La institución rechaza la petición de una víctima de abusos mayor de edad, que alertó al cardenal sobre el párroco dos años antes de que fuera detenido por pederastia
El Arzobispado de Barcelona ha declinado toda responsabilidad ante la reclamación de una víctima mayor de edad que, en marzo de 2022, puso en conocimiento del arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, los abusos sufridos por parte de un sacerdote que, tiempo después, acabaría siendo detenido por tocamientos a un menor. La víctima, J., denunció la inacción de Omella, quiso saber si se le abriría un proceso por esa supuesta pasividad y reclamó que se le reconozca el daño causado y “vías para curar la herida sufrida”. La respuesta de la vicaría judicial de la institución, a la que ha accedido EL PAÍS, rechaza de plano esas pretensiones: “No se observa daño causado por ninguna actuación ilícita dentro del ámbito canónico”.
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