lo escucharan. Fueron 25 años de gritos mudoshasta imputaron a Lamas.

Esos mismos gritos fueron lo que hicieron que la Iglesia lo expulsara “por loco”, por contar lo que había vivido con el entonces cura. Él, que había sido monaguillo desde los 11, un año o dos después de su violación fue echado al grito de “vos estás medio loquito, te vas”.

Los abusos comenzaron en una casa parroquial, durante días en los que García, como otros chicos, ayudaban a Lamas a preparar una procesión. Y fueron continuos hasta la expulsión.

En la entrevista con este diario, García aseguró que hay seis denunciantes más que sufrieron abusos y acosos por parte de Lamas. Uno de ellos fue noticia también en 2018: Carla Morales, una artista trans que vive en Buenos Aires, y que también acusó de abuso al ex sacerdote.

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October 9, 2019

Una ex monja salteña va a juicio acusada de abuso sexual a una chica de 13 años

SALTA (ARGENTINA)
La Gaceta [Tucumán, Argentina]

October 9, 2019

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La hermana Micaela formaba parte del Instituto creado por el sacerdote Agustín Rosa, también acusado por abuso sexual. 

Una jueza salteña elevó a juicio la causa seguida a una ex monja de la congregación Discípulos de Jesús de San Juan Bautista de Salta, acusada de abuso sexual y corrupción de menores en perjuicio de una adolescente, según informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de la causa seguida contra María Alicia Pacheco, de 44 años, quien se encuentra acusada del delito de abuso sexual gravemente ultrajante por la duración en el tiempo y por las circunstancias de su realización, agravado por ser ministro de culto, y corrupción de menores en concurso real.

El caso

En diciembre de 2016, Pacheco fue detenida por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, en perjuicio de una menor que formaba parte del Instituto creado por el sacerdote Agustín Rosa, también acusado por abuso sexual.

Pacheco, también conocida como hermana Micaela, fue denunciada por una mujer que aseguró que, cuando tenía 13 años, acudía a la Parroquia de la Santa Cruz, donde la ex monja colaboraba en el Instituto.

Allí, la entonces adolescente dijo que comenzó a sufrir un acoso sistemático por parte de la ex monja, además de hechos de abuso sexual en forma continuada, hasta que decidió desvincularse de la congregación.

Los hechos denunciados ocurrieron entre 2004 y 2005, en el domicilio de la víctima y en las instalaciones de la parroquia de la Santa Cruz, donde la hermana Micaela colaboraba con Rosa y su obra, situada en la calle Santa Fe al 1.200, de la ciudad de Salta.

El padre Rosa y el sacerdote Nicolás Parma, del mismo instituto, también fueron denunciados por la ex monja Valeria Zarsa, que era la mano derecha de Rosa, y el ex novicio Yair Gyurkovitz, de 21 años.

En marzo de este año, la causa seguida en contra del fundador de esta congregación, acusado de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple, en ambos casos agravado por ser ministro de culto reconocido, fue elevada a juicio.

En tanto, en agosto pasado, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica decidió cerrar al Instituto religioso de derecho diocesano Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, cuya sede principal está en Salta, y que fue fundado por Rosa. 

La jueza de Garantías 1 de Salta, Ada Zunino, realizó el control de legalidad de la investigación penal preparatoria, según lo exige la ley vigente, y dijo que fue efectuada con respeto de los derechos y garantías de las partes implicadas, tras lo que elevó la causa a juicio. El expediente fue radicado en la Sala VII del Tribunal de Juicio, donde continuará con el trámite pertinente (Télam)

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October 2, 2019

Abusos de menores en el Instituto Próvolo: Piden mandar a juicio al profesor de informática

LA PLATA (ARGENTINA)
ANDigital [Buenos Aires, Argentina]

October 2, 2019

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La fiscal Cecilia Corfield le requirió al juez de Garantías, Eduardo Silva Pelossi, que haga lugar a su decisión de terminar con la etapa de instrucción. El acusado -ahora detenido- se había refugiado en Misiones. Enfrenta graves cargos.

LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) La titular de la UFI 15 de La Plata, Cecilia Corfield, dio por concluida la investigación penal preparatoria en la cual sostiene una fuerte acusación contra José Ángel Britez.

Se trata de un profesor de informática que entre los años 1982 y 1997 cumplía funciones como autoridad del Instituto Próvolo de La Plata (sito en 25 y 47), junto a varios sacerdotes, también imputados en el expediente.

Vale consignar que Brítez está detenido y enfrenta graves cargos por “abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador; abuso sexual con acceso carnal reiterado agravados -por lo menos cinco hechos-; y corrupción de menores agravada por el medio comisivo y por la edad de la víctima,. Los dos primeros en concurso real entre sí, y a su vez en concurso ideal con el último, según se lee en la carátula judicial a la que accedió ANDigital.

El Próvolo estaba a cargo de Nicolás Bruno Corradi Soliman (sacerdote), Eliseo Jose Pirmati(sacerdote, hoy en Verona, Italia) y Brítez (docente). En uno de los pasajes de la causa se exponen duros cargos contra el profesor: “en una oportunidad, presumiblemente en el transcurso del año 1982 -teniendo en cuenta que ingresó en el mes de febrero de dicho año-, en ocasión en que O. D. S., que tan solo contaba con ocho años de edad -ya que había nacido el día 20 de junio de 1974-, se encontraba durmiendo, se hizo presente José Ángel Britez, que cumplía funciones de cuidador, le tapó la boca y le efectuó tocamientos en sus partes íntimas, para incluso eyacular sobre su cuerpo”.

“Luego de ese episodio y en por lo menos cinco oportunidades más, el nombrado Britez abusó sexualmente de S, ya con acceso carnal vía anal o introduciéndole los dedos de sus manos en el ano”. Estos cargos se sumaron a la causa a partir de los testimonios que dieron las víctimas en un expediente de más de 12 cuerpos.

En otro de los pasajes, se lee: “uno de esos episodios ocurrió un día sábado –día en que el número de alumnos-internados- disminuía y solo permanecían allí los que no contaban con familia por haber sido abandonados o contando con ella debían permanecer en el instituto ya que eran oriundos de provincias del interior del país. Ese sábado, luego de haber recibido una ‘penitencia’ al menor lo obligaron a limpiar uno de los baños del establecimiento, mientras realizaba dicha labor, ingresó José Ángel Britez y luego de colocarle jabón en la zona anal, lo accedió carnalmente”.

La causa avanza señalando que el cura Nicolás Corradi, quien por ese entonces era el que -de hecho o por ausencia o inacción de las autoridades designadas formalmente, en el caso, el padreAlbano Mattioli entre otros-, conducía los destinos del Instituto y era quien permitía la permanencia en el lugar de sujetos que no revestían cargo alguno, ni eclesiástico ni docente -José Ángel Britez-, conocía acabadamente la existencia de los abusos sexuales a los que los niños eran sometidos por dicho sujeto, y lo consentía, pese a ser uno de los máximos responsables de la institución y quien debía velar por la integridad psicofísica de los niños alojados. Cabe dejar constancia que una de las víctimas permaneció en el internado hasta fines del año 1991.

Con más elementos aportados al caso el Juzgado de Garantías deberá resolver si está agotada la investigación a fin de fijar en la agenda de los Tribunales una fecha certera para el desarrollo del juicio oral. La pena máxima por estos abusos reiterados puede llegar hasta el límite de los previsto en el Código Penal que llega hasta los 50 años de prisión.

Mientras tanto, Eliseo Pirmati sigue en Italia siendo a su vez uno de los imputados en el expediente. El religioso se refugia en nu convento de Verona al tiempo que la fiscal ya pidió su arresto y extradición para que enfrente el proceso penal que se le sigue en La Plata. Hasta el momento la situación no fue destrabada y su captura no se hizo efectiva. (ANDigital)

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October 1, 2019

Condenaron a un año de prisión a un cura que mintió durante el juicio a Ilarraz

PARANá (ARGENTINA)
La Gaceta [Tucumán, Argentina]

October 1, 2019

By Unknown

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El sacerdote Mario Gervasoni recibió esa pena por haber incurrido en los delitos de falsedad y reticencia cuando declaró como testigo. 

El juez del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná, José María Chemes, condenó hoy a un año de prisión condicional al sacerdote Mario Gervasoni, acusado de haber incurrido en falso testimonio en el proceso al sacerdote Justo José Ilarraz, quien fue condenado a 25 años de cárcel por abuso y corrupción de menores.

El fiscal Juan Francisco Ramírez había solicitado una pena de un año y seis meses de prisión condicional durante el juicio oral y público, mientras que el abogado defensor, Guillermo Vartorelli, solicitó su absolución.

Gervasoni fue acusado de “falsedad” y “reticencia” durante su declaración como testigo en la etapa de instrucción de la causa Ilarraz, el sacerdote que estuvo a cargo de una parroquia en Tucumán tras haber sido denunciado por abuso sexual y corrupción de menores.

La condena “es la mínima prevista y no está firme”, dijo a la agencia Télam el abogado defensor de Gervasoni, por lo que luego de conocer los fundamentos “vamos a apelar” el fallo.

También el religioso fue condenado por dos años a cumplir normas de conducta, que son “de rigor, no mudarse de domicilio por ejemplo”, detalló Vartorelli.

El cura se presentó como testigo el 8 de abril de 2015, cuando se le consultó si “había tomado conocimiento a fines de los años 1980 o mediados de los 90” sobre los abusos cometidos por Ilarraz o de “algún hecho delictivo” dentro del Seminario de Paraná.

“No, ninguno”, respondió el secretario privado del arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, ante la jueza de transición Paola Firpo. (Télam)

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September 26, 2019

Un cura confirmó que existe una cuarta víctima del excapellán Eduardo Lorenzo, denunciado por abuso

BUENOS AIRES (ARGENTINA)
TN Todo Noticias [Buenos Aires, Argentina]

September 26, 2019

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El padre Mario Peralta había dado detalles en una carta dirigida al exarzobispo de La Plata Héctor Aguer. Según su compañero, el sacerdote señalado “dormía con un adolescente”. Ahora declaró en Tribunales.

Se sumó un importante testimonio a la causa que se le sigue al excapellán del Servicio Penitenciario Eduardo Lorenzo por abuso sexual a tres adolescentes. El sacerdote Mario Peralta ratificó que Lorenzo tenía una relación con un joven de nombre M., de 15 años, que pernoctaba con él en una quinta de Villa Elisa. El martes, hubo un allanamiento en la parroquia de Gonnet Inmaculada Madre de Dios donde denuncia haber sido abusada otra víctima conocida como León, un chico en situación de calle que llegó a intentar suicidarse por el acoso del religioso.

Tras la denuncia, habla el excapellán del Servicio Penitenciario: “Yo no soy un pedófilo, no soy un perverso”

Según Peralta, cuando le reprochó a Lorenzo su conducta con los chicos en la iglesia éste lo increpó duramente y le dijo que “no se metiera”. Entonces, le envió una larga carta a monseñor Héctor Aguer, entonces arzobispo de La Plata, donde enumeró las faltas que cometía su compañero y pedía “una ayuda especial” para él.

Peralta habla de una actitud permanente por parte de Lorenzo de “conflictividad y descalificación hacia sacerdotes laicos y feligreses en general”, el uso de lenguaje impropio, “necesidad constante de ostentación de sus vínculos, riquezas materiales y poder”, mentiras, paranoia, y falsas acusaciones de robo al personal .

Pero lo más llamativo es que Peralta le informa a Aguer que el trato de Lorenzo con adolescentes, mayoritariamente varones, es irregular. “Pasan desde las 17 hasta no sé que hora de la noche en la casa parroquial, hay un juego de manos imprudente, el lenguaje es altamente grosero, les permite ingresar a su habitación, a su baño privado y los atiende solo”, sigue la carta. “En ocasiones, dice, alguno de estos adolescentes se queda a dormir en la casa o viaja de un día para otro con él a Capital. También se los ve ingresar a altas horas de la noche a la casa parroquial”.

La respuesta del entonces arzobispo al padre Peralta fue: “Qué quiere que haga con un hermano que no me escucha”. 

Lorenzo, al enterarse del informe, le reprochó diciéndole, “tu declaración no me favorece”. Peralta recuerda que reaccionó con furia, a los gritos. “No quiero ni recordar”, confesó el testigo. Lorenzo comenzó una campaña de persecución laboral contra Peralta como represalia dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde era su superior. 

El aporte más significativo de Peralta fue la certificación de que un adolescente de 15 años de nombre M. dormía con Lorenzo, quien lo trasladaba a una quinta que alquilaba en Villa Elisa.

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September 24, 2019

Allanaron la iglesia del cura confesor de Grassi acusado de abuso sexual

LA PLATA (ARGENTINA)
Infobae [Buenos Aires, Argentina]

September 24, 2019

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La DDI La Plata realizó una inspección ocular en la parroquia Inmaculada Madre de Dios, en Gonnet. El ex capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense, Eduardo Lorenzo, fue acusado,entre otros hechos, por el abuso de un menor de 13 años

El cura Eduardo Lorenzo está acusado por distintos hechos de abuso sexual. Con una orden de registro llegaron este martes los efectivos de la DDI La Plata hasta la iglesia Inmaculada Madre de Dios, ubicada en 505 y 15 de Gonnet, para en presencia de miembros de la UFI N°1 y de Policía Científica, realizar una inspección ocular en busca de pruebas que pudieran resultar de interés para la causa.

El procedimiento se da en el marco de la investigación de una serie de hechos de abuso cometidos desde el año 2007 en distintas parroquias de la capital bonaerense, especialmente en la de Gonnet, donde varios fieles realizaron denuncias contra el ex confesor del abusador condenado y también sacerdote, Julio César Grassi.

A fines de junio pasado por uno de esos casos, Juan Pablo Gallego, abogado deJ.B., hombre de 32 años que denunció al cura, presentó en la UFI N° 1 platense a cargo de la fiscal Ana Medina, como así también en el Juzgado de Garantías que conduce la jueza Marcela Garmendia. Los ataques habrían ocurrido cuando J.B. tenía 13 años.

J.B. denunció a Lorenzo a mediados del mes de junio, quien ya era investigado por otra acusación en su contra por vejaciones a jóvenes, por abuso sexual agravado, corrupción de menores agravada y amenazas coactivas por pluralidad de víctimasEn paralelo a su presentación en la Justicia hizo una conferencia de prensa en una en la sede de la CTA de La Plata en la que contó su calvario por episodios que habrían ocurrido entre 1999 2001.

Dijo que Lorenzo solía reunir los viernes en su departamento a varios chicos con la excusa de definir las actividades de los sábados del grupo de boy scouts y luego de que todos se retiraban quedaba solo con él. “Me llevaba a su casa, a su cama y me decía que tenía que darle besos para dormirse”, relató.

Tras ser expuesto, Lorenzo, que actualmente se desempeña en la iglesia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, concedió entrevistas en las que pronunció inocente de las acusaciones. Dijo no saber “quién está detrás de todo esto”, pero que lo “sospecha”.

Lorenzo había sido denunciado por primera vez hace 11 años por una serie de abusos que presuntamente ocurrieron en las iglesias San Benito y Nuestra Señora de Lourdes, ambas de la ciudad de La Plata. A los adolescentes, de acuerdo a los relatos en su contra, los invitaba a dormir, no sólo bajo el mismo techo sino que les ofrecía compartir su cama matrimonial. Les hablaba de sexo y les pedía que mostraran sus miembros para medírselos. Así lo contó “León”, cuando realizó la denuncia penal en 2008, a sus 15 años de edad en aquel entonces.

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September 19, 2019

La frase que cambió todo: “En la casa del cura pasan cosas”

SAN ISIDRO (ARGENTINA)
La Nación [Argentina]

September 19, 2019

By Gustavo Carabajal

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La frase fue contundente: “Algunos de los chicos del hogar me contaron que en la casa del cura pasan cosas. El padre Mercau abusa de otros compañeros de ellos”. Karina, quien se desempeñaba como maestra en el hogar San Juan Diego, en la localidad de Ricardo Rojas, en el partido de Tigre, dijo esas palabras ante la Justicia y dejó al descubierto que por lo menos cinco de los 21 chicos alojados en ese establecimiento habían sido abusados sexualmente, entre 2001 y 2004, por el sacerdote que debía cuidarlos: José Antonio Mercau.

Actualmente el cura está en libertad. La Justicia lo busca para notificarle que fue rechazado el recurso extraordinario que había presentado contra la condena de 14 años de prisión que un tribunal de San Isidro le impuso por violar a los chicos del hogar que dirigía.

Las víctimas fueron menores en situación de vulnerabilidad, que concurrían al hogar porque sus familias no podían darles de comer y en el establecimiento, además de alimentarlos, debían cumplir con el requisito de estudiar. El sacerdote tenía poder para decidir quién se quedaba en el hogar o quién volvía a su casa. Y el cura se aprovechó de esa situación, según quedó expuesto en la investigación. “Para qué lo voy a contar si ya es tarde”, exclamó uno de los menores que se animaron a relatar el infierno que vivieron en el hogar en el que estaban como pupilos. Cuando el chico dijo esta frase tenía 17 años. Había sido abusado desde que tenía 12 años por el sacerdote.

Para resguardar su integridad, se mantendrá reserva sobre las identidades de ese testigo y de otras víctimas.

“Los abusos ocurrían algunos días de la semana y también los sábados. El padre me llamaba durante la madrugada. Cuando el cura te llamaba a esa hora sabía lo que me esperaba. Sabía que me iba a abusar. Entraba en la habitación y me esperaba desnudo”, expresó la víctima. Mercau convalidó este testimonio y los dichos de otros cuatro chicos. En un juicio abreviado fue condenado a 14 años de prisión por abuso sexual agravado.

“Por las circunstancias en las que los abusos fueron cometidos, por su duración en el tiempo, por su carácter degradante y por la vejación sexual a la que fueron sometidos los menores, constituyeron actos que implicaron un grave agravio a la integridad sexual de las víctimas. También fue humillada su dignidad como seres humanos”, expresaron en la sentencia los magistrados del Tribunal Oral N° 7 de San Isidro.

Expulsado de la Iglesia

Tan intenso era el miedo de los menores que, ante la imposibilidad de denunciar los abusos, grabaron en un casete los detalles de cómo fueron las vejaciones. “Teníamos miedo de que nos mandaran a otro lado. Por eso nadie se animaba a decir nada. Los viernes o sábados, cuando nos dejaban en penitencia, grabamos un casete relatando lo que pasaba. Después lo tiramos porque teníamos miedo de las represalias”, expresó el testigo.

En noviembre de 2014, el papa Francisco resolvió expulsar de la Iglesia al cura Mercau. “El Santo Padre ha decretado la dimisión del presbítero José Mercau. Ha perdido automáticamente los derechos propios del estado clerical, quedando privado de todo el ejercicio del ministerio sacerdotal”, consignó el comunicado oficial del Obispado de San Isidro.

Mercau pasó más de cuatro años preso. Parte de esa detención la cumplió de forma morigerada, en el monasterio benedictino Santa María, de la localidad bonaerense de Los Toldos, a 48 kilómetros de Junín. Ese beneficio había sido concedido, en 2010, por la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense. Pero “las autoridades de dicho monasterio solicitaron al tribunal que, por una cuestión de espacio, no podían seguir alojando a Mercau y rogaron reiteradamente que lo retirasen”. Entonces, la defensa del cura acusado ofreció como alternativa que Mercau fuera alojado en una residencia para jóvenes de la localidad de O’Higgins.

Al realizar una inspección, los jueces comprobaron que el nuevo lugar para cumplir el arresto era un predio que no reunía las condiciones necesarias de una prisión domiciliaria, donde era posible que el acusado tuviera contacto con jóvenes, de entre 18 y 25 años, y donde no había posibilidades de poder restringir el acceso del imputado a internet. Entonces, el cura fue enviado al penal de Junín. En 2011, Mercau admitió que cometió los abusos contra los chicos y, en un juicio abreviado, fue condenado a 14 años de prisión.

Por la aplicación de la denominada ley del 2×1, que permitía computar doble cada día que un condenado pasara en la cárcel sin que la sentencia en su contra quedara firme, el cura logró que se licuara la pena y recuperó la libertad en 2014. La mencionada norma había sido derogada en 2004 a partir de una iniciativa de Juan Carlos Blumberg, pero estaba vigente en el momento en que ocurrieron los abusos de Mercau, entre 2001 y 2004. En este caso, la Cámara de Casación consideró que había que aplicar el principio de la ley más benigna y aceptó el pedido de la defensa del sacerdote para que se diera por cumplida la pena. En marzo de 2014 el cura abandonó el penal de Campana.

Todos los testimonios de las víctimas fueron ratificados por los psicólogos que realizaron entrevistas con los menores y confirmaron los daños sufridos por los chicos. “El menor ha padecido una situación traumática, con presencia de sintomatología compatible con abuso sexual. Ante una supuesta metodología de premios y castigos el niño se habría inhibido en su falta de poner palabras o verbalizar su vivencia sentida como un ataque al yo, expresando, de forma inconsciente, su temor y rechazo a través de la agresión o impulsividad”, concluyó uno de los peritos.

Mientras el sacerdote cumplía su condena en el penal de Campana realizó una entrevista para solicitar que le concedieran las salidas transitorias. En una de esas charlas afirmó que, en su juventud, había concurrido a un taller de artes plásticas del profesor Peter Malenchini. Tanto Malenchini como Mercau tienen una imputación en común: ambos fueron acusados de haber abusado sexualmente de jóvenes a los que debían cuidar. Malenchini nunca fue condenado a pesar de haber sido denunciado por nueve alumnos del colegio San Juan el Precursor, de San Isidro, en el que dictaba clases.

Mercau, en tanto, integró el listado de los 64 sacerdotes denunciados por abusos sexuales en la Argentina. Admitió haber sido un abusador para evitar que lo condenen a una pena más grave. Cuando salió de prisión, regresó a Junín para pasar sus días en el colegio religioso dirigido por el sacerdote que en 2014 era vicario del Servicio Penitenciario Bonaerense. Pero los padres de los alumnos, al conocer la noticia sobre la presencia del cura, solicitaron que lo desalojaran de la institución. Entonces, Mercau se convirtió en un paria.

Expulsado de la Iglesia, ni siquiera la Justicia conoce hoy su paradero, ya que se lo busca para comunicarle el rechazo al recurso que presentó contra su sentencia.Gustavo Carabajal

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August 28, 2019

Piden la extradición del sacerdote Eliseo Primati por los abusos en el Instituto Próvolo

LA PLATA (ARGENTINA)
VíaPaís [Buenos Aires, Argentina]

August 28, 2019

By Redacción Vía LaPlata

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El pederasta, que actualmente vive en Italia, está imputado por la fiscal penal de La Plata, Cecilia Corfield, por “abuso sexual simple agravado”.

El titular de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Eduardo de Lázzari, envió a la Cancillería el pedido de extradición de Eliseo Primati, el sacerdote acusado de abusar de niños sordomudos en el Instituto Próvolo de La Plata durante las décadas de 1980 y 1990.

Primati fue condenado por la fiscal penal platense Cecilia Corfield por “abuso sexual simple agravado por su condición de culto religioso en al menos tres hechos, exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada”.

La investigación fue iniciada a fines del año 2016, luego de que se supiera que los sacerdotes Nicolás Corradi y Horacio Corbacho, detenidos en Mendoza por abusar sexualmente de niños hipoacúsicos del Instituto Próvolo de esa provincia, también habían trabajado en el Próvolo platense, ubicado en las calles 47 y 25.

Una de las víctimas de Primati y Corradi contó que llegó a los 10 años al Próvolo, en 1989, y permaneció allí hasta 1993, tiempo en el que fue “reducido a servidumbre y abusado sexualmente”.

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August 22, 2019

Fijaron fecha de juicio para el cura Monzón

SANTA FE (ARGENTINA)
Diario El Litoral Santa Fe [Santa Fe, Argentina]

August 22, 2019

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Aunque en libertad, el ex párroco de la iglesia Madre de Dios de Reconquista, enfrentará un debate oral en el que fiscalía y querellas pedirán 12 y 16 años de prisión.  

La Justicia provincial fijó esta semana la fecha para el juicio oral que deberá enfrentar el cura Néstor Fabián Monzón, quien fuera denunciado a fines de 2015 por el abuso sexual agravado de dos menores de edad en la ciudad de Reconquista. El inicio del debate, que será a puertas cerradas -las víctimas son dos menores de edad-, está previsto para el jueves 5 de diciembre y se extenderá hasta el 13 del mismo mes. En ese lapso, tendrán lugar los alegatos de apertura, las declaraciones de testigos y los alegatos finales; mientras que la sentencia se dará a conocer el 17 de diciembre.

Luego de varios intentos por conformar el tribunal, la Oficina de Gestión Judicial de Reconquista informó a las partes que estará integrado por los jueces de la circunscripción, los Dres. Gustavo Gon, Claudia Bressan y Santiago Banegas, cuyas designaciones no fueron impugnadas y por lo tanto han quedado firmes.


En tanto, en representación del órgano acusador actuará el fiscal Alejandro Rodríguez (MPA Reconquista), quien adelantó que solicitará pena de 12 años de cárcel para el párroco, que enfrenta cargos en su carácter de presunto autor del delito de “abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por la condición de ser un ministro de un culto religioso reconocido” en perjuicio de dos víctimas menores de edad.


Además, se presentaron como querellantes los abogados Luciana González y Adrián Picech (éste último desistió por cuestiones personales), en representación de los padres de una de las víctimas; y los Dres. Andrés Ghio y Andrés Ramseyer por la otra víctima, quienes solicitarán que el cura sea condenado a 16 años de cárcel efectiva.

Por último, quien viene defendiendo al párroco desde el inicio del proceso y se espera que lo haga en el juicio es el abogado Ricardo Degoumois, también de la ciudad de Reconquista.


Casa de la abuela


El cura fue detenido el 19 de abril de 2016, en horas del mediodía, cuando se encontraba en la iglesia María Madre de Dios, del barrio San Jerónimo, de la ciudad cabecera del departamento General Obligado. La denuncia en su contra refería abusos sexuales contra una nena de 3 años y su primito de 5, que solían ir a visitar a su abuela, que vivía en una casa contigua a la parroquia.


La mujer, que iba a ser una de las principales testigos a la hora del juicio, falleció un día antes de la realización de la audiencia preliminar, por lo que su relato no podrá ser incorporado al debate, más allá de las numerosas declaraciones en la investigación sumaria.


Aunque será sin presencia de público en la sala -así fueron todas las audiencias que se realizaron hasta ahora-, deberán comparecer ante el tribunal alrededor de 50 testigos, la mayoría de los cuales fueron propuestos por la defensa del eclesiástico como “testigos de concepto”.


“La prueba fundamental son las pericias médicas hechas a los niños y la entrevista en cámara Gesell realizada a uno de ellos”, explicó la Dra. González, quien refirió que una de las víctimas no pudo ser entrevistada debido a su delicado estado emocional. También serán citados “los psicólogos que trataron con los niños” porque “más allá de las huellas físicas, en este tipo de delitos quedan las huellas psicológicas”.


Además, “hay citados médicos y una bioquímica y biotecnóloga de Rosario que van a hablar de la enfermedad del Papiloma Humano (VPH)” y sus formas de contagio, etc. atento a que el caso surgió a partir de que “la nena había contraído el virus” y ése fue el disparador de la causa.

En libertad


Monzón llega a juicio 3 años y 8 meses después de haberse iniciado la causa, que por sus particularidades -un cura acusado por abusos- tuvo amplia repercusión en toda la provincia. En ese lapso, su defensa ha hecho numerosos intentos por obtener beneficios en cuanto a la restricción de su libertad. Desde un principio se le dictó la prisión preventiva domiciliaria por 60 días y con el correr de los meses logró la libertad con prohibición de acercamiento a las víctimas.


Monzón fue denunciado el 23 de diciembre de 2015 por la madre de una niña, ante el Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Familiar y Sexual de la Unidad Regional IX, cuando cumplía funciones en la parroquia María Madre de Dios de Reconquista.


Fue detenido el 19 de abril de 2016 y al día siguiente fue llevado a tribunales para audiencia imputativa, acusación que fue ampliada el 6 de julio de 2016 por hechos similares contra el varón.


Según consta en la carpeta judicial, “entre el jueves 26 y el viernes 27 de noviembre de 2015, el sacerdote abusó sexualmente de los dos niños. Si bien no hubo acceso carnal, las conductas fueron típicas, antijurídicas, culpables y encuadran dentro de lo que el Código Penal considera el delito de abuso sexual gravemente ultrajante”, explicó el fiscal Rodríguez, en aquella oportunidad; y reveló que “además, la niña sufrió un daño en su salud, ya que fue contagiada de una enfermedad de transmisión sexual, la que fue corroborada por los estudios médicos practicados”.

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August 6, 2019

Comenzó en Argentina juicio a sacerdotes por abuso sexual a niños sordos

SAN ISIDRO (ARGENTINA)
France 24 [Paris, France]

August 6, 2019

By Santiago Aristia

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Sin acceso a la prensa y con la necesaria traducción en lenguaje de señas para las y los testigos, comenzó en Mendoza el juicio por abusos sexuales cometidos en el Instituto Antonio Próvolo para niños hipoacúsicos contra dos curas y un jardinero. ‬ 

El juicio por los abusos sexuales cometidos contra cerca de 28 niños hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de Mendoza contará con un intérprete de señas para los testigos, víctimas y para el empleado acusado, quien también es sordomudo, según informó el Ministerio Público Fiscal, citado por la agencia estatal de noticias de Argentina, Télam.

El juicio oral tendrá en el banquillo de los acusados al sacerdote italiano Nicolás Corradi, de 83 años (en prisión domiciliaria), su par argentino Horacio Corbacho de 59 años, y un jardinero, Armando Gómez de 49 años (estos últimos dos ambos detenidos de forma preventiva). Los acusados enfrentan penas de prisión de hasta 20 años en algunos casos y hasta 50 en otros.

Los tres fueron llevados el lunes 5 de agosto ante la Justicia mendocina, acusados de abuso sexual agravado por el acceso carnal, abuso simple y corrupción de menores. Los casos se habrían extendido entre 2004 y 2016, mientras las víctimas eran menores de edad que estudiaban y dormían en los albergues del instituto.

El mayor escándalo por abusos eclesiásticos en la historia de Mendoza

Durante la primera jornada de juicio, cerca de una decena de personas se presentaron como querellantes para denunciar “abusos sexuales de manera sistemática”. No obstante, serán alrededor de 30 en total los que declararán durante esta semana.

La investigación comenzó en 2016 a partir de la denuncia de un exalumno, que actualmente tiene 19 años, del Instituto ubicado en la localidad mendocina de Luján de Cuyo, cerrado desde diciembre de ese año. El joven denunció haber sufrido abusos por parte de Corbacho cuando tenía solo 5 años.

La causa ya tiene como condenado al monaguillo Jorge Bordón, de 51 años, quien confesó en septiembre pasado, durante un juicio abreviado, que fue autor de 11 abusos y tendrá que cumplir diez años de prisión. También hay imputadas en este caso: dos monjas fueron detenidas con prisión domiciliaria por el encubrimiento de los abusos.

Las causas en torno a los abusos en el Instituto Próvolo son tres. La que comenzó esta semana, otra vinculada a Kosaka Kumiko, la monja acusada de haber participado en episodios de vejámenes y corrupción de menores en el instituto, y una tercera, que todavía no fue elevada a juicio, e involucra a la exdirectora de la institución y a otra monja.

El caso llega hasta Italia e involucra al papa Francisco

La causa llamó la atención internacional cuando se supo que Corradi se había enfrentado a acusaciones similares en el instituto Antonio Próvolo de Verona, Italia, y el papa Francisco había sido notificado de que el sacerdote italiano administraba un centro similar en Argentina. Un dato que pone en una incómoda posición al religioso, acusado ya en otros casos de encubrimiento.

Paola González, madre de una niña de 16 años que presuntamente fue abusada sexualmente en el instituto Próvolo, apunta directamente al papa: “dos años y medio después y hasta el día de hoy, él (papa Francisco) no ha pronunciado una sola palabra de apoyo a los sobrevivientes de Provolo, ni ha repudiado a ninguno de los miembros de la Iglesia que perpetraron tales abusos”.

Corradi se declaró inocente de cargos que incluyen abuso sexual agravado de menores y contacto sexual, mientras que Corbacho y Gómez, ambos argentinos, no prestaron todavía declaraciones. Se espera que el juicio dure más de un mes.

Cecilia, una de las madres víctimas, que se encontraba a las afueras del juzgado expresó a medios locales que, después dos años y medio y los obstáculos por parte del Vaticano, los padres tienen “la esperanza de que sea un juicio justo”.

Un protocolo para las víctimas de abuso eclesiástico

Dos días antes de que comenzara el juicio en Mendoza, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina publicó un protocolo de actuación para víctimas y sobrevivientes de abuso eclesiástico. Son 11 puntos con las recomendaciones que deben seguirse para preservar la integridad de quienes deciden denunciar en sede canónica.

El documento, basado en más de un centenar de relatos que son parte de las experiencias de quienes integran la propia red, describe las coincidencias en cuanto a la metodología utilizada por los abusadores -curas y monjas de la Iglesia Católica- para cometer los delitos y asegurar la impunidad de quien los comete.

Polémica ante una posible revictimización de los afectados

La segunda audiencia estuvo marcada por la espera de una resolución por parte del Tribunal. La defensa de los acusados solicitó que las presuntas víctimas declaren durante el juicio frente a ellos, a lo que se niegan tanto la querella como la fiscalía porque ya lo hicieron y consideran que implicaría condenar a los jóvenes a una especie de revictimización.

Los hechos de Mendoza se suman a la ola de casos que conforman una suerte de mapa mundial de abusos que durante décadas se mantuvieron ocultos y salieron a la luz en los últimos años.

Algo que para muchos hace particularmente perverso lo ocurrido en el Instituto Antonio Próvolo, no es solamente que las víctimas eran niños, sino que también eran discapacitados. Y a la ya difícil situación de relatar un abuso, se sumaban los propios obstáculos de su condición.

Con EFE, AP y Télam

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La Estafa Maestra, ¿un mito genial?

SALTA (ARGENTINA)
El Economista [Ciudad de México, Mexico]

August 6, 2019

By Alberto Aguirre

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Antes de comparecer ante el juzgador, para determinar el grado de su participación en la pandilla que organizó y gestionó la Estafa Maestra, Rosario Robles Berlanga ha decidido iniciar su defensa a través de una peculiar estrategia mediática, que buscaría presentarla como víctima de una “campaña sistemática de linchamiento y difamación”, orquestada por Animal Político y Reforma, entre otros informativos.

A la noticia del congelamiento de sus cuentas, la ex secretaria peñista reviró con una comunicación al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, en la que condena el manejo de su caso, pero reitera su confianza en las autoridades judiciales.

En su reconstrucción de los hechos, Robles Berlanga adelantó que el OIC acreditó que sus colaboradores no incurrieron en irregularidades. Y que “nunca hubo denuncia penal o petición de algún procedimiento administrativo en mi contra durante los seis años que fui integrante del gabinete en el gobierno federal”.

Tras de la exculpación del OIC, la exfuncionaria requirió a las secretarías de la Función Pública y de Hacienda que informaran sobre los procesos en su contra. “La SFP me respondió que después de hacer la investigación que la ley mandata encontró que la evolución de mi patrimonio era coherente con mis ingresos y la PGR que no había ninguna denuncia o carpeta de investigación en contra mía”, sentenció.

Lo cierto es que sólo por los seis convenios formados en la Sedesol, la Auditoría Superior de la Federación interpuso seis denuncias penales, entre el 2015 y el 2016, contra funcionarios de esa dependencia, siete universidades y el Sistema de Radio y Televisión de Hidalgo, por presunto desvío de recursos.

Robles se fue a la Sedatu y con ella, cuatro funcionarios, que nuevamente firmaron convenios con instituciones educativas que resultaron observados en las auditorías del órgano fiscalizador.

La Estafa Maestra comenzó en Sedesol y se extendió a Sedatu. Al final, involucró a 16 funcionarios que firmaron 28 convenios por 3,258 millones de pesos con universidades y organismos de comunicación entre el 2013 y el 2016 en ambas dependencias. El esquema se repitió, en todos los casos: las dependencias hicieron convenios con las instituciones públicas para brindar servicios diversos y éstas a su vez subcontrataron empresas que simularon cumplir con los encargos o de plano no los realizaron… y los recursos públicos se esfumaron.

Emilio Zebadúa —quien fungió como oficial mayor en Sedesol y Sedatu mientras Robles Berlanga fue titular de ambas secretarías— es el funcionario de más alto nivel que firmó los convenios investigados por la Auditoría Superior de la Federación y denunciados ante la Fiscalía General de la República.

Como oficial mayor de Desarrollo Social firmó los primeros convenios protocolarios con la Universidad Autónoma de Morelos —el 1 de marzo del 2013— y la Universidad Autónoma del Estado de México, cinco días después. Al amparo de ese marco normativo, la dependencia suscribió al menos seis convenios con ambas instituciones, para monitorear y evaluar la Cruzada Nacional contra el Hambre, la principal estrategia de combate a la pobreza en el sexenio peñista.

En la Cuenta Pública del 2013, la ASF probó que los servicios contratados no se cumplieron y acreditó una “simulación de operaciones”, por lo que interpuso seis denuncias penales, entre el 2015 y el 2017. El 1 de septiembre del 2015, Zebadúa fue designado oficial mayor de Sedatu. Allí, siete funcionarios —entre los cuales, tres dependían directamente de Robles y uno de Zebadúa— firmaron al menos 12 convenios con universidades y organismos de comunicación entre el 2015 y el 2016, que sumaron 1,024 millones de pesos, de acuerdo con la información de la Cuenta Pública de ambos años.

En julio del 2017 el entonces subsecretario, Enrique González Tiburcio, y Armando Saldaña, director de Ordenamiento Territorial, presentaron sendas denuncias por la falsificación de sus firmas, ante el OIC de Sedatu, en el presunto convenio marco y el convenio específico suscritos con la Universidad Politécnica Francisco I. Madero, de Hidalgo.

El titular del OIC de Sedatu era Miguel Ángel Vega García, quien en ese caso particular, dio vista a la extinta PGR, cuya fiscalía especializada en delitos cometidos por servidores públicos inició procedimientos contra ambos funcionarios. Actualmente funge como director general de Transparencia, Anticorrupción y Función Pública de la Contraloría General del gobierno de Veracruz. El OIC de Sedesol, mientras Robles Berlanga fue titular de esa dependencia, fue Mauricio Razo Sánchez. Y en Sedatu lo hicieron titular del OIC del FIFONAFE, antes de que la Función Pública ordenara su destitución.

Robles Berlanga y Zebadúa González, para el ministerio público, tuvieron una coparticipación delictuosa en esta trama.

EFECTOS SECUNDARIOS

¿RUPTURA? Los industriales han perdido la paciencia ante lo que consideran inoperancia y cerrazón del titular de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), José Reyes Novelo Baeza. Y es que literalmente les fue notificada que cualquier tipo de reunión o interlocución, sobre cualquier tema, quedó cancelada hasta nuevo aviso. ¿Será?

FELIGRESÍA. Un reportaje de la periodista bonaerense Miriam Lewin para el canal TN reveló un capítulo inédito en la historia de Joaquín, el Chapo, Guzmán: sus vínculos con el Instituto Religioso Clerical Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, agrupación surgida hace 25 años en la provincia de Salta, al amparo del padre Agustín Rosa Torino y la monja María Alicia Pacheco (conocida como la hermana Micaela) quienes hace tres años estuvieron sujetos a proceso penal, por denuncias por abusos sexuales contra religiosos y feligreses. Ya en el 2015, el Vaticano intervino a los Discípulos de San Juan Bautista, desplazó de la conducción del instituto a sus superiores, incluido Rosa, y abrió una investigación sobre los manejos financieros de la institución religiosa. Ahora se sabe que trasladaron grandes sumas de efectivo desde México hasta Argentina, camufladas en una imagen de la Virgen de Guadalupe para el Cártel de Sinaloa, que algunos “buenos benefactores” pedían a Rosa Torino y a otros miembros de la congregación que los bendijeran antes de los operativos importantes y que el famoso capo ofreció pagar la reparación del techo de un convento, calculada en 50,000 dólares, pero fue reaprehendido en el 2015.

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August 5, 2019

Caso Provolo: condenan a dos sacerdotes católicos a más de 40 años de prisión por abuso sexual a 25 menores en un internado para sordos en Argentina

(ARGENTINA)
BBC [London, England]

August 5, 2019

By Veronica Smink

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En uno de los casos más escabrosos que involucra a la Iglesia católica, dos sacerdotes que dirigían un internado para sordos en Argentina fueron condenados este lunes por abusar sexualmente de 25 niños y adolescentes que estaban a su cuidado.

El sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, el principal responsable del Instituto Antonio Provolo para Sordos en la provincia centro-occidental de Mendoza, fue sentenciado a 42 años de prisión.

Su segundo, el cura Horacio Corbacho, de 59 años, recibió una pena de 45 años de prisión.

En tanto, el jardinero del instituto, Armando Gómez, que fue juzgado junto con los religiosos, también fue condenado a 18 años de cárcel por abusar de dos menores.

Dos monjas que están detenidas, acusadas de haber sido partícipes necesarias en los abusos (una de ellas enfrenta cargos por presuntamente haber cometido abusos ella misma), serán juzgadas en un proceso separado.

Lo que hace especialmente desgarrador a lo ocurrido en el Instituto Provolo de Mendoza no es solamente que las víctimas eran chicos, incluyendo a pequeños de hasta 4 años.

También eran niños que, por su discapacidad, no podían comunicar lo que les estaba sucediendo. Y debido a que muchos venían de familias humildes, no tenían otra opción más que dormir en el instituto.

Pero hay un dato más que ahonda el horror y que le ha dado trascendencia internacional a este juicio.

El principal acusado, Nicola Corradi, ya había sido culpado de cometer abusos en la sede central del Instituto Provolo, en Verona, Italia, mucho tiempo antes de llegar a Argentina.

Esas denuncias, que tienen más de una década, llegaron incluso hasta las manos del propio papa Francisco. Sin embargo, el Vaticano no hizo nada, denuncian las víctimas.

Fueron las autoridades argentinas las que ordenaron el cierre del Instituto en la ciudad mendocina de Luján de Cuyo en 2016 y detuvieron a Corradi, a Corbacho, y a otros 12 sospechosos (entre ellos las monjas Kosaka Kumiko y Asunción Martínez).

La justicia argentina también investiga una serie de abusos cometidos en otro Instituto Provolo, el de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, que Corradi dirigió entre 1970 y 1997.

“Encubrimiento”

Tanto las víctimas italianas del Instituto Provolo como las de las dos sedes argentinas sostienen que la Iglesia católica sabía que Corradi era un pedófilo y no obstante lo pusieron a cargo de niñas y niños sordos en Argentina.

En 2017 el obispo de Verona, Guiseppe Zenti, se desligó de responsabilidades, afirmando que la curia no tenía poder sobre el Instituto Provolo porque es manejado por una congregación “autónoma”.

Esa congregación es la Compañía de María para la Educación de los Sordomudos o Sociedad de María, fundada en 1840 por el sacerdote italiano Antonio Provolo, que, según Zenti, depende directamente del Vaticano.

Hasta ahora la Santa Sede no ha hablado públicamente sobre el caso. BBC Mundo contactó a la oficina de prensa del Vaticano pero de momento no obtuvo respuesta.

Las primeras denuncias sobre lo que ocurría en el Instituto Provolo de Verona se dieron a conocer en 2009, gracias a una investigación de la revista italiana L’Espresso de Milán. 

Un grupo de 67 exalumnos revelaron los abusos a los que habían sido sometidos entre las décadas de 1950 y 1980 y acusaron al Vaticano de “encubrir” a los abusadores.

Si bien se denunciaron decenas de delitos, por el tiempo transcurrido la justicia no pudo intervenir. Sin embargo, las víctimas, agrupadas en una asociación, presentaron sus denuncias ante la Iglesia para que actuara.

Entre la veintena de sacerdotes acusados de haber cometido abusos estaban Corradi y otros dos curas que también se habían mudado a Argentina en los años 70: Eliseo Primati y Luigi Spinelli.

El primero, de 83 años, codirigió el Instituto de La Plata junto con Corradi, y también es requerido por la Justicia argentina por abusos presuntamente cometidos durante sus casi cuatro décadas allí.

Sin embargo, el prelado retornó a Italia a finales de 2017 (un año después de que estallara el escándalo en Mendoza) y está viviendo nuevamente en la sede central del Provolo en Verona, por lo que la Justicia argentina ha pedido su extradición.

El papa Francisco

El caso afecta de cerca al papa Francisco, el exarzorbispo de Buenos Aires que fue elegido cabeza de la Iglesia católica en 2013.

En 2014, la Asociación Sordos Antonio Provolo de Verona, que agrupa a las víctimas italianas, realizó un video donde dio a conocer el nombre de los presuntos abusadores de esa institución, incluyendo a los tres que para entoncesestaban ya en Argentina.

Y unos meses más tarde, uno de los miembros de la asociación, Giuseppe Consiglio, logró organizar un encuentro personal con Francisco y le entregó en mano una carta con la lista de los acusados.

Sin embargo, el papa argentino recién ordenó una investigación preliminar sobre las denuncias de abuso en el Instituto Provolo de Mendoza en 2017, un año después de que los sacerdotes fueran arrestados y ese internado fuera cerrado por las autoridades argentinas debido al gran número de testimonios sobre los horrores que estaban ocurriendo allí.

La investigación canónica continúa y, tras la condena de la justicia argentina los sacerdotes Corradi y Corbacho podrían recibir la pena máxima de la Iglesia: la excomulgación.

El caso había llegado hasta la Justicia gracias a la intervención de una legisladora mendocina, la senadoraDaniela García

Durante un acto público sobre derechos del niño, en noviembre de 2016, el presidente del Movimiento de Sordos de Mendoza le contó, con ayuda de un intérprete, lo que ocurría en el Provolo.

García alertó a la gobernación y al procurador, quien puso un fiscal a cargo de la investigación.

La Justicia entrevistó a decenas de presuntas víctimas -en muchos casos con la ayuda de intérpretes-, detuvo a 14 personas y ordenó el cierre del instituto. Los testimonios que se recogieron revelaron más de una década de abusos contra los menores.

Las autoridades mendocinas también empezaron a recibir testimonios de vejaciones ocurridas en la sede de La Plata del Instituto Provolo, lo que dio pie a la apertura de la segunda investigación allí.

Desgarrador

Las cosas que descubrieron los investigadores dan escalofríos.

El juez de la causa en La Plata constató que los abusos allí se cometían los sábados, porque era el “día en que disminuía el número de alumnos internados y solo quedaban los que no tenían familia“.

Yoel, uno de los chicos abusados en Mendoza, contó al diario local Los Andes que allí los abusos “siempre eran de noche” y que a los niños que dormían en el instituto se los obligaba a quitarse los audífonos para ir a dormir, para que no escucharan los gritos.

Tampoco se le permitía a los niños utilizar el lenguaje de señas, ya que el método de enseñanza desarrollado por Antonio Provolo busca sustituir la mímica por la palabra. Por ello, algunos de los niños más pequeños no podían comunicarse con sus padres.

Yoel también reveló que a los niños más grandes se los obligaba a abusar de los más pequeños, mientras sus cuidadores miraban.

Varias de las víctimas contaron que sus abusadores amenazaron con matar a sus madres si revelaban lo que estaba pasando.

Paola, la mamá de una exalumna abusada, dijo a Los Andes que Corradi “ataba de pies y manos” a su hija para abusar de ella.

Las historias de horror involucran también a Corbacho y a otros tres hombres que trabajaban en el Instituto: el jardinero Armando Gómez, un cuidador cuya identidad no se ha revelado porque es considerado inimputable y un empleado administrativo llamado Jorge Bordón.

Bordón, conocido como “el monaguillo”, confesó haber cometido 11 delitoscontra cinco víctimas y fue condenado a 10 años de prisión en 2018.

Los demás acusados siempre mantuvieron su inocencia y se negaron a hablar con la prensa.

El juicio que concluyó este lunes fue uno de tres causas que conforman el “Caso Provolo” de Mendoza.

La “monja mala”

La segunda causa involucra a Kumiko Kosaka, una monja nacida en Japón y criada en Argentina a la que muchos de los testigos destacaron por su crueldad.

Kosaka era llamada “la monja mala” porque se dice que azotaba a los niños, pero los crímenes de los que se le acusa van mucho más allá de la violencia física.

Tiene seis imputaciones como partícipe primaria en los abusos cometidos por los curas pedófilos. Y también se le acusa de haber abusado ella misma.

El abogado querellante Sergio Salinas, de la ONG Xumek, dijo al canal de noticias TN que Kosaka golpeaba a los niños “para ponerlos a prueba”. 

“Los golpeaba sistemáticamente y el más sumiso era entregado a los violadores. El que se rebelaba se salvaba de los abusos”, afirmó Salinas.

La monja, que cumple prisión domiciliaria después de haber pagado una millonaria fianza, asegura ser inocente y ha acusado a los intérpretes de los testigos de tergiversar sus dichos. Incluso publicó un video en el que pedía un “juicio justo” y en el que aseguraba que las pruebas en su contra son “falsas”.

Sin embargo, algunas de sus presuntas víctimas dieron detalles escabrosos de sus denuncias.

Una aseguró que Kosaka la “entregó” a Corbacho para que abusara de ella.

Y otra dijo que le colocó pañales para ocultar la sangre de sus heridas tras ser violada, cuando tenía años.

Una segunda monja, Asunción Martínez, será juzgada en una tercera causa, junto con exdirectoras y personal del Provolo de Mendoza.

En tanto, también se espera que llegue a juicio el caso por los abusos en el Provolo de La Plata, que involucra a Corradi, Primati y a un empleado administrativo.

*Esta nota se publicó originalmente el 5 de agosto de 2019 y ha sido actualizada con motivo de la condena a los acusados.

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Caso Provolo: condenan a dos sacerdotes católicos a más de 40 años de prisión por abuso sexual a 25 menores en un internado para sordos en Argentina

(ARGENTINA)
BBC [London, England]

August 5, 2019

By Veronica Smink

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En uno de los casos más escabrosos que involucra a la Iglesia católica, dos sacerdotes que dirigían un internado para sordos en Argentina fueron condenados este lunes por abusar sexualmente de 25 niños y adolescentes que estaban a su cuidado.

El sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, el principal responsable del Instituto Antonio Provolo para Sordos en la provincia centro-occidental de Mendoza, fue sentenciado a 42 años de prisión.

Su segundo, el cura Horacio Corbacho, de 59 años, recibió una pena de 45 años de prisión.

En tanto, el jardinero del instituto, Armando Gómez, que fue juzgado junto con los religiosos, también fue condenado a 18 años de cárcel por abusar de dos menores.

Dos monjas que están detenidas, acusadas de haber sido partícipes necesarias en los abusos (una de ellas enfrenta cargos por presuntamente haber cometido abusos ella misma), serán juzgadas en un proceso separado.

Lo que hace especialmente desgarrador a lo ocurrido en el Instituto Provolo de Mendoza no es solamente que las víctimas eran chicos, incluyendo a pequeños de hasta 4 años.

También eran niños que, por su discapacidad, no podían comunicar lo que les estaba sucediendo. Y debido a que muchos venían de familias humildes, no tenían otra opción más que dormir en el instituto.

Pero hay un dato más que ahonda el horror y que le ha dado trascendencia internacional a este juicio.

El principal acusado, Nicola Corradi, ya había sido culpado de cometer abusos en la sede central del Instituto Provolo, en Verona, Italia, mucho tiempo antes de llegar a Argentina.

Esas denuncias, que tienen más de una década, llegaron incluso hasta las manos del propio papa Francisco. Sin embargo, el Vaticano no hizo nada, denuncian las víctimas.

Fueron las autoridades argentinas las que ordenaron el cierre del Instituto en la ciudad mendocina de Luján de Cuyo en 2016 y detuvieron a Corradi, a Corbacho, y a otros 12 sospechosos (entre ellos las monjas Kosaka Kumiko y Asunción Martínez).

La justicia argentina también investiga una serie de abusos cometidos en otro Instituto Provolo, el de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, que Corradi dirigió entre 1970 y 1997.

“Encubrimiento”

Tanto las víctimas italianas del Instituto Provolo como las de las dos sedes argentinas sostienen que la Iglesia católica sabía que Corradi era un pedófilo y no obstante lo pusieron a cargo de niñas y niños sordos en Argentina.

En 2017 el obispo de Verona, Guiseppe Zenti, se desligó de responsabilidades, afirmando que la curia no tenía poder sobre el Instituto Provolo porque es manejado por una congregación “autónoma”.

Esa congregación es la Compañía de María para la Educación de los Sordomudos o Sociedad de María, fundada en 1840 por el sacerdote italiano Antonio Provolo, que, según Zenti, depende directamente del Vaticano.

Hasta ahora la Santa Sede no ha hablado públicamente sobre el caso. BBC Mundo contactó a la oficina de prensa del Vaticano pero de momento no obtuvo respuesta.

Las primeras denuncias sobre lo que ocurría en el Instituto Provolo de Verona se dieron a conocer en 2009, gracias a una investigación de la revista italiana L’Espresso de Milán. 

Un grupo de 67 exalumnos revelaron los abusos a los que habían sido sometidos entre las décadas de 1950 y 1980 y acusaron al Vaticano de “encubrir” a los abusadores.

Si bien se denunciaron decenas de delitos, por el tiempo transcurrido la justicia no pudo intervenir. Sin embargo, las víctimas, agrupadas en una asociación, presentaron sus denuncias ante la Iglesia para que actuara.

Entre la veintena de sacerdotes acusados de haber cometido abusos estaban Corradi y otros dos curas que también se habían mudado a Argentina en los años 70: Eliseo Primati y Luigi Spinelli.

El primero, de 83 años, codirigió el Instituto de La Plata junto con Corradi, y también es requerido por la Justicia argentina por abusos presuntamente cometidos durante sus casi cuatro décadas allí.

Sin embargo, el prelado retornó a Italia a finales de 2017 (un año después de que estallara el escándalo en Mendoza) y está viviendo nuevamente en la sede central del Provolo en Verona, por lo que la Justicia argentina ha pedido su extradición.

El papa Francisco

El caso afecta de cerca al papa Francisco, el exarzorbispo de Buenos Aires que fue elegido cabeza de la Iglesia católica en 2013.

En 2014, la Asociación Sordos Antonio Provolo de Verona, que agrupa a las víctimas italianas, realizó un video donde dio a conocer el nombre de los presuntos abusadores de esa institución, incluyendo a los tres que para entoncesestaban ya en Argentina.

Y unos meses más tarde, uno de los miembros de la asociación, Giuseppe Consiglio, logró organizar un encuentro personal con Francisco y le entregó en mano una carta con la lista de los acusados.

Sin embargo, el papa argentino recién ordenó una investigación preliminar sobre las denuncias de abuso en el Instituto Provolo de Mendoza en 2017, un año después de que los sacerdotes fueran arrestados y ese internado fuera cerrado por las autoridades argentinas debido al gran número de testimonios sobre los horrores que estaban ocurriendo allí.

La investigación canónica continúa y, tras la condena de la justicia argentina los sacerdotes Corradi y Corbacho podrían recibir la pena máxima de la Iglesia: la excomulgación.

El caso había llegado hasta la Justicia gracias a la intervención de una legisladora mendocina, la senadoraDaniela García

Durante un acto público sobre derechos del niño, en noviembre de 2016, el presidente del Movimiento de Sordos de Mendoza le contó, con ayuda de un intérprete, lo que ocurría en el Provolo.

García alertó a la gobernación y al procurador, quien puso un fiscal a cargo de la investigación.

La Justicia entrevistó a decenas de presuntas víctimas -en muchos casos con la ayuda de intérpretes-, detuvo a 14 personas y ordenó el cierre del instituto. Los testimonios que se recogieron revelaron más de una década de abusos contra los menores.

Las autoridades mendocinas también empezaron a recibir testimonios de vejaciones ocurridas en la sede de La Plata del Instituto Provolo, lo que dio pie a la apertura de la segunda investigación allí.

Desgarrador

Las cosas que descubrieron los investigadores dan escalofríos.

El juez de la causa en La Plata constató que los abusos allí se cometían los sábados, porque era el “día en que disminuía el número de alumnos internados y solo quedaban los que no tenían familia“.

Yoel, uno de los chicos abusados en Mendoza, contó al diario local Los Andes que allí los abusos “siempre eran de noche” y que a los niños que dormían en el instituto se los obligaba a quitarse los audífonos para ir a dormir, para que no escucharan los gritos.

Tampoco se le permitía a los niños utilizar el lenguaje de señas, ya que el método de enseñanza desarrollado por Antonio Provolo busca sustituir la mímica por la palabra. Por ello, algunos de los niños más pequeños no podían comunicarse con sus padres.

Yoel también reveló que a los niños más grandes se los obligaba a abusar de los más pequeños, mientras sus cuidadores miraban.

Varias de las víctimas contaron que sus abusadores amenazaron con matar a sus madres si revelaban lo que estaba pasando.

Paola, la mamá de una exalumna abusada, dijo a Los Andes que Corradi “ataba de pies y manos” a su hija para abusar de ella.

Las historias de horror involucran también a Corbacho y a otros tres hombres que trabajaban en el Instituto: el jardinero Armando Gómez, un cuidador cuya identidad no se ha revelado porque es considerado inimputable y un empleado administrativo llamado Jorge Bordón.

Bordón, conocido como “el monaguillo”, confesó haber cometido 11 delitoscontra cinco víctimas y fue condenado a 10 años de prisión en 2018.

Los demás acusados siempre mantuvieron su inocencia y se negaron a hablar con la prensa.

El juicio que concluyó este lunes fue uno de tres causas que conforman el “Caso Provolo” de Mendoza.

La “monja mala”

La segunda causa involucra a Kumiko Kosaka, una monja nacida en Japón y criada en Argentina a la que muchos de los testigos destacaron por su crueldad.

Kosaka era llamada “la monja mala” porque se dice que azotaba a los niños, pero los crímenes de los que se le acusa van mucho más allá de la violencia física.

Tiene seis imputaciones como partícipe primaria en los abusos cometidos por los curas pedófilos. Y también se le acusa de haber abusado ella misma.

El abogado querellante Sergio Salinas, de la ONG Xumek, dijo al canal de noticias TN que Kosaka golpeaba a los niños “para ponerlos a prueba”. 

“Los golpeaba sistemáticamente y el más sumiso era entregado a los violadores. El que se rebelaba se salvaba de los abusos”, afirmó Salinas.

La monja, que cumple prisión domiciliaria después de haber pagado una millonaria fianza, asegura ser inocente y ha acusado a los intérpretes de los testigos de tergiversar sus dichos. Incluso publicó un video en el que pedía un “juicio justo” y en el que aseguraba que las pruebas en su contra son “falsas”.

Sin embargo, algunas de sus presuntas víctimas dieron detalles escabrosos de sus denuncias.

Una aseguró que Kosaka la “entregó” a Corbacho para que abusara de ella.

Y otra dijo que le colocó pañales para ocultar la sangre de sus heridas tras ser violada, cuando tenía años.

Una segunda monja, Asunción Martínez, será juzgada en una tercera causa, junto con exdirectoras y personal del Provolo de Mendoza.

En tanto, también se espera que llegue a juicio el caso por los abusos en el Provolo de La Plata, que involucra a Corradi, Primati y a un empleado administrativo.

*Esta nota se publicó originalmente el 5 de agosto de 2019 y ha sido actualizada con motivo de la condena a los acusados.

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July 31, 2019

Un sacerdote condenado a 11 años por el abuso de una adolescente apelará su sentencia

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
Clarín [Buenos Aires, Argentina]

July 31, 2019

By REDACCIÓN CLARÍN

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La chica tenía 13 años cuando el cura Cristian Vázquez la atacó sexualmente en tres oportunidades. La defensa repetirá su pedido de nulidad para el fallo dictado en junio.

En el que constituyó el primer caso en la provincia de un juicio oral por delitos sexuales aplicado a un religioso, el sacerdote Cristian Vázquez fue condenado en junio a 11 años de prisión por el abuso de una adolescente de 13 añosen la ciudad fueguina de Río Grande. La pena fue definida por el Tribunal en lo Criminal del distrito. 

Ahora, su defensa confirmó que el párroco apelará ese dictamen condenatorio por considerarlo arbitrario, al tiempo que van a reiterar el planteo de nulidad.

Javier Da Fonseca, abogado de Vázquez, adelantó que en las próximas horas presentará un recurso de casación que tramitará directamente ante el Superior Tribunal de Justicia de la provincia. 

Da Fonseca cuestiona la presunta arbitrariedad con que los jueces valoraron las pruebas del caso, y volverá a mencionar planteos de nulidad ya realizados durante el juicio.

Vázquez, de 39 años, quedó detenido desde el veredictoporque los magistrados consideraron que no tiene arraigo en Río Grande, ni domicilio fijo, trabajo o familiares, lo que en virtud de la pena conlleva un riesgo procesal y para la víctima, explicó el abogado de la querella, Francisco Ibarra, que representa a la joven abusada y a su familia. 

El sacerdote fue hallado autor material y penalmente responsable de los delitos de abuso sexual simple (en dos oportunidades) y abuso sexual con acceso carnal (en una ocasión), en todos los casos agravado por su condición de religioso.

La víctima era una asidua concurrente a la iglesia junto a su familia, realizaba tareas como monaguillo y “todo el grupo familiar formaba parte del círculo íntimo del cura, ya que tanto la joven como su hermana limpiaban su departamento a cambio de un salario, e incluso celebraron juntos una Navidad“, según los requerimientos fiscales para llegar al juicio.

“De acuerdo a lo probado, el cura aprovechó las circunstancias para acercarse a la joven y abusar de ella en tres oportunidades: dentro de un automóvil, en la casa de la menor y en su propio domicilio. Este fue el más grave de los episodios porque incluyó el acceso carnal”, tal lo resumió Ibarra.

Si bien los abusos sucedieron en 2013, recién fueron denunciados por la madre de la víctima en 2016, cuando su hija (que hoy tiene 18 años) pudo contar por primera vez lo sucedido. 

Poco después de la denuncia el sacerdote fue separado del cargo por el obispado de Río Gallegos (Santa Cruz), como consecuencia de un proceso de la justicia canónica. 

Con información de Télam

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July 10, 2019

Aparecen nuevas víctimas de Eduardo Lorenzo, el exconfesor de Julio Grassi

LA PLATA (ARGENTINA)
TN Todo Noticias [Buenos Aires, Argentina]

July 10, 2019

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Dos personas declararon con reserva de identidad en la causa que se le inició al excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense. Lo señalan como responsable de abusos sexuales contra menores en campamentos y en dos parroquias de La Plata. El caso fue revelado por TN.com.ar.

Después de que en marzo pasado TN.com.ar diera a conocer la denuncia en la justicia canónica y penal de abuso sexual reiterado por parte de un joven contra Eduardo Lorenzo, el excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense y confesor de Julio César Grassi, el sacerdote condenado por el mismo delito, dos nuevas víctimas se acercaron a la fiscalía. Así lo informó el abogado querellante Juan Pablo Gallego a este sitio.

El confesor del cura Grassi y capellán del Servicio Penitenciario fue acusado de abuso sexual

El profesional, que intervino en la causa del fundador de Felices los Niños, declaró a este medio que los nuevos testimonios “terminan de describirnos un modus operandi bien definido, un patrón que se repite a la hora de elegir a sus víctimas. Y además, vienen a confirmar otras declaraciones, según las cuales, la vida de Lorenzo era más parecida a Sodoma y Gomorra que a la de un consagrado”.

Un joven que resguarda su identidad con el nombre de León, ahora de 26 años, fue sometido sexualmente y utilizado como carnada para atraer a otros chicos que el cura invitaba a su casa parroquial en la iglesia de Gonnet. “Siempre había alcohol. Nos controlaba, sabía nuestros horarios, teníamos que ir todos los días. Hablaba siempre de sexo, del tamaño de los penescomparado con el modelo de los autos. Nos pedía que los mostrásemos. También trajo una mesa de ping pong y organizaba campeonatos para atraer más chicos”, explica León. “Se excitaba, se ponía agresivo. Te pellizcaba, te pinchaba con un tenedor, te tiraba al piso y se tiraba encima, y nos incitaba a que hiciéramos lo mismo”, continúa. 

Los dos nuevos denunciantes revelan que las prácticas del cura Lorenzo se desarrollaban durante campamentos organizados, entre 1990 y 1995, cuando era párroco de la iglesia San Benito de Olmos y entre los años 1999 y 2001 cuando cumplía la misma función en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes. Ambos declarantes decidieron acercarse a la justicia después de ver la imagen de Lorenzo en medios de comunicación y hacen reserva de su identidad. 

El abogado Juan Pablo Gallego, representante de la primera de las víctimas, revela que cada vez que una persona decide acusar a Lorenzo, recibe llamados intimidatorios. “Les ofrecen cosas a cambio de retractarse”, señala. “El arzobispo de La Plata, Victor Fernández tiene que apartarlo porque está tratando de bloquear la investigación. El 24 de marzo pasado se fotografió dando misa a su lado, en un intento de legitimarlo. Quieren tapar el cielo con las manos, pero eso es totalmente imposible”.

Lorenzo fue reemplazado por el Servicio Penitenciario en su cargo de capellán días después de que se hiciera pública la denuncia. Sin embargo, continúa realizando tareas y cobrando un sueldo a la espera de que le llegue la edad de la jubilación. Esto es especialmente preocupante porque, según el testimonio de León, el cura se jactaba de que gracias a su trabajo en las prisiones “tenía contacto con los peores asesinos” y así amedrentaba a sus posibles acusadores. 

Gallego no descarta sin embargo que se acerquen más afectados por los abusos del sacerdote en las próximas horas.

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July 4, 2019

El Arzobispado de Salta pide perdón a las víctimas y saca un protocolo para actuar en casos de abuso

SALTA (ARGENTINA)
Télam Agencia Nacional de Noticias  [Buenos Aires, Argentina]

July 4, 2019

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Mario Antonio Cargnello además reiteró que la justicia canónica debe ajustarse a la civil y anunció la decisión de entregar información surgida de las investigaciones internas de la Iglesia.

El Arzobispado de Salta difundió hoy un protocolo de actuación ante denuncias de abuso sexual por parte de sacerdotes, en el que además pide perdón a las víctimas, reitera que la justicia canónica debe ajustarse a la civil y anuncia la decisión de entregar información surgida de las investigaciones internas de la Iglesia.

“Los clérigos de la Iglesia Católica son también ciudadanos de este país y por lo tanto han de cumplir la ley como cualquier otro. No debe haber para ellos excepciones pues no están por encima de nadie”, dice el texto titulado “Las víctimas son los primero” y que lleva la firma del arzobispo Mario Antonio Cargnello.

El protocolo comienza con un pedido de perdón a las víctimas: “Si en el pasado no hemos sabido transmitir a la sociedad en su conjunto y al entero Pueblo de Dios nuestra voluntad de acompañar a las víctimas de abusos sexuales perpetrados por ministros de la Iglesia y de cooperar con la Justicia Penal, queremos seguir dando pasos en el compromiso irrestricto de atención a las víctimas (los primeros damnificados por los hechos aberrantes que han sufrido) y de mayor transparencia en nuestra colaboración con la mencionada Justicia. Por esas negligencias pedimos perdón”.

Salta es una de las provincias con más casos de religiosos denunciados, entre ellos, el ex obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, quien por orden del papa Francisco fue trasladado al Vaticano.

Además de Zanchetta, están siendo investigados José Carlos Aguilera, Emilio Lamas, Agustín Rosas, Nicolás Parma, Néstor Aramayo y Abel Balbi.

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June 27, 2019

Un cura condenado por abuso sexual en Tierra del Fuego

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
Página/12 [Buenos Aires, Argentina]

June 27, 2019

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Fue el primer juicio por abuso sexual a un religioso en Tierra del Fuego. El Tribunal de Juicio de Río Grande que lo condenó ordenó su inmediata detención.

El cura Cristian Vázquez, de 39 años, fue condenado por el Tribunal de Juicio de Río Grande, Tierra del Fuego, de abusar sexualmente en al menos tres ocasiones de una joven que tenía 13 años en 2013, cuando sucedieron los hechos denunciados. El tribunal, además, ordenó la inmediata detención del sacerdote. Se trata del primer juicio por abuso sexual a un religioso en Tierra del Fuego.

Hace diez días, en la audiencia de alegatos, la fiscal Laura Urquiza consideró acreditado que Vázquez era culpable de abusos cometidos contra la chica, que ahora tiene 18 años, y solicitó una condena de 11 años de prisión. El cura, señaló, “tocó a la menor en sus partes íntimas, aprovechándose de la inmadurez sexual de la víctima y sin su consentimiento”, en dos ocasiones, mientras que en una oportunidad “concretó el abuso con acceso carnal” haciendo uso de “amenazas y violencia física”. Por eso, había advertido, Vázquez debía ser condenado por los delitos de “abuso sexual simple” (dos hechos) y “abuso sexual con acceso carnal” (un hecho) en todos los casos “agravado” por su condición de religioso.

Por su parte, el abogado Francisco Ibarra, que representó a la víctima, había solicitado una condena de 16 años de cárcel, tras considerar que las pruebas eran “muy sólidas” y brindaban “gran verosimilitud y credibilidad al propio testimonio de la víctima”.

En tanto, el defensor de Vázquez, Javier Da Fonseca, había pedido la absolución por “falta de pruebas”. En su alegato, aseguró que su defendido era juzgado porque “la nueva corriente feminista genera distorsiones en el paradigma judicial” y “ante la ley, los hombres están en desigualdad frente a las mujeres”.

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June 26, 2019

Tierra del Fuego: condenan a un sacerdote a 11 años de prisión por abuso sexual

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
La Nación [Argentina]

June 26, 2019

By Federico Acosta Rainis

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El sacerdote Cristian Abel Vázquez fue condenado esta tarde a 11 años de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal de Río Grande , en Tierra del Fuego. Fue declarado culpable de haber abusado sexualmente de una menor de 13 años en tres ocasiones, entre diciembre de 2012 y enero de 2013. Es el primer miembro de la Iglesia condenado por delitos sexuales en esa provincia patagónica.

Vázquez, que durante todo el desarrollo de la causa estuvo en libertad, quedó inmediatamente detenido, culpable de abuso sexual simple en dos hechos, en concurso real con abuso sexual agravado por acceso carnal, todos ellos agravados por tratarse de un ministro de culto de la Iglesia, según el veredicto del tribunal compuesto por los jueces Daniel Ernesto Borrone, Juan José Varela y Eduardo López. El cura es uno de los 63 incluidos en la investigación de LA NACION sobre sacerdotes y religiosos acusados de abuso sexual.

Una pena de 11 años de prisión es lo que había pedido la fiscal Laura Urquiza, mientras que la querella a cargo del abogado Francisco Ibarra había solicitado 16 años. Al momento de decir sus últimas palabras antes de escuchar el veredicto, el eclesiástico, de 39 años, insistió una vez más en su inocencia.

El caso

Ordenado sacerdote en 2010, a fines de 2012 Vázquez era párroco de la parroquia Virgen del Carmen de Río Grande y mantenía una relación sentimental con la madre de la víctima, por lo que solía frecuentarla. Tal como comprobó la Justicia, los tres abusos ocurrieron en el vehículo del cura, en la casa de la menor mientras estaban solos y en la propia vivienda del sacerdote, en este último caso con acceso carnal.

Según explicó a este medio Ibarra, los allegados de la menor notaron cambios en su comportamiento, pero no sabían lo que ocurría: “Ella se retrajo y se alejó de su familia. Y cuando llegaba de visita Vázquez, se recluía en la habitación, se escapaba y no quería estar cerca”. Poco después, el cura se fue de Tierra del Fuego, radicándose en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz.

Pero todo salió a la luz tres años más tarde, en 2016, cuando regresó a Río Grande para celebrar una misa: al volver a verlo en la iglesia, la adolescente entró en shock, tuvo una fuerte recaída y días después intentó quitarse la vida ingiriendo pastillas, relató Ibarra. Y fue durante el acompañamiento psicológico que recibió tras ese episodio cuando finalmente pudo contar los abusos que había sufrido años atrás. Con esa información, en noviembre de ese mismo año, la madre hizo la denuncia ante la Justicia.

Durante el desarrollo de la causa, la menor dio su testimonio en dos oportunidades en Cámara Gesell y fue evaluada por peritos psicólogos “que consideraron que su testimonio era válido, que no había ningún tipo de fabulación, y no había ningún otro motivo o circunstancia de enojo personal como para denunciar” a Vázquez, según señaló la fiscal Urquiza a LA NACION.

Aunque la joven ya tiene 18 años, la querella solicitó que no tuviera que volver a prestar declaratoria durante el juicio y, entre otras pruebas, presentó testigos que declararon que la menor les había contado los abusos sufridos, mensajes de textos con insinuaciones del sacerdote, y una carta que Vázquez le había escrito pidiendo perdón antes de mudarse a Santa Cruz.

La causa canónica

Al hacerse pública la denuncia en 2016, la Iglesia también comenzó una investigación. En aquella oportunidad, el entonces obispo de Río Gallegos –la diócesis a cuya jurisdicción corresponde Tierra del Fuego-, monseñor Miguel Ángel D’Annibale, convocó a Vázquez de vuelta a Río Grande, lo apartó del servicio e impulsó un juicio canónico, que se desarrolla al margen de la justicia penal y cuya pena máxima consiste en la expulsión de la Iglesia.

Dicho proceso aún se encuentra abierto y todavía no tiene sentencia.

Por: Federico Acosta Rainis

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Condenaron a 11 años de prisión a un sacerdote por abusar a una adolescente de 13 años

RIO GALLEGOS (ARGENTINA)
Infobae [Buenos Aires, Argentina]

June 26, 2019

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Cristian Vázques es un cura de la ciudad fueguina de Río Grande. Luego de la lectura de su sentencia se ordenó su inmediata detención

Cristian Vázquez, sacerdote de la ciudad de Río Grande, fue condenado este miércoles a 11 años de prisión por el abuso sexual de una adolescente de 13 años. Es el primer juicio oral de Tierra del Fuego a un religioso por este tipo de delito.

El Tribunal de Juicio en lo Criminal de Río Grande ordenó, además, la inmediata detención de Vázquez, que había llegado en libertad a su juzgamiento.

El veredicto de los jueces Ernesto Borrone, Juan José Varela y Eduardo López halló a Vázquez “autor material y penalmente responsable” de los delitos de “abuso sexual simple” (dos hechos) y “abuso sexual con acceso carnal” (un hecho) en todos los casos “agravado” por su condición de religioso.

Según consta en la causa, la víctima “frecuentaba asiduamente la iglesia junto a su familia” y realizaba “tareas como monaguillo”. Además, “todo el grupo familiar formaba parte del círculo íntimo del cura porque tanto la joven como su hermana limpiaban el departamento del religioso y a cambio recibían un salario e incluso celebraron juntos una Navidad”.

Parroquia Virgen del Carmen en la ciudad fueguina de Río Grande donde Vásquez ejercía su sacerdocio

En ese contexto, el sacerdote aprovechó las circunstancias para acercarse a la joven y abusar de ella en tres oportunidades: dentro de un automóvil, en la casa de la adolescente y en su domicilio. “Este último fue el más grave porque incluyó el acceso carnal”, explicó el abogado querellante, Francisco Ibarra. Los hechos tuvieron lugar en 2013, cuando Vázquez se encontraba a cargo de la parroquia Virgen del Carmen.

De acuerdo a la acusación de la fiscal Laura Urquiza, en dos ocasiones el sacerdote “tocó a la menor en sus partes íntimas, aprovechándose de su inmadurez sexual y sin su consentimiento” En el otro caso, indicó, “concretó el abuso con acceso carnal”, valiéndose de “amenazas y violencia física”.

Los hechos fueron denunciados por la madre de la víctima en 2016, cuando su hija (que en la actualidad tiene 18 años) pudo contar por primera vez lo que le había sucedido.

Durante el juicio, los jueces decidieron no volver a convocar a la joven para no revictimizarla y, luego de someterla a una pericia psicológica, resolvieron reproducir su declaración prestada en la etapa de instrucción y filmada en Cámara Gesell.

El sacerdote siempre se proclamó inocente y negó los abusos, tanto en su indagatoria como en la jornada de este miércoles al decir sus últimas palabras antes del veredicto.

El sacerdote había sido separado del cargo desde poco después de la denuncia por el obispado de Río Gallegos, en Santa Cruz, a raíz de un proceso de la justicia canónica, llegó al juicio en libertad.

Sin embargo, el tribunal aceptó este miércoles una solicitud de detención planteada por la querella, basada en que “el acusado no tiene arraigo en Río Grande, ni domicilio fijo, ni trabajo, ni familiares, lo que en virtud de la pena conlleva un riesgo procesal y un riesgo para la víctima”, explicó el abogado querellante, quien dijo estar “conforme” con la sentencia.

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June 14, 2019

Aclaración de monseñor Miguel Ángel Santurio

SAN LUIS (ARGENTINA)
La Nación [Argentina]

June 14, 2019

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El que suscribe esta nota es Monseñor Miguel Ángel Santurio, obispo Eparca de la Eparquia Católica Ortodoxa de Los sagrados Corazones de La Venerable Orden de San Andrés, de la República Argentina.

Durante casi 22 años fui sacerdote párroco de tres parroquias de la Iglesia Católica Apostólica Romana. En el año 1993 conocí la Renovación Carismática Católica. Años después, recibí un Bautismo en el Espíritu Santo y empecé a ejercer el ministerio sacerdotal de liberación y sanidad. En la parroquia Inmaculado Corazón de María de San Luis llegué a congregar más de 15.000 personas por mes. Daba 14.000 comuniones mensuales en las misas carismáticas y hacia atenciones personalizadas por más de diez horas diarias. Todo esto hizo que mi ministerio sacerdotal fuera sumamente popular. Lamentablemente, mi popularidad y sobre todo el gran número de testimonios de sanaciones milagrosas, hizo que el obispo de ese entonces en San Luis, monseñor Jorge Luis Lona, se llenara de envidia y odio hacia mi persona.

A lo largo de las semanas, meses y años me hostigo y maltrató verbalmente y con sanciones, argumentando (a pesar de pruebas con estudios médicos de verdaderas sanaciones milagrosas que le entregue en el obispado) que Dios no curaba en ninguna Iglesia y que los milagros eran falsos. Por este motivo al final del año 2007 emigre de San Luis a Misiones.

En la ciudad de Posadas desarrollé mi ministerio carismático de liberación y sanidad, congregando cada semana más de 6000 personas en misas. Obtuve cientos de testimonios de fieles sanados milagrosamente por el poder de Espíritu Santo. También formé una congregación religiosa carismática.

Antes del año, a causa de las envidias, maltratos y odios de los sacerdotes y obispo, emigré a Puerto Iguazú. En febrero de 2009 el obispo de allí me expulsó de su diócesis basándose en falsas denuncias contra de la moral. Sin pruebas, con solo testimonios contradictorios y sin fundamentos, me envió a San Luis. A partir del 2009 el obispo Lona, sin pruebas y sin tener condena en la justicia civil, organizó en Córdoba un juicio canónico en mi contra.

Dicho juicio se basó en puras mentiras, dejando de lado el testimonio verdadero de cientos de fieles que querían testimoniar la verdad sobre mi caso, pero no fueron recibidos.

En el año 2012 el juicio canónico, sin pruebas y estando limpio en la justicia civil, (que había ya realizado una severa investigación, dejando en claro mi inocencia), me condenó, sin ninguna misericordia, a la pena máxima. Nunca fui formalmente notificado del fallo del juicio canónico.

Por gracia de Dios el arzobispo de la Iglesia Ortodoxa de la Venerable Orden de San Andrés me recibió a mediados del año 2012. El 15 de abril de 2016 fui consagrado obispo de la Eparquia Católica Ortodoxa de los Sagrados Corazones de la Venerable Orden de San Andrés. Soy obispo carismático para el bien de muchos hermanos. Hace tres años contraje matrimonio y soy papá a los 56 años de una niña de solo 2 años.

Le doy gracias a Dios porque me dio las fuerzas para seguir adelante a pesar de las calumnias y persecuciones de la Iglesia Católica Romana. También recibí la gracia del perdón a todos aquellos que me hicieron daño.

Los obispos y sacerdotes de nuestras 11 comunidades somos personas sencillas, servidores de Dios. No se nos prohíbe tener nuestra propia familia, quedando libres de toda acusación en contra de la moral.LA NACION

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Increparon a Eliseo Primati, el cura abusador refugiado por la Iglesia Católica

LA PLATA (ARGENTINA)
Pulso Noticias [Buenos Aires, Argentina]

June 14, 2019

By REDACCIÓN PULSO

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El sacerdote que tiene orden de arresto por abuso sexual agravado en la causa del Instituto Próvolo de nuestra ciudad, se pasea por las calles de Verona (Italia). Fue descubierto en la salida de una misa 

El 23 de abril, el juez de Garantías de La Plata Jorge Moya Pasinello realizó el pedido de extradición y firmó la orden de arresto del cura italiano de 83 años Eliseo Primati, imputado por los delitos de “abuso sexual simple agravado por su condición de culto religioso, en tres hechos al menos; exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada” en el Instituto Próvolo de La Plata.

Sin embargo, Primati camina tranquilamente por las calles europeas, asiste a la misa y se refugia  la sede del Instituto Próvolo de Verona. Al salir de la iglesia Santa Teresa degli Scalzi, fue sorprendido por un periodista del diario L’Espresso: “Don Pirmati, ¿usted sabe que hay una solicitud de arresto en su contra en Argentina? ¿Tiene la intención de presentarse?”.

A lo que le contestó, de manera muy nervioso y queriendo tapar el lente de la cámara: “Permiso, voy para mi casa. ¿Quién es usted? No haga estupideces”.

“Quiero saber si usted tiene la intención de responder, ya que hay un pedido de detención… un pedido de arresto para usted por abusos sexuales a menores, corrupción de menores, de parte del poder judicial de argentina”, contestó el periodista.

Caminaron esos 500 metros que separa la iglesia con la sede del Instituto Próvolo de Verona, donde se encuentra refugiado desde 2017. ¿Qué tiene para decir de esto?, insistió el periodista. “No sé nada de estas cosas. No tengo nada que ver con eso. Soy un hombre cualquiera de la calle”repetió una y otra vez Primati.

¿Entonces no es Eliseo Primati?, repreguntó el reportero pero sobrevoló el silencio. “Hay testimonios de argentinos que lo acusan. ¿Por qué no nos dice su versión sobre eso? ¿Cómo era la vida en el instituto de La Plata?”, instó. El cura continuó sin hacerse cargo de su condena: “No sé nada, no sé nada”, y cruzó de vereda e ingresó al Instituto Próvolo.

Cabe mencionar que en septiembre de 2018 se realizaron allanamientos en el marco de la investigación de una red de pedofilia en el Instituto Próvolo de La Plata, ubicado en calle 47 y 25, el cual tiene como objetivo la educación gratuita de niños sordos. También está siendo investigada la sede de Mendoza.

En el marco de la investigación que instruye la fiscal penal platense Cecilia Corfield, el juez Moya Pasinello ordenó la detención también de los curas Nicolás Corradi y Horacio Corbacho –ambos ya detenidos en Mendoza, por la causa del Próvolo de esa provincia-; y la de un empleado del instituto, quien fue aprehendido en Misiones. Sólo resta esperar la extradición de Primati sin que siga encubierto por las máximas autoridades eclesiásticas.

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June 13, 2019

Tras 44 años denunció abuso de un sacerdote: lanzó campaña para que no prescriba

LA PLATA (ARGENTINA)
Diario El Ciudadano [Rosario, Santa Fe, Argentina]

June 13, 2019

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Benedetti, quien se reconoce como sobreviviente de abuso sexual eclesiástico, está peleando para reabrir una de las tres causas en las que Giménez fue denunciado

Un hombre que luego de 44 años pudo denunciar por abuso sexual a un sacerdote inició una campaña en Change.org, para que se declaren imprescriptibles las diferentes modalidades de pedofilia y la acción penal se extinga sólo en caso de la muerte del imputado

El petitorio fue iniciado por Ricardo Raúl Benedetti, uno los denunciantes del cura platense Héctor Ricardo Giménez, reunió casi 4.000 firmas en sólo dos semanas y se suma a la campaña que tres meses atrás lanzó la actriz Thelma Fardin.

Benedetti, quien se reconoce como sobreviviente de abuso sexual eclesiástico, está peleando para reabrir una de las tres causas en las que Giménez fue denunciado.

Bajo el hashtag #PedofiliaSinPrescripción, Benedetti reclama “que el Congreso trate los proyectos de ley sobre imprescriptibilidad del abuso sexual infantil”, entre los que destaca el de la diputada radical Lorena Matzen.

“Que se declare imprescriptible este tipo de delitos implicaría una sanación a la vez personal y como sociedad; pero además disponer de más herramientas para la prevención de estas acciones aberrantes”, dijo Benedetti, quien tenía 8 años cuando fue abusado pero recién pudo “tomar conciencia” de esto y “recordar los detalles” más de 40 años después.

“La Justicia tiene que tomar nota del proceso que hace toda víctima hasta que recuerda los hechos y se anima a denunciar, un proceso que tiene un tiempo que es diferente y personal para cada uno”, agregó al ser consultado por Télam.

El proyecto presentado el año pasado por Matzen establece “la imprescriptibilidad de las diferentes modalidades de abuso sexual infantil previstos en el Código Penal” descriptos en 14 diferentes artículos, entre ellos explotación sexual infantil, pornografía infantil, violación, corrupción de menores, exhibiciones obscenas y grooming.

“Cuando un niño o una niña sufren abuso de alguna manera se mata a ese niño o niña: es sumamente ultrajante y afecta a los derechos humanos. Suele transcurrir mucho tiempo hasta que pueden internalizar y exteriorizar el abuso, un tiempo que puede ser más largo que los plazos de la ley”, dijo Matzen.

“Por eso vemos tantos adultos denunciando cosas que les pasaron en la infancia, pero resulta que los jueces dan por prescripta la causa y encima el agresor les hace una demanda por daños y perjuicios”, precisó a Télam.

La prescripción del delito de abuso sexual infantil ya había sido modificada en 2011 -con la denominada “Ley Piazza”-, que fue reemplazada en 2015 por una nueva ley que prolongó los tiempos de la suspensión.

Mientras la Ley Piazza estableció que, en el caso de abuso infantil los tiempos de prescripción comenzaban a correr una vez que la víctima cumpliera 18 años, la ley 27.206 volvió a reformar el Código Penal para establecer que para este tipo de delitos el plazo empieza a correr a partir de la denuncia independientemente de la edad de la víctima.

“Estas reformas fueron un avance pero no contemplan casos como el mío, que son de larga data”, agregó Benedetti.

Más allá del camino legislativo, la imprescriptibilidad de este tipo de delitos está comenzando a ser reconocida por vía judicial, como ocurrió con la causa del cura Justo Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abusos cometidos entre 1985 y 1993. De todos modos, la justicia de Salta resolvió este miércoles dictar el sobreseimiento del sacerdote José Carlos Aguilera por considerar que los delitos de abuso habían prescripto.

“El Congreso tiene una deuda con eso”, afirmó Matzen.

No obstante, la legisladora destacó como “un avance” la reciente ley que estableció que el abuso sexual infantil es un delito de acción pública, ya que mientras fueron considerados del orden privado “se dificultaba mucho llegar a la justicia” a las víctimas, dado que solamente ellas o sus padres o tutores podían ser los denunciantes siendo que el “80 por ciento o más ocurren en el marco familiar”.

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June 12, 2019

Piden abrir causas contra un cura

LA PLATA (ARGENTINA)
Página/12 [Buenos Aires, Argentina]

June 12, 2019

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Un hombre pidió que la Justicia retome denuncias archivadas por prescripción. El cura vive en un Hogar de la iglesia.

Ricardo Benedetti presentó un recurso ante la Justicia bonaerense para que se reabra la causa contra el sacerdote Héctor Ricardo Giménez, quien habría abusado de él y de otras personas cuando eran niños, pero fue sobreseído porque prescribió la acción penal. Giménez tiene tres denuncias en su contra, pero sólo fue sancionado por la Iglesia de La Plata, que lo aloja en el Hogar de Ancianos Marín de la capital bonaerense.

Benedetti contó que fue abusado por el sacerdote en 1974 cuando tenía apenas 8 años, una semana antes de tomar la comunión, dentro del confesionario de la parroquia Santa Clara, ubicada en el barrio porteño de Flores. “El cura me preguntó qué malas palabras decía yo. Contesté ‘boludo’. Me dijo que eso era una enfermedad de ‘ahí abajo’ y me manoseó los genitales. Me quedé petrificado, no logré ni hablar”, recordó y aseguró que los abusos se repitieron durante mucho tiempo. 

Benedetti afirmó que decidió realizar la denuncia judicial el año pasado “cuando leí una nota de Télam sobre los abusos en la Iglesia”. “Fue como un tsunami de recuerdos. Ahí decidí hacer la denuncia penal, algo que fue tremendamente doloroso hasta desde lo corporal”, afirmó y agregó: “Este monstruo me metía la mano en el calzoncillo y me tocaba. Nunca pude hablar. Viví mi infancia encerrado en los libros y la televisión”.

El hombre sostuvo que permitir la prescripción de la causa es “una denegación de justicia”, especialmente teniendo en cuenta que hay “múltiples víctimas y hasta elementos probatorios celados en poder del Arzobispado de La Plata”.

Además de Benedetti, Giménez tiene dos denuncias por abusos, una de Julieta Añazco, una de las fundadoras de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, y Valeria Regner. Ambas asistían a los campamentos de verano que el sacerdote organizaba en un campo de la localidad platense de Magdalena.

Añazco fue abusada en 1979 cuando tenía 7 años y “el Padre Ricardo” estaba por cumplir 50. “En el momento de la confesión (Giménez) nos hacía hacer una fila. Tenía una carpa chiquita que era el confesionario, y en la fila estábamos todos, nenas y nenes, todos los chicos que íbamos al campamento para confesarnos. Entonces ahí él nos apoyaba en su cuerpo y mientras nosotros le decíamos ‘los pecados’ nos tocaba todo el cuerpo. Totalmente impune”, contó la mujer el año pasado en una entrevista. Añazco se animó a realizar la denuncia contra el sacerdote en 2013 e incluso presentó un pedido de información al Arzobispado platense.

Según Añazco, Giménez abusaba de niños y niñas en otros ámbitos. “Había también una carpa muy grande donde dormíamos los más chiquitos, entrábamos cerca de quince niños. Dormíamos todos alrededor de él, y los que estaban más cerca eran los preferidos del cura. Todos veíamos lo que hacía, cuando nos bañaba también”, afirmó. 

Por su parte, Regner también fue abusada durante el campamento cuando tenía 7 años, pero apenas volvió a su casa le contó lo sucedido a su padre. El hombre fue a la Iglesia para denunciar el abuso, pero las autoridades eclesiásticas, recordó Regner, no hicieron nada. “Lo más significativo que logramos hasta ahora es que forme parte de la historia como lo que es, un delincuente sexual. Pero no es suficiente. Queremos evitar que esto le siga pasando a otras personas. Por eso pedimos que se desarchiven las causas”, señaló la mujer.Este artículo fue publicado originalmente el día 11 de junio de 2019

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June 10, 2019

Precisiones sobre el caso de un sacerdote de la diócesis de Chascomús

SALTA (ARGENTINA)
AICA - Agencia Informativa Católica Argentina [Buenos Aires, Argentina]

June 10, 2019

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El obispado de Chascomús precisó que el presbítero Roberto Barco fue investigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que se comprobó que no perpetró delito alguno ni pesa sobre él una sanción, tras una acusación recibida en 2016 en su contra respecto de una persona menor de edad.

El obispado de Chascomús precisó que el presbítero Roberto Barco fue investigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que se comprobó que no perpetró delito alguno, tras una acusación recibida en 2016 en su contra respecto de una persona menor de edad.

Tras indicar que por un acuerdo con la arquidiócesis de Puerto Montt (Chile), el sacerdote presta actualmente servicio pastoral en la parroquia María Inmaculada de Cochamó, de aquella jurisdicción eclesiástica chilena.

Ante noticias recientes de que el administrador apostólico de Puerto Montt ha dispuesto el no ejercicio del ministerio del presbítero Barco “a la espera de revisar toda la información al respecto”, el Obispado de Chascomús recordó que esta diócesis y la chilena han actuado “en todo momento” conforme a la normativa de la Iglesia.

Asimismo, reiteró que “según la información que poseen sólo hubo una acusación no probada por lo cual no se aplicó al sacerdote ninguna sanción”.

Texto del comunicado
Este Obispado informa en relación al Pbro. Roberto Barco, que la arquidiócesis de Los Ángeles (EE.UU), donde el sacerdote ejerció el ministerio, realizó en el año 2016 una investigación canónica como consecuencia de una acusación recibida en su contra respecto de una persona menor de edad.

Dicha investigación fue elevada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, en conformidad con la normativa vigente, quien dio por cerrada la causa, porque no se comprobó delito alguno. No obstante, se advirtió al Pbro. Barco que si surgiese alguna acusación probada sería sancionado. Hasta el momento no se recibió ninguna acusación contra él.

En virtud de un acuerdo, entre el Obispo de Chascomús, Mons. Carlos H. Malfa, y el entonces arzobispo de Puerto Montt, Mons. Cristián Caro, el Pbro. Roberto Barco se encuentra prestando un servicio pastoral en la arquidiócesis de Puerto Montt (Chile), como administrador parroquial de la Parroquia “María Inmaculada” de Cochamó.

La información y antecedente referente a la situación del Pbro. Roberto Barco, que además era necesaria para poder cursar su designación, en su momento fue conocida por el entonces Arzobispo de Puerto Montt. Y recientemente, toda esta información fue nuevamente enviada al Administrador Apostólico de esa Arquidiócesis, Fr. Ricardo Morales Galindo, quien posee facultades de permitir o no el ejercicio del ministerio de un sacerdote en la jurisdicción de su propia diócesis, aún cuando no haya ninguna denuncia o sanción, tal como es el presente caso.

En tal sentido, el Administrador Apostólico de Puerto Montt ha dispuesto el no ejercicio del ministerio del Pbro. Barco a la espera de revisar toda la información al respecto.

El Obispado de Chascomús y la Arquidiócesis de Puerto Montt, en todo momento, han actuado conforme a la normativa de la Iglesia y reiteran que según la información que poseen sólo hubo una acusación no probada por lo cual no se aplicó al sacerdote ninguna sanción. 

Pbro. Lic. Lisandro I. Rodríguez
Canciller y Secretario General
Obispado de Chascomús
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Detallan situación de sacerdote argentino acusado de abuso sexual en Estados Unidos

LA PLATA (ARGENTINA)
ACI Prensa [Lima, Peru]

June 10, 2019

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La Diócesis de Chascomús (Argentina) informó sobre la situación del sacerdote argentino Roberto Barco, suspendido del ministerio sacerdotal público en Chile por supuesto abuso sexual cometido contra una menor en Estados Unidos. 

En abril de 2016 la Diócesis de San Bernardino en California (Estados Unidos) recibió una denuncia por supuesto abuso sexual cometido por el P. Roberto Barco contra una menor de edad en 2010, cuando ejercía labores pastorales en la parroquia San Salvador de Colton.

La Diócesis de San Bernardino comenzó una investigación y trasladó los antecedentes a la justicia civil; además le prohibió ejercer el ministerio, enviándolo de regreso a la Diócesis de Chascomús donde estaba incardinado.

Más tarde, por acuerdo entre el entonces Arzobispo de Puerto Montt, Mons. Cristián Caro; y el Obispo de Chascomús, Mons. Carlos Malfa; en mayo de 2018 el P. Barco asumió como administrador parroquial de María Inmaculada de Cochamó, sur de Chile.

En un comunicado de prensa del 10 de junio, la Diócesis de Chascomús admitió que en 2016 hubo una investigación canónica contra el P. Barco por supuestos abusos sexuales hacia un menor de edad. 

La investigación fue “elevada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, en conformidad con la normativa vigente, quien dio por cerrada la causa, porque no se comprobó delito alguno”.

“No obstante, se advirtió al Pbro. Barco que si surgiese alguna acusación probada sería sancionado. Hasta el momento no se recibió ninguna acusación contra él”, aseguró la Diócesis de Chascomús.

También, la diócesis argentina aseguró que para poder cursar la designación del P. Barco a Chile, los antecedentes fueron conocidos por el entonces Arzobispo de Puerto Montt, Mons. Caro.

“Recientemente, toda esta información fue nuevamente enviada al Administrador Apostólico de esa Arquidiócesis, Fr. Ricardo Morales Galindo, quien posee facultades de permitir o no el ejercicio del ministerio de un sacerdote en la jurisdicción de su propia diócesis, aún cuando no haya ninguna denuncia o sanción, tal como es el presente caso”, sostuvo. 

“El Obispado de Chascomús y la Arquidiócesis de Puerto Montt, en todo momento, han actuado conforme a la normativa de la Iglesia y reiteran que según la información que poseen sólo hubo una acusación no probada por lo cual no se aplicó al sacerdote ninguna sanción”, concluyó el comunicado.

Mientras el P. Roberto Barco permanece suspendido de sus funciones públicas ministeriales, el Arzobispado de Puerto Montt se encuentra revisando la información para comunicar su decisión del caso en los próximos días. 

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June 9, 2019

El acuerdo entre obispos que selló la llegada a Cochamó de sacerdote sancionado por abuso en EEUU

SALTA (ARGENTINA)
BioBioChile [Santiago, Chile]

June 9, 2019

By Manuel Stuardo

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“El sábado 5 de mayo asumió como Administrador Parroquial de la parroquia María Inmaculada de Cochamó, el presbítero Roberto Barco, procedente de la Diócesis de Chascomús (Argentina). La santa misa fue presidida por el Arzobispo, Monseñor Cristián Caro y participaron en ella el párroco saliente, P. Omar Sandoval, el Diácono Juan Gustavo Cárcamo, además de autoridades civiles y representantes de las comunidades que integran la parroquia, que abarca un total de 17 capillas”.

Así comienza la publicación de la página web de Iglesia.cl del 08 de mayo de 2018, cuando Roberto Barco asumió el cargo, sin embargo, no aparece ninguna mención sobre la sanción por abuso sexual a menor que pesaba en su contra, cuando se desempeñaba en la diócesis de San Bernardino de California, Estados Unidos. 

Según la página de la arquidiócesis norteamericana de Los Ángeles, en 2016 recibieron un informe de la diócesis local, que constataba la denuncia de una mujer de entonces 16 años, que acusaba haber sido violada por Barco cuando tenía entre 9 y 10 años.

Ese mismo año fue investigado y denunciado a la policía, sin embargo, no se presentaron cargos en su contra y fue devuelto a la Diócesis de Chascomús en Argentina, desde donde era oriundo.

Luego que esto se informara a las parroquias correspondientes, dos hombres denunciaron una posible mala conducta o acoso en la arquidiócesis, lo que terminó en que los documentos fueran revisados y enviados a su diócesis de origen.https://d1ab3bbf37bb27e943cbdb4ec1949147.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

Finalmente estas llegaron al Vaticano, desde donde recomendaron un proceso canónico.

Lista de sacerdotes acusados de abusos sexuales a menores

En octubre de 2018, la Diócesis de San Bernardino de California publicó un listado con sacerdotes acusados de abuso sexual infantildesde 1978.

De los 34 clérigos que aparecían publicados en la lista, 14 estaban muertos, a cinco se les prohibió ejercer el sacerdocio y otros 14 fueron excluidos permanente de la Diócesis de San Bernardino. Entre ellos estaba Roberto Barco.

Según el medio norteamericano The Desert Sun, en septiembre se agregaron ocho sacerdotes a otra lista de presuntos depredadores sexuales.

Gerald Barnes, obispo de la diócesis norteamericana, publicó un video confirmando la existencia de dicha lista y llamó a las personas a entregar información sobre sacerdotes acusados en caso de abusos. 

“He tomado la decisión de publicar una lista de los nombres de todos los sacerdotes que han ministrado en la Diócesis de San Bernardino que tienen acusaciones creíbles de abuso sexual de un menor durante nuestros 40 años como diócesis”, señaló Barnes en el video.

Barco llegó a Cochamó en 2018, luego que el arzobispo de Puerto Montt de ese entonces, monseñor Cristián Caro, llegara a un acuerdo con el monseñor Carlos Malfa, obispo de Chascomús en Argentina. 

Esto fue el 05 de mayo de 2018. Asumió el cargo frente a diversos representantes eclesiásticos, autoridades civiles y creyentes de la zona. 

El administrador apostólico de Puerto Montt, Ricardo Morales, confirmó que solicitaron más antecedentes, por lo que determinó suspender a Roberto Barco. 

Incluso señaló que en 2017 la Congregación por la Doctrina de la Fe determinó que el obispo de Chascomús amonestara al presbítero, luego que concluyera una investigación previa por abuso sexual contra un menor de edad. Esta no privó a Barco de ejercer como sacerdote.

Un punto no menor, es que se enteraron por la prensa de la sanción que pesaba en contra del sacerdote.

Ese mismo año, tras la renuncia de Cristian Caro, se destapó una serie de denuncias por encubrimiento en casos de abusos sexuales a menores en Puerto Montt, que tenían como principal protagonista al mencionado arzobispo. 

Según una publicación de Ciper Chile, la renuncia de Caro no habría sido coincidencia luego de la polémica que generó el caso de Juan Barros en Osorno, y que terminó con una investigación solicitada por el mismo papa Francisco y una reunión donde todos los obispos del país presentaron su renuncia.

En enero de 2019, tras la salida de Cristian Caro, el papa Francisco nombró como visitador apostólico a Jorge Carlos Patrón Wong, secretario de Seminarios de la Congregación, por denuncias de abuso, tráfico y apropiación indebida. 

Incluso Ricardo Morales fue quien denunció algunos de los casos relacionados a apropiación.

En el caso de Caro, este es acusado de limitar una investigación contra el sacerdote Marcelo González, acusado de abusar de dos menores de edad y de un seminarista. En éste último, el exarzobispo habría tomado la decisión de reunirlos, hacer que se tomen de las manos para que recen, superando con eso el “conflicto”.

Caro se defendió señalando que la investigación de las denuncias llegaban a la Santa Sede y que se le encargaba investigar a Ivo Scapolo, y que no pasaban por el Arzobispado de Puerto Montt.

Según el medio argentino La Nación, en Chascomús se rechazaron los cargos contra Barco en Los Ángeles. Incluso agrega que allá “no se registra ninguna denuncia de conductas impropias de Barco con personas menores de edad”. 

Desde la Conferencia Episcopal en Chile le señalaron a La Nación que ellos no recibieron formalmente alguna acusación contra Roberto Barco.

El aludido les dijo que espera “volver a Los Ángeles (EEUU)”.

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June 6, 2019

Ex párroco de Dolores fue separado por abuso sexual contra un menor

LA PLATA (ARGENTINA)
Entrelíneas.info [Dolores, Argentina]

June 6, 2019

By Gabriela Urrutibehety

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Se trata de Roberto Agustín Barco quien, hasta 2009 estuvo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio norte de la ciudad.

El obispado de Puerto Montt, Chile, decidió suspender de su ministerio al sacerdote Roberto Agustín Barco, quien hasta 2009 se desempeñó en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Dolores.

Según una investigación que publicó La Nación, firmada por Mariana García, Barco había sido investigado en Los Ángeles, Estados Unidos por abuso sexual contra un menor de edad” y allí se le había prohibido ejercer el sacerdocio. Pese a ello, continuó dando misa y fue trasladado a Cochamó, un pueblo del sur del Chile. Luego de conocida la investigación periodística que daba cuenta de los abusos cometidos por sacerdotes en la Argentina, el obispado chileno ordenó la sanción más arriba mencionado.

El informe fue difundido el año pasado por la arquidiócesis de Los Ángeles y recoge una denuncia presentada en 2016 sobre un caso ocurrido seis años antes. Luego de que se le prohibiera ejercer el sacerdocio en ese lugar, fue trasladado a Chile donde lo ejerció normalmente hasta su separación. Ante la consulta del matutino, el sacerdote de 65 años negó totalmente tener responsabilidad en esta situación.

Según el sitio  BishopAccountability.org, que sigue los casos de abusos cometidos por sacerdotes católicos, Barco fue destinado a la parroquia de San Salvador en Colton  en 2009 y posteriormente a la parroquia de St. Louis en Cathedral City del 2011 al 2014, ambas en el estado de California.  Fue destituido en mayo de 2016 y regresó a la Argentina, desde donde fue trasladado a Chile.

El tema de los abusos de menores por parte de sacerdotes no es desconocido en Dolores: en 2015 el obispado de Chascomús, del que depende esta ciudad, excluyó del sacerdocio a Rodolfo Hamerler que fue párroco de Nuestra Señora de los Dolores por cuarenta años. Los hechos de los que se lo acusaron habían comenzado en 1975 y continuaron durante todo el período en que estuvo al frente de la parroquia. Este caso no figura dentro de los mencionados por la investigación de La Nación.

Según este medio, en los últimos 20 años hubo en el país 63 con denuncias consistentes de abuso sexual. En 17 casos hay una condena judicial y en 22 un proceso judicial en marcha. A esos hay que sumarles los 24 con acusaciones consistentes, pero que nunca fueron judicializadas (en cuatro de ellos hubo un proceso que quedó trunco).
 

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Suspenden al Cura Roberto Barco por abuso a menores en Estados Unidos

LA PLATA (ARGENTINA)
Multimedio Digital [Buenos Aires, Argentina]

June 6, 2019

By Mariana García

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Tras conocer la situación de Roberto Barco, actual administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, en la región de Los Lagos, la iglesia católica decidió realizar una investigación sobre el caso. El Arzobispado de Puerto Montt (Chile) comunicó este lunes la suspensión “prudencial” del cura argentino, tras conocerse qeue había sido acusado y sancionado en Estados Unidos por  abusos sexuales a menores en 2016.

El Padre Roberto Barco estuvo al frente de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar, en Ranchos, por los años 2004-2005, donde también fue cuestionada su conducta. Sin embargo, por aquel entonces, no se hablaba de abuso a menores.

El Diario La Nación publicó una extensa nota al respecto, contando los pormenores de la investigación:

Sin embargo, Barco siguió dando misa y con el apoyo del obispado de Chascomús, encontró refugio en un pueblo alejado al sur del Chile. Anteayer, luego de que una investigación de LA NACION contara su historia, el obispado de Puerto Montt decidió juntar todas las piezas sueltas y suspenderlo en el «ejercicio público de su ministerio».

«Jamás en mi vida tuve una conducta inapropiada con niños a los que tanto amo!!!», le había asegurado a este diario Barco, vía WhatsApp. Siempre con un tono cordial y cerrando cada frase con un signo de admiración, Barco respondía así a un informe de diciembre 2018 difundido por la arquidiócesis de Los Ángeles en el que se detallaban los nombres de todos los sacerdotes cuyas denuncias por supuestos abusos resultaban creíbles para la Iglesia. Esos testimonios, informó el arzobispo, fueron entregados a la justicia para que se inicien causas judiciales.

Para entonces, Barco, de 65 años, ya llevaba varios meses como párroco en Cochamó, localidad ubicada a 100 kilómetros de Puerto Montt.

«El administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, padre Ricardo Morales, como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan», anunció el obispado chileno, en un comunicado difundido también por el Episcopado de ese país.

Sanción previa

Pero además de anunciar el alejamiento del sacerdote argentino, el obispado chileno aseguró que en «el año 2017, la Congregación para la Doctrina de la Fe, determinó que el obispo de la diócesis de Chascomús amonestara al Pbro. Barco, después de concluida una investigación previa por abuso sexual contra un menor de edad». Esa sanción a Barco había sido desmentida por el obispado de Chascomús.

La Congregación para la Doctrina de la Fe es el órgano de la Iglesia, con sede en el Vaticano, encargado de llevar adelante las investigaciones sobre pedofilia. Y según reconocieron en Chile, a pesar de que Barco fue amonestado, no se lo «privó de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal».

LA NACION había consultado al obispado de Chascomús sobre cuál era la situación de Barco, y si a pesar del informe de Los Ángeles seguía siendo sacerdote. Allí, el presbítero Lisandro Rodríguez, canciller de la diócesis, aseguró que se «dio por cerrada la causa por ausencia de delito».

Barco asumió como Administrador Parroquial de la iglesia de María Inmaculada de Cochamó el 5 de mayo de 2018. Según informó el padre Ricardo Morales, vocero del obispado chileno, su designación fue un acuerdo entre los obispos Cristian Caro, en ese momento a cargo de Puerto Montt, y Carlos Malfa, de Chascomús. Morales insistió en otro punto: Barco sigue perteneciendo la diócesis argentina.

«Yo le comuniqué en el día de ayer [por el domingo] al sacerdote que mientras dure la investigación y por prudencia no puede ejercer el ministerio, esto es que no puede oficiar misa ni ningún otro sacramento en público», dijo Morales durante la conferencia de prensa.

Y agregó que pedirá a Chascomús informes sobre los antecedentes de Barco. «Él es el que tiene la información más fidedigna y completa de lo que ha acontecido», agregó.

Informe público

Ni en los obispados de Chascomús y Puerto Montt, ni en la conferencia episcopal chilena respondieron dónde se encontraba hoy el sacerdote y por qué razón Barco no había sido investigado hasta el momento ya que el informe de Los Ángeles es público y fue difundido por los principales medios de Estados Unidos.

Luego de ejercer la mayor parte de su sacerdocio en Chascomús, Barco fue trasladado a la parroquia San Salvador de Colton, una pequeña ciudad que pertenece al condado de San Bernardino, en California.

De acuerdo al informe difundido por la arquidiócesis de Los Ángeles, el abuso se habría cometido entre 2009 y 2011, aunque la denuncia recién fue presentada el 25 de abril de 2016, y ese mismo día se hizo una denuncia en sede policial. Pocos días después, Barco fue destituido.

A pesar de la sanción, Barco seguía anhelando volver al clima cálido de California y abandonar el frío de la Patagonia. «Desearía regresar a Los Ángeles, aunque es difícil!!! Pero para Dios nada es imposible!!!!, Sería justo que me aceptaran nuevamente para seguir trabajando allí!!!», admitió el sacerdote en uno de sus mensajes a LA NACION.

Pero en Los Ángeles no pensaban lo mismo. John Andrews, director de prensa del obispado de San Bernardino, ratificó a LA NACION que la situación de Barco no varió desde entonces: «Fueron removidas sus facultades, lo que significa que no tiene permiso de ningún tipo de ministerio aquí».

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Denuncian a curas de Córdoba por presuntos abusos sexuales

(ARGENTINA)
Diario Femenino [Santa Rosa, Argentina]

June 6, 2019

By Lisandro Tosello

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Denuncian a curas de Córdoba por presuntos abusos sexuales

Daniel Vera relata por primera vez el infierno que dice haber vivido en 1986, a sus 17 años, cuando, según su testimonio, fue ultrajado por el entonces cura Walter Eduardo Avanzini. Otros tres testimonios con experiencias similares.

Daniel Vera acaba de cumplir 50 años y no se calla más. Hace unas semanas, tras leer el informe que publicó La Voz sobre exmonjas cordobesas que dijeron haber sido abusadas, tomó coraje y decidió relatar el infierno que asegura haber vivido a los 17 años en Arias, una localidad ubicada 360 kilómetros al sudeste de Córdoba Capital.

Vera relata que conoció al entonces cura Walter Eduardo Avanzini en 1985, por intermedio de su hermano, el ahora también exsacerdote Raúl Vera. Avanzini, luego de su etapa de formación en el Seminario Mayor de Córdoba y su ordenación en la diócesis de Río Cuarto, fue enviado a su destino pastoral en Arias.

Daniel, quien proviene de una familia muy católica, vivía a 53 kilómetros de esa localidad, en Canals, con su madre y su padre. Los domingos solía viajar a Río Cuarto para visitar a su hermano en el Seminario Mayor de esa ciudad. Fue en ese contexto que conoció a Avanzini, quien además de sacerdote era médico y oriundo de una localidad cercana, Sampacho.

“Cuando lo conocí, me pareció un dios. Era un tipo súper carismático. Yo quería ser como él”, recuerda Vera.

En 1985, Daniel cursaba cuarto año en el Instituto Belisario Roldán de Canals y ya soñaba con ser cura y misionero en África. Para sus padres, que se habían conocido dando catequesis, tener dos hijos religiosos no podía ser un regalo mejor, rememora.

Fue así como Daniel Vera y Avanzini se hicieron amigos. Al vivir en localidades vecinas, el adolescente empezó a visitar al cura en la parroquia.

“A veces, la Iglesia organizaba encuentros pastorales de jóvenes, y como él sabía que yo quería seguir sus pasos, me invitaba y yo viajaba”, detalla Vera. Y añade: “Me quedaba a dormir con él, en otra habitación”.

Daniel asegura que a veces, cuando se duchaba en la casa parroquial, Avanzini irrumpía en el baño para llevarle una toalla y lo veía desnudo. Afirma que en ese marco, el sacerdote le hizo una observación íntima, sobre su órgano sexual, aunque siempre dando la impresión de que se trataba de una preocupación médica.

“Me preguntó si no tenía problemas, porque tenía el prepucio largo”, expone Vera. Y agrega: “Como él era médico, no me hizo ruido lo que me dijo en ese momento. Pensé que era una observación profesional”.

En 1986, Daniel transitaba su último año en el secundario y su vocación por lo social crecía a pasos agigantados. Ya había decidido ser religioso y misionero. Su amistad con Avanzini continuaba, y su familia también se había encariñado con el sacerdote. Vera sostiene que en diciembre de ese mismo año fue invitado por Avanzini a un nuevo encuentro pastoral con estudiantes de Río Cuarto y Buenos Aires.

Firme en su decisión de ser sacerdote, el joven viajó a Arias ilusionado por compartir con otros adolescentes un nuevo encuentro pastoral, sin saber que ese diciembre, según sus palabras, le quedaría «marcado a fuego» para siempre.

Dice que una noche de mucho calor, Avanzini lo llamó a su habitación. Le explicó que quería saber cómo le estaba yendo con el resto de los estudiantes que estaban en la misión. Asegura Daniel que cuando ingresó a la habitación del cura, lo encontró en calzoncillos. Esa noche, según relata, ocurrió el abuso sexual que ahora denuncia públicamente.

Según el testimonio que Vera dio a este medio, el cura lo hizo sentar en la cama y empezaron a conversar. Luego de unos minutos, Avanzini lo abrazó y luego lo besó.

“Me quedé paralizado. Me empezó a manosear los genitales y a decirme cosas subidas de tono”. Luego, contó, “me dijo que lo penetre, pero yo no le hice nada”. Vera recuerda que Avanzini estaba muy excitado, pese a que no lo correspondió.

Mientras relata el episodio, Daniel se emociona, aunque reconoce que es la primera vez que lo puede decir sin llorar. No sabe cómo salió eyectado de esa habitación. Al día siguiente, Avanzini le habría advertido que se confesara. “Él –cuenta Vera– se hacía llamar ‘Papi’. No me preguntes por qué. Sólo recuerdo que me dijo que cuando me confesara no diga el nombre de Papi, porque lo podían castigar”.

Misión pastoral. Daniel Vera, en 1987 (Gentileza Daniel Vera).

A 33 años de esa traumática experiencia, Vera no sólo quiere visibilizar su caso a través de la prensa. Por medio de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, remitió una denuncia por escrito a la diócesis de Río Cuarto, dirigida al actual obispo, Adolfo Uriona.

Uriona, hace dos meses, suspendió a otro sacerdote que trabajaba en la localidad de Carnerillo, luego de que una mujer lo acusara de abuso sexual.

Vera fundó su denuncia en la legislación canónica vigente. Expuso los hechos que, cuenta, le ocurrieron con Avanzini, y pide una investigación. “Tenga por interpuesta formal denuncia contra el Pbro. Walter Avanzini por el delito de abuso sexual”, detalla en su presentación. Además, evalúa hacer una presentación en la Justicia penal de Córdoba.

Avanzini, aunque fue apartado del ministerio en 1998 luego de un escándalo público, y pese a encontrarse jubilado, es representante legal de un colegio de La Falda y brinda asesoramiento pedagógico a otra escuela de Colonia Caroya.

La Voz se comunicó con él para pedirle su punto de vista sobre las nuevas denuncias que lo involucran, pero manifestó que no tenía «ninguna intención de hacer una declaración” y colgó el teléfono. Luego se le envió un correo electrónico y un mensaje vía whatsApp, en los que se le hicieron conocer los puntos principales de la denuncia. Tampoco respondió.

Avanzini no es el único religioso denunciado, ni Vera la única presunta víctima que denuncia. Este informe recoge cuatro difíciles testimonios que apuntan hacia distintos protagonistas.

Conmoción en el Seminario

La historia de Daniel Vera no es la única que involucra a Avanzini. Tres años antes de los hechos relatados, en 1983, D. C. tenía 18 años cuando, entusiasmado, abandonó su Río Primero natal para ingresar al Seminario Mayor de Córdoba y convertirse en sacerdote.

Un año antes, D. C. (a su pedido, se reserva su identidad) había realizado las jornadas vocacionales que lo terminaron de encaminar hacia el sacerdocio. Relata que en el Seminario Mayor conoció a Avanzini, quien se estaba por ordenar de sacerdote y que además, por su profesión de médico, prestaba servicios a la comunidad eclesiástica.

En febrero de 1984, después de participar de un retiro espiritual en Los Molinos, D. C. volvió enfermo al seminario. “Tenía mucho dolor estomacal”, explica. Y añade: “Ahí entré en contacto con Avanzini. En el seminario, cada uno tenía su cuarto y él iba a revisarme en mi habitación. Me recetó una medicación y empecé a mejorar”.

Con el paso de los días, el médico-religioso asistía a su paciente durante la mañana y la tarde. D. C. describe que el acercamiento de Avanzini era gradual. “Me palpaba el estómago, el intestino y con el codo me rozaba los genitales y hacía chistes sobre el celibato”, evoca. Y prosigue: “Él usaba un ambo de médico. En una de las revisaciones tuve involuntariamente una erección. Él se bajó los pantalones y se sentó arriba mío”.

Para entonces, D. C. tenía 19 años y asegura que no supo para qué lado disparar. “Avanzini era un tipo grandote. Logré sacarlo de arriba y lo eché de la habitación. No hubo acto sexual. Él no quería curarme; él pretendía otra cosa”, dice.

Seminario Mayor. Donde se formó el excura Walter Avanzini (Facundo Luque/La Voz).

El seminarista afirma que después de esa situación no quiso saber más nada con el médico. “Él seguía insistiendo con que me quería revisar y yo no quería saber nada. Estaba obsesionado conmigo”, expresa.

D. C. dice que durante los meses posteriores la pasó mal, porque dentro del Seminario Mayor tenía que cruzar a Avanzini todo el tiempo, y que sólo un compañero de su camada supo lo que le había sucedido. Cuando el nombre de Avanzini apareció en la lista oficial de quienes serían ordenados sacerdotes, D. C. decidió denunciarlo.

“Fue en septiembre de 1984, seis meses después. Lo hablé con monseñor Carlos Ñáñez, actual arzobispo de Córdoba, quien era rector del Seminario Mayor. Me dijo que escribiera una carta en la que contara todo lo que me había sucedido”, detalla D. C. a La Voz. Y continúa: “A los tres días de la denuncia, expulsaron a Avanzini del Seminario de Córdoba y lo mandaron a Río Cuarto. Como él había nacido en Sampacho, pertenecía a la diócesis de Río Cuarto”.

Según relata D. C., a él le prometieron que lo iban a proteger, pero a las semanas de su denuncia lo mandaron a hacerse exámenes psicológicos. El obispo de Río Cuarto, Adolfo Arana (fallecido en 2003), quien hacía sólo un mes que había sido puesto a cargo de la diócesis, lo mandó a Ucacha con un sacerdote más grande, para que reflexionara sobre lo que había hecho en el Seminario Mayor de Córdoba, y en diciembre de 1985 Avanzini fue ordenado cura.

“Nunca pude digerir esa situación. La Iglesia Católica siempre fue cómplice. Sabían que hacía esas cosas y sin embargo pensaron que en unos meses en el campo iba a estar todo bien”, dice D. C. a 35 años de aquella experiencia.

Actualmente, D. C. vive en el interior de Córdoba, dejó el seminario debido a ese traumático episodio que dice haber vivido y formó una familia. Tuvo dos hijos, hoy de 30 y 23 años. “De mi familia, la única que supo lo que me pasó fue mi mamá. Del resto, no lo sabe nadie. Esta historia la puse en una caja y la guardé para siempre. Creo que el obispo que lo ordenó fue un hijo de puta, porque tendría que haber sabido que iba a arruinar a una comunidad”, concluye.

Niños en una plaza

En 1998, Walter Avanzini llevaba 13 años como sacerdote. Había sido trasladado de la parroquia de Arias a la de Berrotarán, a unos 150 kilómetros de la Capital, donde logró insertarse en la comunidad. Impulsó la creación de un jardín, un colegio primario y una escuela especial. Pero un informe periodístico expuso ese año de forma pública sus relaciones con niños.

Era agosto y hacía frío. El programa A decir verdad, que conducía el periodista Miguel Clariá y se emitía por Telefé Córdoba, emitió un informe sobre la prostitución de niños en la Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba. La sorpresa ocurrió al aire, cuando en medio del informe, los teléfonos de la producción empezaron a sonar una y otra vez. Decenas de vecinos de Berrotarán se dieron cuenta, al escuchar la voz, que el hombre que salía en el informe, pese a tener el rostro pixelado, era el párroco de su comunidad.

Marta Platía, entonces productora del ciclo, contó a La Voz que el objetivo del informe era denunciar el delito de prostitución de niños que ocurría en la Plaza San Martín a la vista de todo el mundo, y no denunciar a alguien en particular. “Evidentemente, el hombre era habitué en la plaza porque nosotros fuimos un día al azar y él cayó. A Avanzini lo reconoció un pueblo. Nosotros no sabíamos quién era. Quedamos estupefactos”, rememora.

Quien era obispo de Río Cuarto en 1998, Ramón Artemio Staffolani (ya fallecido), dijo “sentir vergüenza por la posibilidad de que un sacerdote católico esté involucrado en un episodio como ese”. Cinco días después de la emisión del programa, viajó a pedir perdón a toda la ciudad.

Pese a sus antecedentes, Avanzini no fue expulsado de la Iglesia Católica sino enviado a un retiro espiritual en San Fernando, provincia de Buenos Aires. La investigación judicial que inició por el caso el fiscal Pablo Sironi no arrojó novedades y el caso se desvaneció en semanas.

Avanzini siguió trabajando en el área educativa y en contacto con niños y adolescentes. Se desempeñó como docente en distintos colegios públicos. En 2011, pasó a cumplir funciones a una inspección zonal dependiente de la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza de la Provincia de Córdoba (Dipe), donde trabajó hasta el 31 de octubre de 2014, año en que finalizó sus funciones, según confirmaron a este medio fuentes oficiales del Ministerio de Educación de Córdoba.De 2014 a la actualidad, Avanzini se dedicó a estudiar. Sumó un profesorado, una licenciatura y una maestría a su curriculum vitae. Esta última la rindió en 2016: el tema de su tesis fue el “Acoso entre pares desde la mirada de los actores educativos adultos”.

REGISTRO PÚBLICO. Desde la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina reclaman de forma sistemática y continúa la creación de un registro público de religiosos denunciados y condenados por abuso sexual. “El Estado debería tener ese relevamiento como ocurre en otros países”, detalla Carlos Lombardi, abogado de la red.

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June 5, 2019

SANCIONARON POR ABUSOS SEXUALES AL EX SACERDOTE CHASCOMUNENSE ROBERTO BARCO

LA PLATA (ARGENTINA)
La Revista Digital LRD  [Neuquén, Argentina]

June 5, 2019

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El administrador apostólico de Puerto Montt, Ricardo Morales, suspendió al sacerdote argentino Roberto Barco, sancionado por abusos sexuales, quien celebraba misa en una parroquia de la región de Los Lagos. La suspensión se mantendrá durante el tiempo que dure la investigación.

El hombre se desempeñaba como el actual administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada en Cochamó. Barco fue sancionado por abusos sexuales mientras se desempeñaba en la diócesis de San Bernardino de California, Estados Unidos, entre los años 2009 y 2011.

Según una publicación del medio asociado CNN Chile, la denuncia contra el sacerdote se hizo efectiva cinco años después de ser expulsado de la diócesis, el 25 de abril de 2016.
Pese a ser removido, el mismo día de la acusación según consignó el medio, los informes trascienden si uno de los acusados decide ejercer cargos en otra diócesis, ya que el hecho de ser destituido no lo impediría.

El medio La Nación informó que el documento agrega lo siguiente: “Excluido para siempre de cualquier ministerio en la diócesis de San Bernardino”, por lo que Barco regresó a la diócesis de Chascomús, en Argentina.

El administrador apostólico de Puerto Montt, entregó un comunicado y confirmó que solicitaron más antecedentes por el caso del sacerdote que celebraba misa en la región, pese a tener una sanción por abusos sexuales. A través del comunicado, Morales señaló que tras los antecedentes revelados por medios de comunicación nacionales e internacionales, decidió suspender a Barco mientras se realiza la investigación correspondiente.

AMONESTACIÓN 
AL SACERDOTE

El documento manifiesta que en 2017, la Congregación por la Doctrina de la Fe determinó que el obispo de Chascomús, en Argentina, amonestara al presbítero, luego que concluyera una investigación por abuso sexual contra un menor de edad. Esta no privó a Barco de ejercer como sacerdote. Posterior a esto, el arzobispo de Puerto Montt de ese entonces, monseñor Cristián Caro, y el obispo de Chascomús, monseñor Carlos Malfa, llegaron a un acuerdo para nombrar Roberto Barco como administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada en Cochamó, por el periodo de un año. Morales agregó que durante ese tiempo no han recibido denuncias contra Barco.

EN CHASCOMÚS LO
DESMIENTEN

Pese a la resolución de la sede californiana de San Bernardino, en Argentina lo desmienten. En la diócesis de Chascomús rechazan los cargos en contra de el sacerdote y aseguran que la denuncia fue elevada a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dicho organismo dio por cerrada la causa por una supuesta “ausencia de delito“. En conversación con La Nación, el sacerdote, tras ser ubicado en una carretera luego de insistentes mensajes de WhatsApp, única forma por la que puede ser contactado, afirmó que jamás en “su vida tuvo una conducta inapropiada con niños a los que tanto amo““Para Dios nada es imposible”, acotó ante sus deseos de volver a la arquidiócesis de Los Ángeles. Sería justo que me aceptaran nuevamente para seguir trabajando allí“.

LA HOJA DE RUTA

Roberto Barco, fue la primera ordenación sacerdotal de Monseñor José María Montes siendo obispo de Chascomús. Luego se desempeñó en la Diócesis, en varias parroquias de distintas ciudades. Este fin de semana se convirtió en una noticia de amplio alcance en el ámbito nacional e internacional. Es que se supo que Roberto Barco fue destituido hace un tiempo de la diócesis de San Bernardino en California, Estados Unidos. Roberto Barco, era un sacerdote de la Diócesis de Chascomús, Argentina acusado en 2016 de mala conducta sexual con una adolescente que se remonta a 2009 o 2010 durante su tiempo de ministerio en la Diócesis de San Bernardino.

Barco estaba sirviendo en Santa María en Palmdale en el momento en que la Diócesis de San Bernardino informó a la Arquidiócesis de Los Ángeles de la acusación. Fue llevado de regreso a su diócesis poco después. Sin embargo, era el actual administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada en Cochamó, en la Región de Los Lagos, en Chile.

El sábado 5 de mayo de 2018, asumió como Administrador Parroquial de la parroquia María Inmaculada de Cochamó, el presbítero Roberto Barco, procedente de la Diócesis de Chascomús (Argentina). Cochamó, es un pueblo que bordea el fiordo de los confines de Petrohue, a 100 kilómetros de Puerto Montt. La denuncia que le pesa al sacerdote, se hizo efectiva el 25 de abril de 2016 cinco años después de ser expulsado de la diócesis estadounidense. Pese a su remoción, hecha el mismo día de la acusación, los informes de delación trascienden si uno de los acusados decide ejercer cargos en otra diócesis, pues, el haber sido destituido no lo impide.

“Excluido para siempre de cualquier ministerio en la diócesis de San Bernardino”, dice el informe, y agrega que el sacerdote regresó a su diócesis de origen, Chascomús, en Argentina, informó La Nación. La lista de presuntos abusadores, o bien, de acusados de hacerlo, fue difundida por el obispo Gerald R. Barnes, y sumarían 54 sacerdotes acusados en toda la arquidiócesis norteamericana. En el caso de Barco, es uno de los pocos que ejerce después de una acusación de ese tenor.

Fuentes: La Nación /BioBioChile.cl /CHV Noticias/

Publicado en El Cronista de Chascomús.

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June 3, 2019

Sacerdote argentino fue suspendido en Chile por acusaciones de abuso a menores

LA PLATA (ARGENTINA)
RPP Noticias [San Isidro, Peru]

June 3, 2019

By Redacción RPP

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Se trata del cura argentino Roberto Barco, quien es acusado por abusos secuales a menores entre 2009 y 2011 en Estados Unidos. El religioso había sido expulsado de la iglesia estadounidense y enviado a Chile donde sirvió en la ciudad de Puerto Montt.

El arzobispado de la ciudad de Puerto Montt, en el sur de Chile, anunció este lunes la suspensión del ejercicio sacerdotal del cura argentino Roberto Barco, acusado de cometer abusos sexuales entre 2009 y 2011 en Estados Unidos.

Barco fue suspendido del ejercicio público “como medida prudencial” mientras se investigan los señalamientos en su contra, indicó la Iglesia chilena. En 2016, el cura había sido acusado de abusar sexualmente de menores de una parroquia del estado de , tras lo cual fue destituido y se le negó prestar servicio en esa zona.

Traslado y sanción

Después de las acusaciones en Estados Unidos, el sacerdote retornó a la localidad de Chascomús, ubicada en el sur de la provincia de Buenos Aires, en cuya diócesis estuvo hasta el año pasado.

Gracias a un acuerdo entre los arzobispados de Chascomús y de la ciudad de Puerto Montt, Barco fue nombrado administrador parroquial de Cochamó, una localidad chilena ubicada a 1.000 km al sur de Santiago.

En 2017, la Congregación de la Fe del Vaticano ordenó a la diócesis de Chascomús amonestar a Barco después de concluida una investigación por abuso sexual contra un menor de edad. Durante su estancia en la parroquia de Cochamó, “la arquidiócesis de Puerto Montt no ha recibido ninguna denuncia, de ninguna naturaleza” en contra de Barco, agregó la nota.

Abusos

Las denuncias de abuso sexual de menores contra de cientos de sacerdotes han golpeado duramente en los últimos años a la institución eclesiástica chilena. La justicia tiene abiertos actualmente 166 casos por abusos cometidos contra 248 personas.

La Iglesia chilena fue condenada en marzo pasado a pagar 450.000 dólares de indemnización a tres víctimas de abusos sexuales perpetrados por el exsacerdote Fernando Karadima, protagonista del caso que sacó a la luz la cultura de abusos del clero denunciada por el papa FranciscoAFP

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Suspenden en Puerto Montt a sacerdote acusado de abusos en EEUU

LA PLATA (ARGENTINA)
La Cuarta  [Las Condes, Chile]

June 3, 2019

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“Reafirmamos una vez más, nuestro irrestricto compromiso con las víctimas de abusos eclesiástico”, aseguraron desde el arzobispado.

El administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, Ricardo Morales, decidió suspender al sacerdote argentino, Roberto Agustín Barco, quien fue acusado y sancionado por el delito de abuso sexual de menores en Estados Unidos.

A raíz de los hechos, se solicitarán más antecedentes a la diócesis de Chascomús, Argentina, a la que pertenece el religioso, y se contactará con la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano.

A través de una nota, el arzobispado explicó que en 2017 “la Congregación para la Doctrina de la Fe determinó que el obispo de la diócesis de Chascomús amonestara al Pbro. Barco, después de concluida una investigación previa por abuso sexual contra un menor de edad. Durante el tiempo que duró esta investigación el sacerdote Barco estuvo suspendido del ejercicio ministerial”.

“La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que concluyó la investigación previa, no privó de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal al Pbro. Barco”, añadieron.

“Durante el año de permanencia en la arquidiócesis de Puerto Montt, no se ha recibido ninguna denuncia, de ninguna naturaleza, respecto al Pbro. Roberto Barco”, explicaron.

SUSPENSIÓN

“Sin perjuicio de lo anterior, el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, padre Ricardo Morales, como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan”, aclararon.

“Reafirmamos una vez más, nuestro irrestricto compromiso con las víctimas de abusos eclesiástico, como también nuestro empeño en la búsqueda de la verdad y la justicia, único camino para una verdadera reparación y sanación de nuestra Iglesia”, concluyeron.

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Suspenden a sacerdote acusado de abusos en Estados Unidos y que trabajaba como administrador parroquial en Cochamó

LA PLATA (ARGENTINA)
La Tercera [Las Condes, Santiago, Chile]

June 3, 2019

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El sacerdote argentino Roberto Agustín Barco trabaja desde mayo del año pasado en la Iglesia de María Inmaculada, dos meses después, salieron a la luz las acusaciones en su contra.

El sacerdote argentino Roberto Agustín Barco llegó el 5 de mayo de 2018 a Cochamó, como administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada. No obstante, dos meses después, la diócesis de San Bernardino, en Estados Unidos, dio a conocer una lista con los “clérigos acusados convincentemente de abuso sexual a menores”.

Barco, de 65 años, era uno de ellos. La lista fue difundida por el obispo Gerald R. Barnes e incluía a 34 sacerdotes acusados de haber cometido abusos a lo largo de 40 años.

Según lo que informa La Nación de Argentina, el informe daba cuenta de que el abuso se habría cometido entre 2009 y 2011, cuando Barco estaba en la parroquia San Salvador de Colton y que la denuncia recién fue presentada el 25 de abril de 2016.

Pero luego de que esta información saliera a la luz este fin de semana, el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, Ricardo Morales, “como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan”.

Mediante un comunicado de prensa, se indicó que “el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, ha tomado conocimiento de que el sacerdote Roberto Agustín Barco habría sido acusado y sancionado por el delito de abuso sexual de menores en Estados Unidos, fruto de informaciones de prensa aparecidas en las últimas horas. En coherencia con dicha información solicitará más antecedentes a la diócesis de Chascomús (Argentina), a la que pertenece el sacerdote. También tomará contacto con la Congregación para la Doctrina de la Fe, de forma tal de recabar toda la información que permita establecer con la mayor claridad posible los hechos referidos”.

“El año 2017 la Congregación para la Doctrina de la Fe, determinó que el obispo de la diócesis de Chascomús amonestara al Pbro. Barco, después de concluida una investigación previa por abuso sexual contra un menor de edad. Durante el tiempo que duró esta investigación el sacerdote Barco estuvo suspendido del ejercicio ministerial. La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que concluyó la investigación previa, no privó de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal al Pbro. Barco.  En virtud de un acuerdo, entre el obispo de la diócesis de Chascomús: Mons. Carlos Malfa, y el entonces arzobispo de Puerto Montt: Mons. Cristián Caro, el Pbro. Roberto Barco fue nombrado administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, por un año”, precisa.

Además, se indicó que durante el año de permanencia en la arquidiócesis de Puerto Montt, no se ha recibido ninguna denuncia, de ninguna naturaleza, respecto Roberto Barco.

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Suspenden a sacerdote acusado de abuso sexual que estaba trabajando en la Región de Los Lagos

LA PLATA (ARGENTINA)
Emol. [Santiago, Chile]

June 3, 2019

By Juan Peña, Emol

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El religioso Roberto Barco fue denunciado por un caso contra un menor de edad en California, Estados Unidos, lugar en el que trabajó antes de aterrizar en Chile.

SANTIAGO.- Este fin de semana, precisamente el domingo, en Argentina se conocía que un sacerdote de ese país que fue sancionado en Estados Unidos por abuso sexual contra menor de edad, estaba trabajando en una parroquia en la localidad de Cochamó, en la Región de Los Lagos. La nota del diario La Nación del país vecino encendió las alarmas en esta comuna de la Provincia de Llanquihue, donde esta mañana hubo un pronunciamiento del administrador apostólico de Puerto Montt, Ricardo Morales, quien informó que Roberto Barco fue suspendido de sus funciones.

“Reafirmamos una vez más nuestro irrestricto compromiso con las víctimas de los abusos eclesiásticos, como también nuestro empeño en la búsqueda de la verdad y la justicia, único camino para la verdadera sanación y reparación de nuestra Iglesia” Administrador apostólico Ricardo Morales

De esta manera, Barco no podrá ejercer su ministerio, es decir, no podrá celebrar misas ni participar de ninguna actividad pública sacerdotal mientras la diócesis de Chascomús (Argentina) entregue los antecedentes que existan en su contra y que fueron solicitados por Morales. En 2017, la Congregación para la Doctrina de la Fe determinó que dicha diócesis sancionara al sacerdote argentino, “después de concluida una investigación previa contra el presbítero por abuso sexual contra menor de edad”, durante la cual fue “suspendido del ejercicio ministerial”. Esta, según informó el administrador apostólico, “no privó de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal el presbítero Barco”.

2018 año en que el suspendido sacerdote llego a Cochamó

“Sin perjuicio de lo anterior, el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio a Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos que se le imputan”, señaló. “Reafirmamos una vez más nuestro irrestricto compromiso con las víctimas de los abusos eclesiásticos, como también nuestro empeño en la búsqueda de la verdad y la justicia, único camino para la verdadera sanación y reparación de nuestra Iglesia”, concluyó. Barco asumió administrador parroquial de la parroquia María Inmaculada de Cochamó el 5 de mayo del año pasado, días después de ser destinado -en abril- a esta comuna de Los Lagos.

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Cura argentino, que da misas en Cochamó, acusado de abuso sexual

LA PLATA (ARGENTINA)
Paislobo.cl [Osorno, Chile]

June 3, 2019

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El sacerdote argentino Roberto Agustín Barco, denunciado por abuso de menores en Estados Unidos, es administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada de Chochamó, según publica el diario La Nación, de Argentina, en su edición de este domingo 2 de junio.

El padre Roberto Barco, accedió a responder las preguntas de La Nación, a través de su WhatsApp, en donde intercala respuestas con fotos, que muestran un paisaje solitario, a la vera de una ruta, de la patagonia chilena.

Texto completo del reportaje en el siguiente enlace: 
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/acusado-abusos-estados-unidos-cura-argentino-da-nid2248866

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Comunicado sobre situación del Pbro. Roberto Barco

LA PLATA (ARGENTINA)
Iglesia.cl (Conferencia Episcopal de Chile)[Santiago, Chile]

June 3, 2019

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Administrador Apostólico, P. Ricardo Morales, entregó comunicado oficial.

El arzobispado de Puerto Montt, frente a informaciones de prensa nacionales e internacionales, referidas al sacerdote Roberto Agustín Barco, actualmente administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, comunica lo siguiente:

1. El administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, padre Ricardo Morales, ha tomado conocimiento de que el sacerdote Roberto Agustín Barco habría sido acusado y sancionado por el delito de abuso sexual de menores en Estados Unidos, fruto de informaciones de prensa aparecidas en las últimas horas. En coherencia con dicha información solicitará más antecedentes a la diócesis de Chascomús (Argentina), a la que pertenece el sacerdote. También tomará contacto con la Congregación para la Doctrina de la Fe, de forma tal de recabar toda la información que permita establecer con la mayor claridad posible los hechos referidos.

2. El año 2017 la Congregación para la Doctrina de la Fe, determinó que el obispo de la diócesis de Chascomús amonestara al Pbro. Barco, después de concluida una investigación previa por abuso sexual contra un menor de edad. Durante el tiempo que duró esta investigación el sacerdote Barco estuvo suspendido del ejercicio ministerial.

3. La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que concluyó la investigación previa, no privó de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal al Pbro. Barco.

4. En virtud de un acuerdo, entre el obispo de la diócesis de Chascomús: Mons. Carlos Malfa, y el entonces arzobispo de Puerto Montt: Mons. Cristián Caro, el Pbro. Roberto Barco fue nombrado administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, por un año.

5. Durante el año de permanencia en la arquidiócesis de Puerto Montt, no se ha recibido ninguna denuncia, de ninguna naturaleza, respecto al Pbro. Roberto Barco.

6. Sin perjuicio de lo anterior, el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, padre Ricardo Morales, como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan.

7. Reafirmamos una vez más, nuestro irrestricto compromiso con las víctimas de abusos eclesiástico, como también nuestro empeño en la búsqueda de la verdad y la justicia, único camino para una verdadera reparación y sanación de nuestra Iglesia.

Fuente: Comunicaciones Puerto Montt 
Puerto Montt, 03-06-2019

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Suspenden en Puerto Montt a sacerdote sancionado por abuso a menores en Estados Unidos

LA PLATA (ARGENTINA)
El Mostrador [Providencia, Chile]

June 3, 2019

By El Mostrador

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Tras conocer la situación de Roberto Barco, actual administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, en la región de Los Lagos, la iglesia católica decidió realizar una investigación sobre el caso.

El arzobispado de Puerto Montt comunicó este lunes la suspensión «prudencial» del cura argentino Roberto Barco, tras conocerse que había sido acusado y sancionado en Estados Unidos por abusos sexuales a menores en 2017.

Tras conocer la situación de Barco, actual administrador parroquial de la Parroquia María Inmaculada de Cochamó, en la región de Los Lagos, la iglesia católica decidió realizar una investigación sobre el caso.

«El administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, padre Ricardo Morales, como medida prudencial ha decidido suspender del ejercicio público del ministerio al presbítero Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos que se le imputan», explicaron desde la diócesis en un comunicado.

En ese sentido, anunciaron que solicitarán más antecedentes sobre el cura a la diócesis argentina de Chascomús, a la cual pertenece el sacerdote.

Asimismo contactarán con la Congregación para la Doctrina de la Fe con el objetivo de «recabar toda la información que permita establecer con la mayor claridad posible los hechos referidos».

Según los antecedentes, en 2017 Barco fue amonestado por la Congregación para la Doctrina de la Fe tras concluir la investigación sobre la acusación contra él por abuso sexual a menores.

Durante la investigación fue suspendido del ejercicio del ministerio sacerdotal, pero una vez terminada la indagatoria no se le privó de volver a ejercer públicamente el ministerio y fue nombrado en su actual cargo en Chile.

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Abusos en la Iglesia | De las 63 denuncias realizadas en los últimos 20 años, 7 son de Salta

SALTA (ARGENTINA)
Cuarto [Salta, Argentina]

June 3, 2019

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Un informe expone una radiografía descarnada del fenómeno, aunque se desconoce la dimensión del problema por la inexistencia de investigaciones oficiales. La técnica de los “traslados” tipo Gustavo Zanchetta fueron constantes en todo el país.

La investigación fue realizada por un equipo de LA NACION que trabajó durante un año. Se consultaron juzgados, abogados defensores y querellantes, obispados, fuentes eclesiásticas y judiciales y asociaciones de víctimas. También hubo entrevistas con víctimas y con victimarios. La mayoría solo dijo que era inocente. Uno de ellos accedió a contestar mensajes por WhatsApp.

En las últimas dos décadas se conocieron decenas de casos similares. Sin embargo, es imposible establecer con certeza la dimensión del problema. “A diferencia de lo que ocurrió en varios países, en la Argentina nunca hubo una investigación oficial. No la hizo la Justicia y tampoco la Iglesia”, señala el reporte en donde se afirma que, por el contario, “la Iglesia argentina ocultó durante años a sus sacerdotes y religiosos acusados de abuso sexual” apelando a un método reconocido por la propia Iglesia: al enterarse de la denuncia contra alguno de los curas, era una práctica habitual que los obispos los enviasen a otra jurisdicción sin alertar sobre la acusación detrás de ese movimiento.

La investigación reveló que en los últimos 20 años se comprobaron un total de 63 denuncias fundadas. De ese total, siete casos ocurrieron en Salta e involucra a los siguientes: José Carlos Aguilera; Edmundo Raimundo Lamas; Gustavo Zanchetta; Agustín Rosa Torino; María Alicia Pacheco; Néstor Aramayo; y Alessandro de Rossi. Del total de casos, por lo menos 19 la Iglesia trasladó al acusado a otro destino siendo el caso del ex obispo de Orán – Gustavo Zanchetta – el más reconocido: “Desde diciembre de 2017 se desempeña como consejero en la Administración del Patrimonio de la Santa Sede Apostólica (APSA), conocida como la «inmobiliaria» del Vaticano, ya que administra más de 5000 propiedades en distintos países. Hasta agosto de ese año era el obispo de Orán, en Salta, puesto que dejó por problemas de salud, según informó el propio sacerdote en una carta pública”, resalta el informe.

La lista de los 63 denunciados incluye 17 casos con condena judicial, 22 con proceso judicial en marcha y 24 no judicializados, pero con denuncias consistentes en su contra. Además, la Iglesia misma admitió la culpa o sancionó a los involucrados en por lo menos 23 de esos casos. En 12, les quitó el estado clerical, la máxima pena que aplica la institución. Sin embargo, el número de casos sin denunciar es mucho mayor.

En todos los ámbitos, las denuncias de abusos incluyen situaciones ocurridas en seminarios, hogares de niños, colegios pupilos, escuelas, campamentos y parroquias. La mayoría de los victimarios son curas o religiosos, pero también hay tres monjas acusadas. Las víctimas más chicas tenían 3 años de edad.

Dentro de la Iglesia argentina hay un movimiento contra las viejas prácticas de ocultamiento, que muchas veces choca contra la oposición de algunos grupos que se resisten a la apertura. Mientras tanto, la institución hace control de daños ante cada nueva revelación, pero hasta ahora no se ha puesto al frente de las investigaciones, ni ha revelado la dimensión del problema. Sí hay intentos de establecer sistemas de denuncia para el futuro.

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Sacerdote argentino acusado de abusos sexuales en EEUU hacía misas en Chile

LA PLATA (ARGENTINA)
T13 [Santiago de Chile, Chile]

June 3, 2019

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Este lunes, sin embargo, se informó que Roberto Agustín Barco fue alejado de sus funciones en Cochamó por el arzobispado de Puerto Montt.

El administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, Ricardo Morales,alejó de sus funciones al sacerdote Roberto Barco, argentino acusado de cometer abusos sexuales en Estados Unidos que desde comienzos de mayo prestaba servicios en una parroquia de Cochamó.

En un comunicado, se informa que se resolció “suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan”.

Barco asumió el 5 de mayo de 2018 como administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada en Cochamó, sólo dos meses después de que en EEUU se le incluyera en una lista de “clérigos acusados convincentemente de abuso sexual a menores” elaborada por la diócesis de San Bernardino (California).

La historia fue recogida este lunes por un artículo publicado por el diario argentino La Nación. Vía WhatsApp, el religioso desmintió las acusaciones: “Jamás en mi vida tuve una conducta inapropiada con niños a los que tanto amo!!!”.

En el mismo artículo se relata que Barco estuvo involucrado en dichos de abuso que se cometieron entre 2009 y 2011 en la parroquia San Salvador de Colton. La denuncia fue presentada en abril de 2016 y un mes después -tras la denuncia policial- Barco fue destituido.

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